[Nota del 23/6/2010: esta nota apareció originalmente el 10 de abril de 2008 y ahora contiene, gracias a las sugerencias de muchas personas, bastante más de 20 libros. Gracias a todas ellas.]

A pedido de Jako (en un comentario dejado antes de la remodelación del blog), y en vez de una auténtica reseña, que por el momento no puedo escribir (véase la última nota de marzo de 2008 para una explicación), ofrezco a continuación dos listas de recomendaciones: diez novelas y diez libros de cuentos de ciencia ficción que podrían interesar a alguien que se asomara por primera vez a esa corriente literaria difícil de definir pero presente en todos lados. Las antecede solamente una nota sobre cómo y por qué seleccioné los textos que recomiendo… Y esta portada de Science Wonder Stories, una de las revistas pioneras de la ciencia ficción en los Estados Unidos, ilustrada por Frank R. Paul.

La revista Science Wonder Stories, una de las pioneras de la ciencia ficción estadounidense

La nota

Debo comenzar con una aclaración: aunque muchas de mis lecturas favoritas de niño y adolescente fueron textos de ciencia ficción, creo que ésta, ahora (en el temprano siglo XXI), es una corriente en crisis y, sospecho, virtualmente agotada, sin muchas posibilidades de renovación.
La crisis me parece evidente: sin importar cómo se defina este tipo de historias (hay innumerables discusiones al respecto), la enorme mayoría de las que aparecen actualmente sufren los efectos de

a) una enorme sobreexplotación comercial, que ha desgastado las ideas más originales al forzar su repetición durante décadas,

b) la desaparición, en los textos, de las “novedades” que parecían el deber o la justificación de la ciencia ficción (la idea proviene del siglo XIX: que esta parcela precisa y bien acotada de la literatura fantástica se vuelve “respetable” sólo cuando se convierte en heraldo o profeta de los adelantos de la ciencia y la tecnología), y

c) a la vez, curiosamente, un enorme desacuerdo entre sus postulados originales y el “espíritu de los tiempos”.

El término science fiction (cuya traducción más correcta sería “narrativa científica” o “narrativa basada en la ciencia”) se atribuye al editor estadounidense Hugo Gernsback, quien lo propuso en los años veinte del siglo pasado. Gernsback estaba interesado en la literatura como ayuda para la divulgación del conocimiento, y los textos que publicaba en sus revistas (una de las cuales fue Science Wonder Stories) proponían habitualmente ideas sobre el futuro que provenían de la visión optimista del progreso tecnológico e industrial que imperaba en Occidente a fines del siglo XIX y que había tenido sus primeros defensores literarios incluso antes de Gernsback, en la obra de Julio Verne y otros autores. Esta es la forma habitual en que se percibió la ciencia ficción durante la mayor parte del siglo XX: “historias de un futuro mejor” que parecía alcanzable porque los textos fingían explicarlo todo “científicamente”; sucesos y realizaciones improbables (o de plano imposibles) que se proponían imitando los modos del discurso científico y por lo tanto se leían como si proviniesen de autoridades semejantes.
Sin embargo, luego de cuestionamientos muy serios de ese optimismo, generalmente apoyados en ejemplos de los muchos horrores tecnológicos del siglo XX, no sólo la ciencia ficción se transformó y pasó a ofrecer con más frecuencia las imágenes de pesadilla que ahora son la norma (las más recientes en difundirse globalmente: las películas de Hollywood Cloverfield y Soy leyenda, son de hecho refritos de refritos de refritos), sino que la noción mismo del “futuro” como un espacio para la imaginación perdió el lustre que había tenido desde el XIX. No hace falta sino mirar a nuestro alrededor: más en algunos lugares y culturas, menos en otros, pero en ningún sitio se ve ya el optimismo y la expectación por el futuro que imperaban todavía hace cuarenta años en mucho de la ficción popular.
¿Qué ha quedado? Por una parte, un montón de temas conocidos, iconos y lugares comunes (robots, naves espaciales, mutantes, etcétera) que se pueden utilizar y reutilizar sin tener que reinventarlos, y una serie de futuros que aun en sus versiones más terribles se han vuelto míticos, ajenos al tiempo histórico. (La ciencia ficción fue una literatura visionaria pero tuvo tanto éxito que acabó asimilándose al presente.) Con todo ello se puede seguir creando historias, pero todas ellas serán derivaciones de otras existentes, rehechuras, homenajes, parodias…
Buscando alguna lectura complementaria sobre estos asuntos, encontré este texto de Julián Díez, muy enfocado en la ciencia ficción española en su última parte pero con muchas observaciones que me parecen de lo más lúcido.
Ahora bien, hay grandes libros que pueden encuadrarse dentro de la ciencia ficción, aunque a veces son difíciles de hallar porque están sepultados entre mucha basura, muchos textos escritos a destajo y sin ninguna aspiración. La buena literatura lo es sin importar su “género”.
Las listas que siguen no pretenden ser canónicas (no son “todos” los buenos libros) ni “representativas”: no hay uno de cada tendencia, de cada década ni de cada país. Tampoco hay cuotas nacionales ni de ningún otro tipo. Simplemente son libros que me atrajeron, cuya lectura me entretuvo y que me parecen a la vez capaces de ser leídos como “ciencia ficción” y de buena calidad literaria. Casi todos, de hecho, los leí en mis primeros años de lector, así que su gusto tiene cierta edad y ha sobrevivido. No he incluido a ningún autor a quien conozca personalmente, y no hay, desde luego, un solo libro “malo pero popular” o “malo pero fácil”. Las ventas (sean altas o bajas) no tienen que ver en absoluto con la buena hechura de los textos, de modo que a continuación hay lo mismo libros muy conocidos y otros que no lo son tanto.
Una cosa más: yo, por lo menos, prefiero leer un libro que me sorprenda y no uno en el que sepa exactamente qué esperar, de modo que prefiero los libros que no se pueden reducir ni encuadrar fácilmente. Si alguien quiere usar estas listas como punto de partida hacia la ciencia ficción, o simplemente como recomendaciones de lectura, le propongo que vaya y lea sin esperar nada: así se sorprenderá mejor.

