{"id":7721,"date":"2011-01-20T10:22:41","date_gmt":"2011-01-20T16:22:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=7721"},"modified":"2016-12-09T21:36:39","modified_gmt":"2016-12-10T03:36:39","slug":"un-alojamiento-para-la-noche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/un-alojamiento-para-la-noche\/","title":{"rendered":"Un alojamiento para la noche"},"content":{"rendered":"<p>No es tan inusual que un escritor escriba sobre otros escritores, pero el cuento de este mes es una rareza: una narraci\u00f3n que Robert Louis Stevenson (1850-1894), famoso por las novelas <em>La isla del tesoro<\/em> y <em>El extra\u00f1o caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde<\/em>, escribi\u00f3 imaginando un episodio de la vida de <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Fran%C3%A7ois_Villon\">Fran\u00e7ois Villon<\/a> (1431-?), poeta franc\u00e9s que ha pasado a la historia como creador genial y maldito, precursor de todos los que han venido despu\u00e9s en su propia tradici\u00f3n y en el resto de occidente.<\/p>\n<div align=\"center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"7725\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/un-alojamiento-para-la-noche\/isteveu001p1\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/rlstevenson.jpg\" data-orig-size=\"279,300\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;isteveu001p1&quot;}\" data-image-title=\"Robert Louis Stevenson\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/rlstevenson.jpg\" class=\"alignnone size-full wp-image-7725\" title=\"Robert Louis Stevenson\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/rlstevenson.jpg\" alt=\"\" width=\"279\" height=\"300\" \/><\/div>\n<p>Este cuento fue traducido por Antonio Bonano y publicado en una edici\u00f3n de <em>Las nuevas mil y una noches<\/em> de Stevenson (Centro Editor de Am\u00e9rica Latina, 1979). La \u00faltima fecha conocida de la biograf\u00eda de Villon es 1463, cuando una sentencia de muerte en su contra fue conmutada por exilio de la ciudad de Par\u00eds, y por lo tanto la fecha propuesta por Stevenson es pura especulaci\u00f3n. Al final del texto viene un poco m\u00e1s de Villon.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n<strong>UN ALOJAMIENTO PARA LA NOCHE<br \/>\nRobert Louis Stevenson<br \/>\n<em>Una historia de Fran\u00e7ois Villon, 1431-1495?<\/em><\/strong><br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEra a fines de noviembre de 1456. La nieve ca\u00eda sobre Par\u00eds con persistencia rigurosa, implacable; a veces soplaba el viento y la dispersaba en remolinos voladores; a veces se produc\u00eda un rato de calma y copo tras copo descend\u00eda del aire negro de la noche, silencioso, tortuoso, interminable. A la gente pobre, que miraba hacia arriba bajo cejas h\u00famedas, le parec\u00eda un misterio de d\u00f3nde pod\u00eda caer todo eso. El maestro Fran\u00e7ois Villon hab\u00eda propuesto una alternativa aquella tarde, ante la ventana de una taberna: \u00bfera s\u00f3lo el pagano J\u00fapiter que desplumaba gansos en el Olimpo? \u00bfO eran los \u00e1ngeles santos que cambiaban de pluma? \u00c9l era s\u00f3lo un pobre maestro de artes, agreg\u00f3; y como la cuesti\u00f3n de alguna manera se relacionaba con la divinidad, no se aventuraba a llegar a una conclusi\u00f3n. Un tonto sacerdote viejo de Montargis, que estaba entre los presentes, invit\u00f3 al joven brib\u00f3n con una botella de vino en honor de las bromas y los gestos con que hab\u00eda acompa\u00f1ado sus palabras, y jur\u00f3 por su propia barba blanca que \u00e9l hab\u00eda sido otro p\u00edcaro irreverente a la edad de Villon.<br \/>\nEl aire era crudo y cortante, pero no muy por debajo del punto de congelaci\u00f3n; y los copos eran grandes, h\u00famedos y adhesivos. Toda la ciudad estaba recubierta. Todo un ej\u00e9rcito hubiera podido marchar de un extremo al otro sin que una sola pisada diera la alarma. Si hab\u00eda algunos p\u00e1jaros demorados en el cielo, ve\u00edan la isla como un gran parche blanco, y los puentes como delgadas fajas blancas sobre el negro fondo del r\u00edo. Muy alto arriba, la nieve se asentaba entre la tracer\u00eda de las torres de la catedral. M\u00e1s de un nicho se hab\u00eda llenado; m\u00e1s de una estatua luc\u00eda un alto sombrero blanco sobre su cabeza grotesca o de santo. Las g\u00e1rgolas se hab\u00edan transformado en grandes narices falsas, ca\u00eddas hacia la punta. Los adornos en forma de hojas eran como almohadas puestas en posici\u00f3n vertical e hinchadas de un lado. En los intervalos del viento, hab\u00eda un sordo sonido de gotas que ca\u00edan alrededor del \u00e1mbito del templo.<br \/>\nEl cementerio de San Juan hab\u00eda tomado su propia .porci\u00f3n de la nieve. Todas las tumbas estaban decentemente cubiertas; alrededor se erig\u00edan los techos altos y blancos de las casas en serio orden; los ciudadanos dignos hac\u00eda rato que estaban en la cama, cubierta la cabeza con el gorro de dormir, como sus domicilios; no hab\u00eda ninguna luz en toda la vecindad salvo la d\u00e9bil lucecita de una l\u00e1mpara que pend\u00eda balance\u00e1ndose del coro de la iglesia, y arrojaba las sombras de un lado para el otro al ritmo de sus oscilaciones. El reloj se\u00f1alaba las diez cuando pas\u00f3 la patrulla con alabardas y un farol, golpeando sus manos; no vieron nada sospechoso alrededor del cementerio de San Juan.<br \/>\nSin embargo hab\u00eda una peque\u00f1a casa, apoyada contra la pared del cementerio, que a\u00fan estaba despierta, y despierta para un mal prop\u00f3sito, en aquel distrito de ronquidos. No hab\u00eda mucho que la delatara por afuera; solo un hilo de c\u00e1lido vapor que sal\u00eda de la parte superior de la chimenea, un rect\u00e1ngulo donde la nieve se derret\u00eda en el techo y unas pocas huellas de pisadas casi borradas en la puerta. Pero dentro, detr\u00e1s de las ventanas con persianas, Fran\u00e7ois Villon el poeta y algunos de los amigos ladrones con los que se relacionaba estaban pasando la velada con una botella que iba de mano en mano.<br \/>\nUna gran pila de brasas encendidas enviaba un resplandor rojizo fuerte desde la arqueada chimenea. Ante el fuego estaba sentado a horcajadas Dom Nicolas, el monje de Picard\u00eda, con sus faldas levantadas y sus gruesas piernas desnudas a la agradable calidez. Su sombra agrandada cortaba en dos la habitaci\u00f3n; y la luz del fuego solo escapaba a cada lado de su ancha persona, y en una peque\u00f1a charca entre sus pies separados. Su rostro mostraba el aspecto rojizo del bebedor; estaba cubierto por una red de venas congestionadas, p\u00farpura en circunstancias normales, pero ahora de un violeta p\u00e1lido, porque aun de espaldas al fuego, el fr\u00edo lo atacaba por el otro lado. Su capucha hab\u00eda ca\u00eddo hacia atr\u00e1s y formaba una extra\u00f1a excrecencia a cada lado de su cuello de toro. As\u00ed que estaba sentado a horcajadas, gru\u00f1endo, y cortaba en dos el cuarto con la sombra de su corpulenta figura.