{"id":8297,"date":"2011-09-26T04:49:29","date_gmt":"2011-09-26T09:49:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=8297"},"modified":"2016-12-09T22:00:07","modified_gmt":"2016-12-10T04:00:07","slug":"una-mesa-es-una-mesa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/una-mesa-es-una-mesa\/","title":{"rendered":"Una mesa es una mesa"},"content":{"rendered":"<p>El cuento que sigue, del suizo Peter Bichsel, ha aparecido publicado en varios sitios web; esta versi\u00f3n, sin embargo, es obra de mi amigo Epigmenio Le\u00f3n, quien escribi\u00f3 la siguiente nota sobre su autor: \u00abPeter Bichsel naci\u00f3 en Lucerna, Suiza, en 1953. Fue maestro de primaria hasta 1968, y despu\u00e9s se ha dedicado al periodismo, la narrativa y la pintura. De 1974 a 1981 fue asesor del Consejo Federal Socialdem\u00f3crata Will Ritschard. Es miembro de la Academia Alemana de la Lengua y, entre otros reconocimientos, recibi\u00f3 el Premio Gottfried Keller por trayectoria literaria.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El cuento fue tomado del libro <em>Kindergeschichten<\/em>, cuya primera edici\u00f3n fue en 1969. Bichsel ha sido poco traducido al espa\u00f1ol.<\/p>\n[fusion_builder_container hundred_percent=\u00bbyes\u00bb overflow=\u00bbvisible\u00bb][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=\u00bb1_1&#8243; background_position=\u00bbleft top\u00bb background_color=\u00bb\u00bb border_size=\u00bb\u00bb border_color=\u00bb\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb spacing=\u00bbyes\u00bb background_image=\u00bb\u00bb background_repeat=\u00bbno-repeat\u00bb padding=\u00bb\u00bb margin_top=\u00bb0px\u00bb margin_bottom=\u00bb0px\u00bb class=\u00bb\u00bb id=\u00bb\u00bb animation_type=\u00bb\u00bb animation_speed=\u00bb0.3&#8243; animation_direction=\u00bbleft\u00bb hide_on_mobile=\u00bbno\u00bb center_content=\u00bbno\u00bb min_height=\u00bbnone\u00bb]<figure id=\"attachment_8300\" aria-describedby=\"caption-attachment-8300\" style=\"width: 350px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"8300\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/una-mesa-es-una-mesa\/bichsel\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/bichsel.jpg\" data-orig-size=\"350,224\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Peter Bichsel\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Foto: Adrian Ritter&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/bichsel.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/bichsel.jpg\" alt=\"\" title=\"Peter Bichsel\" width=\"350\" height=\"224\" class=\"size-full wp-image-8300\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/bichsel.jpg 350w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/bichsel-300x192.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8300\" class=\"wp-caption-text\">Foto: Adrian Ritter<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>UNA MESA ES UNA MESA<br \/>\nPeter Bichsel<\/strong><br \/>\nTraducci\u00f3n de Epigmenio Le\u00f3n<\/p>\n<p>Quiero contarles de un hombre viejo que ya no pronuncia ninguna palabra. Tiene un rostro cansado: cansado de re\u00edr y cansado de enfadarse. Vive en una peque\u00f1a ciudad, al final de la calle, cerca de la esquina. No vale la pena describirlo, casi nada lo diferencia de otros. Usa un sombrero gris, pantal\u00f3n gris, una chaqueta gris y en invierno un largo abrigo gris. Tiene un cuello delgado cuya piel est\u00e1 seca y arrugada. Los botones blancos de la camisa le aprietan demasiado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En el piso inferior de su casa tiene un cuarto; quiz\u00e1s estuvo casado y tuvo hijos, quiz\u00e1s vivi\u00f3 antes en otra ciudad. Seguramente alguna vez fue ni\u00f1o, pero eso fue hace mucho tiempo, all\u00e1 donde los ni\u00f1os eran vestidos como adultos. Donde se ve\u00edan tal como en el \u00e1lbum fotogr\u00e1fico de una abuela.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En su cuarto hay dos sillas, una mesa, una alfombra, una cama y un armario. Sobre la peque\u00f1a mesa est\u00e1 un despertador, al lado est\u00e1n los viejos peri\u00f3dicos y el \u00e1lbum fotogr\u00e1fico; sobre la pared cuelgan un espejo y un retrato.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El hombre viejo tomaba un paseo por las ma\u00f1anas y un paseo por las tardes; hablaba un par de palabras con su vecino, y por las noches se sentaba a la mesa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nunca cambiaba. Incluso los domingos eran as\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y cuando el hombre se sentaba a la mesa, siempre escuchaba hacer tic tac al despertador.