David Huerta, escritor mexicano

Imitación de J. G. Ballard

Este es, tal vez, el único cuento publicado por David Huerta (1949-2022), uno de los grandes poetas mexicanos y también ensayista y maestro de generaciones de escritores (incluyéndome a mí; aquí he escrito acerca de la importancia de su obra, su magisterio y su amistad).
      «Imitación de J. G. Ballard», publicada originalmente en la revista Otros Diálogos de El Colegio de México, en 2019, es una narración posmoderna que (además de la referencia obvia) tiene semejanzas con historias de autores como Jorge Luis Borges o Vladimir Nabokov. Su forma es la de un artículo especializado que comenta no un texto literario, sino únicamente su índice; sin embargo, esas notas aparentemente secas y desprovistas de interés permiten ir ensamblando, pieza a pieza, la vida de un personaje: un escritor fracasado (y homófobo, plagiario, extravagante como muchos personajes literarios del siglo XX mexicano) que se vuelve, al menos, digno de compasión. Además, quien haya conocido la obra de David Huerta encontrará muchos de sus temas más queridos, condensados en referencias brevísimas: la poesía del siglo de Oro, la obra de José Gorostiza, la reverencia y la discusión del canon literario.
      (Una nota personal: supe de este cuento hasta después de la muerte de David y me sorprendió encontrar mi nombre en él, como parte pequeñísima de la trama. Sólo diré que me conmovió enormemente.)

David Huerta, escritor mexicano
David Huerta

IMITACIÓN DE J. G. BALLARD
David Huerta

De la biografía literaria de un autor prácticamente desconocido —desconocido hasta el punto de “no saberse si es él” (Macedonio Fernández)—, hemos rescatado un ejemplar único, desencuadernado (propiamente, desengargolado), de un índice de nombres y temas.
      Se trata de un índice exento. Es como esas construcciones religiosas (la Torre de Giotto, en Florencia, a un lado de Santa María de la Flor, es ejemplo máximo, o la parisina Tour Saint Jacques), separadas del edificio principal; en este caso, y para siempre, el índice está separado del texto mismo del libro. El libro perdido debió ser un estudio crítico-biográfico de considerable extensión, casi 700 cuartillas escritas a máquina, según los modestos cálculos a nuestro alcance. No hay filología capaz de emprender su reconstrucción. Hemos hecho esas estimaciones con pura retacería.
      Por estas páginas ronda el fantasma de A.E. Housman, personaje por quien el otro personaje de casi las mismas iniciales, pero éste mexicano —aguascalentense por más señas—, parecía sentir admiración sincera y contrariada, por razones difíciles, si no imposibles, de comprender.
      Ojalá el lector pueda reconstruir, con semejantes informaciones sueltas y fragmentarias, así sea aproximadamente, el decurso vital y creativo de un hombre, si no memorable, por lo menos quizá pintoresco y, como todos los hombres, digno de toda misericordia:

 

Aal Zaaraf (poema de Edgar Allan Poe): traducido por Alfredo Eduardo Guzmán en “versión rítmica”, pp. 98-99 (ver además el apéndice documental; fuentes hemerográficas: apartado sobre los periódicos de Jalisco y Aguascalientes); crítica de G. Zaid, p. 100; crítica de G. Deniz, pp. 101-104; carta a O. Paz sobre Poe y la poesía, y breve respuesta manuscrita de Paz, con anotaciones marginales de Guzmán, en las cuales llama a su corresponsal “hominicaco infundibuliforme”, entre otras cosas, pp. 107-109.

Aguascalientes (ciudad de), lugar de nacimiento (1939) de A.E. Guzmán [de aquí en adelante, A.E.G., o mejor todavía: AEG]: estudios hasta 1968, pp. 12-24: actividad política, p. 36, p. 39, pp. 131-135; homenaje en el congreso local, pp. 145-147; repudio de la “sociedad civil” de la localidad, de la “entera comunidad académica” de San Luis Potosí y de Zacatecas, y de diversas asociaciones católicas, humanitarias y de padres de familia de la región, pp. 158-160.

Aliteración (recurso poético): abuso en la poesía de AEG, p. 64; acusaciones de plagio, p. 65; epigramas aliterativos contra los “jueces desvergonzados” de “cierta penosa localidad de nuestra querida provincia”, pp. 65-67; polémica con los herederos de Salvador Escudero y manifiesto iracundo de AEG contra los “sonetistas intempestivos”, en alusión al género poético en el cual destacó Escudero, pp. 68-70.