Las listas

NOVELAS

1. Solaris de Stanislaw Lem. Una historia conmovedora sobre los límites del conocimiento y la inteligencia humanos, y sobre cómo reaccionamos cuando nos es imposible seguir ignorándolos. Las dos adaptaciones que se han hecho de la novela tratan de otras cosas: ir a la fuente es toda una experiencia.
2. Ubik de Philip K. Dick. El “no va más”, al menos para mí, de la obra de este gran escritor. Una nota que escribí sobre ella se puede leer aquí.
3. Soy leyenda de Richard Matheson. Olvídense, otra vez, de la(s) película(s): el libro es una “explicación científica” de una figura clásica de la literatura de horror, pero sobre todo una gran parábola sobre el “otro”, el ser ajeno a nosotros que nos define (o en el que podemos convertirnos).
4. El hombre invisible de H. G. Wells. El monstruo más extraño de todos, y a la vez uno de los iconos más perdurables que Wells dio (y fueron muchos) a la cultura occidental. Las versiones posteriores, las parodias y las reducciones del personaje original han terminado tan lejos de él que leerlo es descubrirlo.
5. Estación de tránsito de Clifford D. Simak. Un libro sentimental, dulce (si la palabra es permisible): la versión optimista de Solaris y a la vez un retrato curioso del ideal de la vida en un tiempo y un lugar precisos (el entorno rural del medio oeste de los Estados Unidos, que se abre sin guerra ni sufrimiento a numerosos visitantes extraterrestres).
6. Dune de Frank Herbert. No recomiendo de ninguna manera los volúmenes que Herbert y otros han escrito después de éste, y que lo han vuelto el primero de una serie interminable, aburrida y con un tufo fascista muy vergonzoso. Pero, ah, ese primer libro: una gran novela de aventuras e intrigas, ambientada en un mundo imaginado minuciosamente a partir de especulaciones simultáneas sobre cultura, ecología, política…
7. Matadero 5 de Kurt Vonnegut. Al contar la historia de Billy Pilgrim, un hombre cualquiera que vive ajeno al tiempo y percibe simultáneamente toda su vida (y su muerte, Vonnegut se las arregla para contar al mismo tiempo varias historias trágicas y reflexionar sobre la libertad, el destino y la naturaleza de los seres humanos.
8. La mano izquierda de la oscuridad de Ursula K. Le Guin. Una historia provocadora acerca del amor y los sexos, y también un viaje por un mundo extraño y cuidadosamente trabajado: una obra maestra de una gran escritora, sin más adjetivos.
9. La primera parte de la serie de “El mundo del río” de Philip José Farmer; los dos primeros volúmenes son extraordinarios (A vuestros cuerpos dispersos y El fabuloso barco fluvial) y la trama general que une a todos es fascinante: toda la humanidad, desde el primer cavernícola al último burócrata, reunida tras la muerte en un mismo mundo, para que revele lo mejor o lo peor de su naturaleza.
10. La invención de Morel de Adolfo Bioy Casares. Una historia delicada sobre el amor y las imágenes del amor, que ha sido perjudicada un tanto por el adjetivo de “perfecta” que le dio Borges; no lo es y no necesita serlo.