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero hubo un d\u00eda especial: un d\u00eda con sol, no tan fr\u00edo ni tan caliente, lleno de gorjeos de p\u00e1jaros, con gente alegre, con ni\u00f1os que jugaban. Y lo especial fue que, de pronto, todo le gust\u00f3 al hombre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y sonri\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ahora todo cambiar\u00e1 \u2014pens\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Desabroch\u00f3 el primer bot\u00f3n de su camisa, tom\u00f3 su sombrero en la mano; aceler\u00f3 su paso, se balance\u00f3 en sus rodillas al caminar y se puso muy contento. Lleg\u00f3 a la calle donde viv\u00eda, inclin\u00f3 la cabeza para saludar a los ni\u00f1os, camin\u00f3 hasta su casa, subi\u00f3 la escalera, tom\u00f3 las llaves de la bolsa y cerr\u00f3 su cuarto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero en su cuarto todo segu\u00eda igual: una mesa, dos sillas, una cama. Y cuando se sent\u00f3 a la mesa, escuch\u00f3 nuevamente el tic tac y toda su alegr\u00eda se fue, pues nada hab\u00eda cambiado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces al hombre le sobrevino una enorme furia.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En el espejo vio ruborizar su rostro: c\u00f3mo cerraba y abr\u00eda los ojos; entonces hizo pu\u00f1os sus manos, las levant\u00f3 y golpe\u00f3 la mesa; primero un golpe, despu\u00e9s otro y empez\u00f3 a golpear y golpear como si tocara un tambor, al tiempo que gritaba una y otra vez:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Tiene que cambiar, esto tiene que cambiar!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y dej\u00f3 de escuchar el despertador.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero sus manos comenzaron a dolerle y su voz se cans\u00f3; entonces escuch\u00f3 otra vez el despertador.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nada hab\u00eda cambiado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Siempre la misma mesa \u2014dijo el hombre\u2014, las mismas sillas, la misma cama, el mismo cuadro. Y a la mesa le digo mesa, al cuadro le digo cuadro, a la cama la llamo cama y a la silla la nombro silla. \u00bfPor qu\u00e9? Los franceses le dicen a la cama \u00abli\u00bb, a la mesa \u00abtabl\u00bb, al retrato lo nombran \u00abtablo\u00bb y a la silla \u00absch\u00e4s\u00bb, y se entienden. Y los chinos tambi\u00e9n se entienden.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPor qu\u00e9 la cama no se llamar\u00e1 retrato? \u2014pens\u00f3 el hombre y se ri\u00f3, y se ri\u00f3 tanto que el vecino de al lado golpe\u00f3 en la pared y grit\u00f3:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Silencio!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014De ahora en adelante todo cambiar\u00e1 \u2014dijo, y a la cama la llam\u00f3 retrato.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Estoy cansado, quiero ir al retrato \u2014pens\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por la ma\u00f1ana, se qued\u00f3 acostado, como acostumbraba, largo rato en el retrato y pens\u00f3 c\u00f3mo podr\u00eda llamar a la silla: y la nombr\u00f3 despertador.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por fin se puso de pie, se visti\u00f3, se sent\u00f3 sobre el despertador y apoy\u00f3 los brazos sobre la mesa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero ahora la mesa ya no se llamaba mesa, ahora se llamaba alfombra.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por la ma\u00f1ana el hombre dej\u00f3 el retrato, se visti\u00f3, se sent\u00f3 a la alfombra en el despertador y pens\u00f3 a qui\u00e9n podr\u00eda decirle que:<\/p>\n<p>\u2022a la cama le dice retrato,<br \/>\n\u2022a la mesa le dice alfombra,<br \/>\n\u2022a la silla le dice despertador,<br \/>\n\u2022al peri\u00f3dico le dice cama,<br \/>\n\u2022al espejo le dice silla,<br \/>\n\u2022al despertador le dice \u00e1lbum fotogr\u00e1fico,<br \/>\n\u2022al armario le dice peri\u00f3dico,<br \/>\n\u2022a la alfombra le dice armario,<br \/>\n\u2022al retrato le dice mesa<br \/>\n\u2022y al \u00e1lbum fotogr\u00e1fico le dice espejo.<\/p>\n<p>Entonces, su misma historia ser\u00eda:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por la ma\u00f1ana, el hombre viejo se qued\u00f3, como acostumbraba, largo rato recostado en el retrato. Alrededor de las nueve son\u00f3 el \u00e1lbum fotogr\u00e1fico. El hombre se levant\u00f3 y se par\u00f3 sobre el armario para que no se le enfriaran los pies. Tom\u00f3 su ropa del peri\u00f3dico, se visti\u00f3, mir\u00f3 la silla sobre la pared, se sent\u00f3 despu\u00e9s sobre el despertador a la alfombra y hoje\u00f3 el espejo hasta que encontr\u00f3 la mesa de su madre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El hombre hall\u00f3 tan divertido lo que hab\u00eda hecho que practic\u00f3 todo el d\u00eda. Se aprendi\u00f3 de memoria las nuevas palabras. Y renombr\u00f3 todo. Entonces ya no fue un hombre sino un pie, y el pie fue una ma\u00f1ana y la ma\u00f1ana un hombre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ahora, ustedes tambi\u00e9n pueden reescribir la misma historia. S\u00f3lo tienen que cambiar los dem\u00e1s t\u00e9rminos, tal como hizo el hombre:<\/p>\n<p>\u2022sonar es pararse,<br \/>\n\u2022enfriarse es ver,<br \/>\n\u2022estar acostado es sonar,<br \/>\n\u2022estar de pie es enfriarse,<br \/>\n\u2022pararse es hojear.