Una rareza, porque sí: el único texto (hasta donde he podido averiguar) de su autor, de quien no he podido averiguar absolutamente nada. Lo publicó en la revista El Cuento (no. 102, Abril-Junio de 1987, p. 183). Es un ejercicio de imaginación inusitado y misterioso, recogido ahora por el proyecto Minis de El Cuento.

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CLASIFICACIÓN DE LIBROS
Néstor Curbelo

No me molesta que me interrumpan mientras leo, pero si tiran el libro al agua entonces la cosa cambia. Hay dos clases de libros: los de hojas de aire y los de hojas de vidrio. Los primeros son los de más volumen y tienen gran venta. Los de hojas de vidrio tienen 50 hojas. En la primera hoja se puede ver, a través de ella, el contorno del Tibet y una metralleta. En las demás hojas hay colores de tamaño comparable al de un sonido que se vuelca en un espacio no relativo. Luego un gato gris durmiendo sobre cenizas grises en un cuarto gris con puertas rojas de sed. La hoja del centro suele ser sonora, razón por la cual muy pocos la miran; cuando no es sonora equivale a la muerte de un lector, si no se precave.
La hoja 32 está contenida dentro de otra, y ésta dentro de otra más y así sucesivamente, hasta llegar a una espiral giratoria. Luego está el vacío, y el vacío se contiene a sí mismo. En alguna hoja está el lector mismo viéndose. Habla una imagen con otra, cierran el libro.
La última hoja contiene el fin del tiempo. Por lo tanto nadie la ha leído, a no ser el autor.