{"id":7078,"date":"2010-08-20T18:20:42","date_gmt":"2010-08-20T23:20:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=7078"},"modified":"2016-12-10T14:49:52","modified_gmt":"2016-12-10T20:49:52","slug":"declaracion-de-randolph-carter","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/declaracion-de-randolph-carter\/","title":{"rendered":"Declaraci\u00f3n de Randolph Carter"},"content":{"rendered":"<p>Hoy, precisamente hoy, cumplir\u00eda 120 a\u00f1os H. P. Lovecraft, otro de los grandes reclusos de la literatura de occidente y el creador de una parte de la mejor literatura fant\u00e1stica de los \u00faltimos cien a\u00f1os. Sus cuentos no son dif\u00edciles de hallar en la red pero, de todos modos, dejo aqu\u00ed uno de ellos, como un homenaje: una de sus historias tempranas, en la que aparece uno de los m\u00e1s conocidos entre sus exploradores e investigadores de lo extra\u00f1o.<br \/>\nEste personaje, con diferentes nombres, aparece muchas veces en la obra de Lovecraft: el hombre que se acerca a lo terrible, lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de lo humano, y s\u00f3lo por azar (o por las limitaciones de nuestro pobre esp\u00edritu) consigue escapar a todo lo que es peor que la locura y la muerte.<\/p>\n[fusion_builder_container hundred_percent=\u00bbyes\u00bb overflow=\u00bbvisible\u00bb][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=\u00bb1_1&#8243; background_position=\u00bbleft top\u00bb background_color=\u00bb\u00bb border_size=\u00bb\u00bb border_color=\u00bb\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb spacing=\u00bbyes\u00bb background_image=\u00bb\u00bb background_repeat=\u00bbno-repeat\u00bb padding=\u00bb\u00bb margin_top=\u00bb0px\u00bb margin_bottom=\u00bb0px\u00bb class=\u00bb\u00bb id=\u00bb\u00bb animation_type=\u00bb\u00bb animation_speed=\u00bb0.3&#8243; animation_direction=\u00bbleft\u00bb hide_on_mobile=\u00bbno\u00bb center_content=\u00bbno\u00bb min_height=\u00bbnone\u00bb]\n<figure id=\"attachment_7081\" aria-describedby=\"caption-attachment-7081\" style=\"width: 226px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/lovecraft4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"7081\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/declaracion-de-randolph-carter\/lovecraft4\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/lovecraft4.jpg\" data-orig-size=\"969,1281\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"H. P. Lovecraft\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;H. P. Lovecraft&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/lovecraft4-774x1024.jpg\" class=\"size-medium wp-image-7081\" title=\"H. P. Lovecraft\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/lovecraft4-226x300.jpg\" alt=\"\" width=\"226\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/lovecraft4-226x300.jpg 226w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/lovecraft4-774x1024.jpg 774w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/lovecraft4.jpg 969w\" sizes=\"auto, (max-width: 226px) 100vw, 226px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-7081\" class=\"wp-caption-text\">H. P. Lovecraft<\/figcaption><\/figure>\n<p>\u00abThe Statement of Randolph Carter\u00bb fue escrito en 1919 y se public\u00f3 en mayo de 1920 en <em>The Vagrant<\/em>. He revisado un poco esta traducci\u00f3n que no he podido situar y que se encuentra en muchos sitios de internet.