{"id":8522,"date":"2011-11-24T23:40:06","date_gmt":"2011-11-25T05:40:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=8522"},"modified":"2017-08-04T11:05:48","modified_gmt":"2017-08-04T16:05:48","slug":"explicacion-de-un-proyecto-83-novelas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/explicacion-de-un-proyecto-83-novelas\/","title":{"rendered":"Explicaci\u00f3n de un proyecto: <em>83 novelas<\/em>"},"content":{"rendered":"<p>Ayer se cumplieron 8 meses de la publicaci\u00f3n de <em>83 novelas<\/em>, el libro de minificciones que publiqu\u00e9 aqu\u00ed mismo y que ha sido una de las iniciativas m\u00e1s exitosas de Las Historias. Y ese mismo d\u00eda tuve la oportunidad de participar en el Segundo Encuentro Internacional de Publicaciones Digitales Culturales, organizado por H\u00e9ctor Perea en el Instituto de Investigaciones Filol\u00f3gicas de la UNAM. En una mesa junto con Alberto Ruy S\u00e1nchez, Alejandro Zenker, Jos\u00e9 \u00c1ngel Leyva y Julia Tag\u00fce\u00f1a, le\u00ed el texto que sigue, y que tiene que ver con la escritura digital, la minificci\u00f3n y las razones que justifican, al menos, <em>ciertas<\/em> labores gratuitas en internet.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;(Agrego: ma\u00f1ana, aviso e invitaciones para la Feria del Libro de Guadalajara (FIL), donde presentar\u00e9 dos libros nuevos: aquellos a los que me he referido en d\u00edas y notas pasados.)<\/p>\n<div align=center><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"8525\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/explicacion-de-un-proyecto-83-novelas\/83n8\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/83n8.jpg\" data-orig-size=\"400,536\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Lectura sobre 83 novelas\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/83n8.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/83n8.jpg\" alt=\"\" title=\"Lectura sobre 83 novelas\" width=\"400\" height=\"536\" class=\"alignnone size-full wp-image-8525\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/83n8.jpg 400w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/83n8-223x300.jpg 223w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<p>* * *<\/p><\/div>\n<p>Me toca contar un peque\u00f1o experimento: la hechura y publicaci\u00f3n de un libro titulado <em>83 novelas<\/em>. <!--more-->Todo el texto se escribi\u00f3 inicialmente en la red Twitter, se compil\u00f3 y se edit\u00f3 con miras a una publicaci\u00f3n h\u00edbrida: impresa y digital,* y se distribuy\u00f3 (se distribuye todav\u00eda) como <a href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/archivo\/83-novelas\/\">archivos de descarga gratuita<\/a> para lectores de libro electr\u00f3nico. Y, por supuesto, las novelas que el libro contiene no miden m\u00e1s de 140 caracteres.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;He dedicado mucho tiempo a proyectos de creaci\u00f3n literaria con herramientas digitales. Esto no me diferencia de millones de personas en el mundo, pero si algo puedo agregar es que soy de los dinosaurios de semejantes esfuerzos. Esas herramientas me han interesado desde los a\u00f1os ochenta del siglo pasado, cuando yo era un adolescente y la popularizaci\u00f3n del uso de internet estaba a\u00fan muy lejos. Por ejemplo, vi los primeros intentos de publicaci\u00f3n digital en M\u00e9xico: revistas distribuidas en diskette como <em>Otracosa<\/em> de Mauricio Jos\u00e9 Schwarz y <em>La langosta se ha posado<\/em> de Gerardo Porcayo, tan adelantadas a su tiempo que desconcertaron a casi todos sus lectores y s\u00f3lo inspiraron desprecio en una cultura literaria que estaba orgullosa de la escritura a mano y los modos de producci\u00f3n editorial del siglo XIX. Luego hice relatos experimentales