{"id":9928,"date":"2013-02-18T10:28:18","date_gmt":"2013-02-18T16:28:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=9928"},"modified":"2025-08-26T00:08:10","modified_gmt":"2025-08-26T06:08:10","slug":"divina-locura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/divina-locura\/","title":{"rendered":"Divina locura"},"content":{"rendered":"<p>Roger Zelazny (1937-1995) fue un escritor estadounidense. Era un prosista muy talentoso e imaginativo, y el que no se le conozca m\u00e1s se debe a que hizo toda su carrera en una cultura \u2013la de su pa\u00eds\u2013 con un mercado de libros enorme pero tambi\u00e9n sumamente compartimentado, dividido en especialidades \u2013<em>genres<\/em>, o subg\u00e9neros\u2013 impenetrables. Zelazny comenz\u00f3 a abrirse paso como escritor de ciencia ficci\u00f3n y fantas\u00eda, nunca tuvo el deseo o la necesidad de ir m\u00e1s all\u00e1 de este conf\u00edn y por lo tanto se gan\u00f3, sin desearlo, el desd\u00e9n de muchas personas fuera de \u00e9l. Pero sus historias est\u00e1n muy por encima de la mediocridad que se achaca a veces al campo que eligi\u00f3. Un ejemplo es la que sigue, cuya hechura hace un eco rar\u00edsimo \u2013y quiz\u00e1 involuntario\u2013 de <a href=\"http:\/\/www.ciudadseva.com\/textos\/cuentos\/esp\/carpen\/viaje.htm\">uno de los textos<\/a> m\u00e1s famosos del cubano Alejo Carpentier, y a la vez presenta un argumento sumamente influyente en la cultura popular desde entonces y hasta el presente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abDivine Madness\u00bb se public\u00f3 por primera vez en la revista <em>Magazine of Horror<\/em> en el verano de 1966. En espa\u00f1ol, todav\u00eda puede encontrarse en la antolog\u00eda <em>The Doors of His Face, the Lamps of His Mouth<\/em>\u00a0(1971), publicada en espa\u00f1ol como\u00a0<em>El amor es un n\u00famero imaginario<\/em> (2000).<\/p>\n<figure id=\"attachment_16968\" aria-describedby=\"caption-attachment-16968\" style=\"width: 1200px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Roger-Zelazny-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"16968\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/divina-locura\/roger-zelazny-2\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Roger-Zelazny-1.jpg\" data-orig-size=\"1200,800\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Roger Zelazny\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Roger Zelazny (&lt;a href=&quot;https:\/\/grrm.livejournal.com\/422596.html&quot;&gt;fuente&lt;\/a&gt;)&lt;\/p&gt;\n\" data-medium-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Roger-Zelazny-1-300x200.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Roger-Zelazny-1-1024x683.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Roger-Zelazny-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"800\" class=\"size-full wp-image-16968\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Roger-Zelazny-1.jpg 1200w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Roger-Zelazny-1-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Roger-Zelazny-1-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Roger-Zelazny-1-600x400.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-16968\" class=\"wp-caption-text\">Roger Zelazny (<a href=\"https:\/\/grrm.livejournal.com\/422596.html\">fuente<\/a>)<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>DIVINA LOCURA<\/strong><br \/>\n<strong>Roger Zelazny<\/strong><\/p>\n<p>\u2014&#8230;yo que lo es Esto, \u00bfembelesados oyentes como plantarse hace las y errantes estrellas las a conjura pena de frase Cuya?&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sopl\u00f3 humo por dentro de su cigarrillo y \u00e9ste se hizo m\u00e1s grande.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mir\u00f3 al reloj y se dio cuenta que las manecillas andaban hacia atr\u00e1s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El reloj le dijo que eran las 10:33 yendo hacia las 10:32 de la noche.