{"id":91,"date":"2006-07-10T00:01:57","date_gmt":"2006-07-10T04:01:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/?p=42"},"modified":"2016-10-26T10:24:54","modified_gmt":"2016-10-26T15:24:54","slug":"vidas-recobradas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/vidas-recobradas\/","title":{"rendered":"Vidas recobradas: El \u00e1ngel de Nicol\u00e1s"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<div align=\"center\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/wp-content\/Elangel.gif\" alt=\"El \u00e1ngel de Nicol\u00e1s\" style=\"float:none;\" \/><br \/>\n<br \/>&nbsp;<br \/><em>Ver\u00f3nica Murgu\u00eda, <\/em>El \u00e1ngel de Nicol\u00e1s<em>.<br \/>ERA, M\u00e9xico,  2004<\/em><\/div>\n<p><\/p>\n<p><em>En 2004 publiqu\u00e9 esta rese\u00f1a, primero, en el suplemento <\/em>Arena<em>, y luego en<\/em> La materia no existe. <em>El libro de Ver\u00f3nica es otro ejemplo de esos textos mexicanos \u00aban\u00f3malos\u00bb sobre los que insist\u00ed m\u00e1s de una vez en los primeros meses de esta bit\u00e1cora, y ahora descubro que lo defend\u00ed con argumentos muy parecidos a los que emple\u00e9 en relaci\u00f3n con <\/em>Bestias<em> de Ricardo Guzm\u00e1n Wolffer o <\/em>Jaque perpetuo<em> de Gonzalo Lizardo; s\u00f3lo puedo decir que contin\u00fao creyendo en las mismas razones.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;(Por cierto, la novela <\/em>Auliya<em>, a la que se hace referencia en el texto, fue <a href=\"http:\/\/www.edicionesera.com.mx\/Auliya.html\" target=\"_blank\">reeditada<\/a> en 2005.)<\/em><!--more--><\/p>\n<p>Junto con una decena de textos para ni\u00f1os, que adem\u00e1s de atrayentes y divertidos son un ejemplo de inteligencia y respeto por los lectores, la obra de Ver\u00f3nica Murgu\u00eda comprende dos novelas entra\u00f1ables y hermosas: <em>Auliya<\/em> y <em>El fuego verde<\/em>, y ahora una nueva colecci\u00f3n de cuentos: <em>El \u00e1ngel de Nicol\u00e1s<\/em>, publicada por <a href=\"http:\/\/www.edicionesera.com.mx\" target=\"_blank\">ERA<\/a>.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De este libro se puede decir, como de los anteriores, que es diferente de los trabajos que lo preceden, se arriesga de distinta manera, y a la vez forma parte del mismo proyecto: se reconocen de inmediato la belleza de su estilo, la audacia y el rigor de su imaginaci\u00f3n, la originalidad de sus obsesiones y &#8211;cosa rara en estos d\u00edas&#8211; los numerosos motivos de su maravilla.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Todav\u00eda en 1997, cuando apareci\u00f3 <em>Auliya<\/em>, se escribi\u00f3 de Murgu\u00eda como perteneciente a un grupo an\u00f3malo de narradores mexicanos, interesados &#8211;a contrapelo de las reglas del canon nacional&#8211; en temas, escenarios y tiempos lejanos del aqu\u00ed y el ahora. Ambientada en la Pen\u00ednsula Ar\u00e1biga en los primeros siglos del Islam, Auliya describe el viaje inici\u00e1tico de su protagonista, quien es lanzada a la aventura a trav\u00e9s del mundo real y de los mitos de la cultura \u00e1rabe. Apenas pod\u00eda hablarse de precursores u obras similares en la literatura del pa\u00eds, y por lo tanto se mencionaron rupturas con la tradici\u00f3n y se not\u00f3 el surgimiento discreto de libros excelentes pero ajenos a los lugares comunes de la novela pol\u00edtica o el relato intimista (o, ya de perdida, la parcela diminuta del realismo m\u00e1gico). La palabra preferida, sin embargo, fue exotismo, entendido como la intenci\u00f3n de crear un contraste llamativo entre la \u00abrealidad\u00bb y lo que se estaba leyendo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ahora es posible ver la situaci\u00f3n de otro modo, tras la aparici\u00f3n de numerosos libros \u00abno-mexicanos\u00bb y hasta \u00abno-hist\u00f3ricos\u00bb o \u00abno-realistas\u00bb que han aparecido en el pa\u00eds e incluso han tenido gran \u00e9xito, desde <em>En busca de Klingsor<\/em> de Jorge Volpi hasta <em>Pilotos infernales<\/em> de Gerardo Sifuentes. Si el exotismo puede verse claramente como el prop\u00f3sito inicial o \u00fanico de muchos cuentos y novelas, en los de Murgu\u00eda destacan m\u00e1s, ahora, dos intenciones paralelas: la de no s\u00f3lo apartarse de la historia inmediata sino sumergirse en otras, reflejarlas mediante una investigaci\u00f3n acuciosa, y la de introducir en esos paisajes tan trabajados personajes aut\u00e9nticos: seres humanos complejos, con emociones profundas, contradicciones y congojas. Nabokov declar\u00f3 que las grandes narraciones pueden contener a la vez personas inventadas y aut\u00e9ntico sufrimiento: las de Murgu\u00eda &#8211;las de <em>El \u00e1ngel de Nicol\u00e1s<\/em>&#8212; lo consiguen.