<br \/>\n(Un detalle. Muchas veces se ha criticado el estilo de Lovecraft, calific\u00e1ndolo de recargado; si bien la calidad de sus textos no siempre es la misma, y el texto que sigue no es el que me parece su mejor obra &#8211;\u00e9sta ser\u00eda, creo, \u00abEl que murmuraba en las tinieblas\u00bb, un cuento de 1931&#8211;, es necesario considerar la personalidad que el escritor crea con esta habla nerviosa y repleta de adjetivos: como la de algunos personajes de Poe, empezando con el narrador de \u00abEl coraz\u00f3n delator\u00bb, lo voz que escuchamos aqu\u00ed es la de un hombre en su estado de mayor debilidad, cuando acaba de encontrarse con algo que lo sobrepasa por mucho y que reduce a nada la estatura humana.)<\/p>\n<p><strong>DECLARACI\u00d3N DE RANDOLPH CARTER<br \/>\nH. P. Lovecraft<\/strong><\/p>\n<p>Les repito que no s\u00e9 qu\u00e9 ha sido de Harley Warren, aunque pienso &#8211;y casi espero&#8211; que ya disfruta de la paz del olvido, si es que semejante bendici\u00f3n existe en alguna parte. Es cierto que durante cinco a\u00f1os fui su m\u00e1s \u00edntimo amigo, y que he compartido en parte sus terribles investigaciones sobre lo desconocido. No negar\u00e9, aunque mis recuerdos son inciertos y confusos, que este testigo de ustedes pueda habernos visto juntos como dice, a las once y media de aquella terrible noche, por la carretera de Gainsville, camino del pantano del Gran Cipr\u00e9s. Incluso puedo afirmar que llev\u00e1bamos linternas y palas, y un curioso rollo de cable unido a ciertos instrumentos, pues todas estas cosas han desempe\u00f1ado un papel en esa \u00fanica y espantosa escena que permanece grabada en mi trastornada memoria. Pero debo insistir en que, de lo que sucedi\u00f3 despu\u00e9s, y de la raz\u00f3n por la cual me encontraron solo y aturdido a la orilla del pantano a la ma\u00f1ana siguiente, no s\u00e9 m\u00e1s que lo que he repetido una y otra vez. Ustedes me dicen que no hay nada en el pantano ni en sus alrededores que hubiera podido servir de escenario de aquel terrible episodio. Y yo respondo que no s\u00e9 m\u00e1s de lo que vi. Ya fuera visi\u00f3n o pesadilla &#8211;deseo fervientemente que as\u00ed haya sido&#8211;, es todo cuanto puedo recordar de aquellas horribles horas que viv\u00ed, despu\u00e9s de haber dejado atr\u00e1s el mundo de los hombres. Pero por qu\u00e9 no regres\u00f3 Harley Warren es cosa que s\u00f3lo \u00e9l, o su sombra &#8211;o alguna innombrable criatura que no me es posible describir&#8211;, podr\u00edan contar.<br \/>\nComo he dicho antes, yo estaba bien enterado de los estudios sobrenaturales de Harley Warren, y hasta cierto punto particip\u00e9 en ellos. De su inmensa colecci\u00f3n de libros extra\u00f1os sobre temas prohibidos, he le\u00eddo todos aquellos que est\u00e1n escritos en las lenguas que yo domino; pero son pocos en comparaci\u00f3n con los que est\u00e1n en lenguas que desconozco. Me parece que la mayor\u00eda est\u00e1n en \u00e1rabe; y el infernal libro que provoc\u00f3 el desenlace &#8211;volumen que \u00e9l se llev\u00f3 consigo fuera de este mundo&#8211;, estaba escrito en caracteres que jam\u00e1s he visto en ninguna otra parte. Warren no me dijo jam\u00e1s de qu\u00e9 se trataba exactamente. En cuanto a la naturaleza de nuestros estudios, \u00bfdebo decir nuevamente que ya no recuerdo nada con certeza? Y me parece misericordioso que