Bicoca o “La Bicoca”: cantina de San Luis Potosí frecuentada por AEG, p. 83, p. 87; lugar de reuniones con los diputados locales, pp. 200-205; punto de partida del viaje final (rumbo al hospital “Las Margaritas”), p. 652.

Corrupción: ciclo de quince sonetos de AEG contra los jueces de la ciudad de Aguascalientes, pp. 36-44; acusaciones contra AEG en torno a una operación de compraventa de terrenos en Ojuelos, a raíz de la cual el poeta fue acusado de beneficiarse ilegalmente, p. 55; glosa de AEG, con rimas en –ón, de la Epístola Censoria de Quevedo dirigida al Conde-duque de Olivares, pp. 213-254.

Dios: poemas católicos de AEG, p. 231; diatribas contra Dios en poemas de AEG, pp. 232-238; poemas místicos de AEG, p. 239; poemas ateos de AEG, p. 240; polémica con el obispo Rentería y Villalobos sobre la existencia de Dios, pp. 241-244; polémica en verso con Renato Leduc en torno a la sexualidad equívoca de los ateos, pp. 245-247.

Echeverría Álvarez, Luis: amistad de AEG con él, antes y después de su periodo presidencial, p. 75; insultos a “LEA, el de las iniciales feminoides”, de AEG, p. 76; carta pública para exigir formar parte de una comitiva de intelectuales en viaje a América del Sur, p. 77; denuncia del “avión de redilas”, p. 78; defensa de LEA y diatriba contra el “espurio comité del sesentaiocho, conformado por advenedizos y testaferros de la NKVD [sic] y del G-2 cubano, malos mexicanos y peores políticos, difamadores profesionales y eternos abajofirmantes de la más inmunda calaña”, pp. 80-81.

Gorostiza, José: opiniones contradictorias de AEG sobre Muerte sin fin, pp. 414-416; polémica con A. Cantú sobre las fuentes del poema gorosticiano y ataques de AEG al “corrupto medio literario mexicano”, p. 417.

Filología: interés de AEH por los estudios filológicos, p. 233; descalificación de los investigadores de la UNAM por “demasiado filológicos” y “de mente dogmática”, p. 234; conferencia sobre “Gracias y desgracias de la institución filológica”, dictada en la Casa de la Cultura de Ojuelos, Jalisco, p. 234.

Housman: Alfred Edward (“A.E.”): Housman (1859-1936), ídolo intelectual de AEG, p. 543; AEG fanfarronea en torno a la similitud de las iniciales del filólogo inglés y las suyas: desde luego, la G de Guzmán no es la H de Housman, pero AEG afirmaba la semejanza fonética de “Housman” y “Guzmán”, pp. 555-559; ataque de AEG a AEH por el “ingrediente uranista” de los poemas de éste, p. 560; AEG confiesa, apenado, no conocer lo suficiente la lengua inglesa y por lo tanto ser incapaz de leer A Shropshire Lad, el célebre libro de AEH, p. 561; noticias sobre las “perversiones housmanianas” trasmitidas a AEG, en conversación privada, por Camilo José Cela, a pesar de las dudas sobre ese encuentro, llevado a cabo, según Guzmán, en Los Cabos, Baja California, p. 572.

Influencias: de Amado Nervo en la obra poética de AEG, negada con vehemencia por éste, p. 511; de Gaspar Núñez de Arce, comentada con entusiasmo por AEG, pues se trata “del máximo lírico de la Península, espíritu sublime, alma superior”, passim.

Jünger, Ernst: cartas a… (62 cartas en total, enviadas en un periodo de tres meses); solicitud de prólogo a los “poemas reunidos de A.E.G.”, p. 130; insultos a…, p. 134.

Menosprecio de corte y alabanza de aldea: tratamiento del clásico tópico áureo a cargo de AEG en una conferencia dictada en Lagos de Moreno —luego convertida en un ensayo inédito de 77 cuartillas a renglón cerrado— ante un auditorio vacío, p. 645; obsesión de AEG con el tema y declaraciones de odio y amor a la ciudad y al campo, alternadamente, con plagios de poemas de E. Huerta de los cuales el poeta aguascalentense se defendió contraatacando ferozmente a varios de los “patos del aguachirle chilangüela”, sus acusadores en este caso, pp. 646-671.

