Acaba de salir, publicada por la editorial peruana Casatomada, la antología Asamblea portátil, seleccionada y prologada por Salvador Luis. De una vez, la recomendación: esta antología merece ser buscada, en unos pocos días, en la FIL de Guadalajara, donde estará disponible en el puesto de la Alianza Peruana de Editores Independientes (stand: NN07).

Portada de Asamblea Portátil

Ahora, la explicación: la antología me parece importante no sólo por el hecho de que es un proyecto de Salvador, quien dirige la revista electrónica Los noveles y tiene una obra propia muy interesante (de la que espero escribir algo en otro momento). Además, la antología, que está subtitulada «Muestrario de narradores iberoamericanos», se niega a repetir el lugar común de describir como «perdida» a la generación de fines del siglo XX –esa que no tiene manifiestos que la unan, que no escribe como los del Boom, etcétera, etcétera– y a la vez se propone hallar y analizar el sentido de esa dispersión que tanto se ha discutido. Todo queda claro en el prólogo, que se pregunta si la obra de estos autores, y de muchos otros más o menos en sus mismas circunstancias, no representa, más que una decadencia, una transición: un cambio más profundo y complejo de lo que quiere admitirse en relación con la literatura previa de Iberoamérica –incluyendo nuevas figuras tutelares y nuevos conjuntos de influencias– y con las ideas convencionales de lo que implica escribir y ser en estas partes del mundo.

Todas las noticias sobre Asamblea portátil (incluyendo varias notas y entrevistas interesantes) pueden encontrarse en el blog de la antología. La lista de los autores seleccionados, con los títulos de los textos de cada uno, es ésta:

1. Samuel Solleiro (España, 1982) – «Gran tiburón blanco»
2. Rodrigo Fuentes (Guatemala, 1984) – «Linchamiento»
3. Solange Rodríguez Pappe (Ecuador, 1976) – «Taxidermia»
4. Juan Sebastián Cárdenas (Colombia, 1978) – «Criatura»
5. Mónica Belevan (Perú, 1982) «Prólogo hipotético a la reedición de los cuentos de Felisberto Hernández en Ultramar (Parte I)»
6. Juan Ramírez Biedermann (Paraguay, 1976) – «Los pasares»
7. Jorge Enrique Lage (Cuba, 1979) – «El color de la sangre diluida»
8. Fernanda Trías (Uruguay, 1976) – «Carnaval»
9. Miguel Antonio Chávez (Ecuador, 1979) – «Aventuras de un grupo de becarios en una universidad norteamericana»
10. Rodrigo Hasbún (Bolivia, 1981) – «Familia»
11. Federico Falco (Argentina, 1977) – «Cortar el césped»
12. Mayra Luna (México, 1974) – «Un cuerpo como el suyo (Seminovela)»
13. Diego Trelles Paz (Perú, 1977) – «¿Cómo se encuentra hoy, Madame Arnoux?»
14. Lara Moreno (España, 1978) – «Amarillo»
15. Rodrigo Blanco Calderón (Venezuela, 1981) – «Los invencibles»
16. Katya Adaui Sicheri (Perú, 1977) – «Algo se perdió»
17. Diego Zúñiga Henríquez (Chile, 1987) – «La chica de los árboles»
18. Leonardo Cabrera (Uruguay, 1978) – «Historia de familia»
19. Elvira Navarro (España, 1978) – «Cabeza de huevo»
20. Maximiliano Matayoshi (Argentina, 1979) – «Peperoncino»
21. Gabriel Rimachi Sialer (Perú, 1974) – «La muerte no tiene permiso»
22. Mauricio Salvador (México, 1979) – «El hombre elástico»
23. Claudia Apablaza (Chile, 1978) – «Sor Juana y Pierre Bourdieu»
24. Samanta Schweblin (Argentina, 1978) – «Matar a un perro»
25. Michel Encinosa Fú (Cuba, 1974) – «La guillotina»

Y he aquí el texto de la contraportada:

Hijos de Cortázar, Ribeyro, Lispector, Levrero, Aira, Bolaño, Bellatin, Pauls, Loriga, Rey Rosa, Vila-Matas… Nacidos entre 1974 y 1987, los veinticinco narradores de este muestrario iberoamericano –modernos para algunos, posmodernos para otros– irrumpen en la literatura de nuestros países a través de una crisis ideológica que amplía sus decisiones estéticas. Atendiendo a las vanguardias históricas, al Boom y Post-Boom y los McOndos y Kronens, así como a la baja y alta cultura en todas las disciplinas (navengando entre la Mona Lisa y el iPod), los autores más recientes utilizan un sampling que los libera de la carga social impuesta a sus antecesores para crear un panorama más diverso, sin limitarse solamente al estereotipo del país bananero, el dictador corrupto o la miseria que se resuelve con magia. Iberoamérica se transforma en la casa de lo ecléctico, y los autores de hoy, cada uno desde sus fijaciones y dilemas, nos muestran más de una rostro en un mundo que algunos no han dudado en llamar el mundo del afterpop.

Están invitados a asomarse a este muestrario de escritores y, sobre todo, de historias.