as\u00ed sea, porque se trataba de estudios terribles, a los que yo me dedicaba m\u00e1s por morbosa fascinaci\u00f3n que por una inclinaci\u00f3n real. Warren me domin\u00f3 siempre, y a veces le tem\u00eda. Recuerdo c\u00f3mo me estremec\u00ed la noche anterior a que sucediera aquello, al contemplar la expresi\u00f3n de su rostro mientras me explicaba con todo detalle por qu\u00e9, seg\u00fan su teor\u00eda, ciertos cad\u00e1veres no se corrompen jam\u00e1s, sino que se conservan frescos y carnosos en sus tumbas durante mil a\u00f1os. Pero ahora ya no tengo miedo de Warren, pues sospecho que ha conocido horrores que superan mi entendimiento. Ahora temo por \u00e9l.<br \/>\nConfieso una vez m\u00e1s que no tengo una idea clara de cu\u00e1l era nuestro prop\u00f3sito aquella noche. Desde luego, se trataba de algo relacionado con el libro que Warren llevaba consigo &#8211;con ese libro antiguo, de caracteres indescifrables, que se hab\u00eda tra\u00eddo de la India un mes antes&#8211;; pero juro que no s\u00e9 qu\u00e9 es lo que esper\u00e1bamos encontrar. El testigo de ustedes dice que nos vio a las once y media en la carretera de Gainsville, de camino al pantano del Gran Cipr\u00e9s. Probablemente es cierto, pero yo no lo recuerdo con precisi\u00f3n. Solamente se ha quedado grabada en mi alma una escena, y puede que ocurriese mucho despu\u00e9s de la medianoche, pues recuerdo una opaca luna creciente ya muy alta en el cielo vaporoso.<br \/>\nOcurri\u00f3 en un cementerio antiguo; tan antiguo que me estremec\u00ed ante los innumerables vestigios de edades olvidadas. Se hallaba en una hondonada h\u00fameda y profunda, cubierta de espesa maleza, musgo y yerbas extra\u00f1as de tallo rastrero, en donde se sent\u00eda un vago hedor que mi ociosa imaginaci\u00f3n asoci\u00f3 absurdamente con rocas corrompidas. Por todas partes se ve\u00edan signos de abandono y decrepitud. Me sent\u00eda perturbado por la impresi\u00f3n de que Warren y yo \u00e9ramos los primeros seres vivos que interrump\u00edamos un letal silencio de siglos. Por encima de la orilla del valle, una luna creciente asom\u00f3 entre f\u00e9tidos vapores que parec\u00edan emanar de catacumbas ignoradas; y bajo sus rayos tr\u00e9mulos y tenues puede distinguir un paisaje repelente de antiguas l\u00e1pidas, urnas, cenotafios y fachadas de mausoleos, todo convertido en escombros mohosos y ennegrecido por la humedad, y parcialmente oculto en la densa exuberancia de una vegetaci\u00f3n malsana.<br \/>\nLa primera impresi\u00f3n v\u00edvida que tuve de mi propia presencia en esta terrible necr\u00f3polis fue el momento en que me detuve con Warren ante un sepulcro semidestruido y dejamos caer unos bultos que al parecer hab\u00edamos llevado. Entonces me di cuenta de que ten\u00eda conmigo una linterna el\u00e9ctrica y dos palas, mientras que mi compa\u00f1ero llevaba otra linterna y un tel\u00e9fono port\u00e1til. No pronunciamos una sola palabra, ya que parec\u00edamos conocer el lugar y nuestra misi\u00f3n all\u00ed; y, sin demora, tomamos nuestras palas y comenzamos a quitar el pasto, las yerbas, matojos y tierra de aquella morgue plana y arcaica. Despu\u00e9s de descubrir enteramente su superficie, que consist\u00eda en tres inmensas losas de granito, retrocedimos unos pasos para examinar la sepulcral escena. Warren pareci\u00f3 hacer ciertos c\u00e1lculos mentales. Luego regres\u00f3 al sepulcro, y empleando su pala como palanca, trat\u00f3 de levantar la losa inmediata a unas ruinas de piedra que probablemente fueron un monumento. No lo consigui\u00f3 y me hizo una se\u00f1a para que lo ayudara. Finalmente, nuestra fuerza combinada afloj\u00f3 la piedra y la levantamos hacia un lado.