{"id":6423,"date":"2010-05-24T10:31:48","date_gmt":"2010-05-24T15:31:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=6423"},"modified":"2016-12-10T15:06:08","modified_gmt":"2016-12-10T21:06:08","slug":"los-pajaros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/los-pajaros\/","title":{"rendered":"Los p\u00e1jaros"},"content":{"rendered":"<p>La <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Los_p%C3%A1jaros\">pel\u00edcula<\/a> cl\u00e1sica de Alfred Hitchcock (1963) es una adaptaci\u00f3n, sumamente libre, del cuento que sigue. <a href=\"http:\/\/www.dumaurier.org\/index.html\">Daphne du Maurier<\/a> (1907-1989), inglesa, fue autora de numerosos libros entre novelas, colecciones de cuentos, cr\u00f3nicas y memorias, aunque se le recuerda  en especial por las adaptaciones f\u00edlmicas que se han hecho de varios de sus textos (adem\u00e1s de <em>Los p\u00e1jaros<\/em>, por ejemplo, otras dos pel\u00edculas de Hitchcock: <em>Rebeca<\/em> y <em>Posada Jamaica<\/em>, parten de trabajos suyos). Como no intent\u00f3 innovaciones formales a la manera de otros autores de la \u00e9poca, y su prosa se acerca m\u00e1s a la de sus precursores en el siglo XIX, a veces se le tiene como una autora de escaso inter\u00e9s; sin embargo, era una excelente creadora de tramas de suspenso y sus atm\u00f3sferas inquietantes sorprenden por la parquedad de los recursos que emplea para crearlas.<\/p>\n[fusion_builder_container hundred_percent=\u00bbyes\u00bb overflow=\u00bbvisible\u00bb][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=\u00bb1_1&#8243; background_position=\u00bbleft top\u00bb background_color=\u00bb\u00bb border_size=\u00bb\u00bb border_color=\u00bb\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb spacing=\u00bbyes\u00bb background_image=\u00bb\u00bb background_repeat=\u00bbno-repeat\u00bb padding=\u00bb\u00bb margin_top=\u00bb0px\u00bb margin_bottom=\u00bb0px\u00bb class=\u00bb\u00bb id=\u00bb\u00bb animation_type=\u00bb\u00bb animation_speed=\u00bb0.3&#8243; animation_direction=\u00bbleft\u00bb hide_on_mobile=\u00bbno\u00bb center_content=\u00bbno\u00bb min_height=\u00bbnone\u00bb]<figure id=\"attachment_6409\" aria-describedby=\"caption-attachment-6409\" style=\"width: 200px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"6409\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/los-pajaros\/daphne-du-maurier\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/daphne-du-maurier.jpg\" data-orig-size=\"200,305\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Dahpne du Maurier\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Daphne du Maurier&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/daphne-du-maurier.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/daphne-du-maurier.jpg\" alt=\"\" title=\"Dahpne du Maurier\" width=\"200\" height=\"305\" class=\"size-full wp-image-6409\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/daphne-du-maurier.jpg 200w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/daphne-du-maurier-196x300.jpg 196w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-6409\" class=\"wp-caption-text\">Daphne du Maurier<\/figcaption><\/figure>\n<p>\u00abThe Birds\u00bb se public\u00f3 primero en el libro <em>The Apple Tree<\/em> (1952; la presente traducci\u00f3n es de Adolfo Mart\u00edn). Es una narraci\u00f3n bastante extensa, y con un final abierto, pero conserva la unidad de efecto y trama de un cuento con forma cl\u00e1sica. Esto, sin duda, debe haber atra\u00eddo a Hitchcock, quien estaba en desacuerdo con la opini\u00f3n general y consideraba que los largometrajes eran m\u00e1s afines al cuento que a la novela. Por lo dem\u00e1s, ten\u00eda raz\u00f3n.<\/p>\n<p><!--more--><strong>LOS P\u00c1JAROS<br \/>\nDaphne du Maurier<\/strong><\/p>\n<p>El 3 de diciembre, el viento cambi\u00f3 de la noche a la ma\u00f1ana, y lleg\u00f3 el invierno. Hasta entonces, el oto\u00f1o hab\u00eda sido suave y apacible. Las hojas, de un rojo dorado, se hab\u00edan mantenido en los \u00e1rboles y los setos vivos estaban verdes todav\u00eda. La tierra era f\u00e9rtil en los lugares donde el arado la hab\u00eda removido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat Hocken, debido a una incapacidad contra\u00edda durante la guerra, disfrutaba una pensi\u00f3n y no trabajaba todos los d\u00edas en la granja. Trabajaba tres d\u00edas a la semana y le encomendaban las tareas m\u00e1s sencillas: poner vallas, embardar, reparar las edificaciones de la granja&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Aunque casado, y con hijos, ten\u00eda tendencia a la soledad; prefer\u00eda trabajar solo. Le agradaba que le encargasen construir un dique o reparar un portillo en el extremo m\u00e1s lejano de la pen\u00ednsula, donde el mar rodeaba por ambos lados a la tierra de labranza. Entonces, al mediod\u00eda, hac\u00eda una pausa para comer el pastel de carne que su mujer hab\u00eda cocido para \u00e9l, y sent\u00e1ndose en el borde de la escollera, contemplaba a los p\u00e1jaros. El oto\u00f1o era \u00e9poca para esto, mejor que la primavera. En primavera, los p\u00e1jaros volaban tierra adentro resueltos, decididos; sab\u00edan cu\u00e1l era su destino; el ritmo y el ritual de su vida no admit\u00edan dilaciones. En oto\u00f1o, los que no hab\u00edan emigrado allende el mar, sino que se hab\u00edan quedado a pasar el invierno, se ve\u00edan animados por los mismos impulsos, pero, como la emigraci\u00f3n les estaba negada, segu\u00edan su propia norma de conducta. Llegaban en grandes bandadas a la pen\u00ednsula, inquietos; ora descri\u00acbiendo c\u00edrculos en el firmamento, ora pos\u00e1ndose, para alimentarse, en la tierra reci\u00e9n removida, pero incluso cuando se alimentaban, era como si lo hiciesen sin hambre, sin deseo. El desasosiego les empujaba de nuevo a los cielos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Blancos y negros, gaviotas y chovas, mezcladas en extra\u00f1a camarader\u00eda, buscando alguna especie de liberaci\u00f3n, nunca satisfechas, nunca inm\u00f3viles. Bandadas de estorninos, susurrantes como piezas de seda, volaban hacia los frescos pastos, impulsados por id\u00e9ntica necesidad de movimiento, y los p\u00e1jaros m\u00e1s peque\u00f1os, los pinzones y las alondras, se dispersaban sobre los \u00e1rboles y los setos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat los miraba, y observaba tambi\u00e9n a las aves marinas. Abajo, en la ensenada, esperaban la marea. Ten\u00edan m\u00e1s paciencia. Pescadoras de ostras, zancudas y zarapitos aguardaban al borde del agua; cuando el lento mar lam\u00eda la orilla y se retiraba luego dejando al descubierto la franja de algas y los guijarros, las aves marinas emprend\u00edan veloz carrera y corr\u00edan sobre las playas. Entonces, les invad\u00eda tambi\u00e9n a ellas aquel mismo impulso de volar. Chillando, gimiendo, gritando, pasaban rozando el pl\u00e1cido mar y se alejaban de la costa. Se apresuraban, aceleraban, se precipitaban, hu\u00edan; pero \u00bfadonde, y con qu\u00e9 finalidad? La inquieta urgencia del melanc\u00f3lico oto\u00f1o hab\u00eda arrojado un hechizo sobre ellas y deb\u00edan congregarse, girar y chillar; ten\u00edan que saturarse de movimiento antes de que llegase el invierno.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abQuiz\u00e1 \u2014pensaba Nat, masticando su pastel de carne en el borde de la escollera\u2014 los p\u00e1jaros reciben en oto\u00f1o un mensaje, algo as\u00ed como un aviso. Va a llegar el invierno. Muchos de ellos perecen. Y los p\u00e1jaros se comportan de forma semejante a las personas que, temiendo que les llegue la muerte antes de tiempo, se vuelcan en el trabajo, o se entregan a la insensatez.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los p\u00e1jaros hab\u00edan estado m\u00e1s alborotados que nunca en este declinar del a\u00f1o; su agitaci\u00f3n resaltaba m\u00e1s porque los d\u00edas eran muy tranquilos. Cuando el tractor trazaba su camino sobre las colinas del Oeste, recortada ante el volante la silueta del granjero, hombre y veh\u00edculo se perd\u00edan moment\u00e1neamente en la gran nube de p\u00e1jaros que giraban y chillaban. Hab\u00eda muchos m\u00e1s que de ordina\u00acrio. Nat estaba seguro de ello. Siempre segu\u00edan al arado en oto\u00f1o, pero no en bandadas tan grandes como \u00e9sas, no con ese clamor.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat lo hizo notar cuando hubo terminado el trabajo del d\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 S\u00ed \u2014dijo el granjero \u2014 , hay m\u00e1s p\u00e1jaros que de costumbre; yo tambi\u00e9n me he dado cuenta. Y muy atrevidos algunos de ellos; no hac\u00edan ning\u00fan caso del tractor. Esta tarde, una o dos gaviotas han pasado tan cerca de mi cabeza que cre\u00eda que me hab\u00edan arrebatado la gorra. Como que apenas pod\u00eda ver lo que estaba haciendo cuando se hallaban sobre m\u00ed y me daba el sol en los ojos. Me da la impresi\u00f3n de que va a cambiar el tiempo. Ser\u00e1 un invierno muy duro. Por eso est\u00e1n inquietos los p\u00e1jaros.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al cruzar los campos y bajar por el sendero que conduc\u00eda a su casa, Nat, con el \u00faltimo destello del sol, vio a los p\u00e1jaros reuni\u00e9ndo\u00acse todav\u00eda en las colinas del Oeste. No corr\u00eda ni un soplo de viento, y el gris\u00e1ceo mar estaba alto y en calma. Destacaba en los setos la coronaria, a\u00fan en flor, y el aire se manten\u00eda pl\u00e1cido. El granjero ten\u00eda raz\u00f3n, sin embargo, y fue esa noche cuando cambi\u00f3 el tiempo. El dormitorio de Nat estaba orientado al Este. Se despert\u00f3 poco despu\u00e9s de las dos y oy\u00f3 el ruido del viento en la chimenea. No el furioso bramido del temporal del Sudoeste que tra\u00eda la lluvia, sino el viento del Este, seco y fr\u00edo. Resonaba cavernosamente en la chimenea, y una teja suelta bat\u00eda sobre el tejado. Nat prest\u00f3 atenci\u00f3n y pudo o\u00edr el rugido del mar en la ensenada. Incluso el aire del peque\u00f1o dormitorio se hab\u00eda vuelto fr\u00edo: por debajo de la puerta se filtraba una corriente que soplaba directamente sobre la cama. Nat se arrebuj\u00f3 en la manta, se arrim\u00f3 a la espalda de su mujer, que dorm\u00eda a su lado, y qued\u00f3 despierto, vigilante, d\u00e1ndose cuenta de que se hallaba receloso sin motivo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fue entonces cuando oy\u00f3 unos ligeros golpecitos en la ventana. En las paredes de la casa no hab\u00eda enredaderas que pudieran desprenderse y rozar el cristal. Escuch\u00f3, y los golpecitos continua\u00acron hasta que, irritado por el ruido, Nat salt\u00f3 de la cama y se acerc\u00f3 a la ventana. La abri\u00f3 y, al hacerlo, algo choc\u00f3 contra su mano, pinch\u00e1ndole los nudillos y roz\u00e1ndole la piel. Vio agitarse unas alas y aquello desapareci\u00f3 sobre el tejado, detr\u00e1s de la casa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Era un p\u00e1jaro. Qu\u00e9 clase de p\u00e1jaro, \u00e9l no sabr\u00eda decirlo. El viento deb\u00eda de haberle impulsado a guarecerse en el alf\u00e9izar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cerr\u00f3 la ventana y volvi\u00f3 a la cama, pero, sintiendo humedad en los nudillos, se llev\u00f3 la mano a la boca. El p\u00e1jaro le hab\u00eda hecho sangre. Asustado y aturdido, supuso que el p\u00e1jaro, buscando cobijo, le hab\u00eda herido en la oscuridad. Trat\u00f3 de conciliar de nuevo el sue\u00f1o.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero al poco rato volvieron a repetirse los golpecitos, esta vez m\u00e1s fuertes, m\u00e1s insistentes. Su mujer se despert\u00f3 con el ruido y, d\u00e1ndose la vuelta en la cama, le dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Echa un vistazo a esa ventana, Nat; est\u00e1 batiendo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Ya la he mirado \u2014 respondi\u00f3 \u00e9l \u2014; hay alg\u00fan p\u00e1jaro ah\u00ed fuera que est\u00e1 intentando entrar. \u00bfNo oyes el viento? Sopla del Este y hace que los p\u00e1jaros busquen d\u00f3nde guarecerse.