El siguiente cuento brevísimo se encuentra citado en una reseña que Jorge Luis Borges escribió, en la revista argentina El Hogar, hará unos setenta años. Se atribuye a Max Eastman:

–¿No nos hemos visto ya en Cincinnati?
      –Yo nunca he estado en Cincinnati.
      –Yo tampoco. Deben haber sido otros dos.

El efecto humorístico proviene del desconcierto que provoca la situación; el desconcierto, a su vez, proviene de que uno de los interlocutores (el que dice el primer parlamento y el tercero) se contradice de una manera que resultaría absurda en una conversación cotidiana: su pregunta (si se quiere considerarla razonable) implicaría que él ya estuvo en Cincinnati, lo que se niega directa y sorpresivamente con las palabras “yo tampoco”.

La propuesta es ensayar minificciones con la misma forma que la de Eastman (pregunta de A, respuesta de B, contrarrespuesta de A) que logren por los mismos medios el mismo efecto. Se pueden encontrar, tal vez, algunas orientaciones adicionales en el texto de Borges, que está en las páginas 169-170 de este archivo.