<br \/>\nA la derecha, Villon y Guy Tabary estaban muy juntos frente a un trozo de pergamino; Villon compon\u00eda una balada a la que llamar\u00eda la \u201cBalada del pez asado\u00bb, y Tabary le farfullaba su admiraci\u00f3n junto al hombro. El poeta era un individuo andrajoso, moreno, peque\u00f1o y delgado, de mejillas hundidas y delgados rizos negros. Llevaba sus veinticuatro a\u00f1os con febril animaci\u00f3n. La avidez le hab\u00eda hecho pliegues alrededor de los ojos, las malas sonrisas le hab\u00edan arrugado la boca. El lobo y el cerdo se combat\u00edan mutuamente en su rostro. Era un semblante elocuente, demarcado, feo, mundano. Sus manos eran peque\u00f1as y prensiles, de dedos anudados como una cuerda, y las hac\u00eda revolotear continuamente ante s\u00ed en violenta y expresiva pantomima. En cuanto a Tabary, una imbecilidad ancha, complaciente y admirada parec\u00eda fluir de su nariz aplastada y sus labios babosos, se hab\u00eda convertido en un ladr\u00f3n as\u00ed como hubiera podido convertirse en el m\u00e1s decente de los burgueses, por el imperioso azar que rige la vida de los bobos y los necios.<br \/>\nDel otro lado del monje, Montigny y Thevenin Pensete estaban dedicados a un juego de azar. Rodeaba al primero cierta aura de buen nacimiento y de educaci\u00f3n, como alrededor de un \u00e1ngel ca\u00eddo; hab\u00eda algo alargado, flexible y elegante en su personaje; hab\u00eda algo aquilino y sombr\u00edo en el rostro. Thevenin, pobre alma, estaba muy alegre; hab\u00eda dado un buen golpe de bellaquer\u00eda aquella tarde en el Faubourg St. Jacques, y toda la noche le hab\u00eda estado ganando a Montigny. Una chata sonrisa le iluminaba el rostro; la cabeza calva luc\u00eda rosada con una guirnalda de rizos rojos; el peque\u00f1o est\u00f3mago protuberante se sacud\u00eda por las carcajadas silenciosas mientras \u00e9l barr\u00eda con lo que iba ganando.<br \/>\n&#8211;\u00bfDoblas o te retiras? &#8211;pregunt\u00f3 Thevenin.<br \/>\nMontigny asinti\u00f3 torvamente con la cabeza.<br \/>\n&#8211;\u00abAlgunos pueden preferir comer con gran pompa\u00bb &#8211;escribi\u00f3 Villon&#8211;. \u00abPan y queso en cubierto de plata\u00bb. O&#8230; o&#8230; \u00a1ay\u00fadame, Guido!<br \/>\nTabary emiti\u00f3 una risita.<br \/>\n&#8211;\u00abO perejil en un cubierto dorado\u00bb &#8211;garabate\u00f3 el poeta.<br \/>\nAfuera el viento se tornaba m\u00e1s fr\u00edo; iba empujando la nieve y a veces levantaba la voz en un grito victorioso y produc\u00eda quejidos sepulcrales en la chimenea. El fr\u00edo se tornaba m\u00e1s intenso con el transcurso de la velada. Villon, frunciendo los labios, imit\u00f3 el sonido del viento con algo entre un silbido y un gru\u00f1ido. Ese era un talento muy pavoroso y desagradable del poeta que causaba profundo disgusto en el monje de Picard\u00eda.<br \/>\n&#8211;\u00bfNo escuchan el rechinar en la horca? &#8211;pregunt\u00f3 Villon&#8211;. Est\u00e1n todos danzando la jiga del demonio sobre la nada, all\u00e1 arriba. \u00a1Pueden danzar, mis valientes, pero no lograr\u00e1n calentarse! \u00a1Sopla! \u00a1Qu\u00e9 r\u00e1faga! \u00a1Acaba de caer alguien! Un n\u00edspero menos en el \u00e1rbol de n\u00edsperos de tres pies. Digo yo, Dom Nicolas, \u00bfhar\u00e1 fr\u00edo esta noche en el camino de St. Denis? &#8211;pregunt\u00f3.<br \/>\nDom Nicolas gui\u00f1\u00f3 sus dos ojos grandes y pareci\u00f3 ahogarse con su nuez de Ad\u00e1n. Montfaucon, el cadalso grande y horrible de Par\u00eds, estaba junto al camino de St. Denis y la broma lo conmovi\u00f3 en lo m\u00e1s \u00edntimo. En cuanto a Tabary, \u00e9l se ri\u00f3 inmoderadamente por lo de los n\u00edsperos; nunca hab\u00eda o\u00eddo nada m\u00e1s divertido, y se tom\u00f3 de los costados y aplaudi\u00f3. Villon le tir\u00f3 un capirotazo en la nariz que convirti\u00f3 su j\u00fabilo en un ataque de tos.<br \/>\n&#8211;Oh, acaba ya y piensa en rimas para \u00abpez\u00bb \u2013dijo Villon.<br \/>\n&#8211;\u00bfEl doble o te retiras? &#8211;dijo Montigny tenazmente.<br \/>\n&#8211;De todo coraz\u00f3n &#8211;replic\u00f3 Thevenin.<br \/>\n&#8211;\u00bfQueda algo en esa botella? &#8211;pregunt\u00f3 el monje.<br \/>\n&#8211;Abre otra &#8211;dijo Villon&#8211;. \u00bfC\u00f3mo esperas llenar ese gran tonel que es tu cuerpo con cosas peque\u00f1as como botellas? \u00bfY c\u00f3mo esperas llegar al cielo? \u00bfCu\u00e1ntos \u00e1ngeles imaginas que se pueden enviar para que lleven arriba un solo monje de Picard\u00eda? \u00bfO te crees otro El\u00edas&#8230; que enviar\u00e1n un coche por ti?<br \/>\n&#8212;<em>Hominibus impossibile<\/em> &#8211;replic\u00f3 el monje mientras llenaba su vaso.<br \/>\nTabary estaba en \u00e9xtasis.<br \/>\nVillon le lanz\u00f3 otro capirotazo a la nariz.<br \/>\n&#8211;R\u00edete de mis bromas, si quieres &#8211;dijo.<br \/>\n&#8211;Fue muy bueno &#8211;objet\u00f3 Tabary.<br \/>\nVillon le hizo un gesto.<br \/>\n&#8211;Piensa en rimas para \u00abpez\u00bb &#8211;dijo&#8211;. \u00bfQu\u00e9 tienes que ver t\u00fa con el lat\u00edn? Desear\u00e1s no saber una palabra el d\u00eda del gran juicio, cuando el diablo llame a Guido Tabary, clericus&#8230; el demonio con la joroba y las u\u00f1as rojas. Hablando del diablo &#8211;agreg\u00f3 en un susurro&#8211;, \u00a1mira a Montigny!<br \/>\nLos tres miraron disimuladamente al jugador. Este no parec\u00eda estar gozando de su suerte. Hab\u00eda llevado la boca un tanto hacia un lado; una ventana de la nariz la ten\u00eda casi cerrada y la otra muy inflada. Ten\u00eda el perro negro sobre las espaldas, seg\u00fan dice la gente en la espantosa met\u00e1fora del cuarto de los ni\u00f1os; y jadeaba bajo la molesta carga.<br \/>\n&#8211;Da la impresi\u00f3n de que ser\u00eda capaz de acuchillarlo &#8211;susurr\u00f3 Tabary con ojos redondos.<br \/>\nEl monje se estremeci\u00f3; volvi\u00f3 el rostro y tendi\u00f3 las manos abiertas hacia las brasas rojas. Era el fr\u00edo lo que afectaba as\u00ed a Dom Nicolas, no ning\u00fan exceso de sensibilidad moral.<br \/>\n&#8211;Veamos ahora &#8211;dijo Villon&#8211;, esta balada. \u00bfC\u00f3mo va hasta ahora? &#8211;Y marcando el tiempo con la mano, se la ley\u00f3 en voz alta a Tabary.<br \/>\nFueron interrumpidos en el tercer verso por un movimiento breve y fatal entre los jugadores. La mano acababa de concluirse y Thevenin abr\u00eda la boca para anunciar otra victoria cuando Montigny dio un salto, r\u00e1pido como una serpiente, y lo hiri\u00f3 de una pu\u00f1alada en el coraz\u00f3n. La pu\u00f1alada tuvo efecto antes de que Thevenin tuviera tiempo de emitir un grito, antes de que pudiera moverse. Uno o dos temblores sacudieron su cuerpo; sus manos se abrieron y se cerraron, sus tacones resonaron sobre el piso; entonces la cabeza cay\u00f3 hacia atr\u00e1s sobre un hombro con los ojos muy abiertos; y el esp\u00edritu de Thevenin Pensete hab\u00eda vuelto a Aquel que lo hab\u00eda hecho.<br \/>\nTodos se pusieron de pie de un salto; pero el asunto estuvo concluido en un instante. Los cuatro individuos vivos se miraron unos a otros con expresi\u00f3n aterrada; el muerto contemplaba un \u00e1ngulo del techo con una singular y fea mirada socarrona.<br \/>\n&#8211;\u00a1Mi Dios! &#8211;exclam\u00f3 Tabary, y comenz\u00f3 a rezar en lat\u00edn.<br \/>\nVillon estall\u00f3 en una risa hist\u00e9rica. Se adelant\u00f3 un paso, le hizo una rid\u00edcula reverencia a Thevenin y ri\u00f3 aun m\u00e1s fuerte. De pronto se sent\u00f3 en un banco y sigui\u00f3 ri\u00e9ndose amargamente como si fuera a deshacerse a fuerza de sacudidas.<br \/>\n&#8211;Montigny fue el primero en recuperar la compostura.<br \/>\n&#8211;Veamos que tiene encima &#8211;observ\u00f3; y revis\u00f3 los bolsillos del muerto con mano experimentada, repartiendo el dinero en cuatro porciones iguales sobre la mesa&#8211;. Aqu\u00ed tienen &#8211;dijo.<br \/>\nEl monje recibi\u00f3 su parte con un suspiro profundo y una \u00fanica mirada furtiva al muerto Thevenin, que comenzaba a hundirse sobre s\u00ed mismo y a caerse de costado de la silla.