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Ahuy\u00e9ntalos \u2014dijo ella \u2014 . No puedo dormir con ese ruido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se dirigi\u00f3 de nuevo a la ventana y, al abrirla esta vez, no era un solo p\u00e1jaro el que estaba en el alf\u00e9izar, sino media docena; se lanzaron en l\u00ednea recta contra su rostro atac\u00e1ndole.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Solt\u00f3 un grito y, golpe\u00e1ndolos con los brazos, consigui\u00f3 disper\u00acsarlos; al igual que el primero, se remontaron sobre el tejado y desaparecieron. Dej\u00f3 caer r\u00e1pidamente la hoja de la ventana y la sujet\u00f3 con las aldabillas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfHas visto eso? \u2014exclam\u00f3\u2014. Ven\u00edan por m\u00ed. Intentaban pico\u00actearme los ojos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se qued\u00f3 en pie junto a la ventana, escudri\u00f1ando la oscuridad, y no pudo ver nada. Su mujer, muerta de sue\u00f1o, murmur\u00f3 algo desde la cama.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No estoy exagerando \u2014replic\u00f3 \u00e9l, enojado por la insinuaci\u00f3n de la mujer\u2014. Te digo que los p\u00e1jaros estaban en el alf\u00e9izar, intentando entrar en el cuarto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De pronto, de la habitaci\u00f3n que dorm\u00edan los ni\u00f1os, situada al otro lado del pasillo, surgi\u00f3 un grito de terror.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Es Jill \u2014dijo su mujer, sent\u00e1ndose en la cama completamente espabilada \u2014 . Ve a ver qu\u00e9 le pasa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat encendi\u00f3 la vela, pero, al abrir la puerta del dormitorio para atravesar el pasillo, la corriente apag\u00f3 la llama.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Son\u00f3 otro grito de terror, esta vez de los dos ni\u00f1os, y \u00e9l se precipit\u00f3 en su habitaci\u00f3n, sintiendo inmediatamente el batir de alas a su alrededor, en la oscuridad. La ventana estaba abierta de par en par. A trav\u00e9s de ella, entraban los p\u00e1jaros, chocando primero contra el techo y las paredes y, luego, rectificando su vuelo, se lanzaban sobre los ni\u00f1os, tendidos en sus camas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Tranquilizaos. Estoy aqu\u00ed \u2014grit\u00f3 Nat, y los ni\u00f1os corrieron chillando hacia \u00e9l, mientras en la oscuridad, los p\u00e1jaros se remonta-ban, descend\u00edan y le atacaban una y otra vez.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfQu\u00e9 es, Nat? \u00bfQu\u00e9 ocurre? \u2014pregunt\u00f3 su mujer desde el otro dormitorio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat empuj\u00f3 apresuradamente a los ni\u00f1os hacia el pasillo y cerr\u00f3 la puerta tras ellos, de modo que se qued\u00f3 solo con los p\u00e1jaros en la habitaci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cogi\u00f3 una manta de la cama m\u00e1s pr\u00f3xima y, utiliz\u00e1ndola como arma, la blandi\u00f3 a diestro y siniestro en el aire. Notaba c\u00f3mo ca\u00edan los cuerpos, o\u00eda el zumbido de las alas, pero los p\u00e1jaros no se daban por vencidos, sino que, una y otra vez, volv\u00edan al asalto, punz\u00e1ndole las manos y la cabeza con sus peque\u00f1os picos, agudos como las afiladas p\u00faas de una horca. La manta se convirti\u00f3 en un arma defensiva; se la arroll\u00f3 en la cabeza y, entonces, en la oscuridad m\u00e1s absoluta, sigui\u00f3 golpeando a los p\u00e1jaros con las manos desnudas. No se atrev\u00eda a llegarse a la puerta y abrirla, no fuera que, al hacerlo, le siguiesen los p\u00e1jaros.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No pod\u00eda decir cu\u00e1nto tiempo estuvo luchando con ellos en medio de la oscuridad, pero al fin, fue disminuyendo a su alrededor el batir de alas y luego, ces\u00f3 por completo. Percib\u00eda un d\u00e9bil resplandor a trav\u00e9s del espesor de la manta. Esper\u00f3, escuch\u00f3; no se o\u00eda ning\u00fan sonido, salvo el llanto de uno de los ni\u00f1os en el otro dormitorio. La vibraci\u00f3n, el zumbido de las alas, se hab\u00eda extin\u00acguido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se quit\u00f3 la manta de la cabeza y mir\u00f3 a su alrededor. La luz, fr\u00eda y gris, de la ma\u00f1ana iluminaba el cuarto. El alba, y la ventana abierta hab\u00edan llamado a los p\u00e1jaros vivos. Los muertos yac\u00edan en el suelo. Nat contempl\u00f3, horrorizado, los peque\u00f1os cad\u00e1veres. Hab\u00eda peti\u00acrrojos, pinzones, paros azules, gorriones, alondras, pinzones reales, p\u00e1jaros que, por ley natural se adher\u00edan exclusivamente a su propia bandada y a su propia regi\u00f3n y ahora, al unirse unos a otros en sus impulsos de lucha, se hab\u00edan destruido a s\u00ed mismos contra las paredes de la habitaci\u00f3n, o hab\u00edan sido destruidos por \u00e9l en la refriega. Algunos hab\u00edan perdido las plumas en la lucha; otros ten\u00edan sangre, sangre de \u00e9l, en sus picos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Asqueado, Nat se acerc\u00f3 a la ventana y contempl\u00f3 los campos, m\u00e1s all\u00e1 de su peque\u00f1o huerto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hac\u00eda un fr\u00edo intenso, y la tierra aparec\u00eda endurecida por la helada. No la helada blanca, la escarcha que brilla al sol de la ma\u00f1ana, sino la negra helada que trae consigo el viento del Este. El mar, embravecido con el cambio de la marea, encrespado y espumo\u00acso, romp\u00eda broncamente en la ensenada. No hab\u00eda ni rastro de los p\u00e1jaros. Ni un gorri\u00f3n trinaba en el seto, al otro lado del huerto, ni una chova, ni un mirlo, picoteaban la hierba en busca de gusanos. No se o\u00eda ning\u00fan sonido; s\u00f3lo el ruido del viento y del mar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat cerr\u00f3 la ventana y la puerta del peque\u00f1o dormitorio y cruz\u00f3 el pasillo en direcci\u00f3n al suyo. Su mujer estaba sentada en la cama, con uno de los ni\u00f1os dormido a su lado y el m\u00e1s peque\u00f1o, con la cara vendada, entre sus brazos. Las cortinas estaban completamente corridas ante la ventana y las velas encendidas. Su rostro destacaba p\u00e1lidamente a la amarillenta luz. Hizo a Nat una se\u00f1a con la cabeza para que guardara silencio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Ahora est\u00e1 durmiendo \u2014cuchiche\u00f3 \u2014, pero acaba de coger el sue\u00f1o. Algo le ha debido de herir; ten\u00eda sangre en las comisuras de los ojos. Jill dice que eran p\u00e1jaros. Dice que se despert\u00f3 y los p\u00e1jaros estaban en la habitaci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mir\u00f3 a Nat, buscando una confirmaci\u00f3n en su rostro. Parec\u00eda aturdida, aterrada, y \u00e9l no quer\u00eda que se diese cuenta de que tambi\u00e9n \u00e9l estaba excitado, trastornado casi, por los sucesos de las \u00faltimas horas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Hay p\u00e1jaros all\u00ed dentro \u2014dijo\u2014, p\u00e1jaros muertos, unos cin\u00accuenta por lo menos. Petirrojos, reyezuelos, todos los p\u00e1jaros peque\u00f1os de los alrededores. Es como si, con el viento del Este, se hubiese apoderado de ellos una extra\u00f1a locura. \u2014Se sent\u00f3 en la cama, junto a su mujer y le cogi\u00f3 la mano \u2014. Es el tiempo \u2014dijo\u2014; eso debe ser, el mal tiempo. Probablemente, no son los p\u00e1jaros de por aqu\u00ed. Han sido empujados a estos lugares desde la parte alta de la regi\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Pero, Nat \u2014susurr\u00f3 la mujer\u2014, ha sido esta noche cuando ha cambiado el tiempo. No han venido empujados por la nieve. Y no pueden estar hambrientos todav\u00eda. Tienen alimento de sobra ah\u00ed fuera, en los campos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Es el tiempo \u2014repiti\u00f3 Nat\u2014. Te digo que es el tiempo. Su rostro estaba tenso y fatigado, como el de ella. Durante un rato, se miraron uno a otro en silencio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Voy abajo a hacer un poco de t\u00e9 \u2014dijo \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La vista de la cocina le tranquiliz\u00f3. Las tazas y los platillos ordenadamente apilados sobre el parador, la mesa y las sillas, la madeja de labor de su mujer en su cestillo, los juguetes de los ni\u00f1os en el armario del rinc\u00f3n&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se arrodill\u00f3, atiz\u00f3 los rescoldos y encendi\u00f3 el fuego. El arder de la le\u00f1a, la humeante olla y la negruzca tetera le dieron una impresi\u00f3n de normalidad, de alivio, de seguridad. Bebi\u00f3 un poco de t\u00e9 y subi\u00f3 una taza a su mujer. Luego, se lav\u00f3 en la fregadera, se calz\u00f3 las botas y abri\u00f3 la puerta trasera.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El cielo estaba pesado y plomizo, y las pardas colinas que el d\u00eda anterior brillaban radiantes a la luz del sol aparec\u00edan l\u00fagubres y sombr\u00edas. El viento del Este cortaba los \u00e1rboles como una navaja, y las hojas, crujientes y secas se desprend\u00edan de las ramas y se esparc\u00edan con las r\u00e1fagas del viento. Nat restreg\u00f3 su bota contra la tierra. Estaba dura, helada. Nunca hab\u00eda visto un cambio tan repentino. En una sola noche hab\u00eda llegado el invierno.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los ni\u00f1os se hab\u00edan despertado. Jill estaba parloteando en el piso de arriba y el peque\u00f1o Johnny llorando otra vez. Nat oy\u00f3 la voz de su mujer calm\u00e1ndole, tranquiliz\u00e1ndole. Al cabo de un rato, bajaron. Nat les hab\u00eda preparado el desayuno, y la rutina del d\u00eda comenz\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfEchaste a los p\u00e1jaros? \u2014pregunt\u00f3 Jill, tranquilizada ya por el fuego de la cocina, por el d\u00eda, por el desayuno.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 S\u00ed, ya se han ido todos \u2014respondi\u00f3 Nat\u2014.Fue el viento del Este lo que les hizo entrar. Se hab\u00edan extraviado, estaban asustados y quer\u00edan refugiarse en alg\u00fan lado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Intentaron picotearme \u2014dijo Jill \u2014. Se tiraban a los ojos de Johnny.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Les impulsaba el miedo \u2014contest\u00f3 Nat a la ni\u00f1a\u2014. En la oscuridad del dormitorio, no sab\u00edan d\u00f3nde estaban.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Espero que no vuelvan \u2014dijo Jill \u2014. Si les ponemos un poco de pan en la parte de fuera de la ventana, quiz\u00e1 lo coman y se marchen.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Termin\u00f3 de desayunar y luego, fue en busca de su abrigo y su capucha, los libros de la escuela y la cartera. Nat no dijo nada, pero su mujer le mir\u00f3 por encima de la mesa. Un silencioso mensaje cruz\u00f3 entre ellos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Ir\u00e9 contigo hasta el autob\u00fas \u2014dijo \u00e9l\u2014. Hoy no voy a la granja.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y, mientras la ni\u00f1a se lavaba en la fregadera, dijo a su mujer:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Manten cerradas todas las puertas y ventanas. Por si acaso, nada m\u00e1s. Yo voy a ir a la granja a ver si han o\u00eddo algo esta noche.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y ech\u00f3 a andar con su hija por el sendero. \u00c9sta parec\u00eda haber olvidado su experiencia de la noche pasada. Iba delante de \u00e9l, saltando, persiguiendo a las hojas, con el rostro sonrosado por el fr\u00edo bajo la capucha.