{"id":6818,"date":"2010-06-22T12:47:14","date_gmt":"2010-06-22T17:47:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=6818"},"modified":"2016-12-10T15:04:04","modified_gmt":"2016-12-10T21:04:04","slug":"el-problema-de-la-senora-blynn-el-problema-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-problema-de-la-senora-blynn-el-problema-del-mundo\/","title":{"rendered":"El problema de la se\u00f1ora Blynn, el problema del mundo"},"content":{"rendered":"<p>Este mes, un cuento poco conocido de <a href=\"http:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Patricia_Highsmith\">Patricia Highsmith<\/a> (1921-1995), la gran narradora de origen estadounidense que se volvi\u00f3 famosa como escritora de novelas policiacas y demostr\u00f3 en ellas un talento excepcional para crear personajes y situaciones. Los lectores del resto de su obra no encontrar\u00e1n aqu\u00ed mucha violencia, pero s\u00ed la misma visi\u00f3n de lo m\u00e1s <a href=\"http:\/\/thisrecording.com\/today\/2011\/8\/15\/in-which-patricia-highsmith-endures-a-depression-equal-to-he.html\">sombr\u00edo<\/a> y terrible del ser humano: s\u00f3lo cambia el escenario, como el t\u00edtulo del cuento sugiere.<\/p>\n[fusion_builder_container hundred_percent=\u00bbyes\u00bb overflow=\u00bbvisible\u00bb][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=\u00bb1_1&#8243; background_position=\u00bbleft top\u00bb background_color=\u00bb\u00bb border_size=\u00bb\u00bb border_color=\u00bb\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb spacing=\u00bbyes\u00bb background_image=\u00bb\u00bb background_repeat=\u00bbno-repeat\u00bb padding=\u00bb\u00bb margin_top=\u00bb0px\u00bb margin_bottom=\u00bb0px\u00bb class=\u00bb\u00bb id=\u00bb\u00bb animation_type=\u00bb\u00bb animation_speed=\u00bb0.3&#8243; animation_direction=\u00bbleft\u00bb hide_on_mobile=\u00bbno\u00bb center_content=\u00bbno\u00bb min_height=\u00bbnone\u00bb]\n<p>\u00abThe Trouble With Mrs. Blynn, The Trouble With the World\u00bb fue encontrado entre <a href=\"http:\/\/ead.nb.admin.ch\/html\/highsmith.html\">los papeles de Highsmith<\/a> despu\u00e9s de su muerte y se public\u00f3 en la antolog\u00eda p\u00f3stuma <em>Nothing That Meets the Eye<\/em> (2003). Ignoro qui\u00e9n tradujo al espa\u00f1ol la presente versi\u00f3n.<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/Patricia-Highsmith.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"13357\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/el-problema-de-la-senora-blynn-el-problema-del-mundo\/patricia-highsmith\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/Patricia-Highsmith.jpeg\" data-orig-size=\"550,375\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Patricia Highsmith\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/Patricia-Highsmith.jpeg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/Patricia-Highsmith.jpeg\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"375\" class=\"aligncenter size-full wp-image-13357\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/Patricia-Highsmith.jpeg 550w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/Patricia-Highsmith-300x205.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>EL PROBLEMA DE LA SE\u00d1ORA BLYNN, EL PROBLEMA DEL MUNDO<\/strong><br \/>\nPatricia Highsmith<\/p>\n<p>La se\u00f1ora Palmer se estaba muriendo, ni a ella ni a ninguna otra persona de la casa le cab\u00eda la menor duda al respecto. Los habitantes de la casa hab\u00edan pasado de ser dos, la se\u00f1ora Palmer y Elsie, la doncella, a ser cuatro en los diez \u00faltimos d\u00edas. La hija de Elsie, Liza, que ten\u00eda 14 a\u00f1os, hab\u00eda acudido a ayudar a su madre y se hab\u00eda llevado a su peludo perro pastor, Princy, que para la se\u00f1ora Palmer era el cuarto habitante de la casa. Liza se pasaba la mayor parte del tiempo trabajando en la cocina y dorm\u00eda en la peque\u00f1a habitaci\u00f3n de techo bajo con dos literas situada tan s\u00f3lo unos escalones m\u00e1s abajo de la habitaci\u00f3n de la se\u00f1ora Palmer. La casa era peque\u00f1a: un saloncito, comedor y cocina en la planta baja, y arriba, el dormitorio de la se\u00f1ora Palmer, el cuarto de las literas y un cuartito donde dorm\u00eda Elsie. Todos los techos eran bajos y las puertas y el techo de la escalera a\u00fan m\u00e1s bajos, de modo que uno ten\u00eda que agachar la cabeza constantemente.