{"id":9879,"date":"2013-02-04T16:01:37","date_gmt":"2013-02-04T22:01:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=9879"},"modified":"2025-03-14T21:48:56","modified_gmt":"2025-03-15T03:48:56","slug":"el-alma-y-el-cuerpo-se-tocan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-alma-y-el-cuerpo-se-tocan\/","title":{"rendered":"El alma y el cuerpo se tocan"},"content":{"rendered":"[Recupero un texto que no hab\u00eda podido publicar sobre <em>Amor y otros suicidios<\/em> (Ediciones B, 2012), colecci\u00f3n de cuentos de Ana Clavel; lo le\u00ed durante una presentaci\u00f3n de ese libro, el a\u00f1o pasado.]\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"9880\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-alma-y-el-cuerpo-se-tocan\/amor_y_otros_suicidios\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Amor_y_otros_suicidios.jpg\" data-orig-size=\"266,442\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Amor y otros suicidios\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Amor_y_otros_suicidios.jpg\" class=\"alignright size-full wp-image-9880\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Amor_y_otros_suicidios.jpg\" alt=\"Amor y otros suicidios\" width=\"266\" height=\"442\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Amor_y_otros_suicidios.jpg 266w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Amor_y_otros_suicidios-180x300.jpg 180w\" sizes=\"auto, (max-width: 266px) 100vw, 266px\" \/>El cuento, que es m\u00e1s antiguo que internet, que la imprenta y que la misma escritura, sigue entre nosotros. No termin\u00f3 con \u00e9l la aparici\u00f3n de la novela, hace unos quinientos a\u00f1os, y la comunicaci\u00f3n digital, antes que debilitarlo, lo ha fortalecido al obligarlo a adaptarse a una \u00e9poca nueva en la que ninguno de los g\u00e9neros tradicionales parece estar a salvo.<br \/>\nEs que algo no ha cambiado desde los comienzos del lenguaje: en un buen cuento jam\u00e1s se siente el peso de su historia largu\u00edsima. Puede provenir del tiempo de las cavernas y sentirse nuevo al escucharse o al leerse. El cuento es menos una ventana estrecha, una vista limitada, que una lente de aumento, capaz de capturar y concentrar la luz: su brevedad, que se debe a los azares de su origen, lo fuerza a no decirlo todo, a pedir la ayuda de la imaginaci\u00f3n, pero la recompensa con visiones m\u00e1s poderosas, m\u00e1s memorables, de las experiencias humanas.<br \/>\nEntre esas experiencias, dos de las que mejor pueden representarse en el espacio breve del cuento son dos de las m\u00e1s profundas: el amor y el deseo. Son tambi\u00e9n, por supuesto, dos de las m\u00e1s dif\u00edciles de tratar, por su frecuencia en la vida y la cultura y por los riesgos que todos sabemos: lo cursi, lo mojigato, lo feo. Pero de vez en cuando alguien lo logra: de vez en cuando aparecen libros como <em>Amor y otros suicidios<\/em> de Ana Clavel.<br \/>\n\u00c9sta es una escritora que ha dedicado gran parte de su carrera a esos dos temas: muchos de sus libros previos lidian con ellos y han creado una visi\u00f3n muy particular de su relaci\u00f3n con el individuo, con el mundo y con el otro: el ser amado, presentido o ausente. Esta visi\u00f3n se prolonga en los cuentos de <em>Amor y otros suicidios<\/em>, que tratan todos de la aparici\u00f3n de lo er\u00f3tico en el mundo y de sus consecuencias innumerables pero recuerdan, sobre todo, que semejantes apariciones nunca son como en las canciones de la radio ni los malos poemas: aunque nos sorprendan, son en el fondo una constante de la vida; aunque el deseo tenga garras y dientes, aunque beba la sangre de los que aman o los transporte o los destruya, siempre es m\u00e1s que la imagen con la que tratamos de expresar sus efectos en un instante dado: siempre es una experiencia compleja, cambiante.