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfVa a nevar, pap\u00e1? \u2014pregunt\u00f3 \u2014. Hace bastante fr\u00edo. Levant\u00f3 la vista hacia el descolorido cielo, mientras sent\u00eda en su espalda el viento cortante.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No \u2014respondi\u00f3 \u2014, no va a nevar. Este es un invierno negro, no blanco.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Todo el tiempo fue escudri\u00f1ando los setos en busca de p\u00e1jaros, mirando por encima de ellos a los campos del otro lado, oteando el peque\u00f1o bosquecillo situado m\u00e1s arriba de la granja, donde sol\u00edan reunirse los grajos y las chovas. No vio ninguno.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Las otras ni\u00f1as esperaban en la parada del autob\u00fas, embozadas en sus ropas, cubiertas, como Jill, con capuchas, ateridos de fr\u00edo sus rostros.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Jill corri\u00f3 hacia ellas agitando la mano.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Mi pap\u00e1 dice que no va a nevar \u2014exclam\u00f3 \u2014. Va a ser un invierno negro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No dijo nada de los p\u00e1jaros y empez\u00f3 a dar empujones, jugando, a una de las ni\u00f1as. El autob\u00fas remont\u00f3, renqueando, la colina. Nat la vio subir a \u00e9l y luego, dando media vuelta, se dirigi\u00f3 a la granja. No era su d\u00eda de trabajo, pero quer\u00eda cerciorarse de que todo iba bien. Jim, el vaquero, estaba trajinando en el corral.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfEst\u00e1 por ah\u00ed el patr\u00f3n? \u2014pregunt\u00f3 Nat.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Fue al mercado \u2014repuso Jim\u2014. Es martes, \u00bfno?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y, andando pesadamente, dobl\u00f3 la esquina de un cobertizo. No ten\u00eda tiempo para Nat. Dec\u00edan que Nat era superior. Le\u00eda libros, y cosas de esas. Nat hab\u00eda olvidado que era martes. Eso demostraba hasta qu\u00e9 punto le hab\u00edan trastornado los acontecimientos de la noche pasada. Fue a la puerta trasera de la casa y oy\u00f3 cantar en la cocina a la se\u00f1ora Trigg; la radio pon\u00eda un tel\u00f3n de fondo a su canci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfEst\u00e1 usted ah\u00ed, se\u00f1ora? \u2014llam\u00f3 Nat.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sali\u00f3 ella a la puerta, rechoncha, radiante, una mujer de buen humor.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Hola, se\u00f1or Hocken \u2014dijo la se\u00f1ora Trigg\u2014. \u00bfPuede decirme de d\u00f3nde viene este fr\u00edo? \u00bfDe Rusia? Nunca he visto un cambio as\u00ed. Y la radio dice que va a continuar. El C\u00edrculo Polar \u00c1rtico tiene algo que ver.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Nosotros no hemos puesto la radio esta ma\u00f1ana \u2014dijo Nat\u2014. Lo cierto es que hemos tenido una noche agitada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfSe han puesto malos los ni\u00f1os?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No sab\u00eda c\u00f3mo explicarlo. Ahora, a la luz del d\u00eda, la batalla con los p\u00e1jaros sonar\u00eda absurda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Trat\u00f3 de contar a la se\u00f1ora Trigg lo que hab\u00eda sucedido, pero ve\u00eda en sus ojos que ella se figuraba que su historia era producto de una pesadilla.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfSeguro que eran p\u00e1jaros de verdad? \u2014dijo, sonriendo\u2014. \u00bfCon plumas y todo? \u00bfNo serian de esa clase tan curiosa que los hombres ven los s\u00e1bados por la noche despu\u00e9s de la hora de cerrar?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Se\u00f1ora Trigg \u2014dijo \u00e9l\u2014, hay cincuenta p\u00e1jaros muertos, peti\u00acrrojos, reyezuelos y otros por el estilo, tendidos en el suelo del dormitorio de los ni\u00f1os. Me atacaron; intentaron lanzarse contra los ojos del peque\u00f1o Johnny.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La se\u00f1ora Trigg le mir\u00f3, dudosa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bueno \u2014contest\u00f3\u2014, supongo que les empuj\u00f3 el mal tiempo. Una vez en la habitaci\u00f3n, no sabr\u00edan d\u00f3nde se encontraban. P\u00e1jaros extranjeros, quiz\u00e1 de ese C\u00edrculo \u00c1rtico.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No \u2014replic\u00f3 Nat\u2014, eran los p\u00e1jaros que usted ve todos los d\u00edas por aqu\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Una cosa muy curiosa \u2014dijo la se\u00f1ora Trigg\u2014, realmente inexplicable. Deber\u00eda usted escribir una carta al Guardi\u00e1n cont\u00e1n-doselo. Seguramente que le sabr\u00edan dar alguna respuesta. Bueno, tengo que seguir con lo m\u00edo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Inclin\u00f3 la cabeza, sonri\u00f3 y volvi\u00f3 a la cocina.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat, insatisfecho, se dirigi\u00f3 a la puerta de la granja. Si no fuese por aquellos cad\u00e1veres tendidos en el suelo del dormitorio, que ahora ten\u00eda que recoger y enterrar en alguna parte, a \u00e9l tambi\u00e9n le parecer\u00eda exagerado el relato.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Jim se hallaba junto al portillo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfHa habido dificultades con los p\u00e1jaros? \u2014pregunt\u00f3 Nat.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfP\u00e1jaros? \u00bfQu\u00e9 p\u00e1jaros?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Han invadido nuestra casa esta noche. Entraban a bandadas en el dormitorio de los ni\u00f1os. Eran completamente salvajes.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfQu\u00e9? \u2014Las cosas tardaban alg\u00fan tiempo en penetrar en la cabeza de Jim\u2014. Nunca he o\u00eddo hablar de p\u00e1jaros que se porten salvajemente \u2014dijo al fin\u2014. Suelen domesticarse. Yo les he visto acercarse a las ventanas en busca de migajas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Los p\u00e1jaros de anoche no estaban domesticados.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfNo? El fr\u00edo, quiz\u00e1s. Estar\u00edan hambrientos. Prueba a echarles algunas migajas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Jim no sent\u00eda m\u00e1s inter\u00e9s que la se\u00f1ora Trigg. \u00abEra \u2014pensaba Nat\u2014, como las incursiones a\u00e9reas durante la guerra. Nadie, en este extremo del pa\u00eds, sab\u00eda lo que hab\u00edan visto y sufrido las gentes de Plymouth. Para que a uno le conmueva algo, es necesario ha\u00acberlo padecido antes.\u00bb Regres\u00f3 a su casa, andando por el sendero, y cruz\u00f3 la puerta. Encontr\u00f3 a su mujer en la cocina con el peque\u00f1o Johnny.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfHas visto a alguien? \u2014pregunt\u00f3 ella.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014A Jim y a la se\u00f1ora Trigg \u2014respondi\u00f3\u2014. Me parece que no me han cre\u00eddo ni una palabra. De todos modos, por all\u00ed no ha pasado nada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Podr\u00edas llevarte afuera los p\u00e1jaros \u2014dijo ella\u2014. No me atrevo a entrar en el cuarto para hacer las camas. Estoy asustada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 No tienes nada de que asustarte ahora \u2014replic\u00f3 Nat\u2014. Est\u00e1n muertos, \u00bfno?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Subi\u00f3 con un saco y ech\u00f3 en \u00e9l, uno a uno, los r\u00edgidos cuerpos. S\u00ed, hab\u00eda cincuenta en total. P\u00e1jaros corrientes, de los que frecuentaban los setos, ninguno siquiera tan grande como un tordo. Deb\u00eda de haber sido el miedo lo que les impuls\u00f3 a obrar de aquella forma. Paros azules, reyezuelos, era incre\u00edble pensar en la fuerza de sus peque\u00f1os picos hiri\u00e9ndole el rostro y las manos la noche anterior. Llev\u00f3 el saco al huerto, y se le plante\u00f3 entonces un nuevo problema. El suelo estaba demasiado duro para cavar. Estaba helado, compac\u00acto y sin embargo, no hab\u00eda nevado; lo \u00fanico que hab\u00eda ocurrido en las \u00faltimas horas hab\u00eda sido la llegada del viento del Este. Era extra\u00f1o, antinatural. Deb\u00edan de tener raz\u00f3n los vaticinadores del tiempo. El cambio era algo relacionado con el C\u00edrculo \u00c1rtico.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mientras estaba all\u00ed, vacilante, con el saco en la mano, el viento pareci\u00f3 penetrarle hasta los huesos. Pod\u00eda ver las blancas crestas de las olas rompiendo all\u00e1 abajo, en la ensenada. Decidi\u00f3 llevar los p\u00e1jaros a la playa y enterrarlos all\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando lleg\u00f3 a la costa, por debajo del farall\u00f3n, apenas pod\u00eda tenerse en pie, tal era la fuerza del viento. Le costaba respirar y ten\u00eda azuladas las manos. Nunca hab\u00eda sentido tanto fr\u00edo en ninguno de los malos inviernos que pod\u00eda recordar. Hab\u00eda marea baja. Camin\u00f3 sobre los guijarros hacia la arena y, entonces, de espaldas al viento practic\u00f3 un hoyo en el suelo con el pie. Se propon\u00eda echar en \u00e9l los p\u00e1jaros, pero al abrir el saco, la fuerza del viento los arrastr\u00f3, los alz\u00f3 como si nuevamente volvieran a volar, y los cuerpos helados de los cincuenta p\u00e1jaros se elevaron de \u00e9l a lo largo de la playa, sacudidos como plumas, esparcidos, desparramados. Hab\u00eda algo repugnante en la escena. No le gustaba. El viento arrebat\u00f3 los p\u00e1jaros y los llev\u00f3 lejos de \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abCuando la marea suba se los llevar\u00e1\u00bb, dijo para s\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mir\u00f3 al mar y contempl\u00f3 las espumosas rompientes, matizadas de una cierta tonalidad verdosa. Se alzaban briosas, se encrespaban, romp\u00edan y, a causa de la marea baja, su bramido sonaba distante, remoto, sin el tonante estruendo de la pleamar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces las vio. Las gaviotas. All\u00e1 lejos, flotando sobre las olas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo que, al principio, hab\u00eda tomado por las blancas crestas de las olas eran gaviotas. Centenares, millares, decenas de millares&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sub\u00edan y bajaban con el movimiento de las aguas, de cara al viento, esperando la marea, como una poderosa escuadra que hubiese echado el ancla. Hacia el Este y hacia el Oeste, las gaviotas estaban all\u00ed. Hilera tras hilera, se extend\u00edan en estrecha formaci\u00f3n tan lejos como pod\u00eda alcanzar la vista. Si el mar hubiese estado inm\u00f3vil, habr\u00edan, cubierto la bah\u00eda como un velo blanco, cabeza con cabeza, cuerpo con cuerpo. S\u00f3lo el viento del Este, arremolinando el mar en las rompientes, las ocultaba desde la playa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat dio media vuelta y, abandonando la costa, trep\u00f3 por el empinado sendero en direcci\u00f3n a su casa. Alguien deber\u00eda saber esto. Alguien deber\u00eda enterarse. A causa del viento del Este y del tiempo, estaba sucediendo algo que no comprend\u00eda. Se pregunt\u00f3 si deb\u00eda llegarse a la cabina telef\u00f3nica, junto a la parada del autob\u00fas y llamar a la Polic\u00eda. Pero \u00bfqu\u00e9 podr\u00edan hacer? \u00bfQu\u00e9 podr\u00eda hacer nadie? Decenas de miles de gaviotas posadas sobre el mar, all\u00ed, en la bah\u00eda, a causa del temporal, a causa del hambre. La Polic\u00eda le creer\u00eda loco, o borracho, o se tomar\u00eda con toda calma su declaraci\u00f3n. \u00abGracias. S\u00ed, ya se nos ha informado de la cuesti\u00f3n. El mal tiempo est\u00e1 empujando tierra adentro a los p\u00e1jaros en gran n\u00famero.