en Hypercard, aquel juguete de las primeras computadoras Macintosh, que si no estuvieran perdidos ser\u00edan, de todas formas, imposibles de leer, porque ya no hay computadoras que puedan mostrarlos. Luego he visto (y en muchos casos he hecho) publicaciones con todas las herramientas posteriores. Esto tuvo el efecto desalentador de mostrarme muy pronto que todas las fantas\u00edas populares sobre la \u201cm\u00e1s reciente tecnolog\u00eda\u201d, sea cual sea, son falsas: las labores se complican de maneras inesperadas en vez de facilitarse; el trabajo de los usuarios iniciales de una tecnolog\u00eda suele ser malinterpretado incluso cuando tiene aut\u00e9nticos m\u00e9ritos art\u00edsticos, y con frecuencia personas que llegan mucho despu\u00e9s son las que terminan recibiendo el nombre de pioneros. Las virtudes de la innovaci\u00f3n son, en general, ilusorias.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por otra parte, esta experiencia tambi\u00e9n me sugiri\u00f3 una idea que incluso ahora resulta dif\u00edcil de asimilar para muchas personas: las herramientas \u2013incluyendo las digitales y los servicios de comunicaci\u00f3n por internet que ahora nos parecen su extensi\u00f3n l\u00f3gica\u2013 no tienen importancia en s\u00ed mismas. Esto parecer\u00eda una obviedad, pero la visi\u00f3n popular de las redes sociales de ahora y de sus usos creativos se basa en los mismos prejuicios que provocan a la vez fascinaci\u00f3n y desconfianza en las nuevas tecnolog\u00edas desde, al menos, la invenci\u00f3n de la fotograf\u00eda en el siglo XIX. Y estos prejuicios han guiado nuestra recepci\u00f3n de todas las modificaciones que ha tra\u00eddo la escritura digital desde el procesador de textos. Seguimos leyendo la creaci\u00f3n presente como si solamente se debiera a la tecnolog\u00eda que utiliza, y compar\u00e1ndola con la del pasado en busca de las \u201cventajas\u201d de la actualidad, cuando la situaci\u00f3n es mucho m\u00e1s compleja: cuando las diferentes tecnolog\u00edas no se suplen necesariamente unas a otras sino que coexisten y se complementan, y constantemente pueden encontrarse no s\u00f3lo diferencias sino tambi\u00e9n continuidades entre el presente y el pasado, y muchos modos distintos de leer e interpretar la relaci\u00f3n entre ambos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Todo esto tiene que ver con la hechura del libro que mencion\u00e9 hace un momento por las razones que siguen:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Desde hace un par de a\u00f1os he utilizado la red Twitter para escribir historias. Ha sido un proceso natural para muchos narradores: los g\u00e9neros h\u00edbridos que se han inventado (o descubierto) en las redes sociales, y que est\u00e1n todav\u00eda en un proceso de definici\u00f3n, pasan en ocasiones por pr\u00e1cticas tan semejantes a las del cuento que la nanoficci\u00f3n, el cuentuito y otras etiquetas de uso frecuente tienen, de hecho, todo en com\u00fan con la minificci\u00f3n, aquel otro g\u00e9nero que para muchos se resume en las siete palabras de \u201cEl dinosaurio\u201d de Augusto Monterroso o en la \u201ct\u00e9cnica del iceberg\u201d de Ernest Hemingway. De hecho el impulso central de la minificci\u00f3n: comprimir el argumento tanto como sea posible, no s\u00f3lo es anterior a ambos autores, sino que se presta muy bien, sin modificaciones, para la red. Se habla mucho de las restricciones de tiempo de la publicaci\u00f3n en l\u00ednea: de su prisa y su fugacidad, pero desde el punto de vista creativo hay otras igualmente importantes; por ejemplo, la restricci\u00f3n de espacio, que en Twitter no s\u00f3lo es claramente visible sino que de hecho lo define y lo distingue de otros servicios de comunicaci\u00f3n por internet. Disponer \u00fanicamente de 140 caracteres para escribir resulta un est\u00edmulo creativo excelente: si el escritor se concentra en textos unitarios y escritos individualmente, m\u00e1s que en la publicaci\u00f3n seriada o en las historias colectivas que tambi\u00e9n son tendencias importantes de la escritura digital, la restricci\u00f3n es del todo an\u00e1loga a la del escritor de sonetos o de haik\u00fas y funciona como un acicate creativo: el reto de explorar una forma al mismo tiempo que se le utiliza para contar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La pr\u00e1ctica de la tuit-ficci\u00f3n recurre a estrategias de sus antecesoras: en lugar de desarrollar por completo tramas o personajes, los sugiere: insin\u00faa en vez de decir expl\u00edcitamente, de manera que el lector junta en su imaginaci\u00f3n las piezas que se le dan y, en cierto modo, termina la historia despu\u00e9s de haberla le\u00eddo. Igual la buena minificci\u00f3n, la buena tuit-ficci\u00f3n es como una semilla que germina en la cabeza de alguien. O, si se prefiere, como una bomba de tiempo. Tambi\u00e9n es sumamente dif\u00edcil de hallar, entre incontables autores entusiastas pero sin logros, pero en esto, como se sabe, la escritura digital no se diferencia de ninguna otra.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hay ciertas particularidades interesantes de la tuit-ficci\u00f3n que vale m\u00e1s la pena considerar. La velocidad con la que pueden escribirse y difundirse los textos lleva a que se trabajen menos antes de la publicaci\u00f3n: a que los textos no se decanten ni se dejen \u201cmadurar\u201d como se recomienda tradicionalmente. Al contrario, las historias se publican r\u00e1pidamente y con la misma rapidez pueden revisarse, rechazarse, eliminarse o conservarse, e incluso se puede recurrir al juicio r\u00e1pido de otros \u2013las respuestas r\u00e1pidas de los lectores del escritor en cuesti\u00f3n\u2013 si se desea. El resultado suele ser no un solo texto sino muchos, semejantes entre s\u00ed: variaciones que exploran un tema, una figura, un personaje durante cierto tiempo. A la vez, la tuit-ficci\u00f3n no deja de recurrir a las mismas estratagemas formales que la minificci\u00f3n, y se\u00f1aladamente a las referencias intertextuales y metaficcionales, y esto ocasiona que la experiencia de leer una serie de tuit-ficciones sobre un solo tema sea el de recorrer las que en otro lugar he descrito como colecciones mutantes: capaces de crear un efecto distinto del de cada texto individual en su lectura continua.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Estas particularidades pueden verse en la obra de varios de los mejores tuit-ficcionistas. Uno de ellos es el mexicano Jos\u00e9 Luis Z\u00e1rate Herrera, novelista y cuentista que se ha dedicado exclusivamente a usar la red para escribir historias. Las que siguen son parte de una larga serie de variaciones sobre Caperucita Roja \u2013una de muchas que Z\u00e1rate ha escrito\u2013 que recogi\u00f3 recientemente la revista Nexos:<\/p>\n<blockquote><p>Una pareja de cada animal, pero el lobo se niega a subir al Arca sin Caperucita.<\/p>\n<p>En la terapia para curar su adicci\u00f3n a otras especies Caperucita y el lobo se conocen.<\/p>\n<p>A Caperucita no la aceptan en la manada y al lobo no lo dejan sentarse en la mesa familiar.<\/p>\n<p>El lobo supo que todo hab\u00eda terminado cuando Caperucita se compr\u00f3 un perro.<\/p>\n<p>Se dec\u00eda que eran celos injustificados pero Caperucita Roja no pod\u00eda dejar de ver con odio a los tres cochinitos.<\/p>\n<p>Algunos temen al bosque, otros lo buscan incesantes, saben que una manada de caperucitas caza ah\u00ed.<\/p>\n<p>La mand\u00f3 vestida de rojo a un bosque plagado de lobos, sin armas ni compa\u00f1\u00eda. La devoraron, pero no exactamente como quer\u00eda la madre.