<br \/>\nLa losa levantada revel\u00f3 una negra abertura, de la cual brot\u00f3 un hedor a miasmas tan nauseabundo que retrocedimos horrorizados. Sin embargo, poco despu\u00e9s nos acercamos de nuevo al pozo, y encontramos que las exhalaciones eran menos insoportables. Nuestras linternas revelaron el arranque de una escalera de piedra, sobre la cual goteaba una sustancia inmunda nacida de las entra\u00f1as de la tierra, y cuyos h\u00famedos muros estaban incrustados de salitre. Y ahora me vienen por primera vez a la memoria las palabras que Warren me dirigi\u00f3 con su voz melodiosa de tenor; una voz singularmente tranquila para el pavoroso escenario que nos rodeaba:<br \/>\n&#8211;Siento tener que pedirte que aguardes en el exterior &#8211;dijo&#8211;, pero ser\u00eda un crimen permitir que baje a este lugar una persona de nervios tan fr\u00e1giles como t\u00fa. No puedes imaginarte, ni siquiera por lo que has le\u00eddo y por lo que te he contado, las cosas que voy a tener que ver y hacer. Es un trabajo diab\u00f3lico, Carter, y dudo que nadie que no tenga una voluntad de acero pueda pasar por \u00e9l y regresar despu\u00e9s a la superficie vivo y en su sano juicio. No quiero ofenderte, y bien sabe el cielo que me gustar\u00eda tenerte conmigo; pero, en cierto sentido, la responsabilidad es m\u00eda, y no podr\u00eda llevar a un manojo de nervios como t\u00fa a una muerte probable, o a la locura. \u00a1De verdad no te puedes imaginar c\u00f3mo es realmente esa cosa! Pero te doy mi palabra de mantenerte informado, por tel\u00e9fono, de cada uno de mis movimientos. \u00a1Tengo aqu\u00ed cable suficiente para llegar al centro de la tierra y volver!<br \/>\nA\u00fan resuenan en mi memoria aquellas serenas palabras, y todav\u00eda puedo recordar mis objeciones. Parec\u00eda yo desesperadamente ansioso de acompa\u00f1ar a mi amigo a aquellas profundidades sepulcrales, pero \u00e9l se mantuvo inflexible. Incluso amenaz\u00f3 con abandonar la expedici\u00f3n si yo segu\u00eda insistiendo, amenaza que result\u00f3 eficaz, pues s\u00f3lo \u00e9l pose\u00eda la clave del asunto. Recuerdo a\u00fan todo esto, aunque ya no s\u00e9 qu\u00e9 busc\u00e1bamos. Despu\u00e9s de haber conseguido mi reacia aceptaci\u00f3n de sus prop\u00f3sitos, Warren levant\u00f3 el carrete de cable y ajust\u00f3 los aparatos. A una se\u00f1al suya, tom\u00e9 uno de \u00e9stos y me sent\u00e9 sobre la l\u00e1pida antigua y descolorida que hab\u00eda junto a la abertura reci\u00e9n descubierta. Luego me estrech\u00f3 la mano, se carg\u00f3 el rollo de cable y desapareci\u00f3 en el interior de aquel indescriptible osario.<br \/>\nDurante un minuto segu\u00ed viendo el brillo de su linterna y oyendo el crujido del cable a medida que lo iba soltando; pero luego la luz desapareci\u00f3 abruptamente, como si mi compa\u00f1ero hubiera doblado un recodo de la escalera, y el crujido dej\u00f3 de o\u00edrse tambi\u00e9n casi al mismo tiempo. Me qued\u00e9 solo; pero estaba en comunicaci\u00f3n con las desconocidas profundidades por medio de aquellos hilos m\u00e1gicos cuya superficie aislante aparec\u00eda verdosa bajo la p\u00e1lida luna creciente.