{"id":8920,"date":"2012-03-19T09:30:37","date_gmt":"2012-03-19T15:30:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=8920"},"modified":"2016-10-26T10:20:37","modified_gmt":"2016-10-26T15:20:37","slug":"terminos-y-comienzos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/terminos-y-comienzos\/","title":{"rendered":"T\u00e9rminos y comienzos"},"content":{"rendered":"<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/9788483930632_72px.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"8922\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/terminos-y-comienzos\/cubierta_shelley_definitiva_20101121\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/9788483930632_72px.jpg\" data-orig-size=\"397,610\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;cubierta_SHELLEY_definitiva_20101121&quot;}\" data-image-title=\"Transformaci\u00f3n\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/9788483930632_72px.jpg\" class=\"alignright size-medium wp-image-8922\" title=\"Transformaci\u00f3n\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/9788483930632_72px-195x300.jpg\" alt=\"\" width=\"195\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/9788483930632_72px-195x300.jpg 195w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/9788483930632_72px.jpg 397w\" sizes=\"auto, (max-width: 195px) 100vw, 195px\" \/><\/a>Da gusto que la editorial espa\u00f1ola P\u00e1ginas de Espuma haya publicado <em>Transformaci\u00f3n y otros cuentos<\/em>, colecci\u00f3n de tres narraciones breves de Mary Shelley, en 2010. Da gusto tambi\u00e9n que el libro haya sido reimpreso en M\u00e9xico al a\u00f1o siguiente, para disminuir su costo al p\u00fablico nacional, por Colof\u00f3n. Igualmente da gusto que Marian Womack, muy interesante escritora gaditana, haya sido la encargada de la traducci\u00f3n y del pr\u00f3logo.<\/p>\n<p>Hay que alegrarse, en fin, y lo digo con toda sinceridad: Mary Shelley es m\u00e1s mencionada que le\u00edda, y la imagen popular de su obra m\u00e1s importante \u2013la novela <em>Frankenstein o El moderno Prometeo<\/em> (1819)\u2013 proviene sobre todo de sus versiones cinematogr\u00e1ficas. Y hay que leer a Mary Shelley. Si no bastan la originalidad de su imaginaci\u00f3n y de su prosa, siempre se puede agregar que es una escritora pertinente: su obra tiene un lugar privilegiado en la historia literaria de occidente porque al mismo tiempo introdujo al menos una idea que, al parecer, ya no va a abandonarnos \u2013la raz\u00f3n como causa de una subversi\u00f3n o crisis de lo humano\u2013, y dos personajes ic\u00f3nicos, multiformes, capaces de articular esa idea y de existir a su vez en incontables versiones: junto al monstruo, por supuesto, est\u00e1 siempre el cient\u00edfico imp\u00edo\/megal\u00f3mano\/tr\u00e1gico que lo crea y debe afrontar las consecuencias de su curiosidad o su arrogancia.<\/p>\n<p>Como la obra de Shelley no es s\u00f3lo <em>Frankenstein<\/em>, los cuentos de este volumen pueden servirle al lector curioso \u2013adem\u00e1s de interesarlo, entretenerlo, etc\u00e9tera\u2013 como muestra de una amplitud mayor de las preocupaciones de la escritora y tambi\u00e9n de la constancia de ciertos de sus temas: \u201cTransformaci\u00f3n\u201d sugiere la inconstancia de la identidad y de la percepci\u00f3n \u2013la diferencia entre el hombre y el monstruo\u2013 en una trama alrededor de un pacto f\u00e1ustico; \u201cEl mal de ojo\u201d cuenta una historia sumamente improbable pero no sobrenatural \u2013con pretensiones an\u00e1logas, pues, a las de la moderna ciencia ficci\u00f3n, de la que Shelley es precursora\u2013 alrededor de otro tipo de desdoblamiento: el mal que sufre un personaje lo lleva a infligir el mismo mal a otros, pero tambi\u00e9n a la oportunidad de redimirse; por \u00faltimo, \u201cEl inmortal mortal\u201d tiene como protagonista a un hombre que ha conseguido eludir a la muerte, desde luego, pero el texto se concentra en la forma en la que la eternidad se vuelve monstruosa pues distancia al personaje del resto de la especie humana, y lo condena a una soledad terrible\u2026<\/p>\n<p>(Si este \u00faltimo argumento suena como el de muchas otras historias, incluyendo numerosas pel\u00edculas, hay que recordar que el cuento de Shelley se adelanta a todas ellas. En un tiempo en el que la tarea exig\u00eda un genio creativo extraordinario, Mary Shelley explor\u00f3, como pocos autores de la historia, el sentido y los l\u00edmites de nuestra naturaleza.)