He aquí un libro nuevo e inesperado:

Estas 83 novelas son un proyecto aparte de los otros que, si todo sale bien, aparecerán en meses por venir o a más tardar en 2012. Y no son novelas, en efecto, en el sentido convencional del término. Ninguna mide más que unos pocos renglones…, pero esto significa que se atienen al significado original de la palabra, que proviene del italiano de hace muchos siglos: novella era una nota pequeña, una noticita, un aviso breve. Esas mini-historias crecieron con el tiempo y por eso se ven ahora tan sólidas y gruesas, pero su origen es ese, diminuto y flaco.
      (También, claro, se les podría llamar minificciones. Si lo desean, pueden hacerlo. Más abajo está el prólogo del libro, donde vienen mis razones.)
      Otro detalle de este proyecto: lo encontrarán fácilmente, pero no en librerías. El tiraje impreso, muy artesanal y pequeño (150 ejemplares, hermosamente editados por Raúl Berea y Erika Mergruen, los amigos detrás del proyecto de libros libres La Guillotina), no se venderá e irá circulando como pueda. Por otro lado, el libro se puede descargar aquí mismo, totalmente gratis.
      Las opciones:

  1. 83 novelas en formato PDF
  2. 83 novelas en formato Epub (para la mayoría de los lectores de libros electrónicos)
  3. 83 novelas en formato Mobi (para Kindle)

Es un poco un experimento, ahora que los libros electrónicos están disputando cada vez más terreno a los impresos. Con cierta frecuencia, algunas personas me preguntan por tal o cual texto mío que no se puede hallar por ninguna parte. No todo lo que he publicado ha tenido los mismos problemas, pero tal vez la solución para esos libros a medio perderse podría la distribución digital. Además, existe la posibilidad de que algunos libros futuros de los que mencioné al comienzo, y que aparecerán con editoriales que imprimen en papel, sean llevados también por la ruta electrónica.
      Si se animan a descargar y conocer 83 novelas, por favor consideren también hacérmelo saber aquí mismo, o bien en Facebook o Twitter. Veamos qué sucede.
      Y si se animan a leer el libro, ojalá les gusten las historias.

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Algo que no dice el prólogo, porque no hace falta: todos los textos del libro fueron escritos y publicadas inicialmente en Twitter. Entonces aparecieron entre muchas otras notas, por igual intentos de cuento que enlaces o conversaciones, y fueron leídas por quien seguía mi cuenta y estaba en línea cuando las fui publicando, lo que sucedió a lo largo de varios meses del año pasado. Esta experiencia de publicación y lectura inicial sirvió para lo que hice después: reunir los textos que querían ser historias, revisarlos, desechar casi todos, ordenar los que quedaron para crear el libro. La experiencia inicial es irrepetible, y no se queda en los textos en sí: éstos pasan del espacio en movimiento y fugaz de Twitter a asentarse en otros, y buscan ser leídos como historias a secas, y no como historias hechas de tal modo o concebidas en tal lugar.
      En estos días que se discute la escritura en Twitter, algunas personas desprecian todo lo que se escribe allá comparándolo con lo que pueden hallar en un libro impreso. La comparación me parece injusta porque ninguna cuenta de Twitter es una obra “terminada” en el sentido tradicional: por el contrario, es un espacio virtual que puede servir como laboratorio de escritura literaria (y esto, en todo caso, no es siquiera una obligación impuesta por el medio sino una elección). Twitter sirve para intentar y equivocarse, para lanzar versiones diversas de una idea o argumento a posibles lectores, para interactuar con ellos y modificar o añadir o descartar. Y si bien un texto siempre tiene una relación con su contexto, y con su medio, creo que esa relación puede modificarse: que la escritura –que ciertas escrituras– pueden pasar de un medio a otro y continuar leyéndose. 83 novelas, como otros libros que sin duda habrá o incluso hay ya por allí, intenta ser una prueba de eso.

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Ahora sí, el prólogo:

Inicial

El título no miente. Lo que sigue son 83 novelas. No se deje engañar por las ideas recibidas. Considere:

  1. Los mundos narrados son pequeñísimos en la página pero se amplifican en la imaginación.
  2. De la misma manera, los personajes tienen toda su vida alrededor (arriba, abajo) de lo que se dice de ellos.
  3. No hay que dejarse engañar por las semejanzas entre algunos comienzos o algunos finales, que por lo demás son evidentes en los textos agrupados en las series “Libros” y “Aventuras”. Este tipo de novela pequeñísima tiende a escribirse en series de versiones y variaciones y a refinarse no tachando y agregando, sino desechando el texto entero y volviendo a comenzar.
  4. Por esta razón el grueso de las novelas, apodado aquí “Muchedumbre”, tiene historias con títulos numerados de forma aparentemente caótica: son una selección de series en progreso.
  5. Las series en progreso son ensayos de diferentes versiones de un mundo, o de muchos mundos diferentes pero cercanos: lo que cuenta es la mutación.
  6. Más de cuatro novelistas convencionales se beneficiarían de tirar a la basura, todas juntas, nueve de sus once novelas de 748 páginas; es sólo que no se atreven.
  7. ¿No dice usted que las novelas revelan el carácter de quien las escribe? ¿Que se refieren a su tiempo? ¿Que se dejan leer fácilmente?
  8. Cosas más feas y farragosas, de menos corazón y peor cabeza, se venden como novelas y usted va y las compra.
  9. En el peor de los casos, siempre puede agregar agua y agitar violentamente hasta que salte el tapón y los otros mundos se derramen sobre éste, todos espuma y olor de letras y sonidos visibles.

A.C.
Los Ángeles, noviembre de 2010