\u00bb Nat mir\u00f3 a su alrededor. No se ve\u00edan se\u00f1ales de ning\u00fan otro p\u00e1jaro. \u00bfSer\u00eda el fr\u00edo lo que les hab\u00eda hecho llegar a todos desde la parte alta de la regi\u00f3n? Al acercarse a la casa, su mujer sali\u00f3 a recibirle a la puerta. Le llam\u00f3, excitada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Nat \u2014dijo \u2014, lo han dicho por la radio. Acaban de leer un bolet\u00edn especial de noticias. Lo he tomado por escrito.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfQu\u00e9 es lo que han dicho por la radio? \u2014pregunt\u00f3 \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Lo de los p\u00e1jaros \u2014respondi\u00f3 \u2014. No es s\u00f3lo aqu\u00ed, es en todas partes. En Londres, en todo el pa\u00eds. Algo les ha ocurrido a los p\u00e1jaros.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entraron juntos en la cocina. Nat cogi\u00f3 el trozo de papel que hab\u00eda sobre la mesa y lo ley\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abNota oficial del Ministerio del Interior, hecha p\u00fablica a las once de la ma\u00f1ana de hoy. Se reciben informes procedentes de todos los puntos del pa\u00eds acerca de la enorme cantidad de p\u00e1jaros que se est\u00e1 reuniendo en bandadas sobre las ciudades, los pueblos y los m\u00e1s lejanos distritos, los cuales provocan obstrucciones y da\u00f1os e, incluso, han llegado a atacar a las personas. Se cree que la corriente de aire \u00e1rtico, que cubre actualmente las Islas Brit\u00e1nicas, est\u00e1 obligando a los p\u00e1jaros a emigrar al Sur en gran n\u00famero, y que el hambre puede impulsarles a atacar a los seres humanos. Se aconseja a todos los ciudadanos que presten atenci\u00f3n a sus ventanas, puertas y chimeneas, y tomen razonables precauciones para la seguridad de sus hijos. Una nueva nota ser\u00e1 hecha p\u00fablica m\u00e1s tarde.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Una viva excitaci\u00f3n se apoder\u00f3 de Nat; mir\u00f3 a su mujer con aire de triunfo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ah\u00ed tienes \u2014dijo\u2014; esperemos que hayan o\u00eddo esto en la granja. La se\u00f1ora Trigg se dar\u00e1 cuenta de que no era ninguna fantas\u00eda. Es verdad. Por todo el pa\u00eds. Toda la ma\u00f1ana he estado pensando que hab\u00eda algo que no marchaba bien. Y ahora mismo, en la playa he mirado al mar y hay gaviotas, millares de ellas, decenas de millares, no cabr\u00eda ni un alfiler entre sus cabezas, y est\u00e1n all\u00e1 fuera, posadas sobre el mar, esperando.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 est\u00e1n esperando, Nat? \u2014pregunt\u00f3 ella.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00c9l la mir\u00f3 de hito en hito y luego volvi\u00f3 la vista hacia el trozo de papel.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No lo s\u00e9\u2014 dijo lentamente\u2014. Aqu\u00ed dice que los p\u00e1jaros est\u00e1n hambrientos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00c9l se acerc\u00f3 al armario, de donde sac\u00f3 un martillo y otras herramientas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfQu\u00e9 vas a hacer, Nat?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Ocuparme de las ventanas, y de las chimeneas tambi\u00e9n, como han dicho.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfCrees que esos gorriones, y petirrojos, y los dem\u00e1s, podr\u00edan penetrar con las ventanas cerradas? \u00a1Qu\u00e9 va! \u00bfC\u00f3mo iban a poder?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat no contest\u00f3. No estaba pensando en los gorriones, ni en los petirrojos. Pensaba en las gaviotas&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fue al piso de arriba, y el resto de la ma\u00f1ana estuvo all\u00ed trabajando, asegurando con tablas las ventanas de los dormitorios, rellenando la parte baja de las chimeneas. Realiz\u00f3 una buena faena; era su d\u00eda libre y no estaba trabajando en la granja. Se acord\u00f3 de los viejos tiempos, al principio de la guerra. No estaba casado entonces, y en la casa de su madre, en Plymouth, hab\u00eda instalado las tablas protectoras de las ventanas para evitar que se filtrase luz al exterior. Tambi\u00e9n hab\u00eda construido el refugio, aunque, ciertamente, no fue de ninguna utilidad cuando lleg\u00f3 el momento. Se pregunt\u00f3 si tomar\u00edan todas las precauciones en la granja. Lo dudaba. Harry Trigg y su mujer eran demasiado indolentes. Probablemente se reir\u00edan de todo esto. Se ir\u00edan a bailar o a jugar una partida de whist.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 La comida est\u00e1 lista \u2014grit\u00f3 ella desde la cocina.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Est\u00e1 bien. Ahora bajo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Estaba satisfecho de su trabajo. Los entramados encajaban per\u00acfectamente sobre los peque\u00f1os vidrios y en la base de las chime\u00acneas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Una vez terminada la comida, y mientras su mujer fregaba los platos, Nat sintoniz\u00f3 el diario hablado de la una. Fue repetido el mismo aviso, el que ella hab\u00eda anotado por la ma\u00f1ana, pero el bolet\u00edn de noticias dio m\u00e1s detalles.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abLas bandadas de p\u00e1jaros han causado trastornos en todas las comarcas \u2014dec\u00eda el locutor\u2014, y, en Londres, el cielo estaba tan oscuro a las diez de esta ma\u00f1ana, que parec\u00eda como si toda la ciudad estuviese cubierta por una inmensa nube negra.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bbLos p\u00e1jaros se posaban en lo alto de los tejados, en los alf\u00e9izares de las ventanas y en las chimeneas. Las especies inclu\u00edan mirlos, tordos, gorriones y, como era de esperar en la metr\u00f3poli, una gran cantidad de palomas y estorninos, y ese frecuentador del r\u00edo de Londres, la gaviota de cabeza negra. El espect\u00e1culo ha sido tan inusitado que el tr\u00e1fico se ha detenido en muchas v\u00edas p\u00fablicas, el trabajo abandonado en tiendas y oficinas y las calles se han visto abarrotadas de gente que contemplaba a los p\u00e1jaros.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fueron relatados varios incidentes, volvieron a enunciarse las causas probables del fr\u00edo y el hambre y se repitieron los consejos a los due\u00f1os de casa. La voz del locutor era tranquila y suave. Nat ten\u00eda la impresi\u00f3n de que este hombre trataba la cuesti\u00f3n como si fuera una broma preparada. Habr\u00eda otros como \u00e9l, centenares de personas que no sab\u00edan lo que era luchar en la oscuridad con una bandada de p\u00e1jaros. Esta noche se celebrar\u00edan fiestas en Londres, igual que los d\u00edas de elecciones. Gente que se reun\u00eda, gritaba, re\u00eda, se emborrachaba. \u00ab\u00a1Venid a ver los p\u00e1jaros!\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat desconect\u00f3 la radio. Se levant\u00f3 y empez\u00f3 a trabajar en las ventanas de la cocina. Su mujer le observaba, con el peque\u00f1o Johnny pegado a sus faldas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero \u00bftambi\u00e9n aqu\u00ed vas a poner tablas? \u2014exclam\u00f3\u2014. No voy a tener m\u00e1s remedio que encender la luz antes de las tres. A m\u00ed me parece que aqu\u00ed abajo no es necesario.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014M\u00e1s vale prevenir que lamentar \u2014respondi\u00f3 Nat\u2014. No quiero correr riesgos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Lo que deb\u00edan hacer \u2014dijo ella\u2014 es sacar al Ej\u00e9rcito para que disparara contra los p\u00e1jaros. Eso les espantar\u00eda en seguida.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Que lo intenten \u2014replic\u00f3 Nat\u2014. \u00bfC\u00f3mo iban a conseguirlo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Cuando los portuarios se declaran en huelga, ya llevan al Ej\u00e9rcito a los muelles \u2014contest\u00f3 ella \u2014. Los soldados bajan y descar\u00acgan los barcos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed \u2014dijo Nat \u2014, y Londres tiene ocho millones de habitantes, o m\u00e1s. Piensa en todos los edificios, los pisos, las casas. \u00bfCrees que tienen suficientes soldados como para llevarlos a disparar contra los p\u00e1jaros desde los tejados?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No s\u00e9. Pero deber\u00eda hacerse algo. Tienen que hacer algo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat pens\u00f3 para sus adentros que \u00abellos\u00bb estaban, sin duda, considerando el problema en ese mismo momento, pero que cualquier cosa que decidiesen hacer en Londres y en las grandes ciudades no les ser\u00eda de ninguna utilidad a las gentes que, como ellos, viv\u00edan a trescientas millas de distancia. Cada vecino deber\u00eda cuidar de s\u00ed mismo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfC\u00f3mo andamos de v\u00edveres? \u2014pregunt\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bueno, Nat, \u00bfqu\u00e9 pasa ahora?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No te preocupes. \u00bfQu\u00e9 tienes en la despensa?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Es ma\u00f1ana cuando tengo que ir a hacer la compra, ya sabes. Nunca guardo alimentos sin cocer, se estropean. El carnicero no viene hasta pasado ma\u00f1ana. Pero puedo traer algo cuando vaya ma\u00f1ana a la ciudad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat no quer\u00eda asustarla. Pensaba que era posible que no pudiese ir ma\u00f1ana a la ciudad. Mir\u00f3 en la despensa y en el armario donde ella guardaba las latas de conserva. Ten\u00edan para un par de d\u00edas. Pan, hab\u00eda poco.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfY qu\u00e9 hay del panadero?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Tambi\u00e9n viene ma\u00f1ana.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Observ\u00f3 que hab\u00eda harina. Si el panadero no ven\u00eda, hab\u00eda suficiente para cocer una hogaza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Era mejor en los viejos tiempos \u2014dijo\u2014, cuando las mujeres hac\u00edan pan dos veces a la semana, y ten\u00edan sardinas saladas, y hab\u00eda alimentos suficientes para que una familia resistiese un bloqueo, si hac\u00eda falta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 He tratado de dar pescado en conserva a los ni\u00f1os, pero no les gusta \u2014contest\u00f3 ella.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat sigui\u00f3 clavando tablas ante las ventanas de la cocina. Velas. Tambi\u00e9n andaban escasos de velas. Otra cosa que hab\u00eda que comprar ma\u00f1ana. Bueno, no quedaba m\u00e1s remedio. Esta noche tendr\u00edan que irse pronto a la cama. Es decir, si&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se levant\u00f3, sali\u00f3 por la puerta trasera y se detuvo en el huerto, mirando hacia el mar. No hab\u00eda brillado el sol en todo el d\u00eda y ahora, apenas las tres de la tarde, hab\u00eda ya cierta oscuridad y el cielo estaba sombr\u00edo, melanc\u00f3lico, descolorido como la sal. Pod\u00eda o\u00edr el retum\u00acbar del mar contra las rocas. Ech\u00f3 a andar, sendero abajo, y hacia la playa, hasta mitad de camino. Y entonces se detuvo. Se dio cuenta de que la marea hab\u00eda subido. La roca que asomaba a media ma\u00f1ana sobre las aguas estaba ahora cubierta, pero no era el mar lo que atra\u00eda su atenci\u00f3n. Las gaviotas se hab\u00edan levantado. Centenares de ellas, millares de ellas, describ\u00edan c\u00edrculos en el aire, alzando sus alas contra el viento. Eran las gaviotas las que hab\u00edan oscurecido el cielo. Y volaban en silencio. No produc\u00edan ning\u00fan sonido. Giraban en c\u00edrculos, remont\u00e1ndose, descendiendo, probando su fuerza contra el viento.