<br \/>\n&#8211;Estamos todos en peligro por esto &#8211;grit\u00f3 Villon, trag\u00e1ndose su j\u00fabilo&#8211;. Significa la horca para cada uno de los que estamos ac\u00e1&#8230; para no hablar de los que no est\u00e1n&#8211;. Hizo un gesto espantoso en el aire con su mano derecha levantada, y sac\u00f3 la lengua y arroj\u00f3 la cabeza a un lado, como para simular el aspecto de alguien que ha sido ahorcado. Luego guard\u00f3 en el bolsillo su parte del bot\u00edn y movi\u00f3 los pies como si deseara restablecer la circulaci\u00f3n.<br \/>\nTabary fue el \u00faltimo en servirse; se precipit\u00f3 sobre el dinero y se retir\u00f3 al otro extremo del cuarto.<br \/>\nMontigny enderez\u00f3 a Thevenin sobre la silla y retir\u00f3 la daga, que fue seguida por un chorro de sangre.<br \/>\n&#8211;A ustedes les convendr\u00eda ponerse en marcha &#8211;dijo mientras secaba la hoja en el jub\u00f3n de su v\u00edctima.<br \/>\n&#8211;Creo que ser\u00eda mejor &#8211;replic\u00f3 Villon, respirando con dificultad&#8211;. \u00a1Maldita sea su gruesa cabeza! &#8211;estall\u00f3&#8211;. Se me pega en la garganta como una flema. \u00bfQu\u00e9 derecho tiene un hombre de tener pelo rojo cuando est\u00e1 muerto? &#8211;y volvi\u00f3 a dejarse caer en el banco y se cubri\u00f3 la cara con las manos.<br \/>\nMontigny y Dom Nicolas rieron fuerte y aun Tabary los acompa\u00f1\u00f3 d\u00e9bilmente.<br \/>\n&#8211;Llora, ni\u00f1o &#8211;dijo el monje.<br \/>\n&#8211;Siempre dije que \u00e9l era una mujer &#8211;agreg\u00f3 Montigny con desd\u00e9n&#8211;. Ender\u00e9zate, \u00bfquieres? &#8211;agreg\u00f3, aplic\u00e1ndole un empell\u00f3n al cuerpo asesinado&#8211;. \u00a1Apaga ese fuego, Nick!<br \/>\nPero Nick estaba ocupado en algo m\u00e1s importante; silenciosamente estaba tomando la bolsa del poeta, quien se hallaba sentado flojo y tembloroso en el banco donde hab\u00eda estado componiendo su balada menos de tres minutos antes. Montigny y Tabary exigieron en silencio una parte del bot\u00edn, que el monje prometi\u00f3 sin hablar mientras guardaba la bolsita en la pechera de su h\u00e1bito. En muchos sentidos, una naturaleza art\u00edstica inhabilita a un hombre para la existencia pr\u00e1ctica.<br \/>\nEn cuanto se hubo consumado el robo, Villon se sacudi\u00f3, se puso de pie de un salto y comenz\u00f3 a ayudar a dispersar y apagar las brasas. Entretanto, Montigny abr\u00eda la puerta y atisbaba cautamente hacia la calle. La costa estaba despejada; no hab\u00eda ninguna patrulla molesta a la vista. Sin embargo, se juzg\u00f3 prudente que saliera cada uno por separado; y como Villon mismo ten\u00eda mucha prisa por escapar de la proximidad del muerto Thevenin, y el resto ten\u00eda una prisa aun mayor por liberarse de \u00e9l antes de que descubriera la desaparici\u00f3n de su dinero, por consenso general fue el primero en salir a la calle.<br \/>\nEl viento hab\u00eda triunfado: hab\u00eda barrido todas las nubes del cielo. S\u00f3lo unos pocos vapores, tan d\u00e9biles como la luz de la luna, corr\u00edan r\u00e1pidamente a trav\u00e9s de las estrellas. El fr\u00edo era muy intenso; y por un efecto \u00f3ptico com\u00fan, las cosas parec\u00edan casi m\u00e1s definidas que en la plena luz del d\u00eda. La ciudad dormida estaba absolutamente quieta; un grupo de capuchas blancas, un campo lleno de peque\u00f1os Alpes debajo de las estrellas titilantes. Villon maldijo su suerte. \u00a1Ojal\u00e1 estuviera a\u00fan nevando! Ahora, dondequiera que fuese, dejaba un rastro indeleble detr\u00e1s de s\u00ed en las calles relucientes; dondequiera que fuese, segu\u00eda vinculado a la casa pr\u00f3xima al cementerio de San Juan; dondequiera que fuese deb\u00eda tejer, con sus propios pies, la cuerda que lo ataba al crimen y lo atar\u00eda a la horca. La mirada socarrona del hombre muerto volvi\u00f3 a \u00e9l con un nuevo significado. Hizo chasquear los dedos como para darse \u00e1nimo y eligiendo una calle al azar, avanz\u00f3 decididamente sobre la nieve.<br \/>\nDos cosas lo preocupaban mientras caminaban; una, el aspecto de la horca en Montfaucon en esa fase ventosa y brillante de la existencia de la noche; la otra, la mirada del hombre muerto con la cabeza calva y la guirnalda de rizos rojos. Ambas le hac\u00edan estremecer el coraz\u00f3n, y fue apresurando m\u00e1s y m\u00e1s sus pasos como si pudiera huir de pensamientos desagradables por la mera rapidez de su marcha. A veces miraba hacia atr\u00e1s por encima del hombro con un repentino movimiento nervioso; pero \u00e9l era lo \u00fanico que se mov\u00eda en las calles blancas, salvo cuando el viento se precipitaba alrededor de una esquina y lanzaba hacia arriba la nieve, que estaba comenzando a congelarse, en chorros de polvo brillante.<br \/>\nDe repente vio, a una buena distancia al frente, un bulto negro y un par de faroles. El bulto estaba en movimiento y los faroles se mov\u00edan como transportados por hombres que caminaban. Era una patrulla. Y aunque solo cruzaba la l\u00ednea por la que \u00e9l marchaba, juzg\u00f3 m\u00e1s prudente salir de la vista tan r\u00e1pidamente como fuera posible. No estaba de humor para desaf\u00edos, y ten\u00eda conciencia de que iba formando una marca conspicua en la nieve. A su izquierda se hallaba un gran hotel, con algunas torrecillas y un gran p\u00f3rtico ante la puerta; estaba medio ruinoso, recordaba, y .hac\u00eda tiempo que hab\u00eda sido desocupado; as\u00ed que subi\u00f3 tres escalones y salt\u00f3 al abrigo del p\u00f3rtico. Estaba muy obscuro all\u00ed dentro, despu\u00e9s del resplandor de las calles nevadas, y se adelantaba a tientas con los brazos extendidos cuando dio contra una substancia que ofreci\u00f3 una mezcla indescriptible de resistencias: dura y suave, firme y floja. El coraz\u00f3n le dio un sobresalto y retrocedi\u00f3 dos pasos de un brinco mientras clavaba la vista horrorizado en el obst\u00e1culo. Entonces lanz\u00f3 una peque\u00f1a risa de alivio. Era s\u00f3lo una mujer, y estaba muerta. Se arrodill\u00f3 al lado para cerciorarse de ese \u00faltimo punto. Estaba fr\u00eda como un t\u00e9mpano y r\u00edgida como un palo. Una prenda firme en harapos flameaba al viento alrededor del pelo de la mujer, cuyas mejillas hab\u00edan sido pintadas en exceso esa misma tarde. Llevaba los bolsillos vac\u00edos, pero en la media, debajo de la liga, Villon encontr\u00f3 dos peque\u00f1as monedas de las llamadas \u00abblancas\u00bb. Era bastante poco, pero siempre era algo; y el poeta se sinti\u00f3 profundamente conmovido por el hecho de que la mujer hubiera muerto antes de haber gastado su dinero. Eso le pareci\u00f3 un misterio obscuro y lamentable; y miraba de las monedas que ten\u00eda en la mano a la mujer muerta, y luego otra vez las monedas, sacudiendo la cabeza ante la charada de la vida humana. Enrique V de Inglaterra, muerto en Vincennes poco despu\u00e9s de haber conquistado Francia, y esa mujerzuela eliminada por una corriente fr\u00eda en el p\u00f3rtico de un gran hombre, antes de que pudiera gastar su par de blancas&#8230; le parec\u00eda un modo cruel de llevar al mundo. Dos blancas hubiesen requerido tan poco tiempo para dilapidarlas; y sin embargo hubiera significado un buen gusto m\u00e1s en la boca, el rechuparse los labios una vez m\u00e1s, antes de que el diablo se adue\u00f1ara del alma y que el cuerpo quedara a merced de los p\u00e1jaros y los gusanos. Pens\u00f3 que le gustar\u00eda usar todo su sebo antes de que le soplaran la luz y le rompieran el farol.