<br \/>\nLa se\u00f1ora Palmer pens\u00f3 que ya no tendr\u00eda que seguir agachando la cabeza mucho tiempo, ya que s\u00f3lo se levantaba dos veces al d\u00eda, con su bata color lavanda ce\u00f1ida al cuerpo contra el fr\u00edo, camino del cuarto de ba\u00f1o. Ten\u00eda leucemia. No sufr\u00eda ning\u00fan dolor, pero estaba terriblemente d\u00e9bil. Ten\u00eda sesenta y un a\u00f1os. Su hijo Gregory, oficial de la RAF, estaba destacado en Oriente Pr\u00f3ximo. Tal vez llegar\u00eda a tiempo y tal vez no. La se\u00f1ora Palmer, de forma deliberada, no le hab\u00eda mandado un telegrama urgente, pues no quer\u00eda molestarle ni importunarle, y en su telegrama de respuesta, \u00e9l hab\u00eda dicho simplemente que har\u00eda lo posible por conseguir un permiso e ir a verla, y que le comunicar\u00eda la fecha exacta de su llegada. Su propio telegrama hab\u00eda sido cobarde, pens\u00f3 la se\u00f1ora Palmer. Por qu\u00e9 no hab\u00eda tenido el valor de decirle claramente: \u00abMe estoy muriendo, no creo que dure m\u00e1s de una semana. \u00bfPuedes venir a verme?\u00bb<br \/>\n&#8211;\u00a1Se\u00f1ora Palmer! &#8211;Elsie asom\u00f3 la cabeza por la puerta, con una mano enharinada apoyada en el quicio&#8211; \u00bfA qu\u00e9 hora ha dicho hoy la se\u00f1ora Blynn, a las cuatro y media o a las cinco y media?<br \/>\nLa se\u00f1ora Palmer no lo sab\u00eda, y le parec\u00eda que no ten\u00eda ninguna importancia.<br \/>\n&#8211;Creo que a las cinco y media.<br \/>\nElsie asinti\u00f3 preocupada, pensando en qu\u00e9 servir\u00eda con el t\u00e9 si era a las cinco y media y no a las cuatro y media. El t\u00e9 de las cinco y media pod\u00eda ser menos sustancioso, porque la se\u00f1ora Blynn ya habr\u00eda tomado un t\u00e9 en otra parte.<br \/>\n&#8211;\u00bfQuiere que le traiga algo, se\u00f1ora Palmer? &#8211;pregunt\u00f3 en un tono dulce, con sincera preocupaci\u00f3n.<br \/>\n&#8212; No, gracias, Elsie, estoy bien &#8211;la se\u00f1ora Palmer suspir\u00f3 cuando Elsie volvi\u00f3 a cerrar la puerta. Elsie era voluntariosa, pero no inteligente. La se\u00f1ora Palmer no pod\u00eda hablar con ella, y aunque no pretend\u00eda hablar de cosas \u00edntimas con ella, s\u00ed le habr\u00eda gustado tener la sensaci\u00f3n de que pod\u00eda hablar con alguien en la casa si lo deseaba.<br \/>\nLa se\u00f1ora Palmer no ten\u00eda amigos \u00edntimos en el pueblo, porque s\u00f3lo llevaba un mes all\u00ed. Se dirig\u00eda a Escocia cuando la invadi\u00f3 otra vez aquella debilidad y se desmay\u00f3 en el and\u00e9n de la estaci\u00f3n de Ipswich. Un largo viaje a Escocia en tren o incluso en avi\u00f3n pareci\u00f3 entonces totalmente fuera de lugar, de modo que, siguiendo las indicaciones de un m\u00e9dico desconocido, la se\u00f1ora Palmer hab\u00eda cogido un taxi y se hab\u00eda desplazado a un pueblo de la costa este llamado Eamington, donde, seg\u00fan el propio m\u00e9dico, hab\u00eda una enfermera que visitaba a domicilio, y donde el aire era espl\u00e9ndido y vigorizante. Obviamente, el m\u00e9dico hab\u00eda pensado que s\u00f3lo necesitaba descansar unas semanas y que luego se recuperar\u00eda, pero la se\u00f1ora Palmer ten\u00eda la premonici\u00f3n de que eso no era verdad. Los primeros d\u00edas