{"id":8741,"date":"2012-01-26T22:27:47","date_gmt":"2012-01-27T04:27:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=8741"},"modified":"2016-10-26T10:20:42","modified_gmt":"2016-10-26T15:20:42","slug":"nuevas-batallas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/nuevas-batallas\/","title":{"rendered":"Nuevas batallas"},"content":{"rendered":"<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/formasdevolveracasa.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"8743\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/nuevas-batallas\/formasdevolveracasa\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/formasdevolveracasa.jpg\" data-orig-size=\"298,467\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Formas de volver a casa\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/formasdevolveracasa.jpg\" class=\"alignright size-full wp-image-8743\" title=\"Formas de volver a casa\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/formasdevolveracasa.jpg\" alt=\"\" width=\"298\" height=\"467\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/formasdevolveracasa.jpg 298w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/formasdevolveracasa-191x300.jpg 191w\" sizes=\"auto, (max-width: 298px) 100vw, 298px\" \/><\/a>La generaci\u00f3n de autores mexicanos que est\u00e1 ahora alrededor de los cuarenta \u2013la m\u00eda\u2013 tuvo un gran proyecto colectivo en los a\u00f1os noventa. El grueso de los autores que la conformaban entonces se propuso escribir sus primeros libros importantes: los que deb\u00edan definirla en relaci\u00f3n con el momento de su primera juventud.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistacritica.com\/ensayo-literario\/generacion-z-por-alberto-chimal\">Este proyecto fracas\u00f3<\/a>, como se sabe: no hubo ninguna obra que hablara de la \u00e9poca de forma realmente memorable, y casi todos los que intentaron ese tipo de testimonio se agotaron en la tarea y dejaron de escribir por completo: al final, si algo protagoniz\u00f3 esa mayor\u00eda \u2013el grueso de mi generaci\u00f3n\u2013 fue una extinci\u00f3n en masa, silenciosa, apenas documentada hasta hoy, alrededor del a\u00f1o 2000.<\/p>\n<p>Creo sinceramente que fue mala suerte: el tema generacional parec\u00eda ser el desencanto de la \u00e9poca, entre el fin de las utop\u00edas del siglo XX y las \u00faltimas convulsiones de la pol\u00edtica mexicana de entonces, y nadie podr\u00eda haber previsto que el cambio de siglo iba a barrer con esa nostalgia y ese malestar tan precisos y, en el fondo, tan insignificantes. Tampoco podr\u00eda haberse previsto el auge de internet, que ha cambiado la cultura global de forma mucho m\u00e1s profunda y vasta que cualquier otro suceso hist\u00f3rico de las \u00faltimas d\u00e9cadas, y que forz\u00f3 una transici\u00f3n dif\u00edcil que las generaciones posteriores no comprender\u00e1n. En ese pasmo doble se perdi\u00f3 mucho.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 ahora, cuando los libros importantes de mi generaci\u00f3n empiezan despacio a aparecer, podr\u00e1 ser posible que algunos sobrevivientes de entonces retomen aquel proyecto. Quiz\u00e1 pronto haya un gran libro mexicano sobre el tema del pasado, sobre c\u00f3mo se pierde o se recobra, sobre c\u00f3mo sobrevivir a semejantes cat\u00e1strofes, capaz de medirse con <em>Las batallas en el desierto <\/em>de Jos\u00e9 Emilio Pacheco (1981), que en los noventa fue el modelo secreto de muchos.<\/p>\n<p>Entretanto, Alejandro Zambra ha escrito <em>Formas de volver a casa<\/em>. El escritor chileno puede no haber le\u00eddo a Pacheco pero su novela \u2013publicada por Anagrama\u2013 dialoga con la de \u00e9ste, la actualiza y la reta: es una visi\u00f3n de la lucha con el pasado en el siglo XXI.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><!--more-->***<\/p>\n<p>El personaje de Zambra es un ni\u00f1o de nueve a\u00f1os que vive en Chile en 1985. El pa\u00eds est\u00e1 todav\u00eda bajo la dictadura de Augusto Pinochet, pero el ni\u00f1o apenas sabe nada de pol\u00edtica, no comprende todas las tensiones entre los adultos a su alrededor y tampoco puede ver del todo c\u00f3mo influyen en su vida hechos tremendos que sucedieron antes de que naciera. Forma parte de un cap\u00edtulo importante de la historia de su pa\u00eds pero, como dice el texto en varias ocasiones, s\u00f3lo es un personaje secundario: lleg\u00f3 tarde, no estaba all\u00ed el 11 de septiembre del 73 y no entiende todav\u00eda los horrores, los miedos y los conflictos que el golpe de estado provoc\u00f3. La estabilidad familiar, aparente, se contrasta con lo desconocido: lo que no se dice. Como en <em>Las batallas en el desierto<\/em>, una serie de encuentros ambiguos con otra familia &#8211;aqu\u00ed son un hombre y sus dos sobrinas, y el secreto de los tres&#8211; precipita el descubrimiento del pasado y el paso a un mundo adulto, m\u00e1s terrible y m\u00e1s amargo.