El cuento del mes

La rana

10 comentarios

Este cuento es el ganador del concurso especial por el 20º aniversario de Las Historias. Su autora es Tania Rivera (Xalapa, Veracruz, 1997) y el jurado del concurso elogió su descripción –irónica y sentida a la vez– del proceso creativo, que atrae y angustia por igual a muchas personas que no pueden evitar sentir la pasión por la escritura.
      Tania Rivera es Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad Veracruzana. Textos suyos han aparecido en revistas como La Palabra y el Hombre, Metáforas al aire y Tintero Blanco. Es coautora del libro Desde el naufragio. Testimonios universitarios sobre violencia en Veracruz (2014-2018) editado por la Biblioteca Digital de Humanidades de la UV y autora de La pequeña bruja y el príncipe triste. Obtuvo el primer lugar en el 11° Concurso de Cuento Infantil y Juvenil de la Editora del Gobierno del Estado (2021) y mención honorífica en el Premio Nacional al Estudiante Universitario Luis Arturo Ramos (2020) en la categoría relato. Actualmente dirige la revista Pérgola de humo.

LA RANA
Tania Rivera

Una rana grande y verde emerge de las aguas del viscoso pantano, sube a una hoja de nenúfar, a su alrededor se arremolinan los renacuajos listos para escuchar a la rana mayor que abre la boca y declara: el mundo, antes de que fuera mundo, era un charco como este, hasta que se calentó y…
      El reloj de madera del abuelo de tu jefe anuncia el paso de una hora más. Apenas son las 10:00. La hora de salida es tan lejana como ese caldero primigenio que escribes en una hoja de recicle de una factura que imprimiste mal. Hace tiempo que no tomas un lápiz para algo que no sea apuntar los pendientes de la oficina, básicamente desde que tu tío te dijo que “te dejaras de cosas” y te obligó a aceptar un trabajo en el Ayuntamiento. Ah, la certeza del salario mínimo quincenal a cambio de diez horas en un cuarto de dos x dos metros. Podrías haber pasado treinta años así, pudrirte con la humedad que se come los papeles apilados en cada rincón de tu cubículo, pero viste el estúpido cartel.
      PRIMER PREMIO MUNICIPAL PARA JÓVENES PROMESAS. PREMIO ÚNICO E INDIVISIBLE DE 20,000 PESOS Y PUBLICACIÓN.
      Jóvenes. Promesas. Eres joven, tienes 30. Promesa. ¿No así te llamaba la maestra Nachita en la primaria? Eras su orgullo porque fuiste capaz de leer Paco el chato de corrido antes que tus compañeros. “Lo tuyo, lo tuyo, son las letras, ¿no has pensado en escribir?”. Si, claro. Siempre lo supiste. En la infancia disfrutabas las historias de la abuela que tú contabas después con gracia agregando detalles que se te ocurrían. “Eres puro cuento chino” se quejaba el tío cuando en las reuniones te daban un poco de atención “dejen de festejarle todo, al rato va a ser un baquetón como el Felipe, de mí se acuerdan”. Nada daba más miedo que ser como el primo Felipe, especialista en dormir en la calle bajo el sueño del alcohol.
      No volviste a contar las historias de la abuela y seguiste, sin chistar, los sabios consejos del tío, entre ellos, ingresar a la facultad de Derecho. Era fácil. todos te conocían por tu ilustre familia. En medio de legislaciones, jurisprudencias y códigos, te habló de nuevo la poesía: te enamoraste. ¡Ah, qué maravillosos ojos!, ¡Qué dulce sonrisa! Una fiebre apasionada apartó tu vista de aquellos libros hechos de párrafos huecos. Escribías en los boletos del camión, en las orillas de los libros de la biblioteca, en la banca en que te sentabas, una cascada de lo no dicho brotaba de ti. Alguien te contó que el objeto de tu afecto iba a un tallercito literario y obvio tenías que ir. En la primera sesión, reuniste valor para leer uno de esos poemas, lo hiciste con voz clara y pasión. El silencio tras la lectura fue devastador, pues el detonante de tu verborrea sentimental coqueteaba con una conocida joven promesa. Bajo juramento se detuvieron los rayones en bancas, libros y boletos de camión.
      Pero ahora que viste el cartel quisiste intentarlo otra vez. Cuando ganes el tío tendrá que meterse sus consejos por… por allí. Lo invitarás a cenar, dejará de verte como un fracaso y aceptará que siempre tuviste razón. Eres una joven promesa… El reloj de madera del abuelo de tu jefe anuncia el paso de una hora más. Arrugas la hoja de papel, tomas otra qué tiene una INE chueca. Ves el rostro del dueño de la credencial, seguro no pensó que una copia de su cara serviría para que una joven promesa escribiera el cuento que revolucionará la literatura mexicana. Comienzas de nuevo.
      Una rana grande y verde emerge de las aguas del viscoso pantano… Alto ¿Los pantanos serán “viscosos”? Nunca has visto uno. Googleas “pantano”. Verde. ¿Cuánto tiempo tiene que no ves algo verde? Lo más verde aquí es el horrible vestido de doña Sonia que se pone en ocasiones especiales porque la hace ver “distinguida”, aunque se parece más a una rana…
      Una rana grande y verde emerge de las aguas del viscoso pantano… Ring. El teléfono. “¿Tienes la constancia del señor Jesús Morales?”, “no, no la tengo”. Cuelgas. De nuevo. Una rana grande y verde emerge de las aguas del viscoso pantano… Ring. “Dice el jefe que busques bien, que tú la tienes”.“Espérame”. Levantas un par de papeles, revisas un folder. “No la tengo”. Cuelgas.
      De nuevo. Una rana grande y verde emerge de las aguas del viscoso pantano. Alto. En el taller literario te dijeron que no debes usar muchos adjetivos. Rana grande y verde. Dos adjetivos. Dos son muchos. Elige uno. ¿Qué es más importante, que sea grande o que sea verde? Bueno, no todas las ranas son verdes, aunque todos las imaginan verdes, sin embargo, no todos las imaginan grandes. Así que “grande”. Tomas otra hoja. Pero, “grande” es un adjetivo muy común. Diccionario de sinónimos. Elige uno. Ajá. Este. Una rana ínclita emerge de las aguas viscosas del pantano. Ring. Rayas la hoja, tomas otra. “Oye, checa bien, dice el jefe que…”. El reloj de madera del abuelo de tu jefe anuncia el paso de una hora más. Ring. “El señor Jesús quiere su constancia y…”. Una rana ínclita emerge de las aguas… Otra hoja. Ring. “Revisa”. El reloj del abuelo. Una hora más. Los renacuajos se arremolinan. Otra hoja. Ring “El jefe está muy enojado”. Déjate de cosas. Eres puro cuento chino. Ring. El mundo era un charco. Otra hoja. Ahora si lo vas a escribir. Sí. Eres una joven promesa. PRIMER PREMIO MUNICIPAL. Ring. “El jefe va para allá”. Otra hoja. La definitiva. Escribes grande sobre una hoja membretada “se emite la presente constancia para el señor Jesús Morales…”. Te ríes. Ahora sí escribirás el cuento que querías. Empiezas. Una rana grande y verde emerge de las aguas del viscoso pantano.