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat dio media vuelta. Subi\u00f3 corriendo el sendero y regres\u00f3 a su casa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Voy a buscar a Jill \u2014dijo \u2014. La esperar\u00e9 en la parada del autob\u00fas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfQu\u00e9 ocurre? \u2014pregunt\u00f3 su mujer\u2014. Est\u00e1s muy p\u00e1lido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Manten dentro a Johnny \u2014dijo\u2014. Cierra bien la puerta. Enciende la luz y corre las cortinas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero si acaban de dar las tres \u2014objet\u00f3 ella.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No importa. Haz lo que te digo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mir\u00f3 dentro del cobertizo que hab\u00eda junto a la puerta trasera. No encontr\u00f3 nada que fuese de gran utilidad. El pico era demasiado pesado, y la horca no serv\u00eda. Cogi\u00f3 la azada. Era la \u00fanica herramien\u00acta adecuada, y lo bastante ligera para llevarla consigo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ech\u00f3 a andar, camino arriba, en direcci\u00f3n a la parada del autob\u00fas; de vez en cuando miraba hacia atr\u00e1s por encima del hombro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Las gaviotas volaban ahora a mayor altura; sus c\u00edrculos eran m\u00e1s abiertos, m\u00e1s amplios; se desplegaban por el cielo en inmensa formaci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se apresur\u00f3; aunque sab\u00eda que el autob\u00fas no llegar\u00eda a lo alto de la colina antes de las cuatro, ten\u00eda que apresurarse. No adelant\u00f3 a nadie por el camino. Se alegraba. No hab\u00eda tiempo para pararse a charlar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Una vez en la cima de la colina, esper\u00f3. Era demasiado pronto. Faltaba todav\u00eda media hora. El viento del Este, procedente de las tierras altas, cruzaba impetuoso los campos. Golpe\u00f3 el suelo con los pies y se sopl\u00f3 las manos. Pod\u00eda ver a lo lejos las arcillosas colinas recort\u00e1ndose n\u00edtidamente contra la intensa palidez del firmamento. Desde detr\u00e1s de ellas surgi\u00f3 algo negro, semejante al principio de un tizn\u00f3n, que fue ensanch\u00e1ndose despu\u00e9s y haci\u00e9ndose m\u00e1s amplio; luego, el tizn\u00f3n se convirti\u00f3 en una nube, y la nube en otras cinco nubes que se extendieron hacia el Norte, el Sur, el Este y el Oeste, y no eran nubes, eran p\u00e1jaros. Se qued\u00f3 mir\u00e1ndolos, viendo c\u00f3mo cruzaban el cielo, y cuando una de las secciones en que se hab\u00edan dividido pas\u00f3 a un centenar de metros por encima de su cabeza, se dio cuenta, por la velocidad que llevaban, de que se dirig\u00edan tierra adentro, a la parte alta del pa\u00eds, de que no sent\u00edan ning\u00fan inter\u00e9s por la gente de la pen\u00ednsula. Eran grajos, cuervos, chovas, urracas, arrendajos, p\u00e1jaros todos que, habitualmente, sol\u00edan hacer presa en las especies m\u00e1s peque\u00f1as; pero, esta tarde, estaban destinados a alguna otra misi\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abSe dirigen a las ciudades \u2014pens\u00f3 Nat\u2014; saben lo que tienen que hacer. Los de aqu\u00ed tenemos menos importancia. Las gaviotas se ocupar\u00e1n de nosotros. Los otros van a las ciudades.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se acerc\u00f3 a la cabina telef\u00f3nica, entr\u00f3 en ella y levant\u00f3 el auricular. En la central se encargar\u00edan de transmitir el mensaje.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Hablo desde Highway \u2014dijo\u2014, junto a la parada del autob\u00fas. Deseo informar de que se est\u00e1n adentrando en la regi\u00f3n grandes formaciones de p\u00e1jaros. Las gaviotas est\u00e1n formando tambi\u00e9n en la bah\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Muy bien \u2014contest\u00f3 la voz, lac\u00f3nica, cansada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfSe encargar\u00e1 usted de transmitir este mensaje al departamento correspondiente?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed&#8230;s\u00ed&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La voz sonaba ahora impaciente, hastiada. El zumbido de la l\u00ednea se restableci\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abElla es distinta \u2014pens\u00f3 Nat\u2014; todo eso le tiene sin cuidado. Tal vez ha tenido que estar todo el d\u00eda contestando llamadas. Piensa irse al cine esta noche. Aceptar\u00e1 la mano de alg\u00fan amigo: \u00ab\u00a1Mira cu\u00e1ntos p\u00e1jaros!\u00bb Todo eso le tiene sin cuidado.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El autob\u00fas lleg\u00f3 renqueando a lo alto de la colina. Bajaron Jill y otras tres o cuatro ni\u00f1as. El autob\u00fas continu\u00f3 a la ciudad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPara qu\u00e9 es la azada, pap\u00e1?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Las ni\u00f1as le rodearon ri\u00e9ndose, se\u00f1al\u00e1ndole.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014He estado us\u00e1ndola \u2014 dijo \u2014. Y ahora vamonos a casa. Hace fr\u00edo para quedarse por ah\u00ed. Mirar\u00e9 c\u00f3mo cruz\u00e1is los campos, a ver a qu\u00e9 velocidad pod\u00e9is correr.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Estaba hablando a las compa\u00f1eras de Jill, las cuales pertenec\u00edan a distintas familias que viv\u00edan en las casitas de los alrededores. Un corto atajo les llevar\u00eda hasta sus casas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Queremos jugar un poco \u2014dijo una de ellas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No. Os vais a casa, o se lo digo a vuestras mam\u00e1s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuchichearon entre s\u00ed, y luego echaron a correr a trav\u00e9s de los campos. Jill mir\u00f3, enfurru\u00f1ada, a su padre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Siempre nos quedamos a jugar un rato \u2014dijo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Esta noche, no \u2014contest\u00f3 \u00e9l\u2014. Vamos, no perdamos tiempo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pod\u00eda ver ahora a las gaviotas describiendo c\u00edrculos sobre los campos, adentr\u00e1ndose poco a poco sobre la tierra. Sin ruido. Silenciosas todav\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Mira all\u00e1 arriba, pap\u00e1, mira a las gaviotas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed. Date prisa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfHacia d\u00f3nde vuelan? \u00bfAdonde van?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Tierra adentro, supongo. A donde haga m\u00e1s calor.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La cogi\u00f3 de la mano y la arrastr\u00f3 tras s\u00ed a lo largo del sendero.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No vayas tan deprisa. No puedo seguirte.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Las gaviotas estaban mirando a los grajos y a los cuervos. Se estaban desplegando en formaci\u00f3n de un lado a otro del cielo. Grupos de miles de ellas volaban a los cuatro puntos cardi\u00acnales.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfQu\u00e9 es eso, pap\u00e1? \u00bfQu\u00e9 est\u00e1n haciendo las gaviotas?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su vuelo no era todav\u00eda decidido, como el de los grajos y las chovas. Segu\u00edan describiendo c\u00edrculos en el aire. Tampoco volaban tan alto. Como si esperasen alguna se\u00f1al. Como si hubiesen de tomar alguna decisi\u00f3n. La orden no estaba clara.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQuieres que te lleve, Jill? Ven, s\u00fabete a cuestas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De esta forma cre\u00eda poder ir m\u00e1s de prisa; pero se equivocaba. Jill pesaba mucho y se deslizaba. Estaba llorando, adem\u00e1s. Su sensaci\u00f3n de urgencia, de temor, se le hab\u00eda contagiado a la ni\u00f1a.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Quiero que se vayan las gaviotas. No me gustan. Se est\u00e1n acercando al camino.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La volvi\u00f3 a poner en el suelo. Ech\u00f3 a correr, llevando a Jill como a remolque. Al doblar el recodo que hac\u00eda el camino junto a la granja vio al granjero que estaba metiendo el coche en el garaje. Nat le llam\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfPuede hacernos un favor? \u2014dijo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfQu\u00e9 es?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El se\u00f1or Trigg se volvi\u00f3 en el asiento y les mir\u00f3. Una sonrisa ilumin\u00f3 su rostro, rubicundo y jovial.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Parece que tenemos diversi\u00f3n \u2014dijo\u2014. \u00bfHa visto las gaviotas? Jim y yo vamos a salir y les soltaremos unos cuantos tiros. Todo el mundo habla de ellas. He o\u00eddo decir que le han molestado esta noche. \u00bfQuiere una escopeta?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat deneg\u00f3 con la cabeza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El peque\u00f1o coche estaba abarrotado de cosas. S\u00f3lo hab\u00eda sitio para Jill, si se pon\u00eda encima de las latas de petr\u00f3leo en el asiento de atr\u00e1s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 No necesito una escopeta \u2014dijo Nat\u2014, pero le agradecer\u00eda que llevase a Jill a casa. Se ha asustado de los p\u00e1jaros.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo dijo apresuradamente. No quer\u00eda hablar delante de Jill.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014De acuerdo \u2014asinti\u00f3 el granjero\u2014. La llevar\u00e9 a casa. \u00bfPor qu\u00e9 no se queda usted y se une al concurso de tiro? Haremos volar las plumas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Subi\u00f3 Jill, y el conductor, dando la vuelta al coche, aceler\u00f3 por el camino en direcci\u00f3n a la casa. Nat ech\u00f3 a andar detr\u00e1s: Trigg deb\u00eda de estar loco. \u00bfDe qu\u00e9 serv\u00eda una escopeta contra un firmamento de p\u00e1jaros?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat, libre ahora de la preocupaci\u00f3n de Jill, ten\u00eda tiempo de mirar a su alrededor. Los p\u00e1jaros segu\u00edan describiendo c\u00edrculos sobre los campos. Eran gaviotas corrientes casi todas, pero, entre ellas, se hallaba tambi\u00e9n la gaviota negra. Por lo general, se manten\u00edan apartadas, pero ahora marchaban juntas. Alg\u00fan lazo las hab\u00eda unido. La gaviota negra atacaba a los p\u00e1jaros m\u00e1s peque\u00f1os e incluso, seg\u00fan hab\u00eda o\u00eddo decir, a los corderos reci\u00e9n nacidos. \u00c9l no lo hab\u00eda visto. Lo recordaba ahora, no obstante, al mirar hacia el cielo. Se esta\u00acban acercando a la granja. Sus c\u00edrculos iban siendo m\u00e1s bajos, y las gaviotas negras volaban al frente, las gaviotas negras condu\u00acc\u00edan las bandadas. La granja era, pues, su objetivo. Se dirig\u00edan a la granja.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat aceler\u00f3 el paso en direcci\u00f3n a su casa. Vio dar la vuelta al coche del granjero y emprender el camino de regreso. Cuando lleg\u00f3 junto a \u00e9l, fren\u00f3 bruscamente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014La ni\u00f1a ya est\u00e1 dentro \u2014dijo el granjero\u2014. Su mujer la estaba esperando. Bueno, \u00bfqu\u00e9 le parece? En la ciudad dicen que lo han hecho los rusos. Que los rusos han envenenado a los p\u00e1jaros.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfC\u00f3mo podr\u00edan hacerlo? \u2014pregunt\u00f3 Nat.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014A m\u00ed no me pregunte. Ya sabe c\u00f3mo surgen los bulos. \u00bfQu\u00e9? \u00bfSe viene a mi concurso de tiro?