<\/p>\n<p>Antes de la mitad, sin embargo, el libro da un viraje extra\u00f1o: la historia del ni\u00f1o en 1985 se revela como una ficci\u00f3n, obra de un escritor que es y no es Alejandro Zambra, quien intenta completar una narraci\u00f3n sobre ese momento del pasado. \u00c9l tiene su propio (des)encuentro con lo que le sucedi\u00f3 en los a\u00f1os ochenta, con la sensaci\u00f3n de estar a destiempo, con las dificultades de escribir, con la historia de Chile; tambi\u00e9n, con una mujer que lo confronta de otras maneras.<\/p>\n<p>Como para dar la impresi\u00f3n de una dificultad mayor que la que sugiere <em>Las batallas en el desierto<\/em>: para proponernos a un memorialista que desea recontar su propia vida pero no cree del todo en sus recuerdos, o bien que duda de su capacidad para evocarlos y darles su valor, la novela da otros dos saltos entre el escritor y su creaci\u00f3n. La segunda mitad de cada historia es un reflejo de la otra. Las compa\u00f1eras del narrador y el personaje (las sobrinas, crecidas, enfrentadas) se asemejan; en ambos niveles de la historia la reconciliaci\u00f3n con el pasado &#8211;y con la culpa vaga de no haber estado a la altura de lo que sucedi\u00f3&#8211; se revela imposible. El inevitable ajuste de cuentas llega brevemente y no para el escritor, sino para su personaje, quien oye del padre un elogio d\u00edscolo pero monstruoso de la dictadura. M\u00e1s tarde el terremoto de Chile en 1985, con el que comenz\u00f3 la trama \u00abinventada\u00bb, se enlaza con el terremoto de Chile en 2010 y en el mundo \u00abreal\u00bb y ambos permiten, al menos, comprobar que la estatura individual es siempre insuficiente: que los sucesos que nos marcan son siempre inaprehensibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0***<\/p>\n<p><em>Formas de volver a casa <\/em>es un libro es muy sentencioso y se convertir\u00e1 en fuente de m\u00e1ximas y aforismos para citar fuera de contexto. Transcribo algunos encontrados al azar:<\/p>\n<blockquote><p>\u00a0Queremos ser actores que esperan con paciencia el momento de salir al escenario. Y el p\u00fablico hace rato que se fue.<\/p>\n<p>Pero no es amor lo que nos une. O es amor, pero amor al recuerdo.<\/p>\n<p>Para eso sirven estos \u00e1lbumes, pienso: para hacernos creer que fuimos felices cuando ni\u00f1os. Para demostrarnos que no queremos aceptar lo felices que fuimos.<\/p>\n<p>&#8230;este oficio extra\u00f1o, humilde y altivo, necesario e insuficiente: pasarse la vida mirando, escribiendo.<\/p><\/blockquote>\n<p>Pero la virtud de la novela no es el ingenio, ni mucho menos la concreci\u00f3n, aunque Alejandro Zambra se haya hecho famoso, principalmente, por dos novelas muy breves: <em>Bons\u00e1i <\/em>y <em>La vida privada de los \u00e1rboles<\/em>. Leer as\u00ed su nueva novela ser\u00eda no leerla: no ver que su centro est\u00e1 en la <em>historia <\/em>que cuenta, y que \u00e9sta no es la del pasado (como en Pacheco) sino la de c\u00f3mo se <em>cuenta <\/em>al pasado. La interposici\u00f3n del escritor entre nosotros y la historia del ni\u00f1o no es la busca de mayor \u00abverdad\u00bb o \u00abrealidad\u00bb (el libro no es <em>autoficci\u00f3n<\/em>, como se dice ahora) sino una forma de observar que el pasado es irrecuperable: que el acto de la memoria es siempre un acto presente, sujeto a la misma inestabilidad y la misma angustia que el resto de lo presente.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0***<\/p>\n<p>Releo lo que escrib\u00ed arriba y encuentro esta frase: \u00abla culpa vaga de no haber estado a la altura de lo que sucedi\u00f3\u00bb. Esta es una culpa que padecen muchas personas que est\u00e1n cerca de mi edad. A quienes escriben entre ellas, y m\u00e1s a\u00fan a quienes <em>escrib\u00edan:<\/em> a quienes ya no lo hacen m\u00e1s, <em>Formas de volver a casa <\/em>podr\u00eda servirles. Podr\u00eda probarles que la lucha con el pasado est\u00e1 condenada, y es s\u00f3lo una posibilidad de la literatura, pero no es imposible.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">[fusion_builder_container hundred_percent=\u00bbyes\u00bb overflow=\u00bbvisible\u00bb][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=\u00bb1_1&#8243; background_position=\u00bbleft top\u00bb background_color=\u00bb\u00bb border_size=\u00bb\u00bb border_color=\u00bb\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb spacing=\u00bbyes\u00bb background_image=\u00bb\u00bb background_repeat=\u00bbno-repeat\u00bb padding=\u00bb\u00bb margin_top=\u00bb0px\u00bb margin_bottom=\u00bb0px\u00bb class=\u00bb\u00bb id=\u00bb\u00bb animation_type=\u00bb\u00bb animation_speed=\u00bb0.3&#8243; animation_direction=\u00bbleft\u00bb hide_on_mobile=\u00bbno\u00bb center_content=\u00bbno\u00bb min_height=\u00bbnone\u00bb][este texto se public\u00f3 en la revista <em>Posdata<\/em>]\n[\/fusion_builder_column][\/fusion_builder_row][\/fusion_builder_container]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La generaci\u00f3n de autores mexicanos que est\u00e1 ahora alrededor de los cuarenta \u2013la m\u00eda\u2013 tuvo un gran proyecto colectivo en los a\u00f1os noventa. 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