{"id":8322,"date":"2011-10-20T11:03:49","date_gmt":"2011-10-20T16:03:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/archivo\/lo-maravilloso-y-lo-terrible-2\/"},"modified":"2016-10-26T10:20:54","modified_gmt":"2016-10-26T15:20:54","slug":"lo-maravilloso-y-lo-terrible-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/lo-maravilloso-y-lo-terrible-2\/","title":{"rendered":"Lo maravilloso y lo terrible"},"content":{"rendered":"<p>El a\u00f1o pasado, el libro <em>\u00c9rase una vez una mujer que quer\u00eda matar al beb\u00e9 de su vecina<\/em>, de Liudmila Petrush\u00e9vskaia, obtuvo el Premio Mundial de Fantas\u00eda. No se trata de un error: aunque el t\u00edtulo suena a encabezado de nota roja, y podr\u00eda hacer pensar en meras historias de sordidez y violencia, el libro es efectivamente una colecci\u00f3n de narraciones fant\u00e1sticas. En ellas llega a haber sordidez y violencia pero tambi\u00e9n hay, invariablemente, esa forma de la imaginaci\u00f3n literaria que el pensamiento rom\u00e1ntico cultiv\u00f3: la que se propone transformar lo cotidiano en extraordinario, y lo rutinario \u2013lo seguro\u2013 en maravilloso o terrible.<\/p>\n<div align=center><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/20111020-104457.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/20111020-104457.jpg\" alt=\"20111020-104457.jpg\" class=\"alignnone size-full\" \/><\/a><\/div>\n<p><!--more-->Si algo, el premio podr\u00eda ser una anomal\u00eda. Como muchos otros galardones con nombres parecidos, el Mundial de Fantas\u00eda (World Fantasy Award) no tiene nada de mundial, pues s\u00f3lo considera y premia libros publicados en el mercado de la \u201cfantas\u00eda ligera u oscura\u201d (as\u00ed dice el sitio web de la World Fantasy Convention) en lengua inglesa. Y en este mercado, que obtiene la mayor parte de sus ganancias de sus lectores locales, los autores que escriben directamente en ingl\u00e9s tienen la ventaja por un margen enorme: el premio de Petrush\u00e9vskaia se dio a la edici\u00f3n brit\u00e1nica de su libro y en empate con una antolog\u00eda de cuentos de Gene Wolfe, autor veterano de la ciencia ficci\u00f3n estadounidense; en los \u00faltimos diez a\u00f1os, s\u00f3lo otros dos autores nacidos en pa\u00edses no angloparlantes \u2013 Zoran \u017divkovic y Haruki Murakami\u2013 han aparecido siquiera en las listas de nominados\u2026<br \/>\nEstos hechos ilustran algo que ya sabemos: cu\u00e1n insular es el medio literario anglosaj\u00f3n, qu\u00e9 dif\u00edcil es obtener en \u00e9l un panorama verdadero de lo que se escribe en todo el mundo y cu\u00e1n problem\u00e1tica resulta la idea de que lo que alcanza a llegar a ese mercado desde otras culturas del planeta es verdaderamente representativo de ellas. La edici\u00f3n espa\u00f1ola del libro de Petrush\u00e9vskaia, traducido por Fernando Otero y publicado apenas por Atalanta, sirve para considerar algo distinto: qu\u00e9 problemas tienen los libros de la mejor literatura fant\u00e1stica en el mundo hisp\u00e1nico, en el que tantas personas parecen estar en guerra con la imaginaci\u00f3n.<br \/>\nEl largo t\u00edtulo en espa\u00f1ol copia el de la edici\u00f3n brit\u00e1nica (<em>There Once Lived a Woman who Tried to Kill Her Neighbor&#8217;s Baby<\/em>, que apareci\u00f3 en 2009) y en cualquier caso no tiene ninguna relaci\u00f3n con el original ruso, que literalmente se podr\u00eda traducir como como <em>Dos reinos<\/em>. Peor a\u00fan, aqu\u00ed no se conserva el subt\u00edtulo ingl\u00e9s, que es m\u00e1s expl\u00edcito pero tambi\u00e9n m\u00e1s sincero: <em>Scary Fairy Tales<\/em>, cuentos de hadas espantosos. Todo esto da la impresi\u00f3n de que se intenta ocultar lo m\u00e1s interesante, lo m\u00e1s poderoso, de la imaginaci\u00f3n de Petrush\u00e9vskaia, pues al leerla habr\u00eda que recordar la relaci\u00f3n del cuento moderno con sus m\u00e1s antiguos precursores y, por el contrario, la imagen que se ha difundido de su proyecto literario (en las escasas notas que he podido encontrar sobre <em>\u00c9rase una vez una mujer que quer\u00eda matar al beb\u00e9 de su vecina<\/em>)  parece ser la de una autora cuyo fin esencial es hacer cr\u00edtica social de forma velada, \u201cescapando\u201d hacia lo fant\u00e1stico para evitar confrontaciones directas con las autoridades de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, que estaba por caer pero a\u00fan exist\u00eda cuando Petrush\u00e9vskaia public\u00f3 su libro en ruso, en 1991.