{"id":7806,"date":"2011-02-22T12:22:44","date_gmt":"2011-02-22T18:22:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=7806"},"modified":"2025-03-05T15:24:24","modified_gmt":"2025-03-05T21:24:24","slug":"aun-no-es-el-fin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/aun-no-es-el-fin\/","title":{"rendered":"A\u00fan no es el fin"},"content":{"rendered":"<p>Este mes, el primer cuento publicado de Fredric Brown (1906-1972), conocido principalmente como autor de ciencia ficci\u00f3n y narrativa policiaca pero, adem\u00e1s, un maestro del cuento breve y acrob\u00e1tico, de estructuras extra\u00f1as o finales aut\u00e9nticamente sorpresivos. El humor que se vislumbra en esta historia (que anticipa muchas posteriores, como se ver\u00e1) se ve tambi\u00e9n en el resto de sus cuentos y en novelas suyas (imprescindibles) como <em>Marciano, vete a casa<\/em> (1955) y <em>Universo de locos<\/em> (1949).<br \/>\n\u00abNot Yet The End\u00bb se public\u00f3 primero en 1941 en una revista muy poco conocida de <em>Sci-Fi<\/em> llamada <em>Captain Future<\/em>. Esta traducci\u00f3n es de Silvia Barrag\u00e1n.<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/Fredric-Brown.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"13247\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/aun-no-es-el-fin\/fredric-brown\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/Fredric-Brown.jpg\" data-orig-size=\"801,713\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Fredric Brown\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/Fredric-Brown-300x267.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/Fredric-Brown.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/Fredric-Brown.jpg\" alt=\"\" width=\"801\" height=\"713\" class=\"aligncenter size-full wp-image-13247\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/Fredric-Brown.jpg 801w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/Fredric-Brown-300x267.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 801px) 100vw, 801px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>A\u00daN NO ES EL FIN<br \/>\nFredric Brown<\/strong><br \/>\nHab\u00eda un verde e infernal matiz de luz dentro del cubo de metal. Era la luz que hac\u00eda que la piel de un p\u00e1lido de muerte de la criatura que estaba sentada frente a los controles pareciera desganadamente verde.<br \/>\nUn solo ojo labrado en facetas, en el centro delantero de la cabeza, observaba los siete diales sin parpadear. Desde que hab\u00edan dejado Xandor, ese ojo jam\u00e1s se hab\u00eda apartado de los diales. El sue\u00f1o era algo desconocido para la raza gal\u00e1ctica a la que pertenec\u00eda Kar-388Y. La piedad tambi\u00e9n era algo desconocido. Una simple mirada a los agudos y crueles rasgos que hab\u00eda debajo del facetado ojo pod\u00eda haber probado eso.<br \/>\nLos indicadores del cuarto y el s\u00e9ptimo dial se detuvieron. Eso significaba que el cubo mismo se hab\u00eda detenido en el espacio cercano a su inmediato objetivo. Kar se acerc\u00f3 con su brazo superior derecho y solt\u00f3 el interruptor del estabilizador. Luego se levant\u00f3 y estir\u00f3 sus entumecidos m\u00fasculos.<br \/>\nKar se gir\u00f3 hasta quedar de frente a su compa\u00f1ero del cubo, un ser igual a \u00e9l.<br \/>\n\u2014Aqu\u00ed estamos \u2014dijo\u2014. La primera parada, Estrella Z-5689. Tiene nueve planetas, pero s\u00f3lo el tercero es habitable. Tengamos la esperanza de encontrar criaturas que puedan ser buenos esclavos para Xandor.