[Nota del 18 de septiembre: a partir de hoy, en esta página se publicarán actualizaciones y el seguimiento del concurso]

El primero de octubre comenzará la segunda edición del concurso-taller literario virtual Caza de Letras. El nombre oficial es virtuality literario, para insistir en la semejanza de su mecánica de trabajo con la de los reality shows; como deseo invitar a muchas personas a participar en esto, permítanme una breve explicación:

El concurso girará alrededor del trabajo de taller, en línea y a lo largo de dos meses, de doce novelas, que en este momento están siendo seleccionadas por un comité dictaminador de entre un total de cerca de 100 inscritas. Los finalistas participarán amparados en un seudónimo y cada uno tendrá un blog en el sitio oficial del concurso (www.cazadeletras.unam.mx); allí publicará sus textos y podrá interactuar con sus lectores.

A partir del primero de octubre, las novelas de los finalistas serán publicadas por entregas semanales y los miembros del jurado calificador (Mónica Lavín, Álvaro Enrigue y yo) nos dedicaremos a trabajar con los autores para revisar sus textos y mejorarlos en la medida de lo posible. Además, cada quince días tendremos que decidir qué concursantes merecerán pasar a la siguiente ronda y cuáles serán puestos a prueba («nominados») para no ser eliminados del concurso. Al término de las ocho semanas del concurso, sólo quedarán tres finalistas y de ellos saldrá un ganador, quien recibirá como premio la publicación de su novela en editorial Alfaguara y un premio de 100,000 pesos.

Ahora bien, en todo esto falta un detalle esencial, que es la participación del público. Desde ahora los invito a que, el primero de octubre, nos ayuden. No sólo los votos del público influirán en las «nominaciones» y expulsiones, sino que la parte más interesante y rica del trabajo de taller será que los concursantes podrán conocer muchas opiniones sobre sus textos además de las de los tres miembros del jurado. Si van a los blogs de los concursantes y alguna historia les interesa, díganlo: si no, también; si les parece que algo puede o debe modificarse en los textos, también. La red permite una interacción múltiple, constante y mucho más rápida y nutrida que la que podría lograrse con otros medios; la experiencia de esta interacción fue única en la primera edición del concurso, y sin duda lo será otra vez ahora.

En esta página hay una breve entrevista que me hicieron en la revista Chilango, con algunos datos y opiniones adicionales sobre el concurso. Ojalá se animen, llegado el primero de octubre, a visitar y hacer contacto.