<br \/>\nLa ra\u00edz cristiana de nuestra cultura nos dej\u00f3 una idea de la moral que niega o penaliza el deseo: aunque en muchas circunstancias de la vida actual d\u00e9 la impresi\u00f3n de que estamos en el siglo XXI y no en el XVII, todav\u00eda es com\u00fan que no aprendamos cu\u00e1nto del deseo es, en realidad, parte de nuestra vida interior. El ansia del encuentro er\u00f3tico, la comez\u00f3n permanente y sin causa, el surgimiento brusco de la atracci\u00f3n que le da vuelta a todo no son invasiones de algo ajeno a nosotros, sino manifestaciones de nuestro ser m\u00e1s profundo: del lugar en el que el alma y el cuerpo se tocan. Los cuentos de <em>Amor y otros suicidios<\/em> lo muestran cuando utilizan la perspectiva de los personajes para contar lo que perciben pero tambi\u00e9n para mostrar sus reflexiones y sus fantas\u00edas: el grado m\u00ednimo de la imaginaci\u00f3n al que todos tenemos acceso y cada d\u00eda nos permite inventar las historias brev\u00edsimas, fugaces, en las que lidiamos con nuestras frustraciones y nos inventamos el consuelo o la felicidad.<br \/>\nCon frecuencia esas historias son er\u00f3ticas: la otra persona nos hace caso, siente lo que sentimos, desea lo que deseamos, nos acompa\u00f1a y se desnuda con nosotros. Y cuando las inventamos no nos hemos vuelto locos, no estamos pose\u00eddos por el demonio: somos humanos, de forma dolorosa y placentera y habitual. Las historias de Clavel (entre los mejores pueden estar \u00abEn un vag\u00f3n de metro Utop\u00eda\u00bb, \u00abLagartos y sabandijas\u00bb, \u00abCuando Mar\u00eda mire el mar\u00bb o \u00abEn un rinc\u00f3n del infierno\u00bb) var\u00edan entre escenarios cotidianos y ex\u00f3ticos, entre el realismo y la imaginaci\u00f3n fant\u00e1stica; en todos, los personajes se parecen a nosotros cuando dejan ver esa otra ra\u00edz de la existencia: la del amor y el deseo, y reconocen todo lo que trae su presencia: las dificultades, los horrores, los gozos del cuerpo y del alma.<br \/>\nAlgo m\u00e1s sobre g\u00e9neros. La revista inglesa <em>Literary Review<\/em> otorga un premio anual, de broma, a las peores escenas de sexo escritas en ingl\u00e9s. A\u00f1o tras a\u00f1o lo ganan novelistas; una de las razones debe ser el mal gusto o la pacater\u00eda de los autores, que todo el tiempo parecen escribir de arietes, joyas de la familia, puertas delantera y traseras (en ese sentido se parecen a muchos novelistas de otros idiomas), pero otra es que la novela, que por definici\u00f3n no puede sostener una misma emoci\u00f3n, una tensi\u00f3n dram\u00e1tica, durante centenares de p\u00e1ginas, tampoco puede sostener el inter\u00e9s er\u00f3tico: ni siquiera el sexo t\u00e1ntrico puede lograr m\u00e1s que un periodo finito de tensi\u00f3n continua, y muchos lo olvidan, del mismo modo en que olvidan que el deseo repercute en la vida entera m\u00e1s all\u00e1 de los \u00f3rganos y sus contactos. <em>Amor y otros suicidios<\/em>, en cambio, no olvida: a la vez es m\u00e1s elegante, m\u00e1s sugerente, y m\u00e1s capaz de utilizar la forma breve del cuento para mostrar otra verdad acerca del deseo: que su felicidad es a la vez fugaz, pasajera como la lectura de un mundo breve, y deslumbrante: un ardor concentrado en un punto, como la luz que pasa por una lente de aumento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Acerca del libro <em>Amor y otros suicidios<\/em> de Ana Clavel.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":9880,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"Nuevo en Las Historias, una nota sobre \"Amor y otros suicidios\", cuentos de Ana Clavel. http:\/\/wp.me\/pjEhq-2zl","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1520],"tags":[2495,1545,22,185,198,2855,567],"class_list":["post-9879","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuaderno","tag-amor-y-otros-suicidios","tag-ana-clavel","tag-cuento","tag-escritoras","tag-escritores-mexicanos","tag-literatura","tag-resenas"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Amor_y_otros_suicidios.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-2zl","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9879","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9879"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9879\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16667,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9879\/revisions\/16667"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9880"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9879"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9879"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9879"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}