<br \/>\nMientras esos pensamientos pasaban por su mente, buscaba casi mec\u00e1nicamente su bolsa. De pronto, su coraz\u00f3n dej\u00f3 de latir; una sensaci\u00f3n de fr\u00edo le recorri\u00f3 la parte posterior de las piernas y le pareci\u00f3 que le ca\u00eda un golpe fr\u00edo sobre la cabeza. Se qued\u00f3 petrificado por un momento; luego volvi\u00f3 a buscar con un febril movimiento; entonces comprendi\u00f3 su p\u00e9rdida y de inmediato qued\u00f3 ba\u00f1ado en transpiraci\u00f3n. \u00a1Para los pr\u00f3digos el dinero es tan vivo y real, es un velo tan sutil que se interpone entre ellos y sus placeres! Existe solo un l\u00edmite para su fortuna&#8230; el del tiempo; y un pr\u00f3digo con solo unas pocas coronas es el emperador de Roma hasta que las gasta. Perder el dinero para tal persona significa el rev\u00e9s m\u00e1s espantoso, caer del cielo al infierno, de todo a nada, en un instante. Y mucho m\u00e1s si por ese dinero ha puesto la cabeza en la cuerda de la horca, si puede ser colgado ma\u00f1ana por esa misma bolsa, \u00a1tan costosamente adquirida, tan est\u00fapidamente perdida! Villon se qued\u00f3 donde estaba y comenz\u00f3 a maldecir; arroj\u00f3 las dos blancas a la calle; sacudi\u00f3 el pu\u00f1o en direcci\u00f3n al cielo; pate\u00f3 y no se horroriz\u00f3 al descubrir que estaba pisoteando el pobre cad\u00e1ver. Entonces comenz\u00f3 a caminar r\u00e1pidamente en direcci\u00f3n a la casa junto al cementerio. Hab\u00eda olvidado todo temor por la patrulla, que de cualquier modo hac\u00eda rato que hab\u00eda desaparecido, y no pod\u00eda pensar en otra cosa que no fuera su bolsa perdida. Fue en vano que mirara a derecha e izquierda sobre la nieve: no se ve\u00eda nada. No la hab\u00eda dejado caer en la calle. \u00bfSe habr\u00eda ca\u00eddo en la casa? Le hubiese gustado mucho entrar y ver; pero la idea del horrible ocupante lo desalent\u00f3. Al acercarse vio, adem\u00e1s, que los esfuerzos de todos por apagar el fuego no hab\u00edan tenido \u00e9xito; por el contrario, \u00e9ste se hab\u00eda avivado y una luz cambiante jugaba en los intersticios de puerta y ventana, y revivi\u00f3 el terror de Villon por las autoridades y el pat\u00edbulo de Par\u00eds.<br \/>\nVolvi\u00f3 al hotel del p\u00f3rtico y busc\u00f3 en la nieve las .monedas que hab\u00eda arrojado en su infantil explosi\u00f3n.<br \/>\nPero s\u00f3lo pudo hallar una blanca; la otra probablemente hubiera ca\u00eddo de costado y se hubiese hundido. Con una sola moneda en el bolsillo, todos sus proyectos de una noche de libaciones en alguna taberna alborotada se desvanecieron por completo. y no fue s\u00f3lo el placer que huy\u00f3 riendo de entre sus dedos; un definido disgusto, un definido dolor lo atacaron mientras estaba de pie, apesadumbrado, ante el p\u00f3rtico. La transpiraci\u00f3n se hab\u00eda secado sobre su cuerpo; y aunque el viento hab\u00eda cesado, una escarcha helada se tornaba m\u00e1s intensa con cada hora, y \u00e9l se sent\u00eda entumecido y descompuesto en su coraz\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 se pod\u00eda hacer? Por tarde que fuese, por improbable que fuera su \u00e9xito, intentar\u00eda la casa de su padre adoptivo, el capell\u00e1n de St. Benoit.<br \/>\nCorri\u00f3 todo el camino hasta all\u00e1 y golpe\u00f3 t\u00edmidamente. No hubo respuesta. Golpe\u00f3 una y otra vez, tomando aliento con cada golpe; al fin se oyeron pasos que se acercaban desde dentro. Se abri\u00f3 un portillo en la puerta con tachas de hierro, que emiti\u00f3 un haz de luz amarilla.<br \/>\n&#8211;Acerque el rostro al portillo &#8211;dijo el capell\u00e1n desde dentro.<br \/>\n&#8211;Soy s\u00f3lo yo &#8211;dijo lloriqueando Villon.<br \/>\n&#8211;Oh, s\u00f3lo t\u00fa, \u00bfeh? &#8211;replic\u00f3 el capell\u00e1n; y lo maldijo con soeces expresiones indignas de un sacerdote por molestarlo a tal hora, y le dijo que se fuera al infierno, de donde ven\u00eda.<br \/>\n&#8211;Tengo las manos azules hasta la mu\u00f1eca &#8211;rog\u00f3 ViIlon&#8211;; mis pies est\u00e1n muertos y llenos de punzadas; la nariz me duele con el aire tan cortante; el fr\u00edo se ha asentado en mi coraz\u00f3n. Puedo estar muerto antes de que amanezca. \u00a1Solo esta vez, padre, y por Dios que no volver\u00e9 a molestarte!<br \/>\n&#8211;Debiste volver m\u00e1s temprano &#8211;dijo fr\u00edamente el eclesi\u00e1stico&#8211;. Los j\u00f3venes necesitan una lecci\u00f3n de tanto en tanto &#8211;cerr\u00f3 el portillo y se retir\u00f3 lentamente al interior de la casa.<br \/>\nVillon estaba fuera de s\u00ed; golpe\u00f3 la puerta con manos y pies y le grit\u00f3 roncamente al capell\u00e1n.<br \/>\n&#8211;\u00a1Viejo zorro agusanado! &#8211;le grit\u00f3&#8211;. Si pudiera echarte mano, te meter\u00eda volando de cabeza en el pozo sin fondo.<br \/>\nUna puerta se cerr\u00f3 en la casa con sonido apenas audible para el poeta. Se pas\u00f3 la mano sobre la boca con un juramento. Y entonces tom\u00f3 conciencia del humor de la situaci\u00f3n, y ri\u00f3 y mir\u00f3 alegremente al cielo, donde las estrellas parec\u00edan titilar ante su derrota.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 se pod\u00eda hacer? Parec\u00eda que deber\u00eda pasar la noche en las calles escarchadas. La idea de la mujer muerta apareci\u00f3 en su mente y le dio un sincero susto; \u00a1lo que le hab\u00eda ocurrido a ella al comienzo de la noche pod\u00eda muy bien ocurrirle a \u00e9l antes de la ma\u00f1ana! \u00a1Y \u00e9l era tan joven! \u00a1Y con tan inmensas posibilidades de desordenada diversi\u00f3n por delante! Se sinti\u00f3 muy triste ante esa idea de su propio destino, como si hubiera sido el de otro, y se represent\u00f3 una peque\u00f1a vi\u00f1eta de la escena por la ma\u00f1ana, cuando descubrieran su cuerpo.<br \/>\nPas\u00f3 revista a todas sus probabilidades mientras hac\u00eda girar la moneda entre el pulgar y el \u00edndice. Lamentablemente estaba enemistado con algunos viejos amigos que una vez se hubiesen apiadado de \u00e9l en tan triste situaci\u00f3n. Los hab\u00eda satirizado en sus versos, los hab\u00eda golpeado y enga\u00f1ado; y sin embargo ahora, cuando estaba en un apuro tan grande, pens\u00f3 que habr\u00eda al menos uno que tal vez podr\u00eda ceder. Era una probabilidad. Val\u00eda la pena intentarlo al menos, por lo que ir\u00eda y ver\u00eda.<br \/>\nDurante el camino le ocurrieron dos peque\u00f1os accidentes que colorearon sus cavilaciones de manera muy diferente. Porque, primero, dio con las huellas de una patrulla, y las sigui\u00f3 por unos cien metros aunque lo apartaban de su direcci\u00f3n; al menos hab\u00eda confundido su propia huella, ya que a\u00fan lo persegu\u00eda la idea de que lo rastrear\u00edan por todo Par\u00eds sobre la nieve y lo apresar\u00edan a la ma\u00f1ana siguiente antes de que despertara. El otro asunto lo afect\u00f3 de manera diferente.<br \/>\nPas\u00f3 por la esquina de una calle donde no mucho antes una mujer y su hijo hab\u00edan sido devorados por lobos. Esa era la clase de tiempo, pens\u00f3, en que a los lobos pod\u00eda ocurr\u00edrseles volver a entrar en Par\u00eds; y un hombre solo en esas calles desiertas pod\u00eda correr el riesgo de algo peor que un mero susto. Se detuvo y mir\u00f3 el lugar con desagradable inter\u00e9s: era un punto donde varias callejas se cruzaban; y las mir\u00f3 una por una, y contuvo el aliento para escuchar, por si detectaba objetos negros que galoparan sobre la nieve o si escuchaba aullidos entre \u00e9l y el r\u00edo. Recordaba a su madre que le contaba la historia y le se\u00f1alaba el lugar cuando \u00e9l era a\u00fan un ni\u00f1o. \u00a1Su madre! Si hubiese sabido donde viv\u00eda ella, al menos se hubiera podido asegurar un refugio. Decidi\u00f3 que lo averiguar\u00eda por la ma\u00f1ana; m\u00e1s a\u00fan ir\u00eda a verla, \u00a1pobre vieja! Pensaba en eso cuando lleg\u00f3 a su destino: su \u00faltima esperanza de la. noche.