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los siete cuentos del libro est\u00e1n ambientados en otros tantos lugares y periodos hist\u00f3ricos, desde el cercano oriente en tiempos del Antiguo Testamento hasta la Edad Media en el centro de Europa. Todos se centran en hechos o personajes conocidos, que Murgu\u00eda describe desde el punto de vista de alguien que los conoci\u00f3 de cerca, y reproducen las tradiciones, los modos de pensar y las creencias de cada sitio y tiempo, con cuanto los acerca y los aleja de los nuestros. Hay algunos hechos sobrenaturales, varios juegos con los textos hist\u00f3ricos, pero el eje de cada historia no est\u00e1 nunca en ellos sino en los seres humanos que los presencian, y que en general son testigos de los horrores de la guerra, las locuras e injusticias de los poderosos, los dolores del cuerpo y del alma. Junto a ellos, por otro lado, hay siempre muestras de la humanidad que est\u00e1 tan poco de moda en el canon nacional del presente: destellos de compasi\u00f3n, de amor por la naturaleza o el pasado, incluso de hero\u00edsmo; hay el prop\u00f3sito de dar la palabra a los despreciados por la historia, los derrotados, los de vidas diminutas u oscuras.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Un solo ejemplo: el cuento \u00abLa mujer de Lot\u00bb. En muchas ocasiones se ha escrito de la estatua de sal y la perdici\u00f3n de Sodoma; se han hecho numerosas reversiones de los temas y episodios b\u00edblicos. Aqu\u00ed, sin embargo (y sin incurrir en contradicciones f\u00e1ciles ni en sensacionalismos), la propia esposa de Lot recibe permiso para hablar y cuenta, sin intermediarios, lo que ella vivi\u00f3. El resultado es estremecedor: la ciudad condenada es como cualquier otra, con mercados y palmas y criminales y ni\u00f1os, pero devota del placer, intocada por la culpa. Los \u00e1ngeles, desde\u00f1osos y crueles pese a su hermosura, resultan semejantes a los numerosos polic\u00edas y represores de nuestro propio tiempo. Lot es menos un hombre santo que un cobarde, lleno de odio y miedo por lo que no comprende y capaz, como consta en el propio G\u00e9nesis, de regalar a sus propias hijas a una turba. Siempre, sobre los hechos terribles est\u00e1 la conciencia de que Lot era amado por su esposa, pero \u00e9l s\u00f3lo ve\u00eda en ella sus propias enconos. \u00abQuise que lo \u00faltimo que vieran mis ojos fuera el lugar en que lo am\u00e9, aunque mi coraz\u00f3n estuviera convertido en polvo y cenizas. Por eso me volv\u00ed.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Parece de moda repetir el \u00abya se ha visto todo\u00bb: la idea de que la cultura posmoderna nos permite absorber la totalidad de lo existente &#8211;y aburrirnos&#8211; a una velocidad m\u00e1s grande que nunca antes en la historia. Pero si esto fuera verdad, libros como <em>El \u00e1ngel de Nicol\u00e1s<\/em> y obras como las de su autora, que se sumergen en la historia y recuperan de ella riquezas insospechadas, no podr\u00edan existir. Y no podr\u00edan conmovernos con su rescate de las emociones y la humanidad de otros, de esos que tanto se nos parecen y que nos hablan, desde sus pa\u00edses y sus tiempos, con palabras tan claras, tan pertinentes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp;Ver\u00f3nica Murgu\u00eda, El \u00e1ngel de Nicol\u00e1s.ERA, M\u00e9xico, 2004 En 2004 publiqu\u00e9 esta rese\u00f1a, primero, en el suplemento Arena, y luego en La materia no existe. 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