<br \/>\nLal-16B, que hab\u00eda estado sentado en una r\u00edgida inmovilidad durante el viaje, tambi\u00e9n se levant\u00f3 y se estir\u00f3.<br \/>\n\u2014Esperemos que as\u00ed sea. Entonces podr\u00edamos regresar a Xandor y ser honrados mientras la flota viene por ellos. Pero no tengamos demasiadas esperanzas. Encontrarnos con el \u00e9xito en nuestra primera detenci\u00f3n ser\u00eda un milagro. Probablemente tendremos que mirar en mil lugares.<br \/>\nKar se encogi\u00f3 de hombros.<br \/>\n\u2014Entonces miraremos en mil lugares. Con los Lounacs muriendo, tenemos que conseguir esclavos para nuestras minas o, si no, tendr\u00e1n que cerrarse y nuestra raza morir\u00e1.<br \/>\nSe sent\u00f3 nuevamente ante los controles y solt\u00f3 un interruptor que activaba una placa de visi\u00f3n que les mostrar\u00eda lo que ten\u00edan debajo. Dijo:<br \/>\n\u2014Estamos encima del lado oscuro del tercer planeta. Hay una nube debajo de nosotros. Utilizar\u00e9 los controles manuales a partir de aqu\u00ed.<br \/>\nComenz\u00f3 a apretar botones. Unos pocos minutos despu\u00e9s dijo:<br \/>\n\u2014Mira, Lal, en la placa de visi\u00f3n. Luces regularmente espaciadas&#8230; \u00a1una ciudad! El planeta est\u00e1 habitado.<br \/>\nLal hab\u00eda tomado su puesto ante e! otro panel de controles, los controles de lucha. Ahora \u00e9l tambi\u00e9n estaba examinando los controles.<br \/>\n\u2014No hay nada que tengamos que temer. No hay ni siquiera vestigios de un campo de fuerza alrededor de la ciudad. El conocimiento cient\u00edfico de la raza es pobre. Podemos barrer la ciudad de un solo golpe si somos atacados.<br \/>\n\u2014Bien \u2014dijo Kar\u2014. Pero d\u00e9jame recordarte que nuestro prop\u00f3sito no es la destrucci\u00f3n&#8230; a\u00fan. Queremos espec\u00edmenes. Si comprobamos que son satisfactorios y viene la flota y coge los miles que necesitemos como esclavos, entonces ser\u00e1 el tiempo de destruir no s\u00f3lo la ciudad, sino el planeta entero.<br \/>\nPara que su civilizaci\u00f3n no pueda progresar hasta el punto de poder tomar represalias.<br \/>\nLal ajust\u00f3 una perilla.<br \/>\n\u2014Correcto. Pondr\u00e9 el campo megra y seremos invisibles para ellos salvo que puedan ver en la gama de los rayos ultravioleta, y, por el espectro de su sol, dudo que puedan.<br \/>\nMientras que el cubo descend\u00eda, la luz dentro de \u00e9l cambi\u00f3 del verde al violeta y m\u00e1s all\u00e1. Qued\u00f3 en una suave inmovilidad. Kar manipul\u00f3 el mecanismo que operaba la puerta.<br \/>\nSali\u00f3 fuera, Lal justo detr\u00e1s de \u00e9l.<br \/>\n\u2014Mira \u2014dijo Kar\u2014, dos b\u00edpedos. Dos brazos, dos ojo? &#8230; no son distintos de los Lounacs, aunque son un poco m\u00e1s peque\u00f1os. Bien, aqu\u00ed est\u00e1n nuestros espec\u00edmenes. \u2014Levant\u00f3 su brazo inferior izquierdo, cuya mano de tres dedos sosten\u00eda una delgada vara rodeada de alambre. Apunt\u00f3 primero a una de las criaturas, y luego a la otra. Nada visible eman\u00f3 de la punta de la vara, pero ambos quedaron instant\u00e1neamente convertidos en figuras r\u00edgidas como estatuas.<br \/>\n\u2014No son grandes, Kar \u2014dijo Lal\u2014. Yo llevar\u00e9 a uno, y t\u00fa puedes cargar con el otro. Podremos estudiarlos mejor dentro del cubo, despu\u00e9s de que estemos nuevamente en el espacio.<br \/>\nKar mir\u00f3 a su alrededor en la escasa luz\u00bb\u2014Correcto, dos son suficientes, y uno parece ser un macho y el otro hembra. Comencemos a marchar.