se hab\u00eda encontrado mejor en aquel pueblo peque\u00f1o y tranquilo, hab\u00eda visto la casita llamada Sea Maiden, doncella del mar, y la hab\u00eda alquilado enseguida, pero la racha de energ\u00eda hab\u00eda durado poco. Ya en Sea Maiden hab\u00eda vuelto a desmayarse y ten\u00eda la sensaci\u00f3n de que Elsie e incluso otras personas que hab\u00edan conocido, como el se\u00f1or Frowley, el agente inmobiliario, tomaban a mal su faiblesse. Ella no s\u00f3lo era una extra\u00f1a que hab\u00eda venido a molestarles, a pedirles cosas, sino que su reca\u00edda pon\u00eda en cuesti\u00f3n los poderes curativos del aire de Eamington, que, en aquel momento, consist\u00eda b\u00e1sicamente en vientos de tormenta que azotaban d\u00eda y noche desde el noreste, arrancando los botones de los abrigos y cubriendo todas las ventanas de las casas costeras de una pel\u00edcula opaca de sal y rociaduras del mar. La se\u00f1ora Palmer sent\u00eda convertirse en una carga, pero por lo menos pod\u00eda pagarlo, pens\u00f3. Hab\u00eda alquilado una casa de campo bastante desvencijada que de lo contrario habr\u00eda estado vac\u00eda todo el invierno, pues ya era principios de febrero. Hab\u00eda contratado a Elsie, ofreci\u00e9ndole un salario por encima de lo habitual en Eamington, le pagaba a la se\u00f1ora Blynn una guinea por una visita de media hora (y la mayor parte de aquella media hora se consum\u00eda con el t\u00e9) y pronto dar\u00eda trabajo a la funeraria, al sacrist\u00e1n y tal vez tambi\u00e9n a la florister\u00eda. Adem\u00e1s, hab\u00eda pagado por adelantado el alquiler de marzo.<br \/>\nAl o\u00edr unos pasos r\u00e1pidos en el pavimento, en un momento de calma del rugido del viento, la se\u00f1ora Palmer se incorpor\u00f3 un poco en la cama. Llegaba la se\u00f1ora Blynn. Un ansioso ce\u00f1o transform\u00f3 la fina piel de la frente de la se\u00f1ora Palmer, pero ella sonri\u00f3 cort\u00e9smente, con una cortes\u00eda anticipada. Cogi\u00f3 el espejo de mango largo que hab\u00eda en la mesita de noche. Su cara gris\u00e1cea hab\u00eda dejado de impresionarla o avergonzarla. La edad era la edad, la muerte era la muerte, y aunque no era guapa, segu\u00eda sintiendo el impulso de hacer lo que pudiera por parecer m\u00e1s agradable al mundo.<br \/>\nSe arregl\u00f3 un poco el pelo, se humedeci\u00f3 los labios, esboz\u00f3 una leve sonrisa, equilibr\u00f3 los hombros del camis\u00f3n y se acerc\u00f3 m\u00e1s su rebeca rosa. Su palidez le volv\u00eda los ojos a\u00fan m\u00e1s azules. Ese era un pensamiento agradable.<br \/>\nElsie llam\u00f3 a la puerta y la abri\u00f3 al mismo tiempo.<br \/>\n&#8211;La se\u00f1ora Blynn, se\u00f1ora.<br \/>\n&#8211;Buenas tardes, se\u00f1ora Palmer &#8211;dijo la se\u00f1ora Blynn, bajando los dos escalones desde el umbral a la habitaci\u00f3n de la se\u00f1ora Palmer. Era una mujer corpulenta, con el pelo rubio oscuro y de altura mediana, de unos cuarenta y cinco a\u00f1os, y llevaba su habitual traje de dos piezas, grueso y negro, con un broche rosa en forma de flor sobre el pecho izquierdo, los labios pintados de rosa p\u00e1lido y tacones bastante altos. Como muchas mujeres de Eamington, era viuda de marino, y hab\u00eda empezado a trabajar de enfermera despu\u00e9s de los cuarenta. En el pueblo la consideraban una mujer en\u00e9rgica que hac\u00eda su trabajo eficazmente&#8211;. \u00bfC\u00f3mo se encuentra esta tarde?<br \/>\n&#8211;Buenas tardes. Digamos que bien, dentro de lo que cabe &#8211;dijo la se\u00f1ora Palmer, haciendo un esfuerzo para mostrarse animosa. Ya estaba soltando las s\u00e1banas remetidas, prepar\u00e1ndose para apartarlas del todo y que la enfermera le pusiera su inyecci\u00f3n diaria.