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Luego le sobrevino aquella especie de desesperaci\u00f3n, porque sab\u00eda que no pod\u00eda hacer nada para evitarlo. Estaba atrapado, movi\u00e9ndose a la inversa por toda la secuencia de acciones pasadas. De alg\u00fan modo se hab\u00eda pasado por alto el aviso. Normalmente exist\u00eda un efecto de prisma, un fogonazo de est\u00e1tica rosada, una especie de sopor, luego un momento de percepci\u00f3n elevada&#8230; Pas\u00f3 las p\u00e1ginas de izquierda a derecha, los ojos siguiendo las l\u00edneas escritas de final a principio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bf\u00c9nfasis tal comporta pesar cuyo \u00e9l es Qu\u00e9?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Impotente, all\u00ed detr\u00e1s de sus ojos, contempl\u00f3 c\u00f3mo se comportaba su cuerpo. El cigarrillo hab\u00eda alcanzado toda su longitud. Hizo un chasquido con el encendedor, que absorbi\u00f3 la punta encendida, y luego sacudi\u00f3 el cigarrillo apagado y lo devolvi\u00f3 al paquete. Bostez\u00f3 a la inversa: primero una exhalaci\u00f3n, luego una inhalaci\u00f3n. No era real&#8230; le hab\u00eda dicho el doctor. Era pena y epilepsia conjug\u00e1ndose para formar un s\u00edndrome nada com\u00fan. Ya hab\u00eda sufrido otros ataques semejantes. El Dilantin no le causaba el menor efecto. Se trataba de una alucinaci\u00f3n locomotriz postraum\u00e1tica provocada por la ansiedad, precipitada por el ataque. Pero \u00e9l no cre\u00eda en eso, no pod\u00eda creerlo&#8230; no despu\u00e9s que hubo retirado el libro del atril de lectura, se puso en pie, camin\u00f3 hacia atr\u00e1s por la habitaci\u00f3n hacia el armario, colg\u00f3 su bata, volvi\u00f3 a vestirse con la camisa y pantal\u00f3n que usara durante todo el d\u00eda, retrocedi\u00f3 hasta el bar y regurgit\u00f3 un martini, trago fresco tras trago fresco, hasta que la copa se llen\u00f3 por completo y no se derram\u00f3 ni una gota. Not\u00f3 un fuerte sabor a aceituna y luego todo volvi\u00f3 a sufrir un cambio. La manecilla grande marchaba por la esfera de su reloj de pulsera siguiendo la direcci\u00f3n adecuada. Se sinti\u00f3 libre para moverse a su voluntad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Eran las 10:07.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Volvi\u00f3 a beber su martini.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ahora, si era consecuente con el sistema, se pondr\u00eda la bata y tratar\u00eda de leer. Pero en vez de eso se sirvi\u00f3 otra copa. La secuencia no se repetir\u00eda. Ahora las cosas no suceder\u00edan como crey\u00f3 que hab\u00edan ocurrido y desocurrido. Ahora todo era diferente. Y as\u00ed se ven\u00eda a demostrar que hab\u00eda sido una alucinaci\u00f3n. Incluso la noci\u00f3n que hab\u00eda invertido veintis\u00e9is minutos en cada sentido constitu\u00eda un intento de racionalizaci\u00f3n. Nada hab\u00eda pasado. No debiera beber, decidi\u00f3. Puede provocarme un ataque. Solt\u00f3 una carcajada. Todo el asunto, sin embargo, era una locura. Al recordarlo, bebi\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por la ma\u00f1ana, como siempre, omiti\u00f3 el desayuno, advirti\u00f3 que pronto dejar\u00eda de ser \u00abpor la ma\u00f1ana\u00bb, tom\u00f3 un par de aspirinas, una ducha templada, una taza de caf\u00e9 y dio un paseo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El parque, la fuente, las ni\u00f1as con sus peque\u00f1os barcos, la hierba, el estanque&#8230; cosas que odiaba; y la ma\u00f1ana, el sol, y los fosos azules alrededor de las impresionantes nubes.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Odiando, permaneci\u00f3 all\u00ed sentado. Odiando y recordando.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;S\u00ed, estaba al borde del desmoronamiento; entonces lo que m\u00e1s deseaba era lanzarse de cabeza, no seguir correteando medio adentro, medio afuera.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Record\u00f3 el porqu\u00e9.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero la ma\u00f1ana era tan clara, tan clara, y todo tan vivaz y marcado, ardiendo con los verdes fuegos de la primavera, all\u00ed en el signo de Aries, abril&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Contempl\u00f3 c\u00f3mo los vientos amontonaban los restos del invierno contra la lejana cerca gris y les vio impulsar los peque\u00f1os barcos del estanque para acabar dej\u00e1ndolos descansar en el lodo poco profundo donde aguardaban los ni\u00f1os.