(Esta nota apareció, hace más de un año, en Ánima dispersa, la bitácora que mantuve hasta principios de este año. Acabo de cerrarla definitivamente, pero aquellas de sus notas que aún resultan pertinentes aparecerán aquí, poco a poco.)

Los perros románticos

La historia no es difícil de averiguar: en 1974, varios miembros del taller de poesía de Difusión Cultural de la UNAM, todos muy jóvenes, se rebelaron contra su coordinador, Juan Bañuelos. Uno de los alzados: Mario Santiago (seudónimo de José Alfredo Zendejas Pineda), escribió incluso una “renuncia” florida e insultante en nombre de Bañuelos. Tras la pelea y la ruptura (o expulsión) consiguientes, los talleristas sin taller formaron un grupo, cuyos miembros más destacados fueron Santiago mismo y un amigo suyo: Roberto Bolaño, joven chileno radicado en el D.F. Por sugerencia de Bolaño, el movimiento se llamó “infrarrealismo” –en recuerdo del “grupo de uno” del pintor Roberto Matta–; por inspiración y ejemplo de Santiago, su propuesta central fue la oposición.
      Siguieron numerosas publicaciones subterráneas, revistas, poco tiempo efectivo del movimiento como una entidad organizada (1975-77) y una leyenda que ha perdurado como ninguna en la historia de la literatura mexicana. La rutina favorita de los infrarrealistas era reventar los recitales de poetas consagrados con gritos y abucheos; también declararon su “rechazo total” a la escritura de Octavio Paz, de sus amigos y discípulos, de sus opositores y en general de cualquier escuela o grupo. Pero sólo Santiago, quien se agregó “Papasquiaro” como segundo apellido ficticio en homenaje a José Revueltas, persistió hasta el fin en su intención primera de unir vida y escritura como una sola experiencia que exigía entrega total y no podía pasar por el reconocimiento público. Murió, atropellado por un camión, en 1998; en ese mismo año, la concesión del Premio Herralde a la novela Los detectives salvajes supuso la consagración de Bolaño, quien había emigrado a España muchos años atrás, entre los escritores hispanoamericanos.
      Como saben sus lectores, mucho en esa novela central de Bolaño (como en otras, desde Amuleto hasta 2666; recomiendo sobre el asunto esta nota de Jorge Gómez Jiménez) se inspira en las vidas/obras sus amigos infrarrealistas; en la trama también hay poetas contestatarios y un movimiento, el “real visceralismo”, que conduce a sus fundadores a extrañas búsquedas vitales y numerosas tragedias. Pero lo que no hay en ese libro es un atisbo de la poesía de los real visceralistas —ni de sus padres en la vida real. Yo he dado con ese vislumbre en otros dos libros: el primero es Los perros románticos (Fundación Social y Cultural Kutxa, 1993; Lumen, 2000), una «poesía reunida» de Bolaño que, al menos en la edición española, no recoge su etapa infrarrealista (el texto más antiguo data de 1980) pero en cambio contiene numerosas referencias a los temas del real visceralismo y, muchas veces, la figura de los detectives/viajeros/nómadas, hijos de una generación que creyó en las utopías y se encontró, con los años, en nuestro mundo.
      El segundo libro es el último de Mario Santiago Papasquiaro: Aullido de cisne (Al este del paraíso, 1996), imposible de encontrar como volumen impreso pero reproducido, entero, en un sitio memorial: www.infrarrealismo.com, al que ya había hecho referencia en alguna otra ocasión. Santiago se describe en él como “Antipoeta & vago insobornable / prófugo de la Nada / ajolote en 1 cascada de aire.”

      Pongo aquí otro poema de Santiago:

SOY & NO

Soy & no el ángel caído
Que de puro estupor ahoga en sotol sus limpias lágrimas
He olvidado hasta el aroma de la liana que me servía
de telescopio & de columpio
Sólo en sueños me veo vagando en esa patria toda entraña
Luz de bengala inapagable
Manantial de impulsos que la mierda indigestión
de estos toscos días me borra
Vuelo 1 segundo & me despierta la migra garrienta del dolor
/ restregándome en la jeta el desgarrón de mis fronteras /
Resortea ardido mi muñón
Mi aura se espanta de no reflejarse en mis recuerdos
La exaltación termina por resbalarse a 1/2 esquina
Aúllo invocando el chiflido de mi Dios / que se coagula
Sin que pueda pellizcarle decibel chisporroteo alcaloide
hoyo negro alguno
Soy & no este temblor que vacía en sí mismo su basura
1 interjección de lava arrojada de improviso
Manchado de eternidad
De lluvias / de escozor
De bárbaras fiebres que se tragan de 1 bocado a mi destino
Soy & no la orina congelada de Caín en plena huida
El sobresalto que lo impulsara a castrarse sus células solares
El terror que habría de marcarlo
Como a res en brama que enloquece
& no embiste a su manada.

Y siete breves de Bolaño, publicados en 1981:

I
Cae fiebre como nieve
Nieve de ojos verdes

II
Se ríen los trovadores en el patio de la taberna
La mula de Guiraut de Bornelh El cantar oscuro
y el cantar claro Cuentan que un catalán prodigioso…
La luna… Los claros labios de una niña diciendo en latín
que te ama Todo lejos y presente
No nos publicarán libros ni incluirán muestras
de nuestro arte en sus antologías (Plagiarán
mis versos mientras yo trabajo solo en Europa)
Sombra de viejas destrucciones. La risa de los juglares
desaparecidos La luna en posición creciente
Un giro de 75o en la virtud Que tus palabras te sean fieles

III
Guiraut Sentado en el patio de la taberna
Las piernas cruzadas Has salido para digerir
contemplando el cielo Los tejados grises
Las chimeneas humeantes de los primeros días invernales
Las niñitas rubias morenas pelirrojas Jugando

IV
En primavera salían de los bosques y recibían a los hombres
Tersites Inmaculado el mármol atraviesa descripciones
lamentos estados totalitarios Algo tan lejano a la risa
de los comerciantes (Salían de sus bosques para hacer
el amor) Con campesinos que alababan grandemente
sus cabalgaduras atadas a los árboles bajos o paciendo
en los claros Una Grecia en blanco y negro Y anos dilatados
estrechando vergas notables Tersites las amazonas
un atardecer que persiste a las descripciones y los besos

V
Tal vez no ame a nadie en particular dijo
mientras miraba a través de los cristales
(La poesía ya no me emociona) – ¿Qué? Su amiga
levantó las cejas Mi poesía (Caca)
Ese vacío que siento después de un orgasmo
(Maldita sea, si sigo escribiendo llegaré a sentirlo
de verdad) La verga parada mientras se desarrolla
el Dolor (Ella se vistió aprisa. Medias
de seda roja) Un aire jazzeado una manera de hablar
(Improviso, luego existo, ¿cómo se llamaba ese tipo?)
Descartes Caca (Qué nublado, dijo ella,
mirando hacia arriba Si pudieras contemplar
tu propia sonrisa Santos anónimos Nombres
carentes de significado

VI
Nadie te manda cartas ahora Debajo del faro
en el atardecer Los labios partidos por el viento
Hacia el Este hacen la revolución Un gato duerme
entre tus brazos A veces eres inmensamente feliz

VII
En la sala de lecturas del Infierno En el club
de aficionados a la ciencia-ficción
En los patios escarchados En los dormitorios de tránsito
En los caminos de hielo Cuando ya todo parece más claro
Y cada instante es mejor y menos importante
Con un cigarrillo en la boca y con miedo A veces
los ojos verdes Y 26 años Un servidor