<br \/>\nPero la se\u00f1ora Blynn permanec\u00eda de pie con una sonrisa ausente en medio de la habitaci\u00f3n, con las manos puestas hacia atr\u00e1s en las caderas, examinando las paredes y mirando por la ventana. La se\u00f1ora Blynn hab\u00eda vivido en aquella casa con su marido en otro tiempo, durante los seis primeros meses de matrimonio, y todos los d\u00edas hac\u00eda alg\u00fan comentario al respecto. Su marido hab\u00eda sido capit\u00e1n de un barco mercante y hab\u00eda muerto diez a\u00f1os atr\u00e1s al colisionar con un barco sueco s\u00f3lo a cincuenta millas de Eamington. La se\u00f1ora Blynn nunca hab\u00eda vuelto a casarse. Elsie dec\u00eda que su casa estaba llena de fotograf\u00edas del capit\u00e1n en uniforme y de su barco.<br \/>\n&#8211;S\u00ed, es una casita maravillosa &#8211;dijo la se\u00f1ora Blynn&#8211;, aunque est\u00e9 expuesta al viento &#8211;mir\u00f3 a la se\u00f1ora Palmer con ojos brillantes, como diciendo: \u00abBueno, y ahora vamos a poner esa inyecci\u00f3n a ver si se pone bien de una vez, \u00bfde acuerdo?\u00bb<br \/>\nPero su expresi\u00f3n cambi\u00f3 al instante. Hurg\u00f3 en su bolso negro en busca de la jeringa y el frasco de claro fluido que no servir\u00eda de nada. Su boca perdi\u00f3 la sonrisa y se curv\u00f3 hacia abajo y se acentuaron las arrugas en las comisuras. Cuando se concentraba en el descarnado cuerpo de la se\u00f1ora Palmer sus ojos verde gris\u00e1ceo se volv\u00edan vidriosos, como si no viera nada ni necesitara ver nada: aqu\u00e9l era su oficio y ella sab\u00eda c\u00f3mo hacerlo. La se\u00f1ora Palmer era un objeto, que pagaba una guinea por la visita. El objeto iba a morir. La se\u00f1ora Blynn se volv\u00eda ap\u00e1tica, como si ni siquiera la p\u00e9rdida de la guinea diaria en tres u ocho d\u00edas le importara tampoco.<br \/>\nA la se\u00f1ora Palmer no le importaban en absoluto las guineas, pero en vista del hecho de que pronto iba a dejar este mundo, le hubiera gustado que la se\u00f1ora Blynn mostrara alg\u00fan rasgo humano, como el deseo de prolongar las guineas de sus visitas.<br \/>\nLos ojos de la se\u00f1ora Blynn segu\u00edan vidriosos, incluso cuando mir\u00f3 hacia la puerta para ver si llegaba Elsie con el t\u00e9.<br \/>\nOcasionalmente, el suelo de madera del vest\u00edbulo cruj\u00eda por el calor o por la ausencia del mismo, y tambi\u00e9n cruj\u00eda cuando alguien andaba cerca de la puerta.<br \/>\nAquel d\u00eda le doli\u00f3 la inyecci\u00f3n, pero la se\u00f1ora Palmer aguant\u00f3 sin rechistar. En realidad, no era nada y sonri\u00f3 ante su insignificancia.<br \/>\n&#8211;Hoy ha salido un poco el sol, \u00bfverdad? &#8211;dijo.<br \/>\n&#8212; \u00bfAh, s\u00ed? &#8211;la se\u00f1ora Blynn extrajo la aguja.<br \/>\n&#8211;Hacia las once de la ma\u00f1ana, me he fijado. D\u00e9bilmente hizo un gesto con el brazo se\u00f1alando hacia la ventana que quedaba tras ella.<br \/>\n&#8212; Pues ya era hora &#8211;respondi\u00f3 la se\u00f1ora Blynn, guardando su instrumental en el bolso&#8211;. Dios m\u00edo, y tambi\u00e9n viene bien un poco de fuego &#8211;hab\u00eda cerrado el bolso y se frotaba las manos, acerc\u00e1ndose a la chimenea.<br \/>\nPrincy estaba echado ante el fuego cuan largo era, como si fuese una alfombra de pelo largo enrollada.<br \/>\nLa se\u00f1ora Palmer intent\u00f3 pensar en algo agradable que decir sobre el marido de la se\u00f1ora Blynn, su \u00e9poca en aquella casa, el pueblo, lo que fuera. Pero s\u00f3lo pod\u00eda pensar en que la vida de la se\u00f1ora Blynn deb\u00eda de haber sido muy solitaria desde la muerte de su marido. No hab\u00edan tenido hijos. Seg\u00fan Elsie, la se\u00f1ora Blynn adoraba a su marido y estaba orgullosa de no haber vuelto a casarse.<br \/>\n&#8211;\u00bfTiene muchos pacientes en esta \u00e9poca del a\u00f1o? &#8211;pregunt\u00f3.<br \/>\n&#8211;Oh, s\u00ed. Como siempre &#8211;contest\u00f3 la se\u00f1ora Blynn, todav\u00eda frente al fuego y frot\u00e1ndose las manos.