<br \/>\nLa casa estaba totalmente obscura, como las vecinas; sin embargo, despu\u00e9s de unos pocos golpecitos, oy\u00f3 un movimiento arriba, una puerta que se abr\u00eda y una voz cauta que preguntaba qui\u00e9n era. El poeta dio su nombre con un susurro alto y esper\u00f3, no sin cierta inquietud, el resultado. No tuvo que esperar mucho. Se abri\u00f3 de repente una ventana y un cubo de agua sucia se derram\u00f3 sobre el umbral. Villon no hab\u00eda dejado de prepararse para algo por el estilo, y se hab\u00eda puesto al resguardo como lo permit\u00eda la naturaleza del portico; pero a pesar de todo, qued\u00f3 deplorablemente empapado de la cintura hacia abajo. Sus calzas comenzaron a enfriarse casi de inmediato. La muerte por fr\u00edo y falta de abrigo era lo que lo aguardaba; record\u00f3 que era de tendencia t\u00edsica y comenz\u00f3 a toser tentativamente. Pero la gravedad del peligro seren\u00f3 sus nervios. Se detuvo a unos cien metros de la puerta en que tan mal hab\u00eda sido tratado y reflexion\u00f3 poni\u00e9ndose un dedo sobre la nariz. S\u00f3lo pod\u00eda pensar en una manera de obtener alojamiento, y era tomarlo. Hab\u00eda notado una casa no muy lejos de ah\u00ed que daba la impresi\u00f3n de ser f\u00e1cilmente accesible, y hacia ella comenz\u00f3 a caminar en seguida, entreteni\u00e9ndose con la idea de un cuarto a\u00fan caliente, con una mesa en la que a\u00fan quedaban los restos de la cena, donde podr\u00eda pasar resto de las horas obscuras y del que saldr\u00eda por la ma\u00f1ana con un mont\u00f3n de valiosos cubiertos. Incluso consider\u00f3 qu\u00e9 viandas y qu\u00e9 vinos preferir\u00eda; y mientras pasaba lista de sus platos dilectos, se le present\u00f3 a la mente el pez asado con una extra\u00f1a mezcla de diversi\u00f3n y de horror.<br \/>\n\u201cNunca concluir\u00e9 esa balada\u00bb, pens\u00f3; y luego, con otro estremecimiento:<br \/>\n&#8211;\u00a1Oh, maldita sea su gorda cabeza! &#8211;exclam\u00f3, y escupi\u00f3 sobre la nieve.<br \/>\nLa casa en cuesti\u00f3n pareci\u00f3 obscura al principio; pero cuando Villon hizo su inspecci\u00f3n preliminar en busca del punto m\u00e1s pr\u00e1ctico de ataque, una peque\u00f1a l\u00ednea de luz llam\u00f3 su atenci\u00f3n desde detr\u00e1s de la cortina de una ventana.<br \/>\n\u00abDemonios\u00bb, pens\u00f3. \u00ab\u00a1Gente despierta! \u00a1Alg\u00fan estudiante o alg\u00fan santo, maldito sea! \u00bfNo pueden emborracharse y tenderse a roncar como sus vecinos? \u00bfDe qu\u00e9 sirve el toque de queda, y los pobres diablos campaneros que saltan del extremo de una cuerda en los campanarios? \u00bfDe qu\u00e9 sirve el d\u00eda, si la gente se queda sentada toda la noche? \u00a1C\u00f3licos para ellos!\u00bb Sonri\u00f3 al ver d\u00f3nde lo estaba llevando su l\u00f3gica. \u00abCada cual a lo suyo, despu\u00e9s de todo\u00bb, pens\u00f3, \u00aby si est\u00e1n despiertos, por el Se\u00f1or, puedo conseguir una cena honestamente por esta vez, y enga\u00f1ar al diablo\u00bb.<br \/>\nFue decididamente hacia la puerta y golpe\u00f3 con mano segura. En ambas ocasiones previas hab\u00eda golpeado t\u00edmidamente y con cierto temor de llamar la atenci\u00f3n; pero ahora, cuando acababa de descartar el pensamiento de una entrada ilegal, golpear a una puerta le parec\u00eda un procedimiento sumamente simple e inocente. El sonido de sus golpes reson\u00f3 en la casa con d\u00e9biles y fantasmales reverberaciones, como si \u00e9sta estuviera vac\u00eda; pero apenas acababa el sonido de los golpes cuando se acerc\u00f3 un paso medido, descorrieron un par de cerrojos y una de las hojas de la puerta se abri\u00f3 ampliamente, como si ning\u00fan enga\u00f1o ni temor de enga\u00f1o fuera conocido por aquellos que estaban dentro. La figura alta de un hombre, musculoso y enjuto, pero un tanto encorvado, enfrent\u00f3 a Villon. La cabeza era grande pero finamente esculpida; la nariz era ancha en la parte inferior, pero se iba afinando hacia arriba hasta donde se un\u00eda con un par de fuertes y honestas cejas; boca y ojos se ve\u00edan rodeados de delicadas marcas y todo el rostro se basaba sobre una espesa barba blanca, bien recortada. Vista a la luz de una vacilante l\u00e1mpara de mano, parec\u00eda tal vez m\u00e1s noble de cuanto le correspond\u00eda; pero era un bello rostro, honorable m\u00e1s que inteligente, fuerte, simple y recto.<br \/>\n&#8211;Golpea usted tarde, se\u00f1or &#8211;dijo el anciano en resonante tono cort\u00e9s.<br \/>\nVillon se encogi\u00f3 y pronunci\u00f3 muchas palabras serviles de disculpa; en una crisis de esa \u00edndole, el mendigo se impon\u00eda en \u00e9l y el hombre de genio ocultaba la cabeza, confundido.<br \/>\n&#8211;\u00bfTiene fr\u00edo &#8211;repiti\u00f3 el anciano&#8211; y hambre? Bien, pase &#8211;y lo hizo entrar a la casa con un gesto bastante noble.<br \/>\n\u201cAlg\u00fan gran se\u00f1or\u00bb, pens\u00f3 Villon mientras su anfitri\u00f3n, colocando la l\u00e1mpara sobre las baldosas de la entrada, volv\u00eda a correr los cerrojos.<br \/>\n&#8211;Me perdonar\u00e1 que pase primero &#8211;dijo una vez que hubo cerrado; y precedi\u00f3 al poeta escaleras arriba hasta una gran habitaci\u00f3n, calentada con un cuenco de carb\u00f3n e iluminada por una gran l\u00e1mpara que pend\u00eda del techo. Estaba muy escasamente amoblada: s\u00f3lo algunos platos de oro en un aparador, algunos folios y una armadura entre las ventanas. Algunos hermosos tapices colgaban de las paredes, uno de los cuales representaba la crucifixi\u00f3n de nuestro Se\u00f1or, y otro una escena de pastores y pastoras junto a un r\u00edo. Sobre la chimenea hab\u00eda un escudo de armas.<br \/>\n&#8211;\u00bfQuiere sentarse &#8211;dijo el anciano&#8211; y perdonarme si lo dejo? Estoy solo en mi casa esta noche, y si usted va a comer, debo procurarle la comida yo mismo.<br \/>\nEn cuanto su anfitri\u00f3n se hubo marchado, Villon salt\u00f3 de la silla en la que acababa de sentarse y comenz\u00f3 a examinar el sal\u00f3n con la cautela y el entusiasmo de un gato. Sopes\u00f3 en la mano los frascos de oro, abri\u00f3 todos los folios, e investig\u00f3 las armas del escudo y el relleno de las sillas. Levant\u00f3 las cortinas de las ventanas y vio que \u00e9stas se hallaban formadas por vitrales en los que aparec\u00edan figuras que, por lo que alcanzaba a ver, eran de tema marcial. Entonces se detuvo en el centro de la habitaci\u00f3n, inhal\u00f3 profundamente y reteniendo el aire con las mejillas infladas, mir\u00f3 y mir\u00f3 a su alrededor, volvi\u00e9ndose sobre sus talones, como si deseara imprimir cada detalle de la sala en su memoria.<br \/>\n&#8211;Siete platos &#8211;dijo&#8211;. Si hubiera habido diez, me hubiera arriesgado. Una bella casa, y un amo anciano y fino, as\u00ed que ser\u00e1 mejor que me protejan todos los santos.<br \/>\nEn ese momento oy\u00f3 el paso del anciano que regresaba por el corredor y volvi\u00f3 en puntas de pie a su silla y comenz\u00f3 a calentar humildemente sus piernas mojadas ante el carb\u00f3n.<br \/>\nSu anfitri\u00f3n llevaba un plato de carne en una mano y una jarra de vino en la otra. Puso el plato sobre la mesa y le indic\u00f3 a Villon con un gesto que acercara su silla;. luego fue hacia el trinchante, llev\u00f3 dos copas a la mesa y las llen\u00f3.