Y de pilón:

11. La carretera de Cormac McCarthy. El nombre de McCarthy en esta lista puede sonar raro, pero este libro suyo es una de esas visiones apocalípticas que se han vuelto el pan de cada día de la ciencia ficción actual…, y una de las mejores que se han escrito nunca, de las más descarnadas y profundas, de las más hermosas. Libros como éste son la prueba de que un escritor puede simplemente escribir lo que desea sin pensar de entrada en qué etiquetas va a ponerle, y al hacerlo puede lograr que su trabajo resuene con los lectores de las maneras más inesperadas.

LIBROS DE CUENTOS

1. Imperios galácticos, antología de Brian W. Aldiss. Una reunión de historias de diversos autores sobre esa noción rara y repetida: grandes poblaciones humanas en entornos extraños y futuros remotos. No todos los cuentos son de igual calidad pero hay varias obras maestras, como “Mucho, mucho tiempo” de R. A. Lafferty o “Bip” de James Blish.
2. Crónicas marcianas de Ray Bradbury. El libro se vende como “novela” pero en realidad no le hace falta: no toda la obra de Bradbury ha envejecido bien, pero estas visiones de un mundo distinto, y de cómo los seres humanos llegan a él, siguen dejándose leer con mucho placer.
3. Lo mejor de “Fantasy and Science Fiction”, antología de Edward L. Ferman. Este volumen reúne textos publicados en una de las revistas más famosas en Estados Unidos durante el siglo XX. Como en la antología de Aldiss, no todo es igual de bueno, pero hay que leer cuentos como “Nave de sombras” de Fritz Leiber, “Siglo de pleno verano” de Blish o “Cuando hay interés, cuando hay amor” de Theodore Sturgeon (que, por cierto, aparece mencionado de forma misteriosa en 2666 de Roberto Bolaño).
4. Blue Champagne y La persistencia de la visión de John Varley. Varley debe ser uno de los últimos autores visionarios de la ciencia ficción: sus mundos futuros resultan de lo más actual ahora porque muestran sociedades nihilistas y aparentemente estáticas pero cuyos “usos y costumbres” son intrigantes y muy políticamente incorrectos.
5. El amor es un número imaginario de Roger Zelazny. Este es un escritor al que sus traducciones no hacen justicia, porque en general están hechas del peor modo posible, de prisa y sin interés en las sutilezas de su estilo. Pero los textos son excelentes: llenos de imaginación y con una forma muy interesante de mirar el comportamiento humano.
6. La séptima víctima de Robert Sheckley. Sheckley es un gran satirista, y usa la ciencia ficción para reírse de nuestras debilidades y nuestra tontería, a veces abiertamente y otras de modo sutil.
7. Lo mejor de Jack Vance. Como en el caso de Frank Herbert, no hay que buscar demasiada profundidad en la obra de Vance, pero toda ella es muy imaginativa y simplemente entretenida. El libro que he elegido, una edición de la vieja Bruguera, debe poderse encontrar con otros títulos: los textos centrales son una space opera, “El último castillo”, y una intriga policial en otro mundo, “La mariposa lunar”.
8. Quemando cromo de William Gibson. Desde la introducción del cyberpunk, la última “nueva corriente” de la ciencia ficción, no ha habido ninguna otra innovación notable en la misma; pero estas historias (entre las que se encuentra “Johnny Mnemonic”, que fue llevada al cine) son un buen resumen de las últimas miradas auténticamente extrañadas al futuro que Occidente se ha permitido.
9. Lo mejor de la ciencia ficción latinoamericana, antología de Bernard Goorden y A. E. Van Vogt. La antología es terrible si se le considera un “panorama” fiel de lo que dice tratar, pues sus criterios son dudosos y su información deficiente. Pero varios de sus cuentos son extraordinarios: en especial, “Los embriones del violeta” de Angélica Gorodischer, “Caza de conejos” de Mario Levrero o “Alguien mora en el viento” de Hugo Correa.
10. Visiones peligrosas, antología de Harlan Ellison. Ésta es una de las compilaciones más famosas de la ciencia ficción en inglés, pues la revitalizó (en los años sesenta) al proponerse como una reunión de cuentos “incómodos”, escritos sin atender a las normas de la censura imperante en su tiempo. Destacan textos como “La fe de nuestros padres” de Philip K. Dick, “Voy a echar los dados” de Fritz Leiber, “Jinetes del salario púrpura” de Philip J. Farmer…

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Dicho está. Espero que esto pueda servir a alguien, y los comentarios son bienvenidos. Saludos…