<br \/>\nLa idea puede sonar bien en el contexto de nuestra cultura, que desde la Reconquista ha defendido una curiosa ortodoxia de la invenci\u00f3n literaria y se ha empe\u00f1ado en subordinarla al poder: en mantenerla atada a una sola visi\u00f3n de la realidad. Pero la idea es absurda: si se lee sin prejuicios, Petrush\u00e9vskaia resulta efectivamente una autora extraordinaria \u2013de ning\u00fan modo sorprende que sea una de las m\u00e1s reconocidas de la Rusia contempor\u00e1nea\u2013 y buena parte de lo que la distingue es la humanidad de sus personajes, que sus textos logran sugerir siempre a partir de unos pocos detalles escogidos. Al mismo tiempo, sin embargo, su obra es muy diferente de la de otros escritores etiquetados \u201ccaprichosos\u201d o \u201cexc\u00e9ntricos\u201d, como Etgar Keret o Yasutaka Tsutsui. La obra de \u00e9stos tiene siempre su foco en los absurdos de la vida contempor\u00e1nea; Petrush\u00e9vskaia, en cambio, utiliza lo cotidiano como punto de partida hacia otros lugares. Aunque sus personajes est\u00e1n siempre anclados en un contexto que parece cre\u00edble, a medida que avanza la acci\u00f3n de cada cuento los mundos narrados van transform\u00e1ndose y se convierten en entornos m\u00e1s extra\u00f1os que la realidad, que la contienen sin negarla y a la vez, al contenerla, la reducen: la vuelven m\u00e1s fr\u00e1gil, m\u00e1s transitoria, menos reconfortante. Su blanco no es la ideolog\u00eda o la pol\u00edtica sino la idea misma de qu\u00e9 es real, qu\u00e9 es aceptable y cierto, en una \u00e9poca determinada de la historia. Y este movimiento de la percepci\u00f3n, este cuestionamiento de lo visible, es la ra\u00edz negra de la tradici\u00f3n de la literatura de imaginaci\u00f3n en occidente, que los rom\u00e1nticos s\u00f3lo desenterraron y convirtieron en espejo u opositora del pensamiento racional.<br \/>\nAlgo m\u00e1s. En a\u00f1os recientes se ha escrito mucho, en especial en los Estados Unidos, sobre la \u201cdecadencia\u201d del cuento: la idea de que la narraci\u00f3n breve es un arte en extinci\u00f3n. Libros y carreras como la de Petrush\u00e9vskaia sirven para poner esas afirmaciones en perspectiva y sospechar que son s\u00edntomas estrictamente de un debilitamiento de cierto tipo de textos en cierto mercado preciso: sin el objetivo de lograr textos extensos a toda costa, para incrementar sus posibilidades de \u201cvender\u201d, Petrush\u00e9vskaia consigue historias de enorme contundencia y capacidad evocativa \u2013y sin tener que recurrir a las estrategias de la minificci\u00f3n, que es un g\u00e9nero del todo distinto\u2013 en poqu\u00edsimas p\u00e1ginas.<br \/>\nLos argumentos caprichosos de sus textos quedan para quien se anime a leerlos. Ser\u00e1n parte de un placer intenso e inesperado: la experiencia renovada de eso maravilloso, y eso terrible, que la literatura sigue siendo perfectamente capaz de evocar.<\/p>\n[fusion_builder_container hundred_percent=\u00bbyes\u00bb overflow=\u00bbvisible\u00bb][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=\u00bb1_1&#8243; background_position=\u00bbleft top\u00bb background_color=\u00bb\u00bb border_size=\u00bb\u00bb border_color=\u00bb\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb spacing=\u00bbyes\u00bb background_image=\u00bb\u00bb background_repeat=\u00bbno-repeat\u00bb padding=\u00bb\u00bb margin_top=\u00bb0px\u00bb margin_bottom=\u00bb0px\u00bb class=\u00bb\u00bb id=\u00bb\u00bb animation_type=\u00bb\u00bb animation_speed=\u00bb0.3&#8243; animation_direction=\u00bbleft\u00bb hide_on_mobile=\u00bbno\u00bb center_content=\u00bbno\u00bb min_height=\u00bbnone\u00bb][este texto apareci\u00f3 originalmente en la revista <em>Posdata<\/em>][\/fusion_builder_column][\/fusion_builder_row][\/fusion_builder_container]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El a\u00f1o pasado, el libro \u00c9rase una vez una mujer que quer\u00eda matar al beb\u00e9 de su vecina, de Liudmila Petrush\u00e9vskaia, obtuvo el Premio Mundial de Fantas\u00eda. 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