<br \/>\n&#8211;Bebo por su mejor fortuna &#8211;dijo, tocando gravemente la copa de Villon con la suya.<br \/>\n&#8211;Por nuestro mejor conocimiento &#8211;dijo el poeta, anim\u00e1ndose. Un mero hombre del pueblo se hubiese sentido cohibido por la cortes\u00eda del anciano se\u00f1or, pero Villon estaba templado en ese asunto; ya hab\u00eda divertido a grandes se\u00f1ores antes de ahora, y hab\u00eda descubierto que eran tan bribones como \u00e9l. Se dedic\u00f3 a las .viandas con voraz satisfacci\u00f3n mientras el anciano, con el torso inclinado hacia atr\u00e1s, lo observaba con ojos fijos y curiosos.<br \/>\n&#8211;Tiene sangre en el hombro &#8211;dijo.<br \/>\nMontigny le deb\u00eda haber apoyado la mano h\u00fameda cuando sali\u00f3 de la casa. Maldijo a Montigny \u00edntimamente.<br \/>\n&#8211;No es sangre m\u00eda &#8211;balbuce\u00f3.<br \/>\n&#8211;No hab\u00eda supuesto eso &#8211;replic\u00f3 el anfitri\u00f3n serenamente&#8211;. \u00bf Una pelea?<br \/>\n.&#8211;Bueno, algo por el estilo &#8211;admiti\u00f3 Villon con una vibraci\u00f3n en la voz.<br \/>\n&#8211;\u00bfTal vez alg\u00fan individuo asesinado?<br \/>\n&#8211;Oh, no, no asesinado &#8211;replic\u00f3 el poeta, con creciente confusi\u00f3n&#8211;. Todo fue muy limpio&#8230; asesinado por accidente. \u00a1No tuve nada que ver, que Dios me mate si miento! &#8211;agreg\u00f3 fervorosamente.<br \/>\n&#8211;Un brib\u00f3n menos, me atrevo a decir &#8212;-observ\u00f3 el due\u00f1o de casa.<br \/>\n&#8211;Puede atreverse a decirlo &#8211;convino Villon, infinitamente aliviado&#8211;. Un brib\u00f3n tan grande como de aqu\u00ed a Jerusal\u00e9n. Muri\u00f3 como un cordero, pero fue algo desagradable de ver. Dir\u00eda que usted ha visto hombres muertos en su tiempo, \u00bfverdad, se\u00f1or? &#8211;agreg\u00f3, ech\u00e1ndole una mirada a la armadura.<br \/>\n&#8211;Muchos &#8211;dijo el anciano&#8211;. He seguido las guerras como podr\u00e1 imaginar.<br \/>\nVillon apoy\u00f3 sobre la mesa el tenedor y el cuchillo que acababa de levantar.<br \/>\n&#8211;\u00bfHab\u00eda alguno de ellos calvo? &#8211;pregunt\u00f3.<br \/>\n&#8211;Oh, s\u00ed, y con pelo tan blanco como el m\u00edo.<br \/>\n&#8211;Creo que no me importar\u00eda tanto el blanco &#8211;dijo Villon&#8211;. El de \u00e9l era rojo &#8211;y tuvo un retorno de los estremecimientos y la tendencia a la risa, que ahog\u00f3 con un gran sorbo de vino&#8211;. Me pongo un poco mal cuando pienso en eso &#8211;sigui\u00f3&#8211;. Lo conoc\u00eda&#8230; \u00a1maldito sea! Y luego el fr\u00edo le da fantas\u00edas a un hombre&#8230; o las fantas\u00edas le dan fr\u00edo a un hombre, no s\u00e9 cu\u00e1l de las dos cosas.<br \/>\n&#8211;\u00bfTiene alg\u00fan dinero? &#8211;pregunt\u00f3 el anciano.<br \/>\n&#8211;Tengo una blanca &#8211;replic\u00f3 el poeta, riendo&#8211;. La saqu\u00e9 de la media de una ramera muerta en un p\u00f3rtico. Estaba tan muerta como C\u00e9sar, pobre mujerzuela, y tan fr\u00eda como una iglesia, con trocitos de cinta en el pelo. Este es un mundo duro en invierno para lobos y rameras y pobres bribones como yo.<br \/>\n&#8211;Yo &#8211;dijo el anciano&#8211;, soy Enguerrand de la Feuill\u00e9, se\u00f1or de Brisetout, alcalde de Patatrac. \u00bfQui\u00e9n y qu\u00e9 puede ser usted?<br \/>\nVillon se puso de pie e hizo una reverencia adecuada.<br \/>\n&#8211;Me llamo Fran\u00e7ois Villon &#8211;dijo&#8211;, un pobre maestro de artes de esta universidad. S\u00e9 algo de lat\u00edn y mucho de vicios. S\u00e9 hacer canciones, baladas, layes y rond\u00f3s, y soy muy afecto al vino. Nac\u00ed en una bohardilla, y no es improbable que muera en el pat\u00edbulo. Puedo agregar, mi se\u00f1or, que a partir de esta noche soy su muy obsequioso servidor.<br \/>\n&#8211;Ning\u00fan servidor m\u00edo \u2013dijo el caballero&#8211;; mi hu\u00e9sped por esta noche y nada m\u00e1s.<br \/>\n&#8211;Un hu\u00e9sped muy agradecido &#8211;dijo Villon cort\u00e9smente, y bebi\u00f3 en silencioso honor de su anfitri\u00f3n.<br \/>\n&#8211;Usted es astuto &#8211;dijo el anciano, golpe\u00e1ndose la frente&#8211;, muy astuto; es ilustrado; es un amanuense; y sin embargo, le saca una peque\u00f1a moneda a una mujer muerta en la calle. \u00bfNo es eso una clase de robo?<br \/>\n&#8211;Es una clase de robo muy practicada en la guerra, se\u00f1or.<br \/>\n&#8211;Las guerras son el campo del honor &#8211;replic\u00f3 orgullosamente el anciano&#8211;. All\u00ed el hombre se juega la vida; lucha en nombre de su se\u00f1or el rey, su se\u00f1or Dios, y todos los sagrados santos y \u00e1ngeles.<br \/>\n&#8211;Supongamos &#8211;dijo Villon&#8211; que yo sea realmente un ladr\u00f3n, \u00bfno jugar\u00eda tambi\u00e9n mi vida, y en circunstancias m\u00e1s dif\u00edciles?<br \/>\n&#8211;Por lucro, pero no por honor.<br \/>\n&#8211;\u00bfLucro? &#8211;repiti\u00f3 Villon, encogi\u00e9ndose de hombros&#8211; \u00a1Lucro! El pobre diablo quiere comida y la toma. Otrotanto hace el soldado en la campa\u00f1a. Caramba, \u00bfqu\u00e9 son todas esas requisiciones de las que tanto escuchamos hablar? Si no son lucro para aquellos que las toman, son una p\u00e9rdida suficiente para los otros. El hombre de armas bebe junto aun buen fuego, mientras el ciudadano se come las u\u00f1as para comprarle vino y le\u00f1a. Vi a unos cuantos labriegos que pend\u00edan de \u00e1rboles por el campo, s\u00ed, vi a treinta en un olmo, y una triste figura era la que hac\u00edan; y cuando le pregunt\u00e9 a alguien por qu\u00e9 era que todos esos hab\u00edan sido colgados, me dijeron que era porque no hab\u00edan podido reunir suficientes coronas para satisfacer a los hombres de armas.<br \/>\n&#8211;Esas cosas son una necesidad de la guerra, que los de origen humilde deben soportar con constancia. Es verdad que algunos capitanes cometen excesos; en todos los rangos hay esp\u00edritus a los que la piedad no conmueve muy f\u00e1cilmente; y por cierto que muchos que se dedican a las armas no son mejores que bandidos.<br \/>\n&#8211;Usted ve &#8211;dijo el poeta&#8211;; usted no puede separar al soldado del bandido; \u00bfy qu\u00e9 es un ladr\u00f3n sino un bandido aislado de maneras circunspectas ? Yo robo un par de chuletas de cordero sin siquiera perturbar el sue\u00f1o de la gente; el agricultor protesta un poco pero sigue comiendo op\u00edparamente con lo que le queda. Ustedes llegan soplando gloriosamente una trompeta, se llevan todas las ovejas y castigan al agricultor lamentablemente. Yo no tengo trompeta; soy solo Tom, Dick o Harry; soy un brib\u00f3n y un p\u00edcaro, y la horca es demasiado buena para m\u00ed&#8230; de todo coraz\u00f3n; pero preg\u00fantele al agricultor a quien de los dos prefiere, investigue a quien se queda maldiciendo, sin poder dormir, en las noches de invierno.<br \/>\n&#8211;F\u00edjese en nosotros dos &#8211;dijo el anciano&#8211;. Soy viejo, fuerte y honrado. Si me echaran ma\u00f1ana de mi casa, cientos se enorgullecer\u00edan de hospedarme. La pobre gente saldr\u00eda a pasar la noche en las calles con sus hijos si yo apenas sugiriera que deseo estar solo. \u00a1Y lo encuentro levantado, errando sin hogar, y tomando moneditas de mujeres muertas en la calle! No le tengo miedo a nadie ni a nada; lo he visto a usted temblar y cambiar de expresi\u00f3n por una palabra. Espero contento en mi casa el llamado de Dios, o si es que le place al rey llamarme de nuevo, en el campo de batalla. Usted espera la horca; una muerte ruda, r\u00e1pida, sin esperanza ni honor. \u00bfNo hay diferencia entre los dos?