{"id":9514,"date":"2012-08-06T12:54:51","date_gmt":"2012-08-06T17:54:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=9514"},"modified":"2016-10-26T10:20:24","modified_gmt":"2016-10-26T15:20:24","slug":"una-presencia-de-borges","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/una-presencia-de-borges\/","title":{"rendered":"Una presencia de Borges"},"content":{"rendered":"<p><em>(Me invitaron a participar en la presentaci\u00f3n de las nuevas ediciones de la obra completa de Borges en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de M\u00e9xico. En esa ocasi\u00f3n &#8211;el pasado primero de agosto&#8211; le\u00ed el texto que sigue.)<\/em><\/p>\n[fusion_builder_container hundred_percent=\u00bbyes\u00bb overflow=\u00bbvisible\u00bb][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=\u00bb1_1&#8243; background_position=\u00bbleft top\u00bb background_color=\u00bb\u00bb border_size=\u00bb\u00bb border_color=\u00bb\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb spacing=\u00bbyes\u00bb background_image=\u00bb\u00bb background_repeat=\u00bbno-repeat\u00bb padding=\u00bb\u00bb margin_top=\u00bb0px\u00bb margin_bottom=\u00bb0px\u00bb class=\u00bb\u00bb id=\u00bb\u00bb animation_type=\u00bb\u00bb animation_speed=\u00bb0.3&#8243; animation_direction=\u00bbleft\u00bb hide_on_mobile=\u00bbno\u00bb center_content=\u00bbno\u00bb min_height=\u00bbnone\u00bb]<figure id=\"attachment_9515\" aria-describedby=\"caption-attachment-9515\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/FotodeFoto-JLB.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"9515\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/una-presencia-de-borges\/fotodefoto-jlb\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/FotodeFoto-JLB.jpg\" data-orig-size=\"2592,1936\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;2.8&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;iPhone 4&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1344171621&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;3.85&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;320&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.0666666666667&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Una foto de una foto de Jorge Luis Borges\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Una foto de una foto que Paulina Lavista tom\u00f3 de Jorge Luis Borges en M\u00e9xico, en los a\u00f1os setenta (clic para ampliar)&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/FotodeFoto-JLB-1024x764.jpg\" class=\"size-medium wp-image-9515\" title=\"Una foto de una foto de Jorge Luis Borges\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/FotodeFoto-JLB-300x224.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/FotodeFoto-JLB-300x224.jpg 300w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/FotodeFoto-JLB-1024x764.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-9515\" class=\"wp-caption-text\">Una foto de una foto que Paulina Lavista tom\u00f3 de Jorge Luis Borges en M\u00e9xico, en los a\u00f1os setenta (clic para ampliar)<\/figcaption><\/figure>\n<p>Debo haber tenido 12 \u00f3 13 a\u00f1os cuando le\u00ed por primera vez a Borges. No lo estaba buscando y nadie me lo recomend\u00f3. Era una etapa rara en mi vida de lector: como ya estaba terminando los libros que hab\u00eda en casa de mi madre, compraba y le\u00eda cada mes la revista <em>Ciencia y Desarrollo<\/em>, que publicaba en M\u00e9xico el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda. No es que me interesara tanto la ciencia, sino que en ella, ocultos entre notas sobre experimentos y avances de la f\u00edsica o la astronom\u00eda, se publicaban cuentos de ciencia ficci\u00f3n: Isaac Asimov, Arthur C. Clarke y muchos otros por el estilo. De ellos, por un tiempo, me fascinaron a la vez sus mundos y su orden. La idea que parec\u00edan defender era la del cuento contempor\u00e1neo como sucursal de la divulgaci\u00f3n cient\u00edfica, y las historias ten\u00edan siempre la misma an\u00e9cdota: el planteamiento un problema en un entorno m\u00e1s o menos extra\u00f1o pero no imposible, y su resoluci\u00f3n por medios estrictamente racionales, siempre con largas explicaciones de por medio y conclusiones rigurosas y satisfactorias. Eran una imagen de la ficci\u00f3n como reafirmaci\u00f3n de la realidad: una forma de insistir en que las certidumbres sobre la vida \u2013las leyes naturales, las matem\u00e1ticas, los \u00abdatos duros\u00bb\u2013 era suficientes.