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10 comentarios. Dejar nuevo

  • Lucio Mendez
    17/12/2025 11:45 am

    Hola, muchas felicidades por el premio, es un cuento muy bien logrado.

    No pude evitar recordar a Cortázar.

    Teoría del Cangrejo
    Habían levantado la casa en el límite de la selva, orientada al sur para evitar que la humedad de los vientos de marzo se sumara al calor que apenas mitigaba la sombra de los árboles.

    Cuando Winnie llegaba

    Dejó el párrafo en suspenso, apartó la máquina de escribir y encendió la pipa. Winnie. El problema, como siempre, era Winnie. Apenas se ocupaba de ella la fluidez se coagulaba en una especie de

    Suspirando, borró en una especie de, porque detestaba las facilidades del idioma, y pensó que ya no podría seguir trabajando hasta después de cenar; pronto llegarían los niños de la escuela y habría que ocuparse de los baños, de prepararles la comida y ayudarlos en sus

    ¿Por qué en mitad de una enumeración tan sencilla había como un agujero, una imposibilidad de seguir? Le resultaba incomprensible, puesto que había escrito pasajes mucho más arduos que se armaban sin ningún esfuerzo, como si de alguna manera estuvieran ya preparados para incidir en el lenguaje. Por supuesto, en esos casos lo mejor era

    Tirando el lápiz, se dijo que todo se volvía demasiado abstracto; los por supuesto y los en esos casos, la vieja tendencia a huir de situaciones definidas. Tenía la impresión de alejarse cada vez más de las fuentes, de organizar puzzles de palabras que a su vez

    Cerró bruscamente el cuaderno y salió a la veranda.

    Imposible dejar esa palabra, veranda.

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  • Julio Huertas
    18/12/2025 6:36 am

    Felicidades excelente cuento

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  • Chido por esos cuentos que narran y rescatan sueños y anhelos en la, a veces sufrible, monótona, aburrida y castrante cotidia-neidad.

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  • Fabiola Rivera
    07/01/2026 7:14 pm

    Sin duda alguna mi autora favorita!!

    Responder
  • ¡Qué joyita! Terriblemente familiar. ?

    Amé eso de « una cascada de lo no dicho brotaba de ti». ??

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  • Rafael López
    25/01/2026 1:03 pm

    Ínclito cuento. Gracias, Tania y gracias, Alberto. ???

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