<br \/>\n&#8211;De aqu\u00ed a la luna &#8211;reconoci\u00f3 Villon&#8211;. \u00bfPero si yo hubiese nacido se\u00f1or de Brisetout, y usted hubiese sido el pobre hombre de letras Fran\u00e7ois, hubiera sido menor la diferencia? \u00bfNo hubiese estado yo calentando mis rodillas ante este fuego, y no hubiera estado usted buscando moneditas en la nieve? \u00bfNo hubiese sido yo el soldado, y usted el ladr\u00f3n?<br \/>\n&#8211;\u00a1Un ladr\u00f3n! &#8211;exclam\u00f3 el anciano&#8211;. \u00a1Yo un ladr\u00f3n! Si usted entendiera sus palabras, se arrepentir\u00eda de ellas.<br \/>\nVillon tendi\u00f3 las palmas de las manos en un gesto de inimitable descaro.<br \/>\n&#8211;\u00a1Si el se\u00f1or me hubiese hecho el honor de seguir mi argumento! &#8211;dijo.<br \/>\n&#8211;Le hago demasiado honor al someterme a su presencia &#8211;dijo el caballero&#8211;. Aprenda a refrenar su lengua cuando hable con caballeros ancianos y honorables, o alguno m\u00e1s precipitado que yo puede reprobarlo de manera m\u00e1s en\u00e9rgica &#8211;y se puso de pie y camin\u00f3 por un extremo del sal\u00f3n, debati\u00e9ndose con la ira y la antipat\u00eda.<br \/>\nVillon llen\u00f3 subrepticiamente su copa y se sent\u00f3 en una posici\u00f3n m\u00e1s c\u00f3moda, cruzando las piernas y apoyando la cabeza en una mano y el codo contra el respaldo de la silla. Ahora estaba bien comido y no ten\u00eda fr\u00edo; y de ning\u00fan modo estaba asustado de su anfitri\u00f3n despu\u00e9s de estimarlo tan acertadamente como era posible entre dos caracteres tan diferentes. Ya hab\u00eda transcurrido buena parte de la noche, y de manera muy c\u00f3moda, despu\u00e9s de todo; y se sent\u00eda moralmente seguro de que podr\u00eda partir sin problemas por la ma\u00f1ana.<br \/>\n&#8211;D\u00edgame una cosa &#8211;dijo el anciano, deteni\u00e9ndose en su paseo&#8211;. \u00bfEs usted realmente un ladr\u00f3n?<br \/>\n&#8211;Reclamo los sagrados derechos de la hospitalidad &#8211;replic\u00f3 el poeta&#8211;. Mi se\u00f1or, lo soy.<br \/>\n&#8211;Usted es muy joven &#8211;agreg\u00f3 el caballero.<br \/>\n&#8211;Nunca hubiese llegado a esta edad &#8211;dijo Villon, mostrando los dedos&#8211;, si no me hubiese ayudado con estos diez talentos. Ellos han sido mi madre y mi padre.<br \/>\n&#8211;A\u00fan puede arrepentirse y cambiar.<br \/>\n&#8211;Me arrepiento todos los d\u00edas &#8211;replic\u00f3 el poeta&#8211;. Hay poca gente tan dada al arrepentimiento como el pobre Fran\u00e7ois. En cuanto al cambio, que alguien cambie mis circunstancias. Un hombre debe seguir comiendo, aunque solo sea para que pueda continuar arrepinti\u00e9ndose.<br \/>\n&#8211;El cambio debe comenzar en el coraz\u00f3n &#8211;dijo solemnemente el anciano.<br \/>\n&#8211;Mi estimado se\u00f1or &#8211;dijo Villon&#8211;, \u00bfrealmente imagina que robo por placer? Odio robar, como cualquier .otro tipo de trabajo o de peligro. Me casta\u00f1etean los .dientes cuando veo la horca. Pero debo comer, debo beber, debo integrar una sociedad de alguna clase. \u00a1Qu\u00e9 demonios! El hombre no es un animal solitario&#8230; Cui deus faem\u00ednam tradit. H\u00e1game panetero del rey. ..h\u00e1game abad de St. Denis; h\u00e1game alcalde de Patatrac; y entonces cambiar\u00e9 de verdad. Pero mientras me deje como el pobre hombre de letras Fran\u00e7ois Villon, sin una moneda, bien, por supuesto que sigo siendo el mismo.<br \/>\n&#8211;La gracia de Dios es omnipotente.<br \/>\n&#8211;Ser\u00eda un hereje si lo cuestionara &#8211;dijo Fran\u00e7ois&#8211;. Lo ha hecho a usted se\u00f1or de Brisetout y alcalde de Patatrac; a m\u00ed no me ha dado m\u00e1s que una mente r\u00e1pida bajo el sombrero y estos diez dedos en las manos. \u00bfPuedo servirme vino? Se lo agradezco respetuosamente. Por la gracia de Dios, usted tiene una bodega superior.<br \/>\nEl se\u00f1or de Brisetout caminaba de un lado para el otro con las manos a la espalda. Tal vez no hubiera logrado a\u00fan tranquilizar su mente acerca del paralelo entre ladrones y soldados; tal vez Villon lo hubiera interesado por alguna hebra de simpat\u00eda, tal vez su mente estuviera simplemente confundida por un razonamiento tan poco familiar; pero fuera cual fuese la causa, de alg\u00fan modo deseaba convertir al joven a un modo mejor de pensamiento, y no pod\u00eda decidirse a mandarlo de nuevo a la calle.<br \/>\n&#8211;Hay algo m\u00e1s que puedo entender en esto &#8211;dijo al fin&#8211;.Su boca est\u00e1 llena de sutilezas, y el diablo lo ha guiado mal por mucho tiempo; pero el diablo es s\u00f3lo un esp\u00edritu muy d\u00e9bil ante la verdad de Dios, y todas sus sutilezas se desvanecen ante una palabra de verdadero honor, como la obscuridad con la ma\u00f1ana. Esc\u00facheme una vez m\u00e1s. Aprend\u00ed hace mucho que un caballero debe vivir caballerosamente y en el amor de Dios, del rey y de su dama; y si bien he presenciado muchas cosas extra\u00f1as, de todos modos me he esforzado por ordenar mi vida seg\u00fan esa regla. Eso no solo est\u00e1 escrito en todas las historias nobles, sino en el coraz\u00f3n de cada hombre, si \u00e9l se ocupa de leerlo. Usted habla de comida y vino, y s\u00e9 muy bien que el hambre es una prueba dif\u00edcil de soportar; pero no habla de otras necesidades; no dice nada del honor, de la fe a Dios y a los otros hombres, de la cortes\u00eda, del amor sin reproche. Puede ser que yo no sea muy inteligente&#8230; y sin embargo me parece que lo soy&#8230; pero usted me impresiona como alguien que ha errado el camino y cometido un gran error en la vida. Se ocupa de las peque\u00f1as necesidades y se ha olvidado por completo de las grandes y reales, como un hombre que se ocupe de atender un dolor de muelas el d\u00eda del juicio final. Porque tales cosas como el honor, el amor y la fe son no s\u00f3lo m\u00e1s nobles que la comida y la bebida, sino que en verdad creo que las deseamos m\u00e1s, y sufrimos en forma m\u00e1s aguda su ausencia. Le hablo de la manera en que creo que me podr\u00e1 entender m\u00e1s f\u00e1cilmente. Mientras se ocupa de llenarse el est\u00f3mago, \u00bfno est\u00e1 usted desatendiendo otro apetito de su coraz\u00f3n, que estropea el placer de su vida y lo tiene continuamente infeliz?<br \/>\nVillon estaba sensiblemente irritado con ese extenso serm\u00f3n.<br \/>\n&#8211;\u00a1Usted cree que no tengo sentido del honor! &#8211;exclam\u00f3&#8211;. \u00a1Soy bastante pobre, sabe Dios! Es duro ver a la gente rica con sus guantes cuando uno se est\u00e1 soplando las manos. Un est\u00f3mago vac\u00edo es cosa amarga, aunque usted hable tan ligeramente del asunto Tal vez, si lo hubiera sentido vac\u00edo tantas veces como yo, cambiar\u00eda de tono. De todos modos, soy un ladr\u00f3n&#8230; s\u00e9palo&#8230; pero no soy un demonio del infierno, que Dios me mate si miento. Me gustar\u00eda que sepa que tengo un honor propio, tan bueno como el suyo, aunque no parloteo de \u00e9l todo el d\u00eda, como si fuera un milagro de Dios poseerlo. A m\u00ed me parece muy natural; lo mantengo en su caja hasta que hace falta. Ahora vea, \u00bfcu\u00e1nto tiempo he estado en esta habitaci\u00f3n con usted? \u00bfNo me dijo que estaba solo en la casa? \u00a1Mire su vajilla de oro! Usted es fuerte, si quiere, pero es anciano y est\u00e1 desarmado, y yo tengo mi cuchillo. \u00bfQu\u00e9 necesitaba yo m\u00e1s que una sacudida del codo y aqu\u00ed hubiera estado usted con el acero fr\u00edo en las tripas, y all\u00e1 hubiera estado yo, andando por las calles con un brazada de copas de oro! \u00bfSupone que no tuve inteligencia para ver eso? Y despreci\u00e9 esa acci\u00f3n. Ah\u00ed est\u00e1n sus malditas copas, tan seguras como en una iglesia; ah\u00ed est\u00e1 usted, con el coraz\u00f3n que late como si fuera nuevo; y aqu\u00ed estoy yo, dispuesto a salir tan pobre como entr\u00e9, \u00a1con mi \u00fanica moneda que usted me ech\u00f3 en cara! \u00a1Y usted piensa que no tengo sentido del honor&#8230; Dios me mate si miento!