<\/p>\n<p>EL M\u00c9TODO DEL LOBO FEROZ. Mucho hay que hablar de la emoci\u00f3n de meterse en una cama para cazar. <\/p>\n<p>La luna ve con amor a la manada. Sonr\u00ede cuando ellos le cantan. Sue\u00f1a. Con las caricias, con la piel. Sus sue\u00f1os son Caperucita y el lobo.<\/p>\n<p>Nev\u00f3 lobos, la aldea fue una mancha roja, la \u00fanica sobreviviente recorri\u00f3 un largo y oscuro camino hacia el hambre devoradora de una anciana.<\/p><\/blockquote>\n<p>El proceso de hacer mis propias tuit-ficciones no fue muy diferente. Decid\u00ed aprovechar la idea de las series y escribir expresamente para crear colecciones mutantes, a veces alrededor de figuras precisas pero tambi\u00e9n a partir de conceptos y, en ocasiones, de pies constantes: unas pocas palabras repetidas que daban ritmo a las variaciones. En un primer momento, entre 2009 y mediados de 2010, no ten\u00eda intenci\u00f3n de hacer nada con esos textos tras haberlos publicado: me interesaban la creaci\u00f3n moment\u00e1nea y la lectura veloz que se puede dar en el momento mismo de la publicaci\u00f3n, que son dos aspectos esenciales de la experiencia de la lectura en internet.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces, a fines de 2010, encontr\u00e9 dos justificaciones para recopilar algunos de mis textos y sacarlos de internet, es decir, hacer un libro con ellos. Pens\u00e9 que Twitter, como servicio y como sitio popular en internet, dejar\u00e1 de existir alg\u00fan d\u00eda, e igual de r\u00e1pido como han dejado de existir o se han vuelto obsoletas muchas tecnolog\u00edas que se ponen de moda por un tiempo. Y, como dije antes, Twitter es a fin de cuentas una herramienta m\u00e1s, que influye en lo que se escribe pero jam\u00e1s lo define por completo: lo mismo que un l\u00e1piz o una m\u00e1quina de escribir.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y tambi\u00e9n se me ocurri\u00f3 una segunda idea: el salto de la minificci\u00f3n a la tuuit-ficci\u00f3n tambi\u00e9n se pod\u00eda intentar en la direcci\u00f3n opuesta. Se pod\u00eda hacer un libro an\u00e1logo a una publicaci\u00f3n en Twitter: una colecci\u00f3n hecha para no ser propuesta a una editorial, para hacerse circular gratuitamente, para ser ef\u00edmera a su manera. Y, tambi\u00e9n, para reaparecer de formas inesperadas y tener un hogar difuso, siempre en riesgo, pero con la pretensi\u00f3n de ser permanente, como todos los textos de la red. El libro impreso fue una edici\u00f3n de autor, artesanal, que estar\u00eda acompa\u00f1ada por equivalentes digitales en los formatos m\u00e1s comunes, puestos en internet para su descarga gratuita. Tom\u00e9 algo m\u00e1s de cuatrocientos textos que hab\u00eda escrito en Twitter y les agregu\u00e9 varios escritos con anterioridad y archivados; revis\u00e9 el conjunto y lo reduje hasta dejar solamente ochenta y tres textos. Se conservaron dos series completas y el resto qued\u00f3 reducido a muestras de diferentes secuencias; adem\u00e1s se suprimieron todos los textos que s\u00f3lo ten\u00edan sentido ley\u00e9ndose en Twitter, es decir, rodeados de notas de otras personas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Parte de este trabajo, incluyendo el dise\u00f1o y la impresi\u00f3n del libro de papel, fue hecha por especialistas, pero podr\u00eda no haber sido as\u00ed. Todo se podr\u00eda haber hecho con herramientas sencillas, incluyendo servicios de impresi\u00f3n que se pueden conseguir en papeler\u00edas y software gratuito.