{"id":946,"date":"2008-12-20T00:44:34","date_gmt":"2008-12-20T06:44:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=946"},"modified":"2025-09-14T19:33:57","modified_gmt":"2025-09-15T01:33:57","slug":"el-arbol-que-hablaba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-arbol-que-hablaba\/","title":{"rendered":"El \u00e1rbol que hablaba"},"content":{"rendered":"<p>Para terminar este a\u00f1o de cuentos, un cuento popular africano, de esas historias que se transmiten a lo largo de los siglos, de un oyente a otro. Rar\u00edsimo: lo encontr\u00e9 en un archivo digital en un CD que no recordaba que ten\u00eda, e ignoro su procedencia precisa y la edici\u00f3n original de la que proviene. Agradecer\u00e9 cualquier informaci\u00f3n al respecto. (Y si les interesa alg\u00fan otro cuento como \u00e9ste, no dejen de avisar.) Felices fiestas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"959\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-arbol-que-hablaba\/griot\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/griot.jpg\" data-orig-size=\"400,354\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Un \u00abgriot\u00bb o narrador oral\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Un \u00abgriot\u00bb o narrador oral&lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/griot.jpg\" class=\"size-full wp-image-959 aligncenter\" title=\"Un griot o narrador oral\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/griot.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"354\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/griot.jpg 400w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/griot-300x265.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<p><strong>EL \u00c1RBOL QUE HABLABA<br \/>\nAn\u00f3nimo<\/strong><\/p>\n<p>Hab\u00eda un lobo en la selva. Un d\u00eda, cuando estaba fuera paseando, encontr\u00f3 a un \u00e1rbol que ten\u00eda unas hojas que parec\u00edan caras de personas. Escuch\u00f3 atentamente y pudo o\u00edr al \u00e1rbol hablar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El lobo se asust\u00f3 y dijo: \u00abHasta el d\u00eda de hoy nunca me hab\u00eda encontrado con algo tan raro como un \u00e1rbol parlante\u00bb. Tan pronto como hubo dicho estas palabras alguna cosa que no pudo ver lo golpe\u00f3 dej\u00e1ndole inconsciente. No sab\u00eda durante cuanto tiempo hab\u00eda estado all\u00ed tendido en el suelo, pero cuando despert\u00f3 estaba demasiado asustado para hablar. Se levant\u00f3 inmediatamente y empez\u00f3 a correr.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El lobo estuvo pensando acerca de lo que le hab\u00eda ocurrido y se dio cuenta de que pod\u00eda usar el \u00e1rbol para su provecho. Se fue paseando de nuevo y se encontr\u00f3 a un ant\u00edlope. Le cont\u00f3 lo del \u00e1rbol que hablaba, pero el ant\u00edlope no le crey\u00f3. \u00abVen y lo ver\u00e1s tu mismo\u00bb, dijo el lobo, \u00abpero cuando llegues delante del \u00e1rbol aseg\u00farate de decir estas palabras: <em>Hasta el d\u00eda de hoy nunca me hab\u00eda encontrado con algo tan raro como un \u00e1rbol parlante.<\/em> Si no las dices, morir\u00e1s.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El lobo y el ant\u00edlope se acercaron hasta el \u00e1rbol que hablaba. El ant\u00edlope dijo: \u00abHas dicho la verdad, lobo, hasta el d\u00eda de hoy nunca me hab\u00eda encontrado con algo tan raro como un \u00e1rbol parlante.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tan pronto como dijo esto alguna cosa le golpe\u00f3 y le dej\u00f3 inconsciente. El lobo carg\u00f3 con \u00e9l a su espalda y se lo llevo a casa para com\u00e9rselo. \u00abEste \u00e1rbol que habla solucionar\u00e1 todos mis problemas\u00bb, pens\u00f3 el lobo. \u00abSi soy inteligente nunca m\u00e1s volver\u00e9 a pasar hambre.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al d\u00eda siguiente el lobo estaba paseando como de costumbre. Al cabo de un rato se encontr\u00f3 con una tortuga. Le cont\u00f3 la misma historia que le hab\u00eda contado al ant\u00edlope, y la llev\u00f3 hasta el lugar. La tortuga se sorprendi\u00f3 cuando vio al \u00e1rbol parlante.