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La fuente tend\u00eda su sombrilla de frescura por encima de los delfines de cobre verdoso. El sol inflamaba todo cuanto quedaba al alcance de su vista. El viento agitaba una infinidad de cosas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En enjambre, sobre el cemento, unos peque\u00f1os p\u00e1jaros picoteaban los restos de una barra de caramelo envuelta en papel rojo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los volantines sacud\u00edan sus colas, ca\u00edan, remontaban el vuelo otra vez, mientras los ni\u00f1os tiraban de las invisibles cuerdas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Odiaba los volantines, a los ni\u00f1os, a los p\u00e1jaros.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sin embargo, se odiaba a\u00fan m\u00e1s a s\u00ed mismo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfC\u00f3mo rectifica un hombre lo que ha sucedido? No puede. No hay un sistema posible bajo el sol. Puede sufrir, recordar, arrepentirse, maldecir u olvidar. Nada m\u00e1s. Lo pasado, en este sentido, es inevitable.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pas\u00f3 una mujer. No alz\u00f3 la vista a tiempo para verle la cara, pero el rubio oscuro y oto\u00f1al del cabello, cay\u00e9ndole hasta el cuello, la l\u00ednea suave y firme de las medias de malla, surgiendo por debajo del dobladillo de su abrigo negro y por encima del adecuado repiqueteo de sus tacones, le dej\u00f3 sin aliento y le hizo clavar los ojos en su cimbreante caminar, en su postura y&#8230; en algo m\u00e1s, como si pusiera una especie de rima visual a sus pensamientos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Medio se levant\u00f3 del banco cuando la est\u00e1tica rosada le golpe\u00f3 las pupilas y la fuente se convirti\u00f3 en un volc\u00e1n que escup\u00eda arcos iris.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El mundo se qued\u00f3 congelado y pareci\u00f3 como si se lo sirvieran en una copa de helado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2026La mujer volvi\u00f3 a pasar ante \u00e9l y baj\u00f3 la vista demasiado pronto para verle la cara.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Comprendi\u00f3 que el infierno comenzaba otra vez cuando los p\u00e1jaros cruzaron el cielo volando hacia atr\u00e1s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se entreg\u00f3 a la merced del fen\u00f3meno. Dej\u00f3 que aquello le dominara hasta que se rompiera, hasta que lo empleara todo y no quedara ning\u00fan resto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Aguard\u00f3 all\u00ed, en el banco, contemplando como \u00abdesnac\u00edan\u00bb las salpicaduras a medida que la fuente sorb\u00eda dentro de s\u00ed sus chorros de agua, haci\u00e9ndoles describir un gran arco por encima de los inm\u00f3viles delfines, y c\u00f3mo los peque\u00f1os barcos navegaban hacia atr\u00e1s cruzando nuevamente el estanque y c\u00f3mo la cerca se desvest\u00eda en trocitos de papel, y los p\u00e1jaros devolv\u00edan la barra de caramelo a su envoltura roja, pedacito a pedacito.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;S\u00f3lo sus pensamientos permanec\u00edan inviolados; su cuerpo, en cambio, pertenec\u00eda a la ola que se retiraba.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al rato se levant\u00f3 y camin\u00f3 hacia atr\u00e1s hasta salir del parque.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En la calle un muchacho se le cruz\u00f3 caminando de espaldas, \u00abdesilbando\u00bb retazos de una melod\u00eda popular.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Subi\u00f3 la escalera, tambi\u00e9n de espaldas, hasta llegar a su apartamento, empeorando su dolor de cabeza a cada instante, \u00abdesbebi\u00f3\u00bb su caf\u00e9, se \u00abdesduch\u00f3\u00bb, devolvi\u00f3 las aspirinas y se meti\u00f3 en la cama sinti\u00e9ndose terriblemente mal.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dejemos que as\u00ed sea, decidi\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Una pesadilla apenas recordada pas\u00f3 en secuencia inversa por su mente, proporcion\u00e1ndole un inmerecido final feliz.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Era de noche cuando despert\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Estaba muy borracho.