<br \/>\nQui\u00e9n, se pregunt\u00f3 la se\u00f1ora Palmer. H\u00e1blame de ellos. Esper\u00f3, respirando suavemente.<br \/>\nElsie llam\u00f3 una vez, golpeando con un canto de la bandeja en la puerta.<br \/>\n&#8211;Pase, Elsie &#8211;dijeron las dos a la vez, la se\u00f1ora Blynn un poco m\u00e1s alto.<br \/>\n&#8211;Aqu\u00ed tienen &#8211;dijo Elsie, poniendo la bandeja sobre una banqueta, formada por dos s\u00f3lidos almohadones color verde oliva, apilados uno sobre otro. Por el lado de uno de los bollitos chorre\u00f3 mantequilla derretida, que cay\u00f3 sobre el plato y empez\u00f3 a solidificarse mientras Elsie serv\u00eda el t\u00e9.<br \/>\nElsie le tendi\u00f3 a la se\u00f1ora Palmer una taza de t\u00e9 con tres terrones de az\u00facar, pero sin bollo, porque la se\u00f1ora Blynn dec\u00eda que eran demasiado indigestos para ella. A la se\u00f1ora Palmer no le importaba. De todas formas apreciaba la visi\u00f3n de los bollitos bien untados de mantequilla, y de gente sana como la se\u00f1ora Blynn comi\u00e9ndoselos. Le ofrecieron una galleta de jengibre y la rechaz\u00f3. La se\u00f1ora Blynn habl\u00f3 brevemente con Elsie de las ca\u00f1er\u00edas de su casa, de alguna oferta que hab\u00eda aquella semana en la carnicer\u00eda mientras Elsie permanec\u00eda de pie con los brazos cruzados, apoyada en el marco de la puerta, dejando pasar una corriente de aire fr\u00edo hacia la se\u00f1ora Palmer. Elsie anotaba mentalmente toda la informaci\u00f3n de la se\u00f1ora Blynn sobre precios. Ahora era la salsa de tomate de la tienda de diet\u00e9tica, que estaba de oferta aquella semana.<br \/>\n&#8212; Ll\u00e1meme si necesita algo &#8211;dijo Elsie como de costumbre, agachando la cabeza para salir.<br \/>\nLa se\u00f1ora Blynn estaba absorta en sus bollos, inclinada para que la mantequilla que chorreaba cayera al suelo y no en su falda.<br \/>\nLa se\u00f1ora Palmer se estremeci\u00f3 y se tap\u00f3 m\u00e1s.<br \/>\n&#8211;\u00bfVa a venir su hijo? &#8211;pregunt\u00f3 la se\u00f1ora Blynn en voz alta y clara, mirando directamente a la se\u00f1ora Palmer.<br \/>\nLa se\u00f1ora Palmer no sab\u00eda lo que Elsie le habr\u00eda contado a la se\u00f1ora Blynn. Ella le hab\u00eda dicho a Elsie que su hijo tal vez viniera, eso era todo.<br \/>\n&#8211;A\u00fan no lo s\u00e9. Supongo que est\u00e1 esperando a decirme la fecha exacta&#8230; o para comprobar si puede o no. Ya sabe c\u00f3mo son las cosas en las fuerzas a\u00e9reas.<br \/>\n&#8211;Humm &#8211;dijo la se\u00f1ora Blynn a trav\u00e9s de un bollo, como si por supuesto tuviera que saberlo, ya que su marido hab\u00eda sido militar&#8211;. Si no me equivoco, es su \u00fanico hijo y heredero.<br \/>\n&#8211;El \u00fanico &#8211;contest\u00f3 la se\u00f1ora Palmer.<br \/>\n&#8211;\u00bfEst\u00e1 casado?<br \/>\n&#8212; S\u00ed &#8211;y anticip\u00e1ndose a la siguiente pregunta: &#8211;Tiene una hija, pero a\u00fan es muy peque\u00f1a.<br \/>\nLos ojos de la se\u00f1ora Blynn vagaron hacia la mesita de noche de la se\u00f1ora Palmer y, de pronto, \u00e9sta se dio cuenta de que estaba observando&#8230; su broche de amatista. La se\u00f1ora Palmer lo hab\u00eda llevado en su rebeca unos d\u00edas, hasta que se hab\u00eda encontrado tan mal que el broche ya no la animaba, e incluso hab\u00eda empezado a verlo cursi, por lo que hab\u00eda acabado quit\u00e1ndoselo.<br \/>\n&#8211;Es un broche muy bonito &#8211;dijo la se\u00f1ora Blynn.<br \/>\n&#8211;S\u00ed. Me lo regal\u00f3 mi marido hace a\u00f1os.<br \/>\nLa se\u00f1ora Blynn se acerc\u00f3 a mirarlo, pero no lo toc\u00f3. La amatista rectangular estaba engarzada en diminutos brillantes.<br \/>\nSe qued\u00f3 all\u00ed de pie, mir\u00e1ndolo con ojos atentos y saltones.