<\/p>\n<p>Y entonces as\u00ed quedar\u00eda:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por el hombre, el viejo pie se qued\u00f3, como acostumbraba, largo rato sonando. Alrededor de las nueve se acost\u00f3 el \u00e1lbum fotogr\u00e1fico, el pie se enfri\u00f3 y hoje\u00f3 sobre el armario para no verse las ma\u00f1anas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El hombre viejo se compr\u00f3 un cuaderno y escribi\u00f3 en \u00e9l hasta llenarlo con sus nuevas palabras.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tuvo mucho que hacer.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se ve\u00eda tan raro en la calle.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces aprendi\u00f3 nuevos t\u00e9rminos para todas las cosas, y se olvid\u00f3 m\u00e1s y m\u00e1s de los nombres correctos. Ahora ten\u00eda un nuevo idioma que le pertenec\u00eda \u00fanicamente a \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Aqu\u00ed y all\u00e1 so\u00f1aba el nuevo lenguaje; traduc\u00eda las canciones de su \u00e9poca escolar a su nuevo idioma y las cantaba en voz baja para s\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero pronto sinti\u00f3 que ya le era m\u00e1s dif\u00edcil traducir. Casi hab\u00eda olvidado su antiguo lenguaje y tuvo que buscar las palabras correctas en su cuaderno. Sinti\u00f3 miedo de hablar con la gente. Tuvo que pensar largamente c\u00f3mo dice la gente las cosas:<\/p>\n<p>\u2022a su foto la gente le dice cama,<br \/>\n\u2022a su alfombra la gente le dice mesa,<br \/>\n\u2022a su despertador la gente le dice silla,<br \/>\n\u2022a su cama la gente le dice peri\u00f3dico.<br \/>\n\u2022a su silla la gente le dice espejo,<br \/>\n\u2022a su \u00e1lbum fotogr\u00e1fico la gente le dice despertador,<br \/>\n\u2022a su peri\u00f3dico la gente le dice armario,<br \/>\n\u2022a su armario la gente le dice alfombra,<br \/>\n\u2022a su mesa la gente le dice foto<br \/>\n\u2022y a su espejo la gente le dice \u00e1lbum fotogr\u00e1fico.<br \/>\nY lleg\u00f3 tan lejos que se re\u00eda cuando escuchaba hablar a la gente.<\/p>\n<p>Por ejemplo, se re\u00eda si escuchaba que alguien dec\u00eda:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfIr\u00e1s ma\u00f1ana tambi\u00e9n al juego de futbol?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;O si alguien dec\u00eda:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Llueve desde hace dos meses.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;O si alguien dec\u00eda:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Tengo un t\u00edo en Am\u00e9rica.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y se re\u00eda porque no entend\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero su rostro no fue de felicidad. Su rostro comenz\u00f3 a entristecerse y as\u00ed termin\u00f3: muy triste.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El hombre viejo con el abrigo gris no entend\u00eda a la gente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo que no fue tan grave.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo grave fue que la gente no pudo entenderlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y por eso no dijo nada m\u00e1s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se qued\u00f3 callado; hablaba s\u00f3lo con \u00e9l mismo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No volvi\u00f3 ni siquiera a saludar.<\/p>\n[\/fusion_builder_column][\/fusion_builder_row][\/fusion_builder_container]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento desconcertante sobre el lenguaje mismo del suizo Peter Bichsel (1953).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8300,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[17,22,2287,191,1817,7,2855,2338,530,2337],"class_list":["post-8297","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-amistades","tag-cuento","tag-epigmenio-leon","tag-escritores-en-lengua-alemana","tag-escritores-suizos","tag-hallazgos","tag-literatura","tag-peter-bichsel","tag-traducciones","tag-una-mesa-es-una-mesa"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/bichsel.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-29P","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8297","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8297"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8297\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13110,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8297\/revisions\/13110"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8300"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8297"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8297"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8297"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}