{"id":8001,"date":"2011-06-06T15:00:36","date_gmt":"2011-06-06T20:00:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=8001"},"modified":"2016-10-26T10:21:12","modified_gmt":"2016-10-26T15:21:12","slug":"de-veras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/de-veras\/","title":{"rendered":"\u00bfDe veras?"},"content":{"rendered":"<p><strong>[fusion_builder_container hundred_percent=\u00bbyes\u00bb overflow=\u00bbvisible\u00bb][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=\u00bb1_1&#8243; background_position=\u00bbleft top\u00bb background_color=\u00bb\u00bb border_size=\u00bb\u00bb border_color=\u00bb\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb spacing=\u00bbyes\u00bb background_image=\u00bb\u00bb background_repeat=\u00bbno-repeat\u00bb padding=\u00bb\u00bb margin_top=\u00bb0px\u00bb margin_bottom=\u00bb0px\u00bb class=\u00bb\u00bb id=\u00bb\u00bb animation_type=\u00bb\u00bb animation_speed=\u00bb0.3&#8243; animation_direction=\u00bbleft\u00bb hide_on_mobile=\u00bbno\u00bb center_content=\u00bbno\u00bb min_height=\u00bbnone\u00bb][Actualizaci\u00f3n: <em>El mundo de ocho espacios<\/em> y otros dos libros de Jaime Romero Robledo pueden comprarse, en formato electr\u00f3nico, en <a href=\"http:\/\/ochoespacios.com\/\">esta p\u00e1gina<\/a>. Y <a href=\"http:\/\/www.elsotano.com\/busqueda.php?cfi=1&#038;q=el+mundo+de+ocho+espacios&#038;autor_id=&#038;autor=&#038;tema_id=&#038;editorial_id=&#038;editorial=&#038;subtema_id=\">desde aqu\u00ed<\/a> se puede adquirir el libro impreso.]<\/strong><\/p>\n<div align=center><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"8006\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/de-veras\/alfredkubin\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/AlfredKubin.jpg\" data-orig-size=\"500,449\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Alfred Kubin\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/AlfredKubin.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/AlfredKubin.jpg\" alt=\"\" title=\"Alfred Kubin\" width=\"500\" height=\"449\" class=\"alignnone size-full wp-image-8006\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/AlfredKubin.jpg 500w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/AlfredKubin-300x269.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/div>\n<p>1. <em>El mundo de ocho espacios<\/em>, novela de Jaime Romero Robledo, obtuvo en 2010 el Premio Colima, otorgado por el Instituto Nacional de Bellas Artes, al mejor libro de narrativa publicado durante el a\u00f1o previo.  Lo m\u00e1s probable es que usted no haya escuchado del libro ni pueda encontrarlo: su autor lo public\u00f3 en su ciudad, Chihuahua, y en su propia editorial: Averinto, creada expresamente con ese fin tras de que Romero se cans\u00f3 de tocar puertas en casas editoras \u201cgrandes\u201d, tanto mexicanas como trasnacionales.<\/p>\n<p>2. El premio no es un error del jurado. <!--more-->No s\u00e9 si ser\u00e1 realmente la mejor novela que un mexicano haya publicado en 2009, pero sospecho que el que haya sido premiada al a\u00f1o siguiente, en un tiempo en el que abundaron las de novelas de coyuntura, quiere llamar la atenci\u00f3n sobre la rareza de <em>El mundo de ocho espacios<\/em>, que es deliberada y gozosa. Lo esencial del libro es su car\u00e1cter anticonvencional. El texto, aunque breve, es laber\u00edntico, y podr\u00eda hacer pensar en Salvador Elizondo (o en Gonzalo Lizardo, el mejor y casi \u00fanico de sus sucesores entre nosotros) pero me recuerda todav\u00eda m\u00e1s a <em>Casa de