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No; pienso quedarme en casa. Mi mujer se inquietar\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014La m\u00eda dice que estar\u00eda bien si pudi\u00e9semos comer gaviota \u2014dijo Trigg\u2014; tendr\u00edamos gaviota asada, gaviota cocida y, por si fuera poco, gaviota en escabeche. Espere usted a que les suelte unos tiros. Eso las asustar\u00e1.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfHa puesto usted tablas en las ventanas?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No. \u00a1Qu\u00e9 tonter\u00eda! A los de la radio les gusta asustar a la gente. Hoy he tenido cosas m\u00e1s importantes que hacer que andar clavando las ventanas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Yo, en su lugar, lo har\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00a1Bah! Exagera usted. \u00bfQuiere venirse a dormir en nuestra casa?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 No; gracias, de todos modos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bueno. Pi\u00e9nselo ma\u00f1ana. Le daremos gaviota para desayunar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El granjero sonri\u00f3 y, luego, enfil\u00f3 el coche hacia la puerta de la granja.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat se apresur\u00f3. Atraves\u00f3 el bosquecillo, rebas\u00f3 el viejo granero y cruz\u00f3 el portillo que daba acceso al prado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al pasar por el portillo, oy\u00f3 un zumbido de alas. Una gaviota negra descend\u00eda en picado sobre \u00e9l, err\u00f3, torci\u00f3 el vuelo y se remont\u00f3 para volver a lanzarse de nuevo. En un instante se le unieron otras, seis, siete, una docena de gaviotas, blancas y negras mezcladas. Nat tir\u00f3 la azada. No le serv\u00eda. Cubri\u00e9ndose la cabeza con los brazos, corri\u00f3 hacia la casa. Las gaviotas continuaron lanz\u00e1ndose sobre \u00e9l, en un absoluto silencio, s\u00f3lo interrumpido por el batir de las alas, las terribles y zumbadoras alas. Sent\u00eda sangre en las manos, en las mu\u00f1ecas, en el cuello. Los agudos picos rasgaban la carne. Si por lo menos pudiese mantenerlas apartadas de sus ojos&#8230; Era lo \u00fanico que importaba. Ten\u00eda que mantenerlas alejadas de sus ojos. A\u00fan no hab\u00edan aprendido c\u00f3mo aferrarse a un hombre, c\u00f3mo desgarrar la ropa, c\u00f3mo arrojarse en masa contra la cabeza, contra el cuerpo. Pero, a cada nuevo descenso, a cada nuevo ataque, se volv\u00edan m\u00e1s audaces. Y no se preocupaban en absoluto de s\u00ed mismas. Cuando se lanzaban en picado y fallaban, se estrellaban violenta\u00acmente y quedaban sobre el suelo, magulladas, reventadas. Nat, al correr, tropezaba con sus cuerpos destrozados, que empujaba con los pies hacia delante.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lleg\u00f3 a la puerta y la golpe\u00f3 con sus ensangrentadas manos. Debido a las tablas clavadas ante las ventanas, no brillaba ninguna luz. Todo estaba oscuro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014D\u00e9jame entrar \u2014grit\u00f3\u2014; soy Nat. D\u00e9jame entrar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Gritaba fuerte para hacerse o\u00edr por encima del zumbido de las alas de las gaviotas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces vio al planga, suspendido sobre \u00e9l en el cielo, presto a lanzarse en picado. Las gaviotas giraban, se retiraban, se remonta\u00acban juntas contra el viento. S\u00f3lo el planga permanec\u00eda. Un solo planga en el cielo sobre \u00e9l. Las alas se plegaron s\u00fabitamente a lo largo de su cuerpo, y se dej\u00f3 caer como una piedra. Nat chill\u00f3, y la puerta se abri\u00f3. Traspuso precipitadamente el umbral y su mujer arroj\u00f3 contra la puerta todo el peso de su cuerpo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Oyeron el golpe del planga caer.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su mujer le cur\u00f3 las heridas. No eran profundas. Las mu\u00f1ecas y el dorso de las manos era lo que m\u00e1s hab\u00eda sufrido. Si no hubiese llevado gorra, le habr\u00edan alcanzado en la cabeza. En cuanto al planga&#8230; El planga pod\u00eda haberle roto el cuello.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los ni\u00f1os estaban llorando, naturalmente. Hab\u00edan visto sangre en las manos de su padre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Todo va bien ahora \u2014les dijo \u2014. No me duele. No son m\u00e1s que unos rasgu\u00f1os. Juega con Johnny, Jill. Mam\u00e1 lavar\u00e1 estas heridas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entorn\u00f3 la puerta, de modo que no le pudiesen ver. Su mujer estaba p\u00e1lida. Empez\u00f3 a echarle agua de la artesa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Las he visto all\u00e1 arriba \u2014cuchiche\u00f3 ella\u2014. Empezaron a reunir\u00acse justo cuando entr\u00f3 Jill con el se\u00f1or Trigg. Cerr\u00e9 apresuradamente la puerta, y se atranc\u00f3. Por eso no he podido abrirla en seguida al llegar t\u00fa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Gracias a Dios que me han esperado a m\u00ed \u2014dijo \u00e9l\u2014. Jill habr\u00eda ca\u00eddo en seguida. Un solo p\u00e1jaro lo habr\u00eda conseguido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Furtivamente, de modo que no se alarmasen los ni\u00f1os, siguieron hablando en susurros, mientras ella le vendaba las manos y el cuello.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Est\u00e1n volando tierra adentro \u2014dec\u00eda \u00e9l\u2014. Miles de ellos: grajos, cuervos, todos los p\u00e1jaros m\u00e1s grandes. Los he visto desde la parada del autob\u00fas. Se dirigen a las ciudades.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Pero \u00bfqu\u00e9 pueden hacer, Nat?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Atacar\u00e1n. Atacar\u00e1n a todo el que encuentren en las calles. Luego probar\u00e1n con las ventanas, las chimeneas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfPor qu\u00e9 no hacen algo las autoridades? \u00bfPor qu\u00e9 no sacan al Ej\u00e9rcito, ponen ametralladoras, algo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No ha habido tiempo. Nadie est\u00e1 preparado. En las noticias de las seis oiremos lo que tengan que decir.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat volvi\u00f3 a la cocina, seguido de su mujer. Johnny estaba jugando tranquilamente en el suelo. S\u00f3lo Jill parec\u00eda inquieta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Oigo a los p\u00e1jaros \u2014dijo \u2014. Escucha, pap\u00e1.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat escuch\u00f3. De las ventanas, de la puerta, llegaban sonidos ahogados. Alas que rozaban la superficie, desliz\u00e1ndose, rascando, buscando un medio de entrar. El ruido de muchos cuerpos apretuja\u00acdos que se restregaban contra los muros. De vez en cuando, un golpe sordo, un fragor, el lanzamiento en picado de alg\u00fan p\u00e1jaro que se estrellaba contra el suelo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abAlgunos se matar\u00e1n de esta forma \u2014pens\u00f3 \u2014, pero no es bastante. Nunca es bastante.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Bueno \u2014dijo en voz alta \u2014, he puesto tablas en las ventanas. Los p\u00e1jaros no pueden entrar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fue examinando todas las ventanas. Su trabajo hab\u00eda sido con\u00accienzudo. Todas las rendijas estaban tapadas. Har\u00eda algo m\u00e1s, no obstante. Encontr\u00f3 cu\u00f1as, trozos de lata, listones de madera, tiras de metal, y los sujet\u00f3 a los lados para reforzar las tablas. Los martillazos contribu\u00edan a amortiguar el ruido de los p\u00e1jaros, los frotes, los golpecitos y, m\u00e1s siniestro \u2014 no quer\u00eda que sus hijos lo oyesen \u2014, el crujido de los vidrios al romperse.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Pon la radio \u2014dijo\u2014; a ver qu\u00e9 dice.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Esto disimular\u00eda tambi\u00e9n los ruidos. Subi\u00f3 a los dormitorios y reforz\u00f3 las ventanas. Pod\u00eda o\u00edr a los p\u00e1jaros en el tejado, el rascar de u\u00f1as, un sonido insistente, continuo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Decidi\u00f3 que deb\u00edan dormir en la cocina; mantendr\u00edan encendido el fuego, bajar\u00edan los colchones y los tender\u00edan en el suelo. No se sent\u00eda muy tranquilo con las chimeneas de los dormitorios. Las tablas que hab\u00eda colocado en la base de las chimeneas pod\u00edan desprenderse. En la cocina, gracias al fuego, estar\u00edan a salvo. Tendr\u00eda que hacer una diversi\u00f3n de todo ello. Fingir ante los ni\u00f1os que estaban jugando a campamentos. Si ocurr\u00eda lo peor y los p\u00e1jaros forzaban una entrada por las chimeneas de los dormitorios, pasar\u00edan horas, quiz\u00e1 d\u00edas, antes de que pudiesen destruir las puertas. Los p\u00e1jaros quedar\u00edan aprisionados en los dormitorios. All\u00ed no podr\u00edan hacer ning\u00fan da\u00f1o. Hacinados entre sus paredes, morir\u00edan sofo\u00accados.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Empez\u00f3 a bajar los colchones. Al verlo, a su mujer se le dilataron los ojos de miedo. Pens\u00f3 que los p\u00e1jaros hab\u00edan irrumpido ya en el piso de arriba.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Bueno \u2014dijo \u00e9l en tono jovial \u2014, esta noche vamos a dormir todos juntos en la cocina. Resulta m\u00e1s agradable dormir aqu\u00ed abajo, junto al fuego. As\u00ed no nos molestar\u00e1n estos est\u00fapidos pajarracos que andan por ah\u00ed dando golpecitos en las ventanas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hizo que los ni\u00f1os le ayudasen a apartar los muebles y tuvo la precauci\u00f3n de, con la ayuda de su mujer, colocar el armario pegado a la ventana. Encajaba bien. Era una protecci\u00f3n adicional. Ahora ya se pod\u00edan poner los colchones, uno junto a otro, contra la pared en que hab\u00eda estado el armario.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abEstamos bastante seguros ahora \u2014pens\u00f3 \u2014, estamos c\u00f3modos y aislados, como en un refugio antia\u00e9reo. Podemos resistir. Lo \u00fanico que me preocupa son los v\u00edveres. V\u00edveres y carb\u00f3n para el fuego. Tenemos para uno o dos d\u00edas, no m\u00e1s. Entonces&#8230;\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De nada serv\u00eda formar proyectos con tanta antelaci\u00f3n. Ya dar\u00edan instrucciones por la radio. Dir\u00edan a la gente lo que ten\u00eda que hacer. Y, entonces, en medio de sus problemas, se dio cuenta de que la radio no transmit\u00eda m\u00e1s que m\u00fasica de baile. No el programa infantil, como deb\u00eda haber sido. Mir\u00f3 el d\u00eda. S\u00ed, estaba puesta la emisora local. Bailables. Sab\u00eda el motivo. Los programas habituales hab\u00edan sido abandonados. Esto s\u00f3lo suced\u00eda en ocasiones excepcio\u00acnales. Elecciones y cosas as\u00ed. Intent\u00f3 recordar si hab\u00eda sucedido lo mismo durante la guerra, cuando se produc\u00edan duras incursiones a\u00e9reas sobre Londres. Pero, naturalmente, la B.B.C. no estaba en Londres durante la guerra. Transmit\u00eda sus programas desde otros estudios, instalados provisionalmente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abEstamos mejor aqu\u00ed \u2014pens\u00f3 \u2014, estamos mejor aqu\u00ed en la cocina, con las puertas y las ventanas entabladas, que como est\u00e1n los de las ciudades. Gracias a Dios que no estamos en las ciudades.