Y tampoco sé si lo que escribo tiene, también, su origen aquí, aunque debo reconocer que me interesan mucho las cosas que no se ven, los ángulos extraños para mirar lo de costumbre, la imaginación como una herramienta para lograr estas cosas: para descubrir, como querían los románticos, y no necesariamente para acumular otras cosas sobre el mundo.

«La ciudad invisible»

(¿Será éste el momento de empezar ver que algunas cosas están ya dichas, bien o mal, haya o no alguien allí para escucharlas?)

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Buscando justificar la propia vida se recorren largos caminos. Algunos de ellos pasan por la belleza.

(El poeta danés de Torill Kove)

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—Siento que alguna vez, por alguna causa imprevista, la vida de alguien sobre la tierra no se extinguirá nunca; que sus pasos serán cada día más firmes y que su voz se escuchará siempre con la continuidad y vigor de los ríos. Siento que hay una música que no concluirá jamás en el tiempo y que un mismo soplo de aire agitará hasta la eternidad el mismo árbol. Antójaseme, por no sé qué razones, que en el momento menos pensado se abrirá la tierra por todas partes como una misteriosa granada madura y que germinarán hasta en los riscos menos propicios, flores y frutos desconocidos, aromas que nadie ha aspirado y formas nuevas en qué deleitarse. Para estupor del que sobreviva estallarán los viejos astros y surgirán otros nuevos y, a cada alumbramiento de éstos, el mar rebasará sus limites, arrullará las ciudades y el perfume de sus algas será tan intenso que se marchitarán los retoños en sus tiestos, aunque la juventud infinita les será otorgada a los hombres. Nadie hablará más de la hiedra en el muro, ni de la puerta en el muro, sino de la nueva montaña; nadie cultivará la hiedra, ni el enebro, ni las madreselvas, porque la tierra producirá unas flores azules de cristal que, trepando por la corteza de los árboles, derramarán su contenido sobre el que camina…

Francisco Tario, La puerta en el muro
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(Ensemble Accentus, «Avrix Mi Galanica»; música antigua sefardí)

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El resto se lo dedico a la Luna

Laurence Sterne, Tristram Shandy