<br \/>\n&#8211;Supongo que se lo dejar\u00e1 a su hijo&#8230; o a su mujer.<br \/>\nLa se\u00f1ora Palmer enrojeci\u00f3, inc\u00f3moda o disgustada. La verdad era que no hab\u00eda pensado a qui\u00e9n se lo iba a dejar.<br \/>\n&#8211;Supongo que mi hijo se lo quedar\u00e1 todo, como mi heredero.<br \/>\n&#8211;Espero que su mujer sepa apreciarlo &#8211;dijo la se\u00f1ora Blynn con una sonrisa, d\u00e1ndose la vuelta para dejar la taza de t\u00e9 en el platillo.<br \/>\nLuego, la se\u00f1ora Palmer cay\u00f3 en cuenta de que la se\u00f1ora Blynn llevaba d\u00edas mirando aquel broche, cada vez que sus ojos se desviaban hacia la mesilla de noche. Cuando se march\u00f3 la se\u00f1ora Blynn, la se\u00f1ora Palmer cogi\u00f3 el broche y lo guard\u00f3 en la palma de su mano, con actitud protectora. Su joyero estaba en el otro extremo de la habitaci\u00f3n. En aquel momento entr\u00f3 Elsie.<br \/>\n&#8211;Elsie, \u00bfle importar\u00eda pasarme esa caja azul de ah\u00ed? &#8211;le dijo la se\u00f1ora Palmer.<br \/>\n&#8211;Claro, se\u00f1ora &#8211;contest\u00f3 Elsie, desvi\u00e1ndose desde la bandeja del t\u00e9 hacia la caja que hab\u00eda sobre la estanter\u00eda&#8211;. \u00bf\u00c9sta?<br \/>\n&#8211;S\u00ed, gracias. &#8211;La se\u00f1ora Palmer la cogi\u00f3, levant\u00f3 la tapa y guard\u00f3 el broche junto al collar de perlas. No ten\u00eda muchas joyas, tal vez diez u once piezas, pero cada una evocaba una ocasi\u00f3n especial de su vida, un periodo especial, y las apreciaba todas. Observ\u00f3 el perfil romo y sincero de Elsie, que se inclinaba sobre la bandeja, orden\u00e1ndolo todo para poder llev\u00e1rselo en un solo viaje.<br \/>\n&#8211;Esta se\u00f1ora Blynn &#8211;dijo Elsie, negando con la cabeza y sin mirar a la se\u00f1ora Palmer&#8211;. Me ha preguntado si cre\u00eda que su hijo vendr\u00eda. \u00bfY c\u00f3mo voy a saberlo yo? Le dije que s\u00ed, que yo supon\u00eda que s\u00ed &#8211;Estaba de pie con la bandeja, mirando a la se\u00f1ora Palmer y sonriendo t\u00edmidamente, como si hubiera hablado demasiado&#8211;. El problema de la se\u00f1ora Blynn es que siempre est\u00e1 metiendo la nariz en todo, si me perdona la expresi\u00f3n. Siempre est\u00e1 haciendo preguntas, \u00bfsabe?<br \/>\nLa se\u00f1ora Palmer asinti\u00f3, sinti\u00e9ndose demasiado d\u00e9bil en aquel momento como para hacer un comentario. Tampoco ten\u00eda nada que decir. Pens\u00f3 que Elsie hab\u00eda pasado junto al broche de amatista durante d\u00edas y nunca lo hab\u00eda mencionado ni tocado, seguramente ni siquiera se hab\u00eda fijado en \u00e9l. De pronto comprendi\u00f3 que prefer\u00eda con mucho a Elsie que a la se\u00f1ora Blynn.<br \/>\n&#8212; El problema de la se\u00f1ora Blynn&#8230; Tiene buenas intenciones, pero&#8230; &#8211;Elsie hizo tambalearse y tintinear la bandeja en su esfuerzo por encogerse de hombros&#8211; Es una l\u00e1stima. Todo el mundo lo dice &#8211;concluy\u00f3, como si aquello le resumiera todo, y se dirigi\u00f3 a la puerta ya abierta&#8211;. Con el t\u00e9, por ejemplo. Siempre hay que comprarle esto y aquello, como si fuera una gran se\u00f1ora o algo as\u00ed. Me lo dice un d\u00eda antes. No entiendo por qu\u00e9 no trae ella misma lo que quiere de la panader\u00eda de vez en cuando. Ya sabe lo que quiero decir.<br \/>\nLa se\u00f1ora Palmer asinti\u00f3. Supuso que s\u00ed lo sab\u00eda. La se\u00f1ora Blynn era como una de las antiguas ni\u00f1eras de Gregory. Como una divorciada que su marido y ella hab\u00edan conocido en Londres. En realidad, se parec\u00eda a mucha gente.<br \/>\nLa se\u00f1ora Palmer muri\u00f3 dos d\u00edas m\u00e1s tarde. Fue un d\u00eda en que la se\u00f1ora Blynn entr\u00f3 y sali\u00f3 de la casa seis u ocho veces.