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A las seis ces\u00f3 la m\u00fasica. Son\u00f3 la se\u00f1al horaria. No importaba que se asustasen los ni\u00f1os, ten\u00eda que o\u00edr las noticias. Hubo una pausa. Luego, el locutor habl\u00f3. Su voz era grave, solemne. Completamente distinta de la del mediod\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abAqu\u00ed Londres \u2014dijo \u2014. A las cuatro de esta tarde se ha proclama\u00acdo en todo el pa\u00eds el estado de excepci\u00f3n. Se est\u00e1n adoptando medidas para salvaguardar las vidas y las propiedades de la pobla\u00acci\u00f3n, pero debe comprenderse que no es f\u00e1cil que \u00e9stas produzcan un efecto inmediato, dada la naturaleza repentina y sin precedentes de la actual crisis. Todos los habitantes deben tomar precauciones para con su propia casa, y donde vivan juntas varias personas, como en pisos y apartamentos, deben ponerse de acuerdo para hacer todo lo que puedan en orden e impedir la entrada en ellos. Es absoluta\u00acmente necesario que todo el mundo se quede en su casa esta noche y que nadie permanezca en las calles, carreteras, o en cualquier otro lugar desguarnecido. Enormes cantidades de p\u00e1jaros est\u00e1n atacando a todo el que ven y han empezado ya a asaltar los edificios; pero \u00e9stos, con el debido cuidado, deben ser impenetrables. Se ruega a la poblaci\u00f3n que permanezca en calma y no se deje dominar por el p\u00e1nico. Dado el car\u00e1cter excepcional de la situaci\u00f3n, no ser\u00e1n radiados m\u00e1s programas, desde ninguna estaci\u00f3n emisora, hasta las siete horas de ma\u00f1ana.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tocaron el Himno Nacional. No pas\u00f3 nada m\u00e1s. Nat apag\u00f3 la radio. Mir\u00f3 a su mujer y ella le devolvi\u00f3 la mirada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfQu\u00e9 ocurre? \u2014pregunt\u00f3 Jill \u2014. \u00bfQu\u00e9 ha dicho la radio?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No va a haber m\u00e1s programas esta noche \u2014dijo Nat\u2014. Ha habido una aver\u00eda en la B.B.C.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfEs por los p\u00e1jaros? \u2014pregunt\u00f3 Jill \u2014. \u00bfLo han hecho los p\u00e1jaros?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No \u2014respondi\u00f3 Nat\u2014, es s\u00f3lo que todo el mundo est\u00e1 muy ocupado, y adem\u00e1s tienen que desembarazarse de los p\u00e1jaros, que andan revolvi\u00e9ndolo todo all\u00e1 arriba, en las ciudades. Bueno, por una noche podemos arreglarnos sin la radio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ojal\u00e1 tuvi\u00e9ramos un gram\u00f3fono \u2014dijo Jill\u2014; eso ser\u00eda mejor que nada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ten\u00eda el rostro vuelto hacia el armario, apoyado contra las ventanas. Aunque intentaban ignorarlo, percib\u00edan claramente los roces, los chasquidos, el persistente batir de alas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Cenaremos pronto \u2014sugiri\u00f3 Nat\u2014. P\u00eddele a mam\u00e1 algo bueno. Algo que nos guste a todos, \u00bfeh?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hizo una se\u00f1a a su mujer y le gui\u00f1\u00f3 el ojo. Quer\u00eda que la mirada de temor, de aprensi\u00f3n, desapareciese del rostro de Jill.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mientras se hac\u00eda la cena, estuvo silbando, cantando, haciendo todo el ruido que pod\u00eda, y le pareci\u00f3 que los sonidos exteriores no eran tan fuertes como al principio. Subi\u00f3 en seguida a los dormito\u00acrios y escuch\u00f3. Ya no se o\u00eda el rascar de antes sobre el tejado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abHan adquirido la facultad de razonar \u2014pens\u00f3\u2014; saben que es dif\u00edcil entrar aqu\u00ed. Probar\u00e1n en otra parte. No perder\u00e1n su tiempo con nosotros.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La cena transcurri\u00f3 sin incidentes, y entonces, cuando estaban quitando la mesa, oyeron un nuevo sonido, runruneante, familiar, un sonido que todos ellos conoc\u00edan y comprend\u00edan.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su mujer le mir\u00f3, iluminado el rostro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Son aviones \u2014dijo \u2014 , est\u00e1n enviando aviones tras los p\u00e1jaros. Eso es lo que yo he dicho desde el principio que deb\u00edan hacer. Eso los ahuyentar\u00e1. \u00bfSon ca\u00f1onazos? \u00bfNo o\u00eds ca\u00f1ones?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Quiz\u00e1 fuese fuego de ca\u00f1\u00f3n, all\u00e1 en el mar. Nat no podr\u00eda decirlo. Los grandes ca\u00f1ones navales puede que tuviesen eficacia contra las gaviotas en el mar, pero las gaviotas estaban ahora tierra adentro. Los ca\u00f1ones no pod\u00edan bombardear la costa, a causa de la pobla\u00acci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Es agradable o\u00edr los aviones, \u00bfverdad? \u2014dijo su mujer.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y Jill, captando su entusiasmo, se puso a brincar de un lado para otro con Johnny.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Los aviones alcanzar\u00e1n a los p\u00e1jaros. Los aviones los echar\u00e1n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Justamente entonces oyeron un estampido a unas dos millas de distancia, seguido de otro y, luego, de otro m\u00e1s. El ronquido de los motores se fue alejando y desapareci\u00f3 sobre el mar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 ha sido eso? \u2014pregunt\u00f3 la mujer\u2014. \u00bfEstaban tirando bombas sobre los p\u00e1jaros?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No s\u00e9 \u2014contest\u00f3 Nat \u2014, no creo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No quer\u00eda decirle que el ruido que hab\u00edan o\u00eddo era el estampido de un avi\u00f3n al estrellarse. Era, sin duda, un riesgo por parte de las autoridades enviar fuerzas de reconocimiento, pero pod\u00edan haberse dado cuenta de que la operaci\u00f3n era suicida. \u00bfQu\u00e9 pod\u00edan hacer los aviones contra p\u00e1jaros que se lanzaban para morir contra las h\u00e9lices y los fuselajes, sino arrojarse ellos mismos al suelo? Supon\u00eda que esto se estaba intentando ahora por todo el pa\u00eds. Y a un precio muy caro. Alguien de los de arriba hab\u00eda perdido la cabeza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfAdonde se han ido los aviones, pap\u00e1? \u2014pregunt\u00f3 Jill.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Han vuelto a su base \u2014respondi\u00f3 \u2014. Bueno, ya es hora de acostarse.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mantuvo ocupada a su mujer, desnudando a los ni\u00f1os delante del fuego, arreglando los colchones y haciendo otras muchas cosas, mientras \u00e9l recorr\u00eda de nuevo la casa para asegurarse de que todo segu\u00eda bien. Ya no se o\u00eda el zumbido de la aviaci\u00f3n, y los ca\u00f1ones hab\u00edan dejado de disparar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abUna p\u00e9rdida de vidas y de esfuerzos \u2014se dijo Nat\u2014. No podemos matar suficientes p\u00e1jaros de esa manera. Cuesta demasia\u00acdo. Queda el gas. Quiz\u00e1s intenten echar gases, gases venenosos. Naturalmente, nos avisar\u00edan primero, si lo hiciesen. Una cosa es cierta; los mejores cerebros del pa\u00eds pasar\u00e1n la noche concentrados en este asunto.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En cierto modo, la idea le tranquiliz\u00f3. Se representaba un plantel de cient\u00edficos, naturalistas y t\u00e9cnicos reunidos en consejo para deliberar; ya estar\u00e1n trabajando sobre el problema. \u00c9sta no era tarea para el Gobierno, ni para los jefes de Estado Mayor; \u00e9stos se limitar\u00edan a llevar a la pr\u00e1ctica las \u00f3rdenes de los cient\u00edficos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abTendr\u00e1n que ser implacables \u2014pens\u00f3 \u2014. Lo peor es que, si deciden utilizar el gas, tendr\u00e1n que arriesgar m\u00e1s vidas. Todo el ganado y toda la tierra quedar\u00edan contaminados tambi\u00e9n. Mientras nadie se deje llevar por el p\u00e1nico&#8230; Eso es lo malo. Que la gente caiga en p\u00e1nico y pierda la cabeza. La B.B.C. ha hecho bien en advertirnos eso.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Arriba, en los dormitorios, todo estaba tranquilo. No se o\u00eda ara\u00f1ar y rascar en las ventanas. Una tregua en la batalla. Reagrupa-ci\u00f3n de fuerzas. \u00bfNo era as\u00ed como lo llamaban en los partes de guerra? El viento, sin embargo, no hab\u00eda cesado. Pod\u00eda o\u00edrlo todav\u00eda, rugiendo en las chimeneas. Y al mar rompiendo all\u00e1 abajo, en la playa. Entonces se acord\u00f3 de la marea. La marea estar\u00eda bajando. Quiz\u00e1 la tregua era debida a la marea. Hab\u00eda alguna ley que obedec\u00edan los p\u00e1jaros y que estaba relacionada con el viento del Este y con la marea.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mir\u00f3 al reloj. Casi las ocho. La pleamar deb\u00eda de haber sido hac\u00eda una hora. Eso explicaba la tregua. Los p\u00e1jaros atacaban con la marea alta. Puede que no actuaran as\u00ed tierra adentro, pero \u00e9sta parec\u00eda ser la t\u00e1ctica que segu\u00edan en la costa. Calcul\u00f3 mentalmente el tiempo. Ten\u00edan seis horas por delante. Cuando la marea subiese de nuevo, a eso de la una y veinte de la madrugada, los p\u00e1jaros volver\u00edan&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hab\u00eda dos cosas que pod\u00eda hacer. La primera, descansar con su mujer y sus hijos, dormir todo lo que pudiesen hasta la madrugada. La segunda, salir, ver c\u00f3mo le iba a los de la granja y si todav\u00eda funcionaba el tel\u00e9fono, para poder obtener noticias de la central.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Llam\u00f3 en voz baja a su mujer, que acababa de acostar a los ni\u00f1os. Ella subi\u00f3 hasta la mitad de la escalera, y \u00e9l le expuso lo que se propon\u00eda hacer.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No te vayas \u2014dijo ella al instante\u2014, no te vayas dej\u00e1ndome sola con los ni\u00f1os. No podr\u00eda resistirlo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su voz se elev\u00f3 hist\u00e9ricamente. \u00c9l la apacigu\u00f3, la calm\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Est\u00e1 bien \u2014dijo\u2014, est\u00e1 bien. Esperar\u00e9 a ma\u00f1ana. A las siete oiremos el bolet\u00edn de noticias de la radio. Pero, por la ma\u00f1ana, cuando vuelva a bajar la marea, me acercar\u00e9 a la granja a ver si nos dan pan y patatas, y tambi\u00e9n algo de leche.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su mente se hallaba ocupada, formando planes en previsi\u00f3n de posibles contingencias. Naturalmente, esta noche no habr\u00edan orde-\u00f1ado a las vacas. Se habr\u00edan quedado fuera, en el corral, mientras los moradores de la casa se atrincheraban tras las ventanas entabladas, igual que ellos. Es decir, si hab\u00edan tenido tiempo de tomar precauciones. Pens\u00f3 en Trigg, sonri\u00e9ndole desde el coche. No habr\u00eda habido concurso de tiro esta noche.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los ni\u00f1os se hab\u00edan dormido. Su mujer, a\u00fan vestida, estaba sentada en su colch\u00f3n. Mir\u00f3 nerviosamente a su marido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfQu\u00e9 vas a hacer? \u2014cuchiche\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat movi\u00f3 la cabeza, indic\u00e1ndole que guardara silencio. Lenta\u00acmente, con cuidado, abri\u00f3 la puerta trasera y mir\u00f3 al exterior.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La oscuridad era absoluta. El viento soplaba m\u00e1s fuerte que nunca, helado, llegando en r\u00e1pidas r\u00e1fagas desde el mar. Puso el pie sobre el escal\u00f3n del otro lado de la puerta. Estaba lleno de p\u00e1jaros. Hab\u00eda p\u00e1jaros muertos por todas partes. Bajo las ventanas, contra las paredes. Eran los suicidas, los somorgujos, y ten\u00edan los cuellos rotos. Adondequiera que miraba ve\u00eda p\u00e1jaros muertos. Ni rastro de los vivos. Con el cambio de la marea los vivos hab\u00edan volado hacia el mar. Las gaviotas estar\u00edan ahora posadas sobre las aguas, como lo hab\u00edan estado por la ma\u00f1ana.