<br \/>\nConsult\u00e9 constantemente mi reloj a la luz de la linterna el\u00e9ctrica, y escuch\u00e9 con febril ansiedad por el receptor del tel\u00e9fono, pero no logr\u00e9 o\u00edr nada por m\u00e1s de un cuarto de hora. Luego son\u00f3 un chasquido en el aparato, y llam\u00e9 a mi amigo con voz tensa. A pesar de lo aprehensivo que era, no estaba preparado para escuchar las palabras que me llegaron de aquella misteriosa b\u00f3veda, pronunciadas con la voz m\u00e1s desgarrada y temblorosa que le oyera a Harley Warren. \u00c9l, que con tanta serenidad me hab\u00eda abandonado poco antes, me hablaba ahora desde abajo con un murmullo tr\u00e9mulo, m\u00e1s siniestro que el m\u00e1s estridente alarido:<br \/>\n&#8211;\u00a1Dios! \u00a1Si pudieras ver lo que veo yo!<br \/>\nNo pude contestar. Enmudecido, s\u00f3lo me quedaba esperar. Luego volv\u00ed a o\u00edr sus fren\u00e9ticas palabras:<br \/>\n&#8211;\u00a1Carter, es terrible&#8230;, monstruoso&#8230;, incre\u00edble!<br \/>\nEsta vez no me fall\u00f3 la voz, y derram\u00e9 por el transmisor un diluvio de preguntas excitadas. Aterrado, segu\u00ed repitiendo:<br \/>\n&#8211;\u00a1Warren! \u00bfQu\u00e9 es? \u00bfQu\u00e9 es?<br \/>\nDe nuevo me lleg\u00f3 la voz de mi amigo, ronca por el miedo, te\u00f1ida ahora de desesperaci\u00f3n:<br \/>\n&#8211;\u00a1No te lo puedo decir, Carter! Es algo que no se puede imaginar&#8230; No me atrevo a dec\u00edrtelo&#8230; Ning\u00fan hombre podr\u00eda conocerlo y seguir vivo&#8230; \u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Jam\u00e1s imagin\u00e9 algo as\u00ed!<br \/>\nOtra vez se hizo el silencio, interrumpido por mi torrente de temblorosas preguntas. Despu\u00e9s se oy\u00f3 la voz de Warren, en un tono de salvaje terror:<br \/>\n&#8211;\u00a1Carter, por el amor de Dios, vuelve a colocar la losa y m\u00e1rchate de aqu\u00ed, si puedes!&#8230; \u00a1R\u00e1pido! D\u00e9jalo todo y vete&#8230; \u00a1Es tu \u00fanica oportunidad! \u00a1Hazlo y no me preguntes m\u00e1s!<br \/>\nLo o\u00ed, pero s\u00f3lo fui capaz de repetir mis fren\u00e9ticas preguntas. Estaba rodeado de tumbas, de oscuridad y de sombras; y abajo se ocultaba una amenaza superior a los l\u00edmites de la imaginaci\u00f3n humana. Pero mi amigo se hallaba en mayor peligro que yo, y en medio de mi terror, sent\u00ed un vago rencor de que pudiera considerarme capaz de abandonarlo en tales circunstancias. M\u00e1s chasquidos y, despu\u00e9s de una pausa, se oy\u00f3 un grito lastimero de Warren:<br \/>\n&#8211;\u00a1L\u00e1rgate! \u00a1Por el amor de Dios, pon la losa y l\u00e1rgate, Carter!<br \/>\nAlgo en el habla infantil que acababa de emplear mi horrorizado compa\u00f1ero me devolvi\u00f3 mis facultades. Tom\u00e9 una determinaci\u00f3n y le grit\u00e9:<br \/>\n&#8211;\u00a1Warren, \u00e1nimo! \u00a1Voy para abajo!<br \/>\nPero, a este ofrecimiento, el tono de mi interlocutor cambi\u00f3 a un grito de total desesperaci\u00f3n:<br \/>\n&#8211;\u00a1No! \u00a1No puedes entenderlo! Es demasiado tarde&#8230; y la culpa es m\u00eda. Pon la losa y corre&#8230; \u00a1Ni t\u00fa ni nadie puede hacer nada ya!<br \/>\nEl tono de su voz cambi\u00f3 de nuevo; hab\u00eda adquirido un matiz m\u00e1s suave, como de una desesperanzada resignaci\u00f3n. Sin embargo, permanec\u00eda en \u00e9l una tensa ansiedad por m\u00ed.