De Todas las mañanas del mundo (Alain Corneau, 1991), basada en la novela de Pascal Quignard (es decir, en esa historia inconseguible, brillantísima, de la perplejidad y la amargura). Quien toca en realidad es Jordi Savall:

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Sobre el cuento (para un ensayo que no escribiré)

Defender al cuento pasa frecuentemente por deslindarlo del otro significado de la palabra: “embuste, engaño” según la RAE; mentira, falsedad, historia que se inventa para engañar. Pero los cuentos no tienen que ser “verdad”. Para la verdad tenemos (según las preferencias de cada cual) el periodismo, la ciencia o la religión.

 
 
De otro modo: el cuento sí es engaño. Toda la ficción es engaño. La literatura no es la verdad comprobable; si es una verdad es de las otras.

 
 
Y si no, ¿qué?

 
 
Discusión fuera de aquí; una persona sugería que el cuento era apropiado para el presente; otra replicaba que eran más pertinentes las novelas o las secuelas. El cuento desaparecerá como desaparece todo, pero será de esta manera: en un mar de palabras imprecisas, malcasadas, díscolas.

 
 
Ahora bien, el cuento no desaparece hoy. Se puede encontrar con facilidad el epitafio que le escribió Stephen King, según el cual ya nadie puede escribir como los maestros de la brevedad de otros siglos. Pero el que no puede (y no quiere y no necesita) es él.

 
 
El cuento es apropiado para el presente porque es facilísimo descargarlo, difundirlo, piratearlo. El peor enemigo del cuento hoy es el ACTA.

 
 
¿No lo convence lo que digo? ¿Dirá que nace de mi propio gusto por esa forma caduca? ¿Defendería usted sus propios gustos si yo se los critico? De otro modo: el cuento puede ser defendido por razones egoístas. Si su belleza ya no puede compartirse, tanto peor.

 
 
Ahora bien, no lo creo. En cambio, creo en el momento del eco, el del vislumbre, el que sólo puede llegar mientras las palabras escuchadas o leídas no se marchan aún de la conciencia. Eso no lo hay en ningún otro sitio ni en ninguna otra forma.

Ilustración de Edward Gorey para el cuento Casting the Runes de M. R. James; Gorey lo seleccionó para su antología The Hunted Looking Glass

Ilustración de Edward Gorey para el cuento "Casting the Runes" de M. R. James; Gorey lo seleccionó para su antología The Hunted Looking Glass

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Fragmento de una conversación que no tendrá lugar:
      –No: tener las intenciones, defender las causas, ostentar las actitudes, sentir la pasión no ayuda a escribir mejor. Eso lo sé y lo acepto. Haga y diga lo que guste.