hojas<\/em> de Mark Danielewski por sus acrobacias tipogr\u00e1ficas: la forma en que el espacio de sus p\u00e1ginas no est\u00e1 ah\u00ed solamente para contener las palabras que sugerir\u00e1n el espacio de lo narrado. Como en un poema vanguardista, el texto se apropia del espacio de la p\u00e1gina misma y lo vuelve parte de la historia, o de las historias que cuenta: los personajes, que cada tanto se encuentran en un espacio virtual y nebuloso, tambi\u00e9n se dispersan por varias corrientes de texto que se alternan, se alcanzan se rebasan y se subdividen en las p\u00e1ginas. La forma concuerda perfectamente, adem\u00e1s, con su trama, que reutiliza elementos como el cine de Vincenzo Natali, los escenarios de Philip K. Dick o lo m\u00e1s conocido de Jorge Luis Borges \u2013todas referencias pop a estas alturas, por supuesto\u2013 para contar una historia de ciencia ficci\u00f3n: la de un mundo en el que lo virtual se ha comido por completo a lo real, resulta imposible distinguir uno de otro y la identidad humana se disgrega y se modifica de manera incesante: una representaci\u00f3n exacta, aunque amplificada, de la relaci\u00f3n profunda y complicada de nuestra conciencia con la tecnolog\u00eda actual.<\/p>\n<p>3. Las \u201cdificultades\u201d de <em>El mundo de ocho espacios<\/em> \u2013las razones por la que ninguna editorial lo acept\u00f3 y su autor se vio forzado a autopublicarse y confiar en la suerte\u2013 deben ser justamente las cualidades que lo vuelven interesante. Evidentemente es un libro que no est\u00e1 en sinton\u00eda con lo que editores, libreros y dem\u00e1s perciban como \u201ccomercial\u201d en el mercado de habla espa\u00f1ola, y mucho menos en el nuestro. Peor todav\u00eda, ni su forma ni mucho menos su tema est\u00e1n en la lista de lo \u201cpertinente\u201d, lo que actualmente se considera \u201cpropio\u201d de la literatura nacional.<\/p>\n<p>4. Las literaturas nacionales tienden a la uniformidad, o, mejor dicho, son m\u00e1s f\u00e1ciles de describir a partir de sus mayor\u00edas y descontando sus excepciones. La mexicana, en el par de siglos o poco menos que tiene la naci\u00f3n, ha sido m\u00e1s inflexible y monol\u00edtica que otras por haber surgido de una cultura autoritaria y por emplearse, sobre todo a partir del siglo XX, como portavoz o caja de resonancia de uno u otro poder: para sobrevivir u obtener los beneficios que cabe imaginar, ha acompa\u00f1ado y respondido sobre todo a los vaivenes de la pol\u00edtica nacional, y as\u00ed hemos tenido el canon del corporativismo posrevolucionario, el del lent\u00edsimo agotamiento de la revoluci\u00f3n institucional, el de la llegada del neoliberalismo y el de ahora, que es el de la descomposici\u00f3n social y la colonizaci\u00f3n del pensamiento general por el mito, simple pero urgente, de la violencia: el mundo como un lugar donde todo lo que cuenta es el uso de la fuerza sobre los d\u00e9biles.<\/p>\n<p>5. La novela de narcotraficantes, salvo muy escasas excepciones; la \u201cteor\u00eda cr\u00edtica\u201d de la fuerza y la animalidad (incluyendo las patra\u00f1as de la \u201cpsicolog\u00eda evolutiva\u201d), la <em>non fiction<\/em> que repite sin reflexi\u00f3n los titulares de los peri\u00f3dicos, la televisi\u00f3n e internet: eso es la literatura mexicana aceptable, que busca los canales aceptables: la validaci\u00f3n medi\u00e1tica, la explotaci\u00f3n de celebridades m\u00e1s que la creaci\u00f3n de obras, los roces entre arte y poder que eran habituales en el siglo XX y lo son tambi\u00e9n ahora, pero se