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A lo lejos, sobre la colina donde dos d\u00edas antes hab\u00eda estado el tractor, estaba ardiendo algo. Uno de los aviones que se hab\u00edan estrellado; el fuego, impulsado por el viento, hab\u00eda prendido a un almiar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Contempl\u00f3 los cuerpos de los p\u00e1jaros y se le ocurri\u00f3 que, si los apilaba uno encima de otro sobre los alf\u00e9izares de las ventanas, constituir\u00edan una protecci\u00f3n adicional para el siguiente ataque. No mucho, tal vez, pero algo s\u00ed. Los cad\u00e1veres tendr\u00edan que ser desgarrados, picoteados y apartados a un lado, antes de que los p\u00e1jaros vivos pudiesen afianzarse en los alf\u00e9izares y atacar los cristales. Se puso a trabajar en la oscuridad. Era rid\u00edculo; le repugnaba tocarlos. Los cad\u00e1veres estaban todav\u00eda calientes y en\u00acsangrentados. Las plumas estaban manchadas de sangre. Sinti\u00f3 que se le revolv\u00eda el est\u00f3mago, pero continu\u00f3 con su trabajo. Se dio cuenta, con horror, de que todos los cristales de las ventanas estaban rotos. S\u00f3lo las tablas hab\u00edan impedido que entraran los p\u00e1jaros. Rellen\u00f3 los cristales rotos con sangrantes cuerpos de los p\u00e1jaros.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando hubo terminado, volvi\u00f3 a entrar en la casa. Atranc\u00f3 la puerta de la cocina, para mayor seguridad. Se quit\u00f3 las vendas, empapadas de la sangre de los p\u00e1jaros, no de la de sus heridas, y se puso un parche nuevo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su mujer le hab\u00eda hecho cacao, y lo bebi\u00f3 \u00e1vidamente. Estaba muy cansado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Bueno \u2014dijo sonriendo \u2014, no te preocupes. Todo ir\u00e1 bien.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se tendi\u00f3 en su colch\u00f3n y cerr\u00f3 los ojos. Se durmi\u00f3 en seguida. Tuvo un dormir agitado, porque a trav\u00e9s de sus sue\u00f1os se deslizaba la sombra de algo que hab\u00eda olvidado. Algo que ten\u00eda que haber hecho y se le hab\u00eda pasado. Alguna precauci\u00f3n que se le hab\u00eda ocurrido tomar, pero que no hab\u00eda llevado a la pr\u00e1ctica y a la que no pod\u00eda identificar en su sue\u00f1o. Estaba relacionada de alguna manera con el avi\u00f3n en llamas y con el almiar de la colina. No obstante, sigui\u00f3 durmiendo; no se despertaba. Fue su mujer quien, sacudi\u00e9n\u00acdole del hombro, le despert\u00f3 por fin.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Ya han empezado \u2014solloz\u00f3 \u2014, han empezado hace una hora. No puedo escuchar sola por m\u00e1s tiempo. Y, adem\u00e1s, hay algo que huele mal, algo que se est\u00e1 quemando.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces record\u00f3. Se hab\u00eda olvidado de encender el fuego. S\u00f3lo quedaban rescoldos a punto de apagarse. Se levant\u00f3 r\u00e1pidamente y encendi\u00f3 la l\u00e1mpara. El golpeteo hab\u00eda comenzado ya a sonar en la puerta y en las ventanas, pero no era eso lo que atra\u00eda su atenci\u00f3n. Era el olor a plumas chamuscadas. El olor llenaba la cocina. Se dio cuenta en seguida de lo que era. Los p\u00e1jaros estaban bajando por la chimenea, abri\u00e9ndose camino hacia la cocina.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cogi\u00f3 papel y astillas, y las puso sobre las ascuas; luego alcanz\u00f3 el bote de parafina.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Ponte lejos \u2014orden\u00f3 a su mujer; tenemos que correr este riesgo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Arroj\u00f3 la parafina en el fuego. Una rugiente llamarada subi\u00f3 por el ca\u00f1\u00f3n de la chimenea, y, sobre el fuego, cayeron los cuerpos abrasados, ennegrecidos, de los p\u00e1jaros.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los ni\u00f1os se despertaron y empezaron a llorar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa? \u2014pregunt\u00f3 Jill\u2014. \u00bfQu\u00e9 ha ocurrido?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat no ten\u00eda tiempo para contestar. Estaba apartando de la chimenea los cad\u00e1veres y arroj\u00e1ndolos al suelo. Las llamas segu\u00edan rugiendo y hab\u00eda que hacer frente al peligro de que se propagara el fuego que hab\u00eda encendido. Las llamas ahuyentar\u00edan de la boca de la chimenea a los p\u00e1jaros vivos. La dificultad estaba en la parte baja. \u00c9sta se hallaba obstruida por los cuerpos, humeantes e inertes, de los p\u00e1jaros sorprendidos por el fuego. Apenas si prestaba atenci\u00f3n a los ataques que se concentraban sobre la puerta y las ventanas. Que batiesen las alas, que se rompiesen los picos, que perdiesen la vida en su intento de forzar una entrada a su hogar. No lo conseguir\u00edan. Daba gracias a Dios por tener una casa antigua con ventanas peque\u00f1as y s\u00f3lidas paredes. No como las casas nuevas del pueblo. Que el cielo amparase a los que viv\u00edan en ellas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Dejad de llorar \u2014grit\u00f3 a los ni\u00f1os \u2014. No hay nada que temer; dejad de llorar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sigui\u00f3 apartando los humeantes cuerpos a medida que ca\u00edan al fuego.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abEsto les convencer\u00e1 \u2014se dijo \u2014. Mientras el fuego no prenda a la chimenea, estamos seguros. Merecer\u00eda que me fusilasen por esto. Lo \u00faltimo que ten\u00eda que haber hecho antes de acostarme era encender el fuego. Sab\u00eda que hab\u00eda algo.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mezclado con los roces y los golpes sobre las tablas de las ventanas, se oy\u00f3 de pronto el familiar sonido del reloj de la cocina al dar la hora. Las tres de la madrugada. A\u00fan ten\u00edan que pasar algo m\u00e1s de cuatro horas. No estaba seguro de la hora exacta en que hab\u00eda marea alta. Calculaba que no empezar\u00eda a bajar mucho antes de las siete y media, o las ocho menos veinte.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Enciende el hornillo \u2014 dijo a su mujer\u2014. Haznos un poco de t\u00e9, y un poco de cacao para los ni\u00f1os. No tiene objeto estar sentado sin hacer nada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00c9sa era la l\u00ednea a seguir. Mantenerles ocupados a ella y a los ni\u00f1os. Andar de un lado para otro, comer, beber; lo mejor era estar siempre en movimiento.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Aguard\u00f3 junto al fuego. Las llamas iban extingui\u00e9ndose. Pero por la chimenea ya no ca\u00edan m\u00e1s cuerpos. Introdujo hacia arriba el atizador todo lo que pudo y no encontr\u00f3 nada. Estaba despejada. La chimenea estaba despejada. Se enjug\u00f3 el sudor de la frente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Anda, Jill \u2014dijo\u2014, tr\u00e1eme unas cuantas astillas m\u00e1s. Pronto tendremos un buen fuego.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero ella no quer\u00eda acercarse. Estaba mirando los chamuscados cad\u00e1veres de los p\u00e1jaros, amontonados junto a \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No te preocupes de ellos \u2014le dijo su padre\u2014, los pondremos en el pasillo cuando tenga listo el fuego.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El peligro de la chimenea hab\u00eda desaparecido. No volver\u00eda a repetirse, si se manten\u00eda el fuego ardiendo d\u00eda y noche.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abMa\u00f1ana tendr\u00e9 que traer m\u00e1s combustible de la granja \u2014pen\u00acs\u00f3\u2014. \u00c9ste no puede durar siempre. Ya me las arreglar\u00e9. Puedo hacerlo con la bajamar. Cuando baje la marea, se podr\u00e1 trabajar e ir en busca de lo que haga falta. Lo \u00fanico que tenemos que hacer es adaptarnos a las circunstancias; eso es todo.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Bebieron t\u00e9 y cacao y comieron varias rebanadas de pan y extracto de carne. Nat se dio cuenta de que no quedaba m\u00e1s que media hogaza. No importaba; ya conseguir\u00edan m\u00e1s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00a1Atr\u00e1s! \u2014exclam\u00f3 el peque\u00f1o Johnny, apuntando a las ventanas con su cuchara\u2014. \u00a1Atr\u00e1s, pajarracos!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Eso est\u00e1 bien \u2014dijo Nat, sonriendo\u2014, no les queremos a esos bribones, \u00bfverdad? Ya hemos tenido bastante.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Empezaron a aplaudir cuando se o\u00eda el golpe de los p\u00e1jaros suicidas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Otro m\u00e1s, pap\u00e1 \u2014exclam\u00f3 Jill\u2014; \u00e9se ya no tiene nada que hacer.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014S\u00ed \u2014dijo Nat\u2014, ya est\u00e1 listo ese granuja.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00c9sta era la forma de tomarlo. \u00c9ste era el esp\u00edritu. Si lograban mantenerlo hasta las siete, cuando transmitiesen el primer bolet\u00edn de noticias, mucho habr\u00edan conseguido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Danos un pitillo \u2014dijo a su mujer\u2014. Un poco de humo disipar\u00e1 el olor a plumas quemadas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No quedan m\u00e1s que dos en el paquete \u2014dijo ella\u2014. Ten\u00eda que haberte comprado m\u00e1s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Bueno. Coger\u00e9 uno, y guardar\u00e9 el otro para cuando haya escasez.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Era in\u00fatil tratar de dormir a los ni\u00f1os. No era posible dormir mientras continuaran los golpes y los roces en las ventanas. Se sent\u00f3 en el colch\u00f3n, rodeando con un brazo a Jill y con el otro a su mujer, que ten\u00eda a Johnny en su regazo, cubiertos los cuatro con las mantas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No puedo por menos de admirar a estos bribones \u2014dijo\u2014; tienen constancia. Uno pensar\u00eda que ya ten\u00edan que haberse cansado del juego, pero no hay tal.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La admiraci\u00f3n era dif\u00edcil de mantenerse. El golpeteo continuaba incesante y un nuevo sonido, de algo que raspaba, hiri\u00f3 el o\u00eddo de Nat, como si un pico m\u00e1s afilado que ninguno de los anteriores hubiese venido a ocupar el lugar de sus compa\u00f1eros. Trat\u00f3 de recordar los nombres de los p\u00e1jaros, trat\u00f3 de pensar qu\u00e9 especies en particular servir\u00edan para esta tarea. No era el r\u00edtmico golpear del p\u00e1jaro carpintero. Habr\u00eda sido r\u00e1pido y suave. \u00c9ste era m\u00e1s serio, porque, si continuaba mucho tiempo, la madera acabar\u00eda astill\u00e1ndo\u00acse igual que los cristales. Entonces, se acord\u00f3 de los halcones. \u00bfSer\u00eda posible que los halcones hubiesen sustituido a las gaviotas? \u00bfHab\u00eda ahora busardos en los alf\u00e9izares de las ventanas, empleando las garras, adem\u00e1s de los picos? Halcones, busardos, cern\u00edcalos, gavila\u00acnes&#8230;, hab\u00eda olvidado a las aves de presa. Se hab\u00eda olvidado de la fuerza de las aves de presa. Faltaban tres horas, y, mientras esperaban el momento en que oyeran astillarse la madera, las garras segu\u00edan rascando.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat mir\u00f3 a su alrededor, considerando qu\u00e9 muebles pod\u00eda romper para fortificar la puerta. Las ventanas estaban seguras por el armario. Pero no ten\u00eda mucha confianza en la puerta. Subi\u00f3 la escalera, pero al llegar al descansillo se detuvo y escuch\u00f3. Se o\u00eda una sucesi\u00f3n de apagados golpecitos, producidos por el rozar de algo sobre el suelo del dormitorio de los ni\u00f1os. Los p\u00e1jaros se hab\u00edan abierto camino&#8230; Aplic\u00f3 el o\u00eddo contra la puerta. No hab\u00eda duda. Percib\u00eda el susurