1. Tomar una frase hecha que incluya una metáfora. Por ejemplo, «Llueven perros y gatos», que se usa para indicar que llueve torrencialmente.

2. Escribir una historia breve donde la frase se interprete literalmente. ¿Qué sucede (todavía con el ejemplo) el día en que literalmente empiezan a llover perros y gatos?

Buena parte de toda la literatura fantástica descansa en este truco de la imaginación: dejarla volar (otra frase hecha, pero sirve) hacia lo que el lenguaje puede concebir (decir) a pesar de que las leyes físicas no lo respalden. La sección de comentarios queda abierta, como siempre, para quien desee jugar.

Perro y gato