<br \/>\n&#8211;\u00a1R\u00e1pido&#8230;, antes de que sea demasiado tarde!<br \/>\nTrat\u00e9 de no hacerle caso; intent\u00e9 vencer la par\u00e1lisis que me reten\u00eda y cumplir con mi palabra de correr en su ayuda, pero lo que murmur\u00f3 a continuaci\u00f3n me encontr\u00f3 a\u00fan inerte, encadenado por mi absoluto horror.<br \/>\n&#8211;\u00a1Carter&#8230;, ap\u00farate! Es in\u00fatil&#8230;, debes irte&#8230;, mejor uno solo que los dos&#8230; la losa&#8230;<br \/>\nUna pausa, otro chasquido y luego la d\u00e9bil voz de Warren:<br \/>\n&#8211;Ya casi ha terminado todo&#8230; No me hagas esto m\u00e1s dif\u00edcil todav\u00eda&#8230; Cubre esa escalera maldita y salva tu vida&#8230; Est\u00e1s perdiendo tiempo&#8230; Adi\u00f3s, Carter&#8230;, nunca te volver\u00e9 a ver.<br \/>\nAqu\u00ed, el susurro de Warren se dilat\u00f3 en un grito; un grito que se fue convirtiendo gradualmente en un alarido pre\u00f1ado del horror de todos los tiempos&#8230;<br \/>\n&#8211;\u00a1Malditas sean estas criaturas infernales&#8230;, son legiones! \u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Esf\u00famate! \u00a1\u00a1Vete!! \u00a1\u00a1\u00a1Vete!!!<br \/>\nDespu\u00e9s, el silencio. No s\u00e9 durante cu\u00e1nto tiempo permanec\u00ed all\u00ed, estupefacto, murmurando, susurrando, gritando en el tel\u00e9fono. Una y otra vez, por todos esos eones, susurr\u00e9 y murmur\u00e9, llam\u00e9, grit\u00e9, chill\u00e9:<br \/>\n&#8211;\u00a1Warren! \u00a1Warren! Cont\u00e9stame, \u00bfest\u00e1s ah\u00ed?<br \/>\nY entonces lleg\u00f3 hasta m\u00ed el mayor de todos los horrores, lo incre\u00edble, lo impensable y casi inmencionable. He dicho que me hab\u00edan parecido eones el tiempo transcurrido desde que oyera por \u00faltima vez la desgarrada advertencia de Warren, y que s\u00f3lo mis propios gritos romp\u00edan ahora el terrible silencio. Pero al cabo de un rato, son\u00f3 otro chasquido en el receptor, y aguc\u00e9 mis o\u00eddos para escuchar. Llam\u00e9 de nuevo:<br \/>\n&#8211;\u00a1Warren!, \u00bfest\u00e1s ah\u00ed?<br \/>\nY en respuesta, o\u00ed lo que ha provocado estas tinieblas en mi mente. No intentar\u00e9, caballeros, dar raz\u00f3n de aquella cosa &#8211;aquella voz&#8211;, ni me aventurar\u00e9 a describirla con detalle, pues las primeras palabras me dejaron sin conocimiento y provocaron una laguna en mi memoria que dur\u00f3 hasta el momento en que despert\u00e9 en el hospital. \u00bfDir\u00e9 que la voz era profunda, hueca, gelatinosa, lejana, ultraterrena, inhumana, espectral? \u00bfQu\u00e9 debo decir? Esto fue el final de mi experiencia, y aqu\u00ed termina mi relato. O\u00ed la voz, y no supe m\u00e1s&#8230; La o\u00ed all\u00ed, sentado, petrificado en aquel desconocido cementerio de la hondonada, entre los escombros de las l\u00e1pidas y tumbas desmoronadas, la vegetaci\u00f3n putrefacta y los vapores corrompidos. Escuch\u00e9 claramente la voz que brot\u00f3 de las rec\u00f3nditas profundidades de aquel abominable sepulcro abierto, mientras a mi alrededor miraba danzar las sombras amorfas, necr\u00f3fagas, bajo la maldita luna menguante.<br \/>\nY esto fue lo que dijo:<br \/>\n&#8211;\u00a1Tonto, Warren ya est\u00e1 MUERTO![\/fusion_builder_column][\/fusion_builder_row][\/fusion_builder_container]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como un homenaje en el aniversario 120 de H. P. 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