{"id":69,"date":"2006-05-12T07:39:15","date_gmt":"2006-05-12T11:39:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/?p=83"},"modified":"2016-10-26T10:24:58","modified_gmt":"2016-10-26T15:24:58","slug":"el-pasado-se-levanta-del-polvo-mort-cinder","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-pasado-se-levanta-del-polvo-mort-cinder\/","title":{"rendered":"El pasado se levanta del polvo: Mort Cinder"},"content":{"rendered":"<div><img decoding=\"async\" style=\"float:none;\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/wp-content\/MortCinder.jpg\" alt=\"Mort Cinder\" \/><\/p>\n<p><em>H\u00e9ctor G. Oesterheld y Alberto Breccia, <\/em>Mort Cinder<em>.<br \/>\nArgentina, Colihue, 2005.<\/em><\/div>\n<p>1. La historia de <em>Mort Cinder<\/em>, la obra maestra del guionista H\u00e9ctor G. Oesterheld (1917-1977) y el dibujante Alberto Breccia (1919-1993), puede comenzarse haciendo referencia a otra obra, menor pero m\u00e1s conocida, de este equipo ocasional de creadores argentinos: la novela gr\u00e1fica <em>El eternauta<\/em> (1969), nueva versi\u00f3n de otra historia con el mismo t\u00edtulo que Oesterheld \u2013con el dibujante Francisco Solano L\u00f3pez\u2013 hab\u00eda publicado a fines de los cincuenta y que tiene una reputaci\u00f3n merecida como obra central de la narrativa de aventuras escrita en su pa\u00eds.<!--more--><br \/>\nLa mayor notoriedad del segundo <em>Eternauta<\/em> se debe a la experimentaci\u00f3n radical de los dibujos de Breccia \u2013maestro para entonces en la creaci\u00f3n y manipulaci\u00f3n de texturas, vol\u00famenes e iluminaci\u00f3n con recursos m\u00ednimos\u2013 y al hecho de que Oesterheld modific\u00f3 sus guiones para incluir comentarios sobre la dictadura militar, sutiles pero muy afilados, en la trama original, que refiere una invasi\u00f3n (extraterrestre) y los intentos de resistencia de un grupo de bonaerenses comunes, unidos solidariamente contra fuerzas casi invencibles. La historia sufri\u00f3 censura por parte de sus propios editores \u2013los de la revista de actualidad <em>Gente<\/em>, que hab\u00eda aceptado publicar durante un a\u00f1o las entregas de la serie\u2013 y debi\u00f3 ser terminada de prisa y entre grandes dificultades.<br \/>\nLas tribulaciones posteriores del mismo Oesterheld \u2013quien milit\u00f3 contra el r\u00e9gimen en el movimiento de los Montoneros, debi\u00f3 pasar a la clandestinidad y por fin fue arrestado, encarcelado ilegalmente y \u201cdesaparecido\u201d\u2013 fortalecieron la fama de <em>El eternauta<\/em> como un texto revolucionario en los dos sentidos del t\u00e9rmino. No lo es menos <em>Mort Cinder<\/em>, c\u00e9lebre entre los conocedores \u2013se le considera un aut\u00e9ntico cl\u00e1sico del c\u00f3mic mundial a la altura de lo mejor de Will Eisner, Osamu Tezuka o Winsor McCay\u2013 pero m\u00e1s veces reeditada fuera de Argentina y de Latinoam\u00e9rica. La celebridad, desde luego, es un lugar estrecho.<\/p>\n<p>2. El nombre del personaje, que evoca al mismo tiempo (desde luego) la muerte y la ceniza, da la clave de todas sus historias: rescatado de una tumba en la primera entrega, amenazado por fuerzas que nunca terminan de definirse, Mort Cinder es un hombre com\u00fan, m\u00e1s bien soso y opaco, con una sola facultad que tampoco se explica nunca: no puede morir y est\u00e1 condenado a levantarse del polvo una y otra vez, para siempre.<br \/>\nEn la etapa que se muestra de su eterno retorno, Cinder se al\u00eda con un viejo anticuario ingl\u00e9s, Ezra Winston, para escapar de sus perseguidores, y cuando lo consigue se queda como hu\u00e9sped en su casa y le cuenta historias, tomadas de varias de sus innumerables vidas previas por todas las \u00e9pocas y regiones del mundo. Las historias, sin conexi\u00f3n entre s\u00ed y casi sin referencias a la propia \u201cactualidad\u201d de Winston, parten siempre, sin embargo, de la observaci\u00f3n del presente: una persona en la calle, un objeto en la tienda del anticuario se vuelven motivo de una conversaci\u00f3n; Winston hace un juicio err\u00f3neo, y Cinder lo corrige apelando a su mayor autoridad. \u00c9l sabe que un humilde ladrillo se us\u00f3 para construir la torre de Babel; \u00e9l sabe qu\u00e9 pas\u00f3 en la batalla de las Term\u00f3pilas, porque fue el \u00fanico espartano que sobrevivi\u00f3.