<br \/>\nUn minuto despu\u00e9s el cubo estaba ascendiendo, y tan pronto como estuvieron fuera de la atm\u00f3sfera Kar solt\u00f3 el interruptor del estabilizador y se uni\u00f3 a Lal, quien hab\u00eda estado comenzando el estudio de los espec\u00edmenes durante la breve ascensi\u00f3n.<br \/>\n\u2014Viv\u00edparos \u2014dijo Lal\u2014. Manos de cinco dedos, capaces de realizar trabajos razonablemente delicados. Pero&#8230; pasemos al examen m\u00e1s importante, la inteligencia.<br \/>\nKar cogi\u00f3 el par de aparatos mentales. Le tendi\u00f3 uno a Lal, quien puso uno en su propia cabeza y otro en la cabeza de uno de los espec\u00edmenes. Kar hizo lo mismo con el otro esp\u00e9cimen.<br \/>\nDespu\u00e9s de unos minutos, Kar y Lal se miraron el uno al otro desoladamente.<br \/>\n\u2014Siete puntos por debajo del m\u00ednimo \u2014dijo Kar\u2014. No pueden ser entrenados ni siquiera para la labor m\u00e1s ruda en las minas. Incapaces de entender las instrucciones m\u00e1s simples. Bien, les llevaremos al museo de Xandor.<br \/>\n\u2014\u00bfDebo destruir el planeta?<br \/>\n\u2014No \u2014dijo Kar\u2014. Quiz\u00e1 en un mill\u00f3n de a\u00f1os a partir de ahora, s\u00ed nuestra raza ha subsistido, puedan haber evolucionado lo suficiente como para ser capaces de suplir nuestro prop\u00f3sito. Vayamos hacia la pr\u00f3xima estrella con planetas.<\/p>\n<hr \/>\n<p>El editor dise\u00f1ador del <em>Milwaukee Star<\/em> estaba en la habitaci\u00f3n de composici\u00f3n, supervisando el cierre de la p\u00e1gina local. Jenkins, el jefe de composici\u00f3n, estaba poniendo las regletas para ajustar la segunda y \u00faltima columna.<br \/>\n\u2014Hay lugar para una historia m\u00e1s en la octava columna, Pete \u2014dijo\u2014. Cerca de treinta y seis c\u00edceros. Ah\u00ed hay dos en reserva que est\u00e1n bien. \u00bfCu\u00e1l debo usar?<br \/>\nEl editor dise\u00f1ador mir\u00f3 las galeradas que yac\u00edan al lado de la caja. La larga pr\u00e1ctica le hab\u00eda capacitado para leer los titulares de encabezamiento de una sola y r\u00e1pida ojeada.<br \/>\n\u2014\u00bfLa historia de la convenci\u00f3n y la historia del zool\u00f3gico, \u00bfeh? Oh, demonios; pasa la historia de la convenci\u00f3n. \u00bfA qui\u00e9n le importa si el director del Zool\u00f3gico piensa que han desaparecido dos monos ayer por la noche?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El primer cuento publicado de Fredric Brown (1906-1972), maestro de la narrativa breve.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13247,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[2246,99,22,25,1028,2247,2855,2248],"class_list":["post-7806","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-aun-no-es-el-fin","tag-ciencia-ficcion","tag-cuento","tag-escritores","tag-escritores-en-lengua-inglesa","tag-fredric-brown","tag-literatura","tag-silvia-barragan"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/Fredric-Brown.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-21U","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7806","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7806"}],"version-history":[{"count":15,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7806\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16609,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7806\/revisions\/16609"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13247"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7806"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7806"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7806"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}