<br \/>\nPor la ma\u00f1ana hab\u00eda llegado un telegrama de Gregory, diciendo que por fin hab\u00eda conseguido un permiso y que saldr\u00eda en cuesti\u00f3n de horas y aterrizar\u00eda en un aeropuerto militar cerca de Eamington. La se\u00f1ora Palmer no sab\u00eda s\u00ed llegar\u00eda a verle o no, no pod\u00eda valorar con tanta precisi\u00f3n hasta cu\u00e1ndo durar\u00edan sus fuerzas. La se\u00f1ora Blynn le tomaba la temperatura y el pulso con frecuencia, luego giraba sobre un pie en la habitaci\u00f3n, mirando a su alrededor como si estuviera sola y sumida en sus pensamientos. Ten\u00eda una mirada inexpresivamente agradable y sus mejillas frescas y satinadas irradiaban salud.<br \/>\n&#8212; Su hijo vendr\u00e1 hoy &#8211;hab\u00eda dicho, medio pregunt\u00e1ndolo, la se\u00f1ora Blynn en una de sus visitas.<br \/>\n&#8212; S\u00ed &#8211;contest\u00f3 la se\u00f1ora Palmer.<br \/>\nYa empezaba a oscurecer, aunque s\u00f3lo eran las cuatro de la tarde. Aqu\u00e9llas fueron las \u00faltimas palabras claras que intercambi\u00f3 con alguien, porque despu\u00e9s se sumi\u00f3 en una especie de enso\u00f1aci\u00f3n. Ve\u00eda a la se\u00f1ora Blynn mirando la cajita azul de la estanter\u00eda, mir\u00e1ndola fijamente incluso mientras sacud\u00eda el term\u00f3metro. La se\u00f1ora Palmer llam\u00f3 a Elsie e hizo que le acercara la caja. La se\u00f1ora Blynn ya no estaba en la habitaci\u00f3n.<br \/>\n&#8211;Esto es para mi hijo, cuando llegue &#8211;dijo la se\u00f1ora Palmer&#8211;. Todo. Cada una de las piezas. \u00bfEntendido? Est\u00e1 todo escrito&#8230; &#8211;Pero aunque estuviera todo detallado, una pieza suelta como el broche de amatista pod\u00eda extraviarse y tal vez Gregory nunca hiciera nada al respecto, tal vez ni siquiera lo echar\u00eda en falta, o tal vez pensar\u00eda que ella lo hab\u00eda perdido en alguna parte durante las \u00faltimas semanas y no lo hab\u00eda comunicado. Gregory era as\u00ed. Luego la se\u00f1ora Palmer sonri\u00f3 para s\u00ed, y tambi\u00e9n se rega\u00f1\u00f3 un poco. No puedes llev\u00e1rtelo contigo. Aquello era una verdad como un templo, y la gente que lo intentaba era despreciable y bastante absurda&#8211;. \u00a1Elsie, esto es para usted! &#8211;dijo la se\u00f1ora Palmer y le tendi\u00f3 a Elsie el broche de amatista.<br \/>\n&#8211;\u00a1Oh, se\u00f1ora Palmer! \u00a1Oh no, no puedo aceptar algo as\u00ed! &#8211;dijo Elsie, y no s\u00f3lo no lo cogi\u00f3 sino que incluso retrocedi\u00f3 un paso.<br \/>\n&#8211;Ha sido muy buena conmigo &#8211;dijo la se\u00f1ora Palmer. Estaba muy cansada y su brazo cay\u00f3 sobre la cama&#8211;. Est\u00e1 bien &#8211;murmur\u00f3, al ver que era in\u00fatil.<br \/>\nSu hijo lleg\u00f3 a las seis de aquella tarde, se sent\u00f3 al borde de su cama, le cogi\u00f3 la mano y le beso la frente. Pero cuando se muri\u00f3, la se\u00f1ora Blynn estaba m\u00e1s cerca, inclin\u00e1ndose sobre ella con su ancha cara lisa y aterciopelada y sus ojos verde gris\u00e1ceo, tan inexpresivos como los de un fant\u00e1stico reptil.<br \/>\nLa se\u00f1ora Blynn continu\u00f3 hasta el final diciendo cosas animosas y concluyentes como \u00abAhora respira bien. Eso es&#8230;\u00bb o \u00abNo hace mucho fr\u00edo, \u00bfverdad? Bien&#8230;\u00bb. Un poco antes, alguien hab\u00eda mencionado la posibilidad de llamar a un sacerdote, pero Gregory y la se\u00f1ora Palmer lo hab\u00edan rechazado. De modo que fueron los ojos de la se\u00f1ora Blynn lo \u00faltimo que vio cuando la vida la abandonaba. La se\u00f1ora Blynn tan autoritaria, fuerte y eficaz que uno podr\u00eda haberla tomado por el propio Dios. Sobre todo porque cuando la se\u00f1ora Palmer mir\u00f3 a su hijo, realmente no lo vio, s\u00f3lo distingui\u00f3 una vaga y p\u00e1lida figura en la esquina, alto y erguido, con una mancha oscura arriba que deb\u00eda de ser su pelo. \u00c9l la estaba mirando, pero ella ya estaba demasiado d\u00e9bil como para llamarle. De todas formas, la se\u00f1ora Blynn hab\u00eda hecho que todos se apartaran. Elsie tambi\u00e9n estaba de pie apoyada en la puerta cerrada, dispuesta a salir corriendo por lo que hiciere falta, dispuesta a obedecer a cualquier petici\u00f3n. Cerca de ella estaba la peque\u00f1a figura de Liza, que ocasionalmente susurraba algo y era acallada por su madre.