Siguen los ejercicios dobles: ahora, dos propuestas de interpretación:

Escribir un episodio cualquiera de un personaje y luego, de modo plausible, explicarlo como definitivo («un hito», “un parteaguas”) en la vida de un personaje debido al carácter e historia de éste. Sin mucho ruido, Cervantes hizo esto en las primeras páginas del Quijote, por supuesto.

Y la variación: que el mismo episodio, el mismo conjunto de sucesos del mismo personaje, sea explicado como el cumplimiento de una profecía milenaria o el signo de un acontecimiento cósmico sin recurrir a la parodia. (¿Cómo habría descrito el propio don Quijote, digamos, lo que le pasó? Un ejemplo aún mejor y que ya ha aparecido en esta bitácora, es la locura de Daniel Paul Schreber; Elias Canetti le dedica un capítulo magnífico de su libro Masa y poder.)