En su novela La ignorancia (2000), Milan Kundera concluye la historia de Josef –uno de sus protagonistas, exiliado checo que vuelve a su país para darse cuenta de que ya no puede vivir en él– con una imagen terrible: Josef piensa que el cielo estrellado es un techo, porque las estrellas son inalcanzables y (en vez de sugerir las ideas convencionales de infinitud y libertad) de hecho ponen un límite infranqueable a todas las aspiraciones humanas.
      La propuesta es inventar parecidas metáforas deprimentes: encontrar un sentido doloroso, malévolo, espantable a algo que se observa cotidianamente.

Estrellas