{"id":9068,"date":"2012-05-05T21:02:53","date_gmt":"2012-05-06T02:02:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=9068"},"modified":"2016-10-26T10:20:32","modified_gmt":"2016-10-26T15:20:32","slug":"objetos-de-poder","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/objetos-de-poder\/","title":{"rendered":"Objetos de poder"},"content":{"rendered":"<p>El proceso creativo es misterioso. Ninguna idea que surja en la cabeza de un artista adquiere todo su sentido mientras no se manifieste de alg\u00fan modo en el mundo, para que los dem\u00e1s podamos conocerla,\u00a0 pero el camino entre esa concepci\u00f3n inicial y la obra terminada nunca es recto: la idea no \u201cpasa\u201d a la realidad exactamente con su forma original y en cambio sufre accidentes, imprevistos, toda clase de modificaciones. Peor a\u00fan, el camino nunca se recorre a la velocidad que la mayor\u00eda de nosotros imaginamos: hasta la obra m\u00e1s humilde requiere un esfuerzo enorme, y el artista, tarde o temprano, descubre que debe pasar una buena porci\u00f3n de cada d\u00eda a solas con sus instrumentos de trabajo, sus ideas, sus reflexiones, sus frustraciones.<\/p>\n<p>Seres humanos al fin, los artistas inventan (conscientemente o no) numerosos trucos para aligerar esa carga. Para sentir que tienen el control de su pensamiento, algunos elaboran esquemas, planes, diagramas que les permitan orientarse y medir sus progresos; otros, para concentrarse, recurren a medios que van de la meditaci\u00f3n trascendental hasta el iPod; otros m\u00e1s, para que sus miedos, sus aspiraciones, las partes m\u00e1s llamativas o m\u00e1s tremendas de su personalidad ayuden a la creatividad (o por lo menos no se le atraviesen), usan ciertos objetos\u00a0 como amuletos o fetiches: accesorio, muletas, estimulantes, s\u00edmbolos.<\/p>\n<p>Estos objetos, en especial, son materia de leyendas porque hay algo (desde luego) que suena a m\u00e1gico en ellos, en la idea de su utilidad, en el misterio de su relaci\u00f3n con el creador que los emplea, y porque en ocasiones esa relaci\u00f3n se vuelve tan estrecha que los objetos se convierten en parte de sus due\u00f1os, elementos imprescindibles de sus vidas como creadores.<\/p>\n<p>El caso m\u00e1s famoso de todos debe ser el del bast\u00f3n de Honor\u00e9 de Balzac, que el gran novelista franc\u00e9s compr\u00f3 en 1834 y del que no se desprendi\u00f3 jam\u00e1s. Era un objeto monstruoso: demasiado largo para usarlo c\u00f3modamente, demasiado elaborado, con un pu\u00f1o cubierto de turquesa que llamaba la atenci\u00f3n de quien estuviera cerca\u2026, pero esa manufactura excesiva y recargada parec\u00eda convenir a Balzac, pues se convirti\u00f3 en el punto focal de su imagen p\u00fablica \u2013 las im\u00e1genes que se conservan de \u00e9l lo muestran, casi siempre, en compa\u00f1\u00eda del bast\u00f3n \u2013 y el propio escritor lleg\u00f3 a decir que el objeto era \u201cparte inseparable de su ser\u201d. Acaso el bast\u00f3n nunca fue parte de la rutina de trabajo de Balzac (es decir, lo m\u00e1s probable es que \u00e9ste no tuviera la man\u00eda de, digamos, tocar el bast\u00f3n con una mano mientras escrib\u00eda con la otra, como si fuese una pila o una antena para comunicarse con el mundo espiritual) pero s\u00ed fue, en un sentido muy literal, un objeto de poder: cuando menos, sus contempor\u00e1neos \u2013quienes ten\u00edan a Balzac como una de las glorias de su \u00e9poca\u2013 lo consideraban un s\u00edmbolo y un instrumento de su capacidad creativa, semejante al bast\u00f3n de mando de un general o al cetro de un rey. Tal vez Balzac cre\u00eda necesitar una seguridad semejante.<\/p>\n[fusion_builder_container hundred_percent=\u00bbyes\u00bb overflow=\u00bbvisible\u00bb][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=\u00bb1_1&#8243; background_position=\u00bbleft top\u00bb background_color=\u00bb\u00bb border_size=\u00bb\u00bb border_color=\u00bb\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb spacing=\u00bbyes\u00bb background_image=\u00bb\u00bb background_repeat=\u00bbno-repeat\u00bb padding=\u00bb\u00bb margin_top=\u00bb0px\u00bb margin_bottom=\u00bb0px\u00bb class=\u00bb\u00bb id=\u00bb\u00bb animation_type=\u00bb\u00bb animation_speed=\u00bb0.3&#8243; animation_direction=\u00bbleft\u00bb hide_on_mobile=\u00bbno\u00bb center_content=\u00bbno\u00bb min_height=\u00bbnone\u00bb]<figure id=\"attachment_9070\" aria-describedby=\"caption-attachment-9070\" style=\"width: 340px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/balzac.