<\/p>\n<p>Los anteriores son los motivos para celebrar este libro. Sin embargo, aparte de esta exploraci\u00f3n y del valor que da a la obra de Shelley, un tema importante que se plantea en el pr\u00f3logo de <em>Transformaci\u00f3n<\/em> es el del cuento como g\u00e9nero literario. Y aqu\u00ed hay un problema, pues el texto de Womack resulta, por lo menos, desconcertante. No me refiero a los t\u00e9rminos te\u00f3ricos que utiliza, y que son los europeos\u00a0 \u2013hasta un lector mexicano poco versado en el tema notar\u00e1 con facilidad que el \u201crelato\u201d espa\u00f1ol es el \u201ccuento\u201d latinoamericano, por ejemplo, y no el \u201crelato\u201d como se entiende aqu\u00ed\u2013, sino a su premisa central. \u201cEl relato corto hist\u00f3ricamente es un v\u00e1stago, una ramificaci\u00f3n, de la novela\u201d (!), escribe Womack, y contin\u00faa describiendo el origen de las historias breves a partir de las condiciones de publicaci\u00f3n de la novela por entregas en Inglaterra durante el siglo XIX; en las revistas impresas, donde en ocasiones quedaban espacios sobrantes o demasiado peque\u00f1os para ser ocupados por una entrega t\u00edpica de novela, los cuentos habr\u00edan surgido como <em>relleno<\/em> y se habr\u00edan desarrollado ante un p\u00fablico que no los esperaba, en una especie de laboratorio de condiciones muy ventajosas, para especializarse en diferentes temas y formas.<\/p>\n<p>Esto subordina el desarrollo entero del cuento como g\u00e9nero a una serie de innovaciones en las t\u00e9cnicas de impresi\u00f3n, y en sus efectos sobre el mercado editorial, que el pr\u00f3logo fecha entre 1840 y 1871. Por lo tanto, no toma en cuenta las aportaciones formales ni la obra de (para empezar) Nathaniel Hawthorne (1804-1864) y Edgar Allan Poe (1809-1849), otros dos sospechosos habituales de haber inventado el cuento\u2026 y tampoco reconoce, por lo dem\u00e1s, que nombrar a Poe y Hawthorne puede ser igualmente incorrecto. Aunque lo m\u00e1s habitual en nuestra \u00e9poca es no ir pasar del siglo XIX y de la literatura en lengua inglesa al hablar de los or\u00edgenes del cuento, lo cierto es que poner ese l\u00edmite es ignorar que un precursor claro y mucho m\u00e1s antiguo de la narraci\u00f3n breve es, por supuesto,la tradici\u00f3n oral: las historias populares que fueron la base de las <em>kunstm\u00e4rchen<\/em> alemanas \u2013el \u00abcuento de hadas literario\u00bb de los siglos XVIII y XIX\u2013 y, por supuesto, de sus ramificaciones en autores como Poe, Hawthorne, Hans Christian Andersen\u2026 y la propia Mary Shelley.<\/p>\n<p>(Famosamente, \u00e9sta ley\u00f3, junto con Percy Shelley, Lord Byron y John Polidori, textos de una antolog\u00eda alemana de cuentos de horror [fusion_builder_container hundred_percent=\u00bbyes\u00bb overflow=\u00bbvisible\u00bb][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=\u00bb1_1&#8243; background_position=\u00bbleft top\u00bb background_color=\u00bb\u00bb border_size=\u00bb\u00bb border_color=\u00bb\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb spacing=\u00bbyes\u00bb background_image=\u00bb\u00bb background_repeat=\u00bbno-repeat\u00bb padding=\u00bb\u00bb margin_top=\u00bb0px\u00bb margin_bottom=\u00bb0px\u00bb class=\u00bb\u00bb id=\u00bb\u00bb animation_type=\u00bb\u00bb animation_speed=\u00bb0.3&#8243; animation_direction=\u00bbleft\u00bb hide_on_mobile=\u00bbno\u00bb center_content=\u00bbno\u00bb min_height=\u00bbnone\u00bb][<em>Fantasmagoriana<\/em>, traducci\u00f3n francesa de <em>Das Gespensterbuch<\/em> de Friedrich August Schulze] durante su estad\u00eda en la Villa Diodati, Suiza, en 1816. En aquel periodo, como se sabe, surgi\u00f3 la idea de <em>Frankenstein<\/em>.)<\/p>\n<p>Tal vez la clave para aclarar la cuesti\u00f3n se menciona una sola vez, justo en la \u00faltima oraci\u00f3n del pr\u00f3logo: \u201crelato corto <em>moderno<\/em>\u201d, escribe Womack, y el adjetivo podr\u00eda acotar y reducir toda su argumentaci\u00f3n.[\/fusion_builder_column][\/fusion_builder_row][\/fusion_builder_container]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Da gusto que la editorial espa\u00f1ola P\u00e1ginas de Espuma haya publicado Transformaci\u00f3n y otros cuentos, colecci\u00f3n de tres narraciones breves de Mary Shelley, en 2010. Da gusto tambi\u00e9n que el libro haya sido reimpreso en M\u00e9xico al a\u00f1o siguiente, para disminuir su costo al p\u00fablico nacional, por Colof\u00f3n. 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