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El remate del proyecto fue, por supuesto, el t\u00edtulo del libro: <em>83 novelas<\/em> quiere ser parte de un juego con la idea de lo breve y lo extenso, a partir de la definici\u00f3n convencional de la novela y tambi\u00e9n, sinceramente, para desconcertar un poco a quienes desprecian a la narrativa breve. Pero tambi\u00e9n est\u00e1 el hecho de que la palabra novela no siempre tuvo el significado que tiene ahora: en la Edad Media, la palabra ven\u00eda de la italiana nova, es decir nueva, o bien noticia. Una novella era una noticia breve: una hoja o unas pocas hojas que se copiaban a mano y en las que se difund\u00edan historias. S\u00f3lo con el paso de los siglos, y por un proceso que tuvo much\u00edsimas vueltas y complicaciones, la novela pas\u00f3 a significar lo que significa hoy: su sentido cambi\u00f3, y sin duda sigue cambiando, pues el modo en el que escribimos y leemos est\u00e1 cambiando a causa de la tecnolog\u00eda digital, del ascenso de los medios audiovisuales y de muchas otras razones. Muchas personas escuchan la palabra novela y asumen que se refiere a un programa de televisi\u00f3n; otras no ven diferencia entre la novela y la minificci\u00f3n y desprecian uniformemente a la literatura, consider\u00e1ndola un medio de escasa importancia, cuyo contenido est\u00e1 subordinado al cine, la televisi\u00f3n y otros. \u00bfPor qu\u00e9 no jugar a dar al t\u00e9rmino una acepci\u00f3n m\u00e1s? Probablemente no en lo que yo mismo escribo, pero seguro en alguna parte se asoman ya modos de contar que no imagin\u00e1bamos hace diez a\u00f1os, ni cien, ni mil, de la misma manera en que los italianos de la edad media no sospechaban que sus novelas se iban a convertir en las novelas de nosotros.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En el peor de los casos es posible re\u00edrse un poco de las categor\u00edas demasiado r\u00edgidas y buscar, como siempre se hace, acertar a la versi\u00f3n del instante: de lo que nunca cambia pero debe decirse una y otra vez. El resto de mis razones est\u00e1 en un peque\u00f1o pr\u00f3logo que escrib\u00ed para el libro y reproduzco a continuaci\u00f3n:<\/p>\n<blockquote><p>El t\u00edtulo no miente. Lo que sigue son 83 novelas. No se deje enga\u00f1ar por las ideas recibidas.<br \/>\nConsidere:<br \/>\n1. Los mundos narrados son peque\u00f1\u00edsimos en la p\u00e1gina pero se amplifican en la imaginaci\u00f3n.<br \/>\n2. De la misma manera, los personajes tienen toda su vida alrededor (arriba, abajo) de lo que se dice de ellos.<br \/>\n3. No hay que dejarse enga\u00f1ar por las semejanzas entre algunos comienzos o algunos finales, que por lo dem\u00e1s son evidentes en los textos agrupados en las series \u201cLibros\u201d y \u201cAventuras\u201d. Este tipo de novela peque\u00f1\u00edsima tiende a escribirse en series de versiones y variaciones y a refinarse no tachando y agregando, sino desechando el texto entero y volviendo a comenzar.<br \/>\n3.1. Por esta raz\u00f3n el grueso de las novelas, apodado aqu\u00ed \u201cMuchedumbre\u201d, tiene historias con t\u00edtulos numerados de forma aparentemente ca\u00f3tica: son una selecci\u00f3n de series en progreso.<br \/>\n3.2. Las series en progreso son ensayos de diferentes versiones de un mundo, o de muchos mundos diferentes pero cercanos: lo que cuenta es la mutaci\u00f3n.<br \/>\n3.3. M\u00e1s de cuatro novelistas convencionales se beneficiar\u00edan de tirar a la basura, todas juntas, nueve de sus once novelas de 748 p\u00e1ginas; es s\u00f3lo que no se atreven.<br \/>\n4. \u00bfNo dice usted que las novelas revelan el car\u00e1cter de quien las escribe? \u00bfQue se refieren a su tiempo? \u00bfQue se dejan leer f\u00e1cilmente?<br \/>\n5. Cosas m\u00e1s feas y farragosas, de menos coraz\u00f3n y peor cabeza, se venden como novelas y usted va y las compra.<br \/>\n6. En el peor de los casos, siempre puede agregar agua y agitar violentamente hasta que salte el tap\u00f3n y los otros mundos se derramen sobre \u00e9ste, todos espuma y olor de letras y sonidos visibles.