\u00bbNo cre\u00eda que esto fuera posible\u00bb, dijo, \u00abhasta el d\u00eda de hoy nunca me hab\u00eda encontrado con algo tan raro como un \u00e1rbol parlante\u00bb. Inmediatamente fue golpeada por algo que no pudo ver y cay\u00f3 inconsciente. El lobo la arrastr\u00f3 hasta su casa y la puso en una olla. Pens\u00f3 en hacer una estupenda sopa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El lobo estaba orgulloso de s\u00ed mismo. Despu\u00e9s del ant\u00edlope y la tortuga caz\u00f3 un ave, un jabal\u00ed, y un ciervo. Nunca antes hab\u00eda comido mejor. Siempre usaba la misma estrategia. Contaba a sus presas que deb\u00edan decir que nunca antes hab\u00edan visto a un \u00e1rbol hablar y que si no lo dec\u00edan morir\u00edan. Todos ellos hicieron lo que el lobo les dijo y todos ellos quedaron inconscientes. Luego el lobo cargaba con ellos hasta su casa. Era un plan perfecto, \u00e9l lo cre\u00eda simple e infalible, y agradec\u00eda a las estrellas el hecho de haber encontrado a ese \u00e1rbol. Esperaba comer como un rey durante el resto de su vida.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Un d\u00eda, que se sent\u00eda con algo de hambre, el lobo fue a pasear de nuevo. Esta vez se encontr\u00f3 con una liebre. El lobo le dijo: \u00abHermana liebre, he visto algo que t\u00fa no has visto desde el tiempo de tus antepasados\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abHermano mayor, \u00bfqu\u00e9 puede ser?\u00bb, pregunt\u00f3 la liebre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abHe visto a un \u00e1rbol que habla en la selva\u00bb, dijo el lobo. Cont\u00f3 la misma historia de siempre a la liebre y se ofreci\u00f3 para llevarla a ver al \u00e1rbol parlante. Fueron juntos hasta el lugar. Cuando se acercaban al \u00e1rbol el lobo le dijo, \u00abno olvides lo que te he contado\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00ab\u00bfQu\u00e9 me contaste?\u00bb pregunt\u00f3 la liebre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abLo que debes decir cuando llegues junto al \u00e1rbol, o si no, morir\u00e1s\u00bb, dijo el lobo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00ab\u00a1Oh, s\u00ed!\u00bb, dijo la liebre. Y empez\u00f3 a hablar con el \u00e1rbol. \u00ab\u00a1Oh!, \u00c1rbol, \u00a1oh!, \u00e1rbol\u00bb, dijo, \u00bb Eres un \u00e1rbol precioso\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abNo, eso no\u00bb, dijo el lobo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abPerdona\u00bb, dijo la liebre. Entonces habl\u00f3 de nuevo. \u00ab\u00c1rbol, \u00a1oh!, \u00c1rbol nunca pens\u00e9 que pudieras ser tan maravilloso\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00ab\u00a1No, no!\u00bb, dijo el lobo. \u00abNo un \u00e1rbol precioso, un \u00e1rbol <em>parlante<\/em>. Te dije que ten\u00edas que decir que nunca antes hab\u00edas visto un \u00e1rbol parlante.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tan pronto como hubo dicho estas palabras, el lobo cay\u00f3 inconsciente. La liebre se fue andando y mirando hacia el \u00e1rbol y el lobo. Luego sonri\u00f3. \u00abEntonces, \u00e9ste era el plan de se\u00f1or Lobo\u00bb, se dijo. \u00abPensaba que este lugar era un comedero y yo su comida\u00bb.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La liebre se march\u00f3 y cont\u00f3 a todos los animales de la selva el secreto del \u00e1rbol que hablaba. El plan del lobo fue descubierto, y el \u00e1rbol, sin herir a nadie, continu\u00f3 hablando solo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento tradicional africano, de autor an\u00f3nimo y proveniente de los siglos de la tradici\u00f3n oral. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":959,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[873,22,871,122,2343,7,2855,2291,360,521,872],"class_list":["post-946","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-autor-anonimo","tag-cuento","tag-cuentos-africanos","tag-cuentos-populares","tag-el-cuento-del-mes","tag-hallazgos","tag-literatura","tag-literatura-de-imaginacion","tag-literatura-fantastica","tag-textos-que-no-estaban-en-la-red","tag-tradicion-oral"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/griot.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-fg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/946","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=946"}],"version-history":[{"count":26,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/946\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17084,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/946\/revisions\/17084"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/959"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=946"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=946"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=946"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}