junio 29, 2010 ::
11:31 am ::
En “Tesis sobre el cuento”, un ensayo famoso de Ricardo Piglia, se resume así un argumento que Antón Chéjov anotó pero jamás llegó a desarrollar:
Un hombre, en Montecarlo, va al casino, gana un millón, vuelve a casa, se suicida.
La propuesta es simple: escribir el cuento (o al menos el resumen del cuento) que Chéjov no escribió y en el que, desde luego, el desafío está en inventar un personaje y unas circunstancias que vuelvan creíble el comportamiento del personaje. El ensayo de Piglia contiene pistas útiles para intentar el ejercicio. Los comentarios de esta nota están, como siempre, abiertos para quienes quieran compartir sus textos.

Anton Chejov
[La sección "Taller literario" de Las Historias alterna propuestas de ejercicios y juegos literarios con comentarios y sugerencias sobre escritura.]
marzo 5, 2010 ::
11:39 am ::
He aquí un ejercicio muy simple: describir un lugar con tanto detalle como se pueda pero sin mencionar ningún detalle visible: que en el texto sólo se puedan encontrar impresiones del oído, el tacto, el olfato y el gusto. La sección de comentarios queda abierta para quien desee participar.

Niña grande sin ojos de Julian Schnabel. Fuente: telegraph.co.uk
enero 16, 2010 ::
8:38 am ::
En su novela La ignorancia (2000), Milan Kundera concluye la historia de Josef –uno de sus protagonistas, exiliado checo que vuelve a su país para darse cuenta de que ya no puede vivir en él– con una imagen terrible: Josef piensa que el cielo estrellado es un techo, porque las estrellas son inalcanzables y (en vez de sugerir las ideas convencionales de infinitud y libertad) de hecho ponen un límite infranqueable a todas las aspiraciones humanas.
La propuesta es inventar parecidas metáforas deprimentes: encontrar un sentido doloroso, malévolo, espantable a algo que se observa cotidianamente.
diciembre 16, 2009 ::
10:28 am ::
Qué curiosa novela es Anathem (2008) de Neal Stephenson: entretenida, sin pretensiones, pero a la vez muy inteligente. Como ficción especulativa, juega a situar porciones de la historia y la filosofía de occidente en otro planeta (para alternarlas con una trama de aventuras que no contaré) y parte importante del texto tiene que ver con las religiones de ese mundo distinto y cómo se enfrentan entre sí y con quienes no creen en ninguna de ellas.
En alguna parte de esos enfrentamientos, el lector se entera de la cosmogonía (el relato mítico sobre el origen del universo) de cierta iglesia. Es la siguiente, que he traducido de mi ejemplar de la edición en rústica:
[Aquella religión] había sido inventada unos dos mil años antes por algún profeta ingenioso que debía haber sido inusitadamente modesto, pues se sabía muy poco de él y no se le adoraba. [...] Todas sus sectas y cismas estaban de acuerdo en que había otro mundo, ajeno a este que habitamos y más grande: en cierto sentido más real. Y que en ese mundo había un ladrón que asaltó a una familia. Mató al padre de inmediato, violó y luego mató a la madre, y se llevó como rehén a la pequeña hija de ambos. Poco después, mientras intentaba evitar que lo capturaran, estranguló a la niña inocente. Pero de todas formas fue capturado y encerrado en un calabozo por largo tiempo (“la mitad de su vida”) mientras esperaba que su caso fuera llegara a un Magistrado. En el juicio admitió su culpa. El Magistrado le preguntó si había alguna razón por la que no debiera sufrir la pena de muerte. El Condenado respondió que la había, y que había llegado a él durante sus años en el calabozo. Al meditar sobre sus horribles crímenes, lo único que no había podido expulsar de su mente había sido el asesinato de la niña –la Inocente– porque en ella había habido el potencial de hacer muchas cosas que ya nunca se realizarían. En toda alma, arguyó el Condenado, estaba la habilidad de crear un mundo entero, tan grande y tan variado como el que habitaban él y el Magistrado. Pero si esto era verdad para la Inocente, también debía ser verdad para el Condenado, y por lo tanto ni él ni nadie debía sufrir la pena de muerte.
Al oír esto, el Magistrado expresó su escepticismo sobre la capacidad del Condenado de generar un mundo entero. Aceptando el reto, el Condenado empezó a contar la historia de un mundo que había imaginado y a relatar las historias de sus dioses, héroes y reyes. Esto consumió el día entero, por lo que el Magistrado dio un receso a su corte, pero también advirtió al Condenado que su destino estaba aún en riesgo porque el mundo que había inventado parecía estar tan lleno de guerras, crímenes y crueldad como aquel en el que ambos vivían. La conmutación de la sentencia del Condenado sólo sería tan buena como el mundo que estaba inventando. Si los varios problemas de ese mundo no llegaban a una conclusión satisfactoria en la sesión del día siguiente, él sería ejecutado al anochecer.
Al día siguiente el Condenado intentó satisfacer al Magistrado, y avanzó un poco en su historia, pero al hacerlo introdujo nuevos problemas y dio vida a nuevos personajes de moralidad no menos ambigua que los primeros. El Magistrado no pudo hallar causa suficiente para ejecutarlo, así que el juicio continuó al día siguiente, y al siguiente, y al siguiente.
[Nuestro mundo] era justamente el mundo que se creaba día a día en la mente del Condenado en ese tribunal. Tarde o temprano todo acabaría en un juicio final por parte del Magistrado. Si ese mundo le parecía al final un sitio decente, dejaría vivir al Condenado y el mundo (nuestro mundo) seguiría existiendo en su mente. Pero si el mundo, por el contrario, sólo reflejaba la depravación del Condenado, el Magistrado lo haría ejecutar y nosotros dejaríamos de existir. Nosotros podíamos ayudar a mantener con vida al Condenado, y así preservar nuestra existencia y la de nuestro mundo, esforzándonos todo el tiempo en convertirlo en un lugar mejor.[...]
El Condenado representaba un principio creativo pero defectuoso. El Magistrado representaba el juicio y la bondad. La Inocente era la inspiración con el poder de redimir al Condenado.
Este mito parece arbitrario, aunque no faltan algunos que se le parecen en las historias antiguas. En todo caso, la propuesta es simplemente que los interesados inventen su propia cosmogonía: su propia historia del origen de Todo –tan extraña o caprichosa como deseen–, y la coloquen en los comentarios de esta nota.
Mientras se animan, felices fiestas.
noviembre 24, 2009 ::
2:10 pm ::
De nueva cuenta un poco de gimnasia verbal, semejante a aquel juego de las siglas que apareció aquí hace casi seis meses. Este otro es también un juego simple: inventar el nombre de una institución u organización cuyas siglas formen una palabra que vaya en contra de lo que se supone que la institución representa. Por ejemplo, podríamos tener la Confederación de Amigos del Cepillado y el Aseo (C. A. C. A.); el Grupo Unificado de Aseguramiento de la Rectitud, el Recato y la Obediencia (G. U. A. R. R. O.); el Destacamento de Eliminación de Locuras e Irracionalidades de la Realidad Inmanentemente Ordenada (D. E. L. I. R. I. O.)… u otros mejores, que sin duda se les ocurrirán a ustedes.
* * *
N. B. Hay varias versiones semejantes de esta propuesta pero la mejor que he encontrado, rarísimamente, proviene de Koba the Dread (Koba el terrible) de Martin Amis: un libro por demás serísimo, doloroso, amargo, sobre el dictador Josef Stalin (y un libro digno de leerse sin importar las convicciones políticas).

