Este mes, el cuento es un texto especial. Su introducción, más larga que de costumbre, se publicó en la revista Armas y Letras.
 

Hay ciertos textos, de los más interesantes que he hallado en la literatura reciente, que jamás se reunirán en libros, no son obra de escritores profesionales y, de hecho, están totalmente fuera del gremio y los “canales” que consideramos convencionalmente como “literarios”. Los llaman creepypastas: el nombre es una mutación del término copypasta, que en algún momento de las últimas décadas fue acuñado por los usuarios de la red para referirse a cualquier texto que se copiara y pegara (copy-paste) para su redifusión en línea. Los copypastas son el precursor más moderno de los memes y otras formas de información viral de las que saturan nuestras redes actuales…, y las creepypastas serían las historias virales de miedo: perturbadoras, inquietantes. Se les escribe en grandes cantidades en toda clase de foros de internet, y con el tiempo se les ha hecho pasar a toda clase de formatos híbridos y multimedia: hay videos, colecciones de fotos, series de narraciones ilustradas…

Luego de que dos adolescentes en Wisconsin intentaran asesinar a una tercera en mayo de 2014, presuntamente por creer deveras en la influencia demoniaca de un personaje de creepypasta, el foro especializado Creepypasta.wikia.com se sintió obligado a publicar una carta en la que se deslindaba del crimen y que declaraba: “Somos un foro de literatura y no un culto satánico”. Tienen razón: aunque jamás existirán para la crítica “seria”, y aunque van en la dirección opuesta a la tendencia contra la ficción en la literatura libresca, puede leérseles como mucho más que consumidores, fanáticos o repetidores de historias de un subgénero determinado. En un video de YouTube, DrossRotzank, un popular recopilador y traductor al español de creepypastas (tiene más de tres y medio millones de seguidores sólo en su canal), declara: “En una era en la que ya se hace muy poco terror de calidad en el cine, la literatura moderna llegó para salvar este género”. Esto no es poca cosa. ¿Qué otra especialidad o vertiente de la narrativa contemporánea querría presumir hoy una victoria del texto escrito sobre la imagen?

Entre otros sitios que muestran historias de horror transmitidas por internet, uno muy interesante es el blog Saya In Underworld (http://sayainunderworld.blogspot.com/). Su creadora, Saya Yomino, no revela nada de sí misma y se limita a publicar sus traducciones al inglés de leyendas urbanas, historias orales de horror y extrañas consejas japonesas. Leerlas en busca de pericia y perfección “literarias” no tiene sentido: su aliento es el de las historias ancestrales de la tradición oral, y están hechas, evidentemente, no para tener una forma definitiva –analizable, replicable, comercializable– sino para mutar, constantemente, de una lengua o contexto a otros.

El siguiente texto, una muestra traducida de la enorme cantidad de creepypastas en el sitio de Saya Yomino, se publica con su autorización. En él, aunque se trata de una historia meramente escrita, sin respaldos de ningún otro tipo, hay todos los elementos de algo que es un género multidisciplinario, una práctica creativa imposible en cualquier otra época antes que ésta. Sus temas, como se verá, son los de la literatura de horror, pero transfigurados por las herramientas modernas y la tensión que vivimos todos los días entre la verdad y el simulacro, entre el ritual y la anomia.

Eraserhead

[La imagen, por supuesto, proviene de un clásico: la película Eraserhead de David Lynch]

 

CÓMO IR A OTRO MUNDO POR MEDIO DE UN ELEVADOR

[Traducción del japonés por Saya Yomino, y del inglés por A.C.]

Necesitarás: un edificio con al menos diez pisos y un elevador

  1. Entra en el elevador (debes entrar solo)
  2. Dentro del elevador, ve a estos pisos en este orden: 4º piso -> 2º piso -> 6º piso -> 2º piso -> 10º piso. (Si alguien más entra mientras lo estás haciendo, no podrás completar el ritual.)
  3. Cuando llegues al 10º piso, aprieta el botón del 5º sin salir de la caja.
  4. Cuando llegues al 5º piso una mujer joven entrará y se te unirá en el elevador. (NO LE HABLES.)
  5. Después de que entre la mujer, aprieta el botón del 1º piso.
  6. Después de apretar el botón del 1º piso, el elevador te llevará al 10º piso en vez de llevarte al 1º. (Si aprietas cualquier otro botón en este momento tampoco completarás el ritual, pero también es tu última oportunidad de echarte para atrás.)
  7. Cuando el elevador haya pasado del 9º piso, puedes tomarlo como una señal de que el ritual está casi completo.

Sólo hay una forma de verificar si el ritual ha tenido éxito o no.

En el mundo al que llegues sólo debe haber una persona: tú.

No sé qué pasa cuando llegas allí.

Pero puedo decirte esto: la mujer que entra en el elevador en el 5º piso no es un ser humano.

***

He aquí lo que un hombre experimentó al hacer el ritual:

 

¡Lo intenté!

La compañía en la que trabajo tiene un edificio de 10 pisos así que me convino.

Eran vacaciones y no había nadie.

 

Así que fui: 4->2->6.

En el 6º piso trabajo y pude ver mi oficina vacía desde el elevador.

Entonces fui: ->2->10. Nadie entraba. Después de todo eran vacaciones.

 

Entonces llegué al 5º piso, se abrió la puerta ¡y había alguien allí, de pie!

¡Y era una mujer!

Me asombré y hasta hice ruido al aspirar aire.

Pero era sólo mi colega, la señora Takemoto (seudónimo). Es una mujer de unos treinta.

Se rió de mi reacción.

“¿También está trabajando horas extra, señora Takemoto?”, dije y la dejé entrar.

Iba a apretar el botón del piso 1 pero pensé que se vería raro que una persona llegara al edificio a primera hora del día y se fuera inmediatamente, y de todos modos el ritual ya había terminado, así que me rendí y apreté el botón del piso 6.

(Ahora que lo pienso, debe haberse visto raro también que una persona bajara en el elevador y volviera a subir sin salirse. LOL)

 

Pero entonces la señora Takemoto apretó el botón del piso 10, lo que me hizo dar un salto.

Bueno, creo que ella trabaja en el piso 10.

Pensé que algo podría pasar aún si me aventuraba a subir al piso 10, pero si hubiera ido hasta allá con la señora Takemoto sin razón alguna ella me hubiera tomado sin duda por un tipo raro, asi que con mucha pena me salí en el sexto piso.

 

Mientras salía creí escuchar a alguien que hacía clic con la lengua tras de mí.

Di la vuelta pero la puerta del elevador ya se había cerrado y no estuve seguro de si la señora Takemoto habría hecho ese ruido.

Tal vez sólo lo imaginé.

 

Así que no me pasó nada, al final.

Pero me pregunto qué podía estar haciendo en el quinto piso, a esa hora del día, la señora Takemoto.