<\/p>\n<p>Y entonces, en uno de los n\u00fameros de la revista, hall\u00e9 \u00abTl\u00f6n, Uqbar, Orbis Tertius\u00bb, por Jorge Luis Borges.<\/p>\n<p>Debo haber visto en la televisi\u00f3n los comerciales de la Biblioteca Personal Jorge Luis Borges, una colecci\u00f3n que se vend\u00eda en los puestos de peri\u00f3dicos por aquellos a\u00f1os, pues ya pod\u00eda visualizar la cara blanca del escritor argentino, su expresi\u00f3n, su mirada perdida. Pero nada m\u00e1s. Debo haberme sorprendido, tal vez, de verlo presentado como escritor de ciencia ficci\u00f3n, pues tambi\u00e9n supon\u00eda que ese tipo de historias no eran escritas por autores de lengua espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Y entonces le\u00ed el cuento, que es uno de los m\u00e1s extra\u00f1os y m\u00e1s complejos de su autor. No estaba preparado, por supuesto: s\u00f3lo entend\u00ed una fracci\u00f3n de todo el caudal de informaci\u00f3n y referencias que Borges ofrece. Pero lo que entend\u00ed fue bastante, y luego he vuelto, muchas veces, al mundo de la historia: a sus pobladores, sus artefactos culturales, sus pesquisas de novela policiaca y su estructura intrincada y monumental. Antes de saber de la existencia de la literatura de\u00a0 consumo, de usar y tirar, ya ten\u00eda el mejor argumento contra ella: una narraci\u00f3n que merecer\u00eda muchas lecturas y que iba a ser la puerta de entrada a una obra inagotable.<\/p>\n<p>Ahora bien, la primera vez que le\u00ed el cuento, lo que me sucedi\u00f3 fue similar a algo que ocurre en el propio cuento: el narrador encuentra el tomo 11 de la <em>Enciclopedia de Tl\u00f6n<\/em>, la descripci\u00f3n cabal de un mundo inexistente, y siente \u00abun v\u00e9rtigo asombrado y ligero\u00bb. Luego se niega a describirlo, dice, \u00abporque \u00e9sta no es la historia de mis emociones sino de Uqbar y Tl\u00f6n y Orbis Tertius\u00bb. Yo tambi\u00e9n sent\u00ed un v\u00e9rtigo asombrado y ligero, pero mi historia con Tl\u00f6n y Uqbar y Orbis Tertius tiene todo que ver con mis emociones. Qu\u00e9 inquietante encontrar una narraci\u00f3n donde el problema \u2013un mundo que se inserta en \u00e9ste, que lo abruma y lo conquista y al final lo borra\u2013 no se resuelve en absoluto. Qu\u00e9 escandaloso asomarse la filosof\u00eda y la ciencia de Tl\u00f6n y notar que no defienden el racionalismo y m\u00e1s bien se acercan al idealismo, a los modelos delirantes de los fil\u00f3sofos idealistas, y qu\u00e9 abrumador ver que todos en el cuento empiezan a creer que el mundo es as\u00ed: que los objetos no siempre existen y que el acto de contar modifica la cantidad que se cuenta. Qu\u00e9 abrumador tambi\u00e9n darse cuenta de que una historia arbitraria puede modificar la percepci\u00f3n del mundo, la conciencia misma del mundo, y luego entender que Borges, al mostrar este triunfo de lo subjetivo, no reafirma la realidad del universo, sino que la demuele, la destruye sistem\u00e1ticamente hasta que ya no quedan asideros ni tranquilidad posibles.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 desolador ver c\u00f3mo el protagonista, quien es todo lo contrario de un h\u00e9roe de ciencia ficci\u00f3n, mira c\u00f3mo todo se cae a su alrededor y solamente atina a largarse: a \u00abirse a M\u00e9rida\u00bb, como se dice aqu\u00ed, a escapar a alg\u00fan lugar en donde pueda enga\u00f1arse y creer que la cat\u00e1strofe no lo alcanzar\u00e1. Como a \u00e9l, me di cuenta, a todos\u00a0nos obsesiona nuestra propia realidad, la solidez y el sentido de nuestras existencias, y a la vez la vastedad del tiempo y la del mundo nos afantasman: nos reducen y nos vuelven peque\u00f1os, irreales.