Muerte: fallecimiento de AEG (2009), en el pabellón de nefrología del hospital “Las Margaritas” de la ciudad de San Luis Potosí, p. 699; gritos coléricos de AEG, agonizante, escuchados en todo el hospital, y clamores en los cuales mezclaba los nombres de Dylan Thomas y Manuel José Othón, p. 701. Véase también la entrada Gorostiza, José.

Nietzsche, Federico: poema de AEG dedicado al “superhombre nichano” [sic], con una dedicatoria furibunda en contra de los “enanos de mente” y los “esclavos judeocristianos” de las “militancias católicas, comunistas, anarcoides, revolucionario-institucionales y poéticas”, p. 655.

Paz, Octavio: cartas a… (194 cartas en total, enviadas en un periodo de dos meses y medio), pp. 121-125; solicitud de prólogo a los “poemas reunidos de A.E.G.”, p. 127; insultos a…, pp. 128-129. Véase la primera entrada de este índice: Aal Zaaraf (poema de Edgar Allan Poe).

Petrarca, Francesco: afinidad espiritual de… con AEG, p. 466; ideas en torno de un proyecto de Cancionero petrarquesco de AEG con ejemplos de poemas de López Velarde “rehechos” por AEG, “mal reescritos, estropeados, pésimamente plagiados” (“¡ni para eso es bueno este mequetrefe!”) según acusación del investigador F. Santos F. en las páginas de la revista Viceversa, y defensa-justificación, a cargo del propio AEG, de sus procedimientos de composición literaria, pp. 467-478.

Shakespeare, William: AEG, “poeta de la estirpe de Shakespeare”, según él mismo, p. 401; coincidencias comentadas entre “puntos nodales”, “núcleos significativos” y “portentos de estilo e imaginación” entre las obras de Shakespeare y AEG (en un ensayo del propio AEG, al parecer perdido, “tratadillo a medias confesional, a medias modestamente erudito”, titulado, según varios indicios, “Los dos cisnes: paralelos de Londres y Aguascalientes”), pp. 402-415.

Traducciones: “contrahechuras” firmadas por AEG del Libro de Job, copiadas de las versiones de fray Luis de León, según denuncia de A. Chimal, p. 303; réplica de AEG a Chimal con argumentos de Pierre Menard, pp. 314-318.

Uróboro: imagen o símbolo de “la serpiente en trance de morderse la cola”, según perdidas anotaciones autobiográficas de AEG mencionadas por él mismo, p. 566.

Versificación: restos de los apuntes sobre métrica de AEG, inéditos y copiados de libros de Tomás Navarro Tomás y Ricardo Jaimes Freyre, pp. 87-88; defensa de AEG en torno a la originalidad de esos apuntes, a cargo de él mismo, pp. 88-90.

Virgilio: comparación con Virgilio hecha por el mismo AEG, quien se define como “poeta bucólico y urbanícola, en conjunción apoteósica y síntesis trascendental”, p. 611.

*

Advertencia final para el “desocupado lector”: El índice exento del mecanograma de Alfredo Eduardo Guzmán (AEG) ha sido leído analíticamente y con cuidado, en consonancia con los preceptos más modernos para llevar a cabo una investigación literaria documental.

La muestra de ese original, aquí presentada para su publicación, es, debe advertirse, únicamente una parte mínima del material rescatado, con admirables fatigas, por el investigador L. Tello en diversos archivos de la capital mexicana y de algunas ciudades del interior de la República Mexicana. Tello nos ha confiado, por correo electrónico, sus impresiones sobre el trabajo realizado por él bajo la asesoría del doctor A. Cajero: “En realidad, la obra de Guzmán está por descubrirse, pero es casi seguro su desencuentro con los lectores del siglo xxi. No hay en todo lo escrito por AEG, como a él le gustaba estampar su nombre —con esas iniciales a las cuales llamaba pomposamente ‘un acrónimo con un mensaje profundo y encriptado’ (¿?)—, nada interesante para los lectores de hoy, en mi opinión. Los lectores del porvenir pueden opinar algo diferente; yo cumplo con presentar, depurados y enmendados para la imprenta, los resultados de mis pesquisas”.


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.