<br \/>\nEl anciano extendi\u00f3 el brazo derecho.<br \/>\n&#8211;Le dir\u00e9 qu\u00e9 es usted &#8211;dijo&#8211;. Es un brib\u00f3n, se\u00f1or, un pillo vagabundo de coraz\u00f3n negro. He pasado una hora con usted. \u00a1Oh, cr\u00e9ame, me siento desgraciado! y usted ha comido y bebido en mi mesa. Pero ahora me irrita su presencia; el d\u00eda ha llegado, y el p\u00e1jaro nocturno deber\u00eda marcharse a su lugar. \u00bfQuiere caminar adelante, o atr\u00e1s?<br \/>\n&#8211;Como usted prefiera &#8211;replic\u00f3 el poeta, poni\u00e9ndose de pie&#8211;. Creo que usted es estrictamente honorable &#8211;vaci\u00f3 pensativamente su copa&#8211;. Me gustar\u00eda poder agregar que es inteligente &#8211;agreg\u00f3, golpe\u00e1ndose en la cabeza con los nudillos&#8211;. \u00a1Vejez, vejez! Cerebro endurecido y reum\u00e1tico.<br \/>\nEl anciano lo precedi\u00f3 por una cuesti\u00f3n de dignidad; Villon lo sigui\u00f3, silbando, con los pulgares metidos en el cinto.<br \/>\n&#8211;Que Dios se compadezca de usted &#8211;dijo el se\u00f1or de Brisetout en la puerta.<br \/>\n&#8211;Adi\u00f3s, pap\u00e1 &#8211;replic\u00f3 Villon con un bostezo&#8211;. Muchas gracias por el cordero fr\u00edo.<br \/>\nLa puerta se cerr\u00f3 a sus espaldas. El amanecer se advert\u00eda sobre los techos blancos. Una ma\u00f1ana helada y desapacible recib\u00eda al d\u00eda. Villon se detuvo y se estir\u00f3 gozosamente en el medio de la calle.<br \/>\n\u00abUn anciano muy aburrido\u00bb, pens\u00f3. \u00abNo s\u00e9 cu\u00e1nto pueden valer sus copas\u00bb.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p><em>Extras:<\/em><\/p>\n<p>Primero, un poema de Villon.<\/p>\n<blockquote><p><strong>DOBLE BALADA<\/strong><br \/>\nTraducci\u00f3n y notas de Rub\u00e9n Abel Reches<\/p>\n<p>Amad, amantes corazones,<br \/>\nhaced seg\u00fan vuestros antojos,<br \/>\nid a festines y a reuniones:<br \/>\nterminar\u00e9is llenos de piojos.<br \/>\nA los hombres hace Amor flojos:<br \/>\nSalom\u00f3n a herej\u00eda accede,<br \/>\nSans\u00f3n pierde sus anteojos.<br \/>\n\u00a1Feliz de aquel que a Amor no cede!<\/p>\n<p>Orfeo, el tierno musicante,<br \/>\ntocando r\u00fasticas dulzuras,<br \/>\npor Amor se top\u00f3 delante<br \/>\ndel Can de cuatro dentaduras.<br \/>\nNarciso, de unas aguas puras<br \/>\ncae al pozo y salir no puede<br \/>\npor culpa de sus aventuras.<br \/>\n\u00a1Feliz de aquel que a Amor no cede!<\/p>\n<p>Sardan\u00e1, el de valor sin tacha<br \/>\nque conquist\u00f3 el reino de Creta,<br \/>\nse fue a hilar como una muchacha<br \/>\ny quiso ser mujer completa.<br \/>\nEl rey David, sabio profeta,<br \/>\ndos bellos muslos ve y procede<br \/>\na olvidar a Dios que lo reta.<br \/>\n\u00a1Feliz de aquel que a Amor no cede!<\/p>\n<p>Amn\u00f3n, presa de sed de amar,<br \/>\ncon el pretexto de que hambreaba,<br \/>\nreclam\u00f3 y desflor\u00f3 a Tamar<br \/>\nmientras la hojuela se quemaba.<br \/>\nDej\u00f3 Herodes -\u00a1c\u00f3mo sudaba!-<br \/>\nque la cabeza de Juan ruede<br \/>\npor Salom\u00e9 que le bailaba.<br \/>\n\u00a1Feliz de aquel que a Amor no cede!<\/p>\n<p>De m\u00ed tambi\u00e9n \u00a1pobre!, hablar\u00e9 *:<br \/>\npor Amor, como lienzo en r\u00edo,<br \/>\nfui golpeado desnudo, y s\u00e9<br \/>\nque lo orden\u00f3 un tierno amor m\u00edo,<br \/>\nCatherine, con un gesto fr\u00edo.<br \/>\nNo\u00ebl, que vio lo que precede,<br \/>\nrecibi\u00f3 parte del roc\u00edo.<br \/>\n\u00a1Feliz de aquel que a Amor no cede!<\/p>\n<p>No ha de dejar por ello el joven<br \/>\nde perseguirlas sin cautela<br \/>\nni aunque en una hoguera lo adoben<br \/>\ncomo al que en una escoba vuela **.<br \/>\nPara \u00e9l huelen como canela.<br \/>\nLoco igualmente es quien se enriede<br \/>\ncon morena o rubia mozuela.<br \/>\n\u00a1Feliz de aquel que a Amor no cede!<\/p>\n<p>&#8212;<br \/>\n<em>* Villon alude a los azotes que le vali\u00f3 su amor hacia Catherine de Vaucelles, joven de la que no se sabe casi nada y que tal vez haya que identificar con la Rose a la que hace referencia en la estrofa introductoria a la Balada a su Dama, donde aparece como mujer de conducta no demasiado r\u00edgida.<br \/>\n** Villon se refiere a brujos y brujas, que eran quemadas p\u00fablicamente.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<div align=\"center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"7723\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/un-alojamiento-para-la-noche\/200px-villon_francois_2\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/200px-Villon_Francois_2.jpg\" data-orig-size=\"200,255\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Villon\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/200px-Villon_Francois_2.jpg\" class=\"alignnone size-full wp-image-7723\" title=\"Villon\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/200px-Villon_Francois_2.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"255\" \/><\/div>\n<p>Y ahora, una versi\u00f3n contempor\u00e1nea de otro poema de Villon, con m\u00fasica del cantautor mexicano Arturo Meza y retitulado \u00abLenguas viperinas\u00bb. Advierto que la versi\u00f3n est\u00e1 muy apegada al esp\u00edritu de Villon, que no busca el refinamiento de la poes\u00eda \u00abcorrecta\u00bb sino chocar con su lector y decirle exactamente lo que no quiere o\u00edr.<\/p>\n<div align=\"center\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"YouTube video player\" src=\"http:\/\/www.youtube.com\/embed\/eLqvJSnN-XE\" width=\"480\" height=\"390\" frameborder=\"0\"><\/iframe><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un Robert Louis Stevenson (1850-1894) sobre Fran\u00e7ois Villon, el poeta maldito.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7725,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[4],"tags":[2214,2223,22,2224,195,196,2212,7,2215,2225,2855,2863,440,2213,2216,16],"class_list":["post-7721","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-antonio-bonano","tag-arturo-meza","tag-cuento","tag-doble-balada","tag-escritores-franceses","tag-escritores-ingleses","tag-francois-villon","tag-hallazgos","tag-las-nuevas-mil-y-una-noches","tag-lenguas-viperinas","tag-literatura","tag-musica","tag-poesia","tag-robert-louis-stevenson","tag-ruben-abel-reches","tag-video"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/rlstevenson.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-20x","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7721","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7721"}],"version-history":[{"count":15,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7721\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13095,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7721\/revisions\/13095"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7725"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7721"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7721"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7721"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}