<\/p>\n<p>Pens\u00e1ndolo bien, ese cuento disolvente y subversivo no ten\u00eda nada que hacer en la revista <em>Ciencia y Desarrollo<\/em>, y ahora creo que su publicaci\u00f3n debe haber sido obra de un terrorista, de un daimon o de un nahual, para sembrar sus ideas infecciosas en las mentes impresionables de adolescentes como el que era yo. O tal vez s\u00f3lo en mi propia mente: tal vez era un regalo, o una maldici\u00f3n, expl\u00edcita, intransferible, porque no he sabido de ning\u00fan caso similar. A m\u00ed, la lectura de <em>ese<\/em> cuento en <em>esa<\/em> revista en <em>ese<\/em> momento de la vida me convenci\u00f3 del poder infinito de la imaginaci\u00f3n, y tambi\u00e9n de que la literatura pod\u00eda ser mucho m\u00e1s: m\u00e1s que cualquier historia que hubiera le\u00eddo hasta aquel momento. Ya inventaba cuentos y ya quer\u00eda ser escritor, pero entonces lo supe con claridad, como nunca antes. Y entonces entend\u00ed, tambi\u00e9n clar\u00edsimamente, que iba a ser muy dif\u00edcil: que cada obra hecha posible por un gran autor es una inspiraci\u00f3n y un est\u00edmulo, pero tambi\u00e9n un desaf\u00edo. Y que nada iba a tener sentido si el escribir no ofrec\u00eda alg\u00fan estremecimiento como el que yo hab\u00eda experimentado: si no daba alg\u00fan recordatorio de lo humano en el mundo o por lo menos de lo humano en el lector.<\/p>\n<p>\u00c9sta es una lecci\u00f3n dif\u00edcil de asimilar a cualquier edad y a m\u00ed me toc\u00f3 lidiar con ella entonces. Cuando entend\u00ed, cuando empec\u00e9 a entender, ya era otro. Esto le debo a Borges.<\/p>\n<p>Con el tiempo, algo m\u00e1s que empec\u00e9 a deberle fue la avidez de la lectura: Borges encontr\u00f3 en mundo entero en las p\u00e1ginas de lo escrito, como sabemos, y con su gu\u00eda visit\u00e9 a muchos autores y obras m\u00e1s all\u00e1 de mi experiencia previa, y luego hasta de Borges mismo. Y en esos otros he encontrado distintas revelaciones. Pero siempre regreso a esos cuentos, poemas y ensayos. Ya he dicho que Borges es inagotable: he le\u00eddo su obra entera, he le\u00eddo su obra en colaboraci\u00f3n, he visitado a sus bi\u00f3grafos y sus amigos, y en el mapa del mundo he ido hasta su casa: cuando por fin pudimos viajar a Buenos Aires, hace algunos a\u00f1os, mi futura esposa y yo vag\u00e1bamos sin rumbo y encontramos la calle Maip\u00fa y en ella el \u00faltimo edificio en el que Borges vivi\u00f3 antes de partir a Suiza. Me qued\u00e9 ante la puerta, le\u00ed la placa conmemorativa, mi futura esposa me tom\u00f3 la foto. Luego, en cuanto pude, abr\u00ed la otra puerta, la que siempre podr\u00eda abrir, y que era uno de sus libros: el primer tomo de una edici\u00f3n de sus <em>Obras completas<\/em>, que me acababa de conseguir sin mirar el precio.<\/p>\n<p>Me atrevo a contar todo esto porque estas palabras se titulan \u201cUna presencia\u201d: son el caso de un individuo. Por otra parte, s\u00e9 que no estoy solo en esto: que muchos lectores, al menos desde mediados del siglo XX, se han encontrado en las palabras de Jorge Luis Borges y en ella se han emocionado, se han intrigado, se han sentido en contacto con eso otro: con la belleza que toca la verdad, como se dec\u00eda en otro tiempo, y tambi\u00e9n con la maravilla de una mente singular, que sigue dando cuerpo y sentido a mucho de lo que nos sucede en el mundo. Esos otros a los que me parezco, y que han recibido a Borges gracias a sus propios daimones y nahuales, no disminuyen: constantemente alguien encuentra a Borges en un libro nuevo, en una biblioteca, en una hoja fotocopiada o una pantalla: lo buscan donde pueden y el encontrarlo es siempre una conmoci\u00f3n. Por esto hay que celebrar cada reedici\u00f3n de su trabajo: cada nueva oportunidad que tiene su obra de encender a alguien m\u00e1s y revelarle un aspecto nuevo de su propia humanidad.<\/p>\n<p><em>(Luego segu\u00ed con parte de la historia de c\u00f3mo aquella futura esposa es ahora mi esposa, y lo que tuvo que ver en ese proceso un poema de Borges. Pero esa historia me la guardo. Un d\u00eda que usted me encuentre, lector o lectora, se la contar\u00e9.)<\/em>[\/fusion_builder_column][\/fusion_builder_row][\/fusion_builder_container]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Me invitaron a participar en la presentaci\u00f3n de las nuevas ediciones de la obra completa de Borges en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de M\u00e9xico. En esa ocasi\u00f3n &#8211;el pasado primero de agosto&#8211; le\u00ed el texto que sigue.) 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