<\/p><\/blockquote>\n<p>No habr\u00eda que subestimar el goce del acto creativo: muchos colegas se obsesionan con escribir la novela que mejor se pueda vender, con los temas de moda, con el n\u00famero de p\u00e1ginas preciso y la duraci\u00f3n exacta de cada cap\u00edtulo, con la dosis necesaria de todos los episodios que, se supone, elevar\u00e1n al m\u00e1ximo sus posibilidades de venta, y su trabajo se convierte en una obligaci\u00f3n terrible.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por otra parte, el experimento de <em>83 novelas<\/em> no s\u00f3lo ha sido placentero, sino que ha servido \u2013como toda escritura digital\u2013 para que los textos encuentren lectores que no habr\u00edan encontrado de haberse ce\u00f1ido al mundo de la imprenta. Hasta el momento el libro se ha descargado unas 16,000 veces desde los lugares en los que yo lo coloqu\u00e9, y algunas personas lo han reproducido m\u00e1s all\u00e1. Si se considera que la mayor\u00eda de los tirajes de libros en M\u00e9xico no pasa de 1,000, estas minificciones son mi best-non-seller: en el peor de los casos, ser\u00e1n un ejemplo m\u00e1s afortunado que el promedio de lo que se podr\u00eda llamar escritura pobre, es decir, despojada de posibilidades mercantiles, reducida a sus componentes b\u00e1sicos como el teatro pobre de Jerzy Grotowski: la que se realiza en pa\u00edses con escasa cultura literaria, como M\u00e9xico. En cierto modo, mucho de la escritura digital de ahora es tambi\u00e9n escritura pobre: va de la ilusi\u00f3n de igualdad, libertad y acceso total de los primeros a\u00f1os de internet a la red reglamentada y cerrada que se ve venir, y al ser marginada justamente por sus pretensiones ut\u00f3picas elige resistir en vez de desaparecer o plegarse a las reglas de los poderes f\u00e1cticos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Con esto quiero decir, por supuesto, que el trabajo de escritura e invenci\u00f3n que se realiza en internet contin\u00faa, tanto para m\u00ed como para muchos otros. Y as\u00ed est\u00e1 bien.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La cocina de la minificci\u00f3n: c\u00f3mo se adaptan microtextos en l\u00ednea para la p\u00e1gina impresa.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8525,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1520],"tags":[2217,2371,2372,2866,22,2364,2378,205,2375,2376,1654,2373,324,2374,2370,397,11,2377,795,535],"class_list":["post-8522","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuaderno","tag-83-novelas","tag-alberto-ruy-sanchez","tag-alejandro-zenker","tag-cuaderno","tag-cuento","tag-escritura-digital","tag-escritura-pobre","tag-escritura-y-vida","tag-hector-perea","tag-instituto-de-investigaciones-filologicas","tag-jerzy-grotowski","tag-jose-angel-leyva","tag-jose-luis-zarate","tag-julia-taguena","tag-lieratura","tag-minificcion","tag-opiniones","tag-segundo-encuentro-internacional-de-publicaciones-digitales-culturales","tag-twitter","tag-unam"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/83n8.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-2ds","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8522","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8522"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8522\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13985,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8522\/revisions\/13985"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8525"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8522"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8522"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8522"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}