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Retrocedi\u00f3 hasta el bar y comenz\u00f3 a escupir sus bebidas, una a una en la misma copa que hab\u00eda utilizado la noche anterior y volvi\u00f3 a meter el l\u00edquido en sus respectivas botellas. No tuvo dificultad alguna en separar la ginebra del vermouth. Los mismos licores saltaron por el aire mientras manten\u00eda las botellas descorchadas por encima del mostrador.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y a medida que ocurr\u00eda todo esto se iba sintiendo menos borracho.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Luego se plant\u00f3 ante su primer martini y eran las 10:07 de la noche. All\u00ed, inmerso en la alucinaci\u00f3n, meditaba en otra alucinaci\u00f3n. \u00bfRizar\u00eda el rizo del tiempo, adelante y atr\u00e1s otra vez, a lo largo de todo su ataque anterior?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Era como si eso no hubiese ocurrido, como si nunca hubiera sido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Continu\u00f3 el retroceso de toda la velada, deshaciendo cosas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Descolg\u00f3 el tel\u00e9fono, dijo \u00abadi\u00f3s\u00bb, desdijo que no ir\u00eda a trabajar ma\u00f1ana, escuch\u00f3 un momento, recolg\u00f3 el tel\u00e9fono y lo mir\u00f3 mientras sonaba.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El sol sali\u00f3 por el poniente y la gente conduc\u00eda sus coches en marcha atr\u00e1s hacia su trabajo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ley\u00f3 el bolet\u00edn meteorol\u00f3gico y los titulares, dobl\u00f3 el peri\u00f3dico de la tarde y lo coloc\u00f3 en el suelo del pasillo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Era el ataque m\u00e1s largo que jam\u00e1s hab\u00eda tenido, pero no le importaba en realidad. Se sent\u00f3 c\u00f3modamente y presenci\u00f3 como el d\u00eda se devanaba a s\u00ed mismo hasta desembocar en la ma\u00f1ana.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Le volvi\u00f3 la jaqueca a medida que el d\u00eda se hac\u00eda m\u00e1s peque\u00f1o y el dolor era terrible cuando volvi\u00f3 a acostarse.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al despertar en la noche anterior, la borrachera que ten\u00eda era impresionante. Rellen\u00f3 dos de las botellas, las tap\u00f3, les puso precinto. Sab\u00eda que las llevar\u00eda pronto al establecimiento donde las hab\u00eda comprado y se reembolsar\u00eda el dinero pagado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mientras permanec\u00eda sentado aquel d\u00eda, su boca \u00abdesmaldec\u00eda\u00bb y \u00abdesbeb\u00eda\u00bb y sus ojos \u00abdesle\u00edan\u00bb, sabiendo que los coches nuevos estaban siendo reembarcados con destino a Detroit y desmontados, que los cad\u00e1veres despertaban de sus camas mortales y que todos en el mundo obraban hacia atr\u00e1s sin saberlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Quiso soltar una risa, pero no pudo dar la orden a su boca.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abDesfum\u00f3\u00bb dos paquetes y medio de cigarrillos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Luego le sobrevino otra jaqueca y se fue a la cama. M\u00e1s tarde, el sol se puso por el oriente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El alado carro del tiempo desfil\u00f3 raudo ante \u00e9l mientras abr\u00eda la puerta y dec\u00eda \u00abadi\u00f3s\u00bb a los que le hab\u00edan dado el p\u00e9same y estos le recomendaban que se resignara, que no pensara demasiado en la p\u00e9rdida.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y llor\u00f3 sin l\u00e1grimas al darse cuenta de lo que iba a suceder.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pese a su locura, sufr\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&#8230;Sufr\u00eda, mientras las horas circulaban hacia atr\u00e1s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&#8230;Inexorablemente hacia atr\u00e1s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&#8230;Inexorablemente, hasta que supo que ten\u00eda el tiempo al alcance de la mano.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Rechin\u00f3 los dientes mentalmente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Grande era su pena, su odio, su amor.