Una portada del libro de Amis
noviembre 6, 2009 ::
11:36 pm ::
Otro de esos ejercicios de gimnasia verbal, pero ahora difícil: redactar un texto (una historia, lo que se quiera) en el que cada diez palabras se deje de usar una letra del alfabeto. Esto es: las primeras diez palabras no tendrán restricción, pero las diez siguientes no podrán tener (digamos) la equis; las diez siguientes, ni la equis ni la hache; las siguientes diez, ni la equis ni la hache ni la u…, y así sucesivamente. Desde luego, el texto tendrá que terminar en un grito (aaaaaaaaaaaaaaaa), en un sopor (zzzzzzzzzzzz) o en alguna cosa parecida…, pero el interés de una idea como ésta es ver hasta dónde se puede llegar.

(fuente: http://www.jonco48.com/blog/)
agosto 5, 2009 ::
12:01 am ::
1. Tomar una frase hecha que incluya una metáfora. Por ejemplo, “Llueven perros y gatos”, que se usa para indicar que llueve torrencialmente.
2. Escribir una historia breve donde la frase se interprete literalmente. ¿Qué sucede (todavía con el ejemplo) el día en que literalmente empiezan a llover perros y gatos?
Buena parte de toda la literatura fantástica descansa en este truco de la imaginación: dejarla volar (otra frase hecha, pero sirve) hacia lo que el lenguaje puede concebir (decir) a pesar de que las leyes físicas no lo respalden. La sección de comentarios queda abierta, como siempre, para quien desee jugar.
julio 29, 2009 ::
12:37 pm ::
Para que nadie acuse a esta bitácora de ser útil, lo que sigue es un juego:
En Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos, la biografía de Philip K. Dick escrita por Emmanuel Carrère, éste recuerda un chiste del escritor y editor Anthony Boucher al comentar los primeros esfuerzos de Dick en los años cincuenta y su decisión de dedicarse a un subgénero tan despreciado (y estrecho) como la ciencia ficción:
Por supuesto, tenía que arriesgar: producir en grandes cantidades, aceptar los cortes, los títulos absurdos y las coloridas ilustraciones de hombrecitos verdes con ojos saltones. Boucher solía bromear diciendo que si hubieran publicado la Biblia en una colección de ciencia ficción, habría sido en dos tomos de veinte mil palabras cada uno, al Antiguo Testamento lo habrían titulado El Maestro del Caos y al Nuevo La Cosa de tres almas.
¿Qué títulos le habrían puesto los editores de esas revistas añejas a otros libros? ¿Qué títulos absurdos o extraños se podrían poner en otros subgéneros? La propuesta es jugar a inventar esos títulos: renombrar absurda o impropiamente a libros conocidos para fingir que se “ajustan” a tal o cual subgénero.
Ejemplos. Retituladas como ciencia ficción de la que Dick tuvo que escribir al comienzo de su carrera, el Quijote de Cervantes podría haberse publicado como El guerrero demente, Orlando de Virginia Woolf habría podido ser El inmortal con dos sexos y 2666 de Roberto Bolaño podría haberse convertido en La ciudad del abismo infinito (o bien Bolaño hubiera sido obligado a ambientar su novela en el año 2666 y a quitarle unas 900 páginas)…
¿Más ejemplos? Como historia de horror a la Lovecraft, El viejo y el mar de Ernest Hemingway podría haber sido El que moraba en la profundidad sin nombre. Como historia a la Stephen King (para venderla en aeropuertos en tomos con grandes letras en la portada, para poder leerlos desde lejos), Casa desolada de Dickens se habría convertido en Combustión espontánea. Como novela rosa de vampiros a la Crepúsculo, Drácula de Bram Stoker habría tenido por título (tal vez) el subtítulo la versión fílmica de Francis Ford Coppola: El amor nunca muere…
(Otro más: Derecho de pernada o El padre de todos en vez de Pedro Páramo, para hacerla pasar por novela sensacionalista soft porno.)
Los lectores están invitados a proponer sus propios ejemplos en la sección de comentarios de esta nota. Se recomienda incluir no sólo el título original del libro que elijan sino también el subgénero.
Saludos…

Dios, según Terry Gilliam
julio 24, 2009 ::
7:12 pm ::
Un ejercicio con restricciones: escribir una historia de exactamente veintisiete palabras, en la que cada palabra comience con una letra distinta del alfabeto convencional (ABCDEFGHIJKLMNÑOPQRSTUVWXYZ) y todas se encuentren en orden alfabético.
En el caso de la Ñ y la X, se pueden usar palabras que usen dichas letras en la primera sílaba.
Hay al menos dos estrategias que pueden seguirse para hacer este ejercicio: es posible tratar de hacer una historia brevísima, o bien ofrecer una especie de sinopsis o resumen. El escritor y dibujante Edward Gorey hizo lo segundo en un libro ilustrado: El secante mortal (The Deadly Blotter, 1997) en el que reduce a su mínima expresión y casi sin fallar la trama típica de una novela policial a la manera de las de Agatha Christie. El texto se entiende mejor con los dibujos, que por ejemplo muestran el ambiente de sofisticación y riqueza que también es típico de estas historias, pero el texto se puede citar de todas formas:
Alarming behavior. (Comportamiento alarmante; es el de la sirvienta que descubre el crimen)
Corpse. (Cadáver)
Detective enters. (Entra detective)
Fearful glances. (Miradas temerosas)
Helpful irrelevancies. (Irrelevancias bienintencionadas; aquí los hombres y mujeres en la casa intentan ayudar al detective y señalan todos a un lugar distinto)
Jitters. (Temblores)
Knitting. (Tejer; aquí tal vez Gorey tuvo problemas con el alfabeto, pues el detective no mira a la mujer que teje sino al lector, con cara de desconcierto)
Likely motives. (Motivos probables)
Notable omissions. (Omisiones notables)
Pointed questions. (Preguntas agudas; aquí y en las anteriores el detective está, por supuesto, llevando a cabo los interrogatorios y discusiones que lo llevarán a desenmascarar al culpable)
Reluctance. (Reluctancia; de los sospechosos para responder, se entiende)
Subtle trap. (Trampa sutil)
Unmasked villain. (Villano desenmascarado)
Who? (¿Quién?; los personajes se preguntan quién entre ellos es el asesino)
Extenuation yields zero. (La extenuación da cero por resultado; la mujer que tejía es arrestada por la policía, con lo que tal vez la frase pueda leerse como una versión retorcida de “El crimen no paga”)
Como siempre, la sección de comentarios queda abierta para quien quiera intentar el ejercicio.
junio 24, 2009 ::
12:02 am ::
Un nuevo ejercicio de gimnasia verbal:
1. Seleccionar dos consonantes con diferente sonido; digamos: l y s.
2. Escribir una historia muy breve usando palabras en las que aparezcan sobre todo, los sonidos de las consonantes elegidas. Siguiendo el ejemplo, habría que preferir palabras como sala, alisas, sosias, Lola…, y emplear otras consonantes sólo cuando no haya otro remedio.
3. Aquí viene el truco: escribir otra vez la misma historia, pero ahora empleando palabras en las que abunden los sonidos de dos consonantes diferentes a las elegidas al principio. Por ejemplo, en vez de l y s, usar m y la r vibrante que aparece en guerra, rojo, arriba, rueda…, con lo que amarra, rorro, mimo, remo, Roma y otras por el estilo deberían estar entre las palabras más abundantes en el texto.
Obviamente, la textura verbal de las dos versiones será muy distinta, porque sus sonidos lo serán.
Puede ser útil consultar algunos detalles sobre fonemas del castellano.
Comentarios recientes