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"9070\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/objetos-de-poder\/balzac\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/balzac.jpg\" data-orig-size=\"340,315\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Balzac\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Balzac&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/balzac.jpg\" class=\"size-full wp-image-9070\" title=\"Balzac\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/balzac.jpg\" alt=\"\" width=\"340\" height=\"315\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-9070\" class=\"wp-caption-text\">Balzac<\/figcaption><\/figure>\n<p>Otros objetos son utilizados de otras formas indirectas. En su pr\u00f3logo a los <em>Cuentos completos<\/em> de Julio Cort\u00e1zar, Mario Vargas Llosa se refiere tersamente a la leyenda de los objetos especiales del autor de <em>Rayuela<\/em>, que \u00e9ste mantuvo, se cuenta, durante sus largos a\u00f1os de vida en la ciudad de Par\u00eds: \u201cMe fascinaba\u201d, escribe Vargas Llosa, \u201cese tablero de recortes de noticias ins\u00f3litas y los objetos inveros\u00edmiles que recog\u00eda o fabricaba, y ese recinto misterioso, que, seg\u00fan la leyenda, exist\u00eda en su casa, en el que Julio se encerraba a tocar la trompeta y a divertirse como un ni\u00f1o: el cuarto de los juguetes.\u201d Si semejante lugar exist\u00eda, Cort\u00e1zar tampoco escrib\u00eda en \u00e9l, pero, como el propio Vargas Llosa lo dice en otro lugar de su texto, Cort\u00e1zar era \u201cun hombre eminentemente privado, con un mundo interior construido y preservado como una obra de arte\u201d, y en esa obra de arte est\u00e1n, por supuesto, el goce de la m\u00fasica y la libertad de la imaginaci\u00f3n de los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, hay objetos que s\u00ed son parte esencial del proceso creativo, aunque sea menos por s\u00ed mismos que como parte de un ritual relacionado con la creaci\u00f3n, que permite a quien lo celebra colocarse en cierto estado mental, cierto \u00e1nimo preciso. Seg\u00fan ha declarado el poeta mexicano Rub\u00e9n Bonifaz Nu\u00f1o, antes de perder la vista, cuando iba a comenzar a trabajar en alg\u00fan texto, deb\u00eda vestirse elegantemente (incluyendo corbata, saco, mancuernillas, sombrero y reloj) como parte de sus preparativos, pues de este modo daba a notar, para quien estuviera cerca y sobre todo para s\u00ed mismo, lo mucho que respetaba su trabajo y la absoluta seriedad con que lo abordaba.<\/p>\n[\/fusion_builder_column][fusion_builder_column type=\u00bb1_1&#8243; background_position=\u00bbleft top\u00bb background_color=\u00bb\u00bb border_size=\u00bb\u00bb border_color=\u00bb\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb spacing=\u00bbyes\u00bb background_image=\u00bb\u00bb background_repeat=\u00bbno-repeat\u00bb padding=\u00bb\u00bb margin_top=\u00bb0px\u00bb margin_bottom=\u00bb0px\u00bb class=\u00bb\u00bb id=\u00bb\u00bb animation_type=\u00bb\u00bb animation_speed=\u00bb0.3&#8243; animation_direction=\u00bbleft\u00bb hide_on_mobile=\u00bbno\u00bb center_content=\u00bbno\u00bb min_height=\u00bbnone\u00bb]<figure id=\"attachment_9071\" aria-describedby=\"caption-attachment-9071\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/cortazartrompeta.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"9071\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/objetos-de-poder\/cortazartrompeta\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/cortazartrompeta.jpg\" data-orig-size=\"300,247\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Cort\u00e1zar\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Cort\u00e1zar&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/cortazartrompeta.jpg\" class=\"size-full wp-image-9071\" title=\"Cort\u00e1zar\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/cortazartrompeta.