disfrazan de transgresi\u00f3n, de frescura, de normalidad democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>6. \u00bfQu\u00e9 ofrece en cambio <em>El mundo de ocho espacios<\/em>? En medio de los cambios de identidad; de las b\u00fasquedas diversas en un espacio que juega con la imaginaci\u00f3n y la subvierte; de las peripecias que est\u00e1n en el orden de lo fant\u00e1stico, \u00e9ste es tambi\u00e9n un libro que busca involucrar la participaci\u00f3n activa de su lector, invit\u00e1ndolo (o forz\u00e1ndolo gentilmente) a mirar m\u00e1s de una vez cada p\u00e1gina, a incorporar en su lectura las ilustraciones y los juegos tipogr\u00e1ficos, a sobrepasar los l\u00edmites tradicionales de la idea de \u00abcontenido\u00bb, que ahora se usa tanto y seg\u00fan la cual los libros son como cajas de zapatos o programas de televisi\u00f3n: recipientes de algo cuya forma y aspecto es, b\u00e1sicamente, siempre igual y hecho para vender esa igualdad reconfortante. Como propuesta para descolonizar la imaginaci\u00f3n \u2013para ampliar lo que lo \u201cmexicano\u201d puede ser y decir\u2013 importa precisamente por esa otra forma de la pasi\u00f3n que no es la de los temas f\u00e1ciles \u2013la pachanga, la violencia\u2014sino la de la simple inteligencia: la del lenguaje que tambi\u00e9n derriba y violenta, y que podr\u00eda servir siquiera a alg\u00fan lector distra\u00eddo para cuestionarse si la literatura prefabricada, sin riesgo, pretendidamente fuerte pero en realidad domesticada, debe ser realmente la \u00fanica: si esa forma de relacionarse con la realidad y de aprehenderla es realmente la \u00fanica.<\/p>\n<p>7. Las escasas probabilidades que tiene <em>El mundo de ocho espacios<\/em> de alcanzar a muchos lectores podr\u00edan dar para una larga discusi\u00f3n del lugar com\u00fan: lo \u201clejos\u201d que estar\u00eda el escritor mexicano del pa\u00eds de no lectores que deber\u00eda su \u201cmercado natural\u201d. Mejor no repetir esas frases graves y, en el fondo, vanas y complacientes. Mejor pensar en el modo en que, por azar o con toda intenci\u00f3n, seguimos eligiendo como sociedad (y literatura) obedecer invariablemente a cualquiera que sea la autoridad del momento. \u00bfLa capacidad liberadora del lenguaje nos estar\u00e1 vedada? \u00bfDe veras? <\/p>\n<p><em>[Nota: Este texto apareci\u00f3 en la revista <\/em>Posdata<em>, en una columna de cr\u00edtica que mantendr\u00e9 durante este a\u00f1o; agradezco a mi editor, Iv\u00e1n Trejo.]<\/em>[\/fusion_builder_column][\/fusion_builder_row][\/fusion_builder_container]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[fusion_builder_container hundred_percent=\u00bbyes\u00bb overflow=\u00bbvisible\u00bb][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=\u00bb1_1&#8243; background_position=\u00bbleft top\u00bb background_color=\u00bb\u00bb border_size=\u00bb\u00bb border_color=\u00bb\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb spacing=\u00bbyes\u00bb background_image=\u00bb\u00bb background_repeat=\u00bbno-repeat\u00bb padding=\u00bb\u00bb margin_top=\u00bb0px\u00bb margin_bottom=\u00bb0px\u00bb class=\u00bb\u00bb id=\u00bb\u00bb animation_type=\u00bb\u00bb animation_speed=\u00bb0.3&#8243; animation_direction=\u00bbleft\u00bb hide_on_mobile=\u00bbno\u00bb center_content=\u00bbno\u00bb min_height=\u00bbnone\u00bb][Actualizaci\u00f3n: El mundo de ocho espacios y otros dos libros de Jaime Romero Robledo pueden comprarse, en formato electr\u00f3nico, en esta p\u00e1gina. 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