En los talleres se acostumbran ciertos ejercicios que imponen restricciones en el vocabulario o la sintaxis: no usar la palabra «que», por ejemplo, o escribir sólo palabras con una vocal como Oscar de la Borbolla, o prescindir de una vocal como Georges Perec, o hacer prosa con metro como Daniel Sada. He aquí algunas posibilidades menos frecuentadas; todas sirven para la misma gimnasia verbal y (como muchos otros ejercicios) no tienen que servir para más de esa gimnasia: no pueden ser la base de una poética ni nada semejante.

  • Un texto donde todas las palabras tengan tres sílabas.
  • Un texto donde todas las palabras se sucedan en grupos del siguiente modo: una de una sílaba, otra de dos, otra de tres.
  • Un texto donde todas las oraciones tengan exactamente cinco palabras.
  • Una minificción donde la primera palabra empiece con la letra A, la segunda con la B y así hasta llegar a la Z.
  • Otra donde todas las palabras comiencen con la misma letra. (La variación: que todas las palabras terminen con la misma letra.)

Etcétera.