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"247\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-9071\" class=\"wp-caption-text\">Cort\u00e1zar<\/figcaption><\/figure>\n<p>Se podr\u00eda continuar indefinidamente este cat\u00e1logo, para extra\u00f1eza de los lectores, pero mejor ser\u00e1 recordar que nada de esto vuelve a los artistas especialmente distintos del resto de los mortales. Cada uno de los objetos fetiche de un creador tiene alguna relaci\u00f3n con su vida interior, y la \u00fanica diferencia entre la vida interior de un artista y la de cualquier otra persona es que el trabajo del artista lo obliga a estar en contacto permanente con la suya propia, con esos estados de su propia conciencia que no se pueden compartir ni comunicar\u2026, porque de ellos vienen las ideas para las obras. La mente de cada individuo es \u00fanica y las conexiones que establece entre recuerdos, ideas e impulsos son (como lo ha ido descubriendo la psicolog\u00eda desde hace un siglo) igualmente \u00fanicas y, casi siempre, misteriosas hasta para el propio individuo. Qui\u00e9n sabe que nos encontrar\u00edamos si, aun sin dedicarnos a la literatura o a cualquier otra de las artes, renunci\u00e1ramos a las innumerables distracciones de la vida y dedic\u00e1ramos un rato de cada d\u00eda simplemente a pensar, a estar un poco con nosotros\u2026<\/p>\n<p>Entretanto, las man\u00edas de los objetos fetiche dan, desde hace mucho, para toda clase de caricaturas, s\u00e1tiras y versiones humor\u00edsticas. Una de las mejores es <em>El arpa sin encordar<\/em> (<a href=\"http:\/\/maxmosher.wordpress.com\/2010\/08\/27\/the-unstrung-illustrator-or-mr-gorey-writes-a-novel\/\">The Unstrung Harp<\/a>, 1953), una breve historia del narrador y dibujante estadounidense Edward Gorey, en la que se describen las tribulaciones de Clavius Frederick Earbrass, un novelista neurast\u00e9nico de principios del siglo XX, quien sufre lo indecible a la hora de emprender un proyecto literario y tiene su propio amuleto: no puede sentarse a escribir si no se ha puesto, al rev\u00e9s, un \u201csu\u00e9ter para deportes de origen olvidado e importancia desconocida\u201d.<\/p>\n[\/fusion_builder_column][fusion_builder_column type=\u00bb1_1&#8243; background_position=\u00bbleft top\u00bb background_color=\u00bb\u00bb border_size=\u00bb\u00bb border_color=\u00bb\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb spacing=\u00bbyes\u00bb background_image=\u00bb\u00bb background_repeat=\u00bbno-repeat\u00bb padding=\u00bb\u00bb margin_top=\u00bb0px\u00bb margin_bottom=\u00bb0px\u00bb class=\u00bb\u00bb id=\u00bb\u00bb animation_type=\u00bb\u00bb animation_speed=\u00bb0.3&#8243; animation_direction=\u00bbleft\u00bb hide_on_mobile=\u00bbno\u00bb center_content=\u00bbno\u00bb min_height=\u00bbnone\u00bb]<figure id=\"attachment_9069\" aria-describedby=\"caption-attachment-9069\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/tuh4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"9069\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/objetos-de-poder\/tuh4\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/tuh4.jpg\" data-orig-size=\"300,367\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"C. F. Earbrass\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;C. F. Earbrass&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/tuh4.jpg\" class=\"size-full wp-image-9069\" title=\"C. F. Earbrass\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/tuh4.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"367\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-9069\" class=\"wp-caption-text\">C. F. Earbrass<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>(Este art\u00edculo se public\u00f3 hace tiempo en la revista<\/em> Leer M\u00e1s<em>.)<\/em>[\/fusion_builder_column][\/fusion_builder_row][\/fusion_builder_container]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El proceso creativo es misterioso. 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