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Llevaba su traje negro y \u00abdesbeb\u00eda\u00bb copa tras copa, mientras en alguna parte los hombres recobraban las part\u00edculas de arcilla, formando montones en sus palas para \u00abdesexcavar\u00bb la tumba.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hizo retroceder su coche hasta la funeraria. lo estacion\u00f3, subi\u00f3 en la limosina.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Todos regresaron caminando de espaldas hasta el cementerio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se plant\u00f3 entre sus amigos y escuch\u00f3 al sacerdote.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014polvo al polvo; cenizas a las Cenizas \u2014dijo el hombre, cosa que suena igual tanto si se dice al derecho como al rev\u00e9s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El ata\u00fad fue devuelto al coche f\u00fanebre y \u00e9ste regres\u00f3 a la funeraria, donde el f\u00e9retro qued\u00f3 reinstalado en la capilla ardiente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Permaneci\u00f3 sentado durante todo el servicio de difuntos y volvi\u00f3 a casa y se \u00abdesafeit\u00f3\u00bb y se \u00abdescepill\u00f3\u00bb los dientes y se fue a la cama.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Despert\u00f3 y volvi\u00f3 a vestirse de negro y regres\u00f3 a la funeraria.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Las flores hab\u00edan vuelto todas a su lugar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los amigos, con rostro solemne, \u00abdesfirmaron\u00bb los pliegos de firmas de condolencia y le \u00abdesestrecharon\u00bb la mano. Luego entraron para sentarse un momento y mirar el ata\u00fad cerrado. Despu\u00e9s se fueron, hasta que se qued\u00f3 solo con el maestro de ceremonias de la funeraria.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Luego estaba m\u00e1s solo todav\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Las l\u00e1grimas le sub\u00edan por las mejillas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su traje y su camisa volv\u00edan a estar planchados y crujientes.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Retrocedi\u00f3 hasta su casa, se desnud\u00f3, se despein\u00f3. Luego el d\u00eda se desplom\u00f3 alrededor de \u00e9l hasta dar con la ma\u00f1ana y regres\u00f3 a la cama a \u00abdesdormir\u00bb otra noche.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La tarde anterior, cuando despert\u00f3, se dio cuenta de hacia d\u00f3nde se encaminaba. Ejercit\u00f3 toda su fuerza de voluntad en un intento de interrumpir la secuencia de acontecimientos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fracas\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Deseaba morir. Si se hubiera suicidado aquel d\u00eda no estar\u00eda ahora retrocediendo hacia aquello.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hab\u00eda l\u00e1grimas en su mente al percibir el pasado que yac\u00eda a menos de veinticuatro horas ante \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El pasado lo estuvo acechando durante todo el d\u00eda mientras \u00abdescompraba\u00bb el f\u00e9retro, el nicho y los accesorios.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Luego se encamin\u00f3 a casa y a la mayor resaca de todas las conocidas y durmi\u00f3 hasta que se despert\u00f3 y \u00abdesbebi\u00f3\u00bb vaso tras vaso y luego regres\u00f3 al dep\u00f3sito de cad\u00e1veres y retrocedi\u00f3 en el tiempo hasta colgar el tel\u00e9fono en aquella llamada, aquella llamada que hab\u00eda venido a romper&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&#8230;El silencio de su c\u00f3lera con su sonido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ella estaba muerta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ella yac\u00eda en alguna parte, entre los fragmentos de su coche, accidentado en plena autopista 90.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mientras paseaba, \u00abdesfumando\u00bb, sab\u00eda que ella estaba desangr\u00e1ndose.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&#8230;Luego muriendo, despu\u00e9s de estrellarse cuando viajaba a 130 kil\u00f3metros por hora.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&#8230;\u00bfViv\u00eda entonces?