<br \/>\nEn un instante, la se\u00f1ora Palmer vio toda su vida &#8211;su despreocupada ni\u00f1ez y su juventud, su matrimonio feliz, la sombra de la muerte de su otro hijo a los diez a\u00f1os, el impacto de la muerte de su marido ocho a\u00f1os atr\u00e1s&#8211;, pero en conjunto hab\u00eda sido una vida feliz, pens\u00f3, aunque le hubiera gustado tener mejor car\u00e1cter, m\u00e1s puro, no haber mostrado nunca mal genio o ego\u00edsmo, por ejemplo. Todo formaba ya parte del pasado, pero lo que quedaba era una sensaci\u00f3n de que ella hab\u00eda sido imperfecta, inadecuada, como lo era ahora la presencia de la se\u00f1ora Blynn, como la d\u00e9bil sonrisa de la se\u00f1ora Blynn, inadecuada para el momento y la ocasi\u00f3n. La se\u00f1ora Blynn no lo entend\u00eda. Ni siquiera la conoc\u00eda. En cierto modo, la se\u00f1ora Blynn no pod\u00eda comprender la buena voluntad.<br \/>\nEse era el error, el error de la propia vida. La vida es un largo fracaso de comprensi\u00f3n, pens\u00f3 la se\u00f1ora Palmer, una larga y falsa cerraz\u00f3n del coraz\u00f3n.<br \/>\nLa se\u00f1ora Palmer ten\u00eda el broche de amatista en la mano izquierda cerrada. Horas atr\u00e1s, en alg\u00fan momento de la tarde, lo hab\u00eda cogido con la idea de preservarlo, pero ahora se daba cuenta de que hab\u00eda sido absurdo. Tambi\u00e9n hab\u00eda querido d\u00e1rselo a Gregory directamente y se le hab\u00eda olvidado. Su mano cerrada se levant\u00f3 dos o tres cent\u00edmetros, sus labios se movieron, pero no sali\u00f3 de ellos ning\u00fan sonido. Quer\u00eda d\u00e1rselo a la se\u00f1ora Blynn: un gesto positivo y generoso que todav\u00eda pod\u00eda compensar aquella esencia de incomprensi\u00f3n, pens\u00f3, pero ya no ten\u00eda fuerzas para realizar su voluntad, y aquello tambi\u00e9n era como la vida, todo llegaba un poco demasiado tarde. Los p\u00e1rpados de la se\u00f1ora Palmer se cerraron ante la visi\u00f3n de los vidriosos y atentos ojos de la se\u00f1ora Blynn.[\/fusion_builder_column][\/fusion_builder_row][\/fusion_builder_container]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento poco conocido de Patricia Highsmith (1921-1995).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13357,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[4],"tags":[22,1949,185,1028,194,2855,1948,1950,521],"class_list":["post-6818","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-el-problema-de-la-senora-blynn-el-problema-del-mundo","tag-escritoras","tag-escritores-en-lengua-inglesa","tag-escritores-estadounidenses","tag-literatura","tag-patricia-highsmith","tag-textos-postumos","tag-textos-que-no-estaban-en-la-red"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/Patricia-Highsmith.jpeg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-1LY","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6818","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6818"}],"version-history":[{"count":17,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6818\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13361,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6818\/revisions\/13361"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13357"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6818"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6818"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6818"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}