<\/p>\n<div><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/wp-content\/cinder2.jpg\" alt=\"Mort Cinder en la penitenciaria\" \/><\/div>\n<p>La serie, publicada de manera discontinua \u2013y a lo largo de un periodo muy angustioso tanto para Breccia como para Oesterheld\u2013, es, al contrario de <em>El eternauta<\/em>, abierta, carente de una conclusi\u00f3n y hasta de un desarrollo del personaje central, cuyos propios enigmas se aplazan hasta m\u00e1s all\u00e1 del fin del \u00faltimo relato. Pero precisamente all\u00ed est\u00e1 la gran virtud de la serie y de los guiones de Oesterheld:  transformado en cada historia en un ser distinto \u2013a veces desvalido, a veces taimado, a veces rebasado por los hechos y a veces capaz, incluso de triunfar sobre sus dificultades, como un h\u00e9roe tradicional\u2013, Mort Cinder se parece menos a Melmoth, el \u00abjud\u00edo errante\u00bb de <a href=\"http:\/\/etext.library.adelaide.edu.au\/m\/maturin\/charles\/melmoth\/\" target=\"_blank\">Charles Maturin<\/a> que al Inmortal de <a href=\"http:\/\/www.apocatastasis.com\/el-inmortal-jorge-luis-borges-carthapilus.php\" target=\"_blank\">Jorge Luis Borges<\/a>: su propia identidad est\u00e1 reducida a nada entre los recuerdos innumerables.<br \/>\nSin embargo, este \u201cabismo de tiempo, abismo de incre\u00edbles experiencias humanas, abismo de muerte repentina, abismo insondable que puede atraer con fuerza irresistible\u201d (as\u00ed describe Oesterheld a su personaje) no es, al contrario del personaje de Borges, un creador: un escritor, un poeta que pueda centrar su observaci\u00f3n del tiempo en el lenguaje y las derivaciones del lenguaje. Sus aventuras son viscerales y no intelectuales: dejan como huella emociones y angustias que s\u00f3lo se articulan despu\u00e9s, cuando ya es tarde, y en el fondo son todas luchas por la supervivencia, como las de casi todos los seres humanos que han pasado por el mundo.<\/p>\n<p>3. Breccia, quien visualiza pero tambi\u00e9n complementa y ampl\u00eda el sentido de los textos de Oesterheld, comenz\u00f3 <em>Mort Cinder<\/em> despu\u00e9s de un periodo frustrante e improductivo como empleado \u2013artista a destajo\u2013 de la editora brit\u00e1nica Fleetway. Probablemente esta experiencia lo llev\u00f3 a intentar las numerosas innovaciones que introduce en las historias de Cinder, y que son lecciones magistrales: secuencias de noche y sin luz resueltas con total claridad en blanco y negro; visiones delirantes; interpretaciones de lo desconocido y lo inefable como las que hizo despu\u00e9s en sus versiones de los cuentos de Lovecraft. Llamar expresionista a su estilo, como se hace a menudo, es justo pero no es suficiente. Su realismo est\u00e1 anclado en la propia imagen del dibujante, que da rostro al anticuario Winston \u2013como Oesterheld hab\u00eda dado voz a H\u00e9ctor, el coprotagonista de <em>El eternauta<\/em>\u2013, y su interacci\u00f3n con el texto, mucho m\u00e1s profunda que la de la mera ilustraci\u00f3n, es una de las m\u00e1s logradas en toda la historia del c\u00f3mic, esa anomal\u00eda del \u00faltimo siglo.<\/p>\n<p><em>Dos notas: 1) a partir de ahora, de vez en cuando aparecer\u00e1n rese\u00f1as de libros de c\u00f3mic, historias al fin; 2) una disculpa por el retraso: la tesis est\u00e1 al fin terminada.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>H\u00e9ctor G. Oesterheld y Alberto Breccia, Mort Cinder. Argentina, Colihue, 2005. 1. La historia de Mort Cinder, la obra maestra del guionista H\u00e9ctor G. 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