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfSe rehizo luego, junto con el coche, y recuper\u00f3 la vida, se levant\u00f3? \u00bfEstaba ahora volviendo a casa a una tremenda velocidad y en marcha atr\u00e1s para dar un portazo y abrir la puerta antes de su discusi\u00f3n final? \u00bfPara \u00abdesgritarle\u00bb a \u00e9l y verse \u00abdesgritada\u00bb?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lanz\u00f3 un alarido mental. Se retorci\u00f3 las manos imaginativamente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No pod\u00eda detenerse en este punto. No. Ahora no.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Toda su pena y todo su amor y el odio por s\u00ed mismo le hab\u00edan hecho retroceder hasta tan lejos, hasta casi el momento&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No pod\u00eda terminar ahora.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al cabo de un rato ingres\u00f3 en la sala de estar, las piernas marcando los pasos, los labios maldiciendo, \u00e9l mismo esperando.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La puerta se abri\u00f3 de \u00abun portazo\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ella le miraba con fijeza, el maquillaje estropeado, las l\u00e1grimas en las mejillas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014!infierno al vete Entonces\u00a1 \u2014dijo \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014!marcho Me\u00a1 \u2014anunci\u00f3 ella.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ella, retrocediendo, cerr\u00f3 la puerta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Colg\u00f3 su abrigo con prisa en el ropero del recibidor.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014&#8230;m\u00ed de eso opinas Si \u2014dijo \u00e9l, encogi\u00e9ndose de hombros.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014!ti por preocupas te s\u00f3lo T\u00fa\u00a1 \u2014grit\u00f3 ella.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014!criatura una como comportas Te\u00a1 \u2014salt\u00f3 \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014!sientes lo que decir podr\u00edas menos Al\u00a1<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los ojos de ella llamearon como esmeraldas en medio de la est\u00e1tica rosada y volvi\u00f3 a estar adorablemente viva. Mentalmente, \u00e9l estaba bailando.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se produjo un cambio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Al menos podr\u00edas decir lo que sientes!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Lo siento \u2014dijo \u00e9l, tom\u00e1ndole la mano con fuerza para que no pudiese soltarse\u2014. Nunca podr\u00e1s imaginarte cu\u00e1nto lo siento.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ven aqu\u00ed \u2014dijo despu\u00e9s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y ella obedeci\u00f3.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento sobre el tiempo, el amor y lo extraordinario de Roger Zelazny (1937-1995).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":16968,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"El cuento del mes en Las Historias: \"Divina locura\" de Roger Zelazny. http:\/\/wp.me\/pjEhq-2A8","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[22,2593,194,2855,2291,360,484],"class_list":["post-9928","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-divina-locura","tag-escritores-estadounidenses","tag-literatura","tag-literatura-de-imaginacion","tag-literatura-fantastica","tag-roger-zelazny"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Roger-Zelazny-1.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-2A8","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9928","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9928"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9928\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16970,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9928\/revisions\/16970"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16968"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9928"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9928"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9928"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}