¿Qué habría pasado si Klaus Nomi no hubiese muerto en 1983?
      El ejercicio de esta semana es, simplemente, responder una pregunta como la que antecede: imaginar otra vida posible de algún personaje conocido; reescribir su biografía, o algún segmento de ella, introduciendo alguna diferencia inventada en su biografía real y siguiendo sus consecuencias de manera lógica. Esta noción puede parecer apropiada sólo para textos de ciencia ficción, pero en realidad da para jugar con las caracterizaciones de personajes de cualquier tipo. ¿Qué habría pasado, digamos, si Juan Rulfo hubiese publicado algo más que Pedro Páramo y El Llano en llamas? ¿Y si Hamlet no hubiese matado a Polonio? ¿Y si Oblonsky hubiese permanecido fiel a su esposa y, por tanto, no hubiese tenido que pedir a Ana Karenina que tomase el tren desde San Petersburgo? Al hacer variaciones sobre textos literarios se corre el riesgo de trivializrlas, pero lo que importa en este caso es, estrictamente, el uso de la imaginación y de la lógica.
      En cuanto a Nomi, cantante alemán nacido en 1944, su biografía es un gran punto de partida para juegos como éstos. Se había dado a conocer como corista (y asesor de vestuario) de David Bowie para una presentación televisiva en 1979, e iba en camino de convertirse en una superestrella pop –una superestrella originalísima e inclasificable, que llamaba la atención por su vestuario, por mezclar influencias del rock y de la ópera y por la defensa abierta que hacía de su homosexualidad– cuando murió tras haberse contagiado de VIH. Fue una de las primeras víctimas famosas de la enfermedad en los años ochenta, y su carrera quedó trunca a muy poco de haber comenzado.
      Su trabajo y su persona tienen rasgos comunes con muchas obras y personajes distintos del presente. ¿Habría continuado con la misma fuerza que parecía tener? ¿Se habría diluido para terminar regurgitando, como tanta estrella añeja, sus glorias antiguas? ¿Se habría vuelto más radical en sus propuestas, se habría integrado a lo peor del mainstream como Elton John o Liberace?
      El carácter definitivo, irrevocable de lo pasado afecta nuestra percepción de cuanto describimos (y nos permite confortarnos en el patetismo de leyendas como la del propio Nomi e innumerables otros muertos “en la flor” o “en la cima”), pero también es posible imaginar varias otras vidas posibles de Nomi a partir de lo que sabemos. El video que antecede podría ser el de un mero showman interesado en impresionar o indignar; el de un precursor de los primeros adelantados del videoclip; el de un precursor de Marilyn Manson o de los Tiger Lillies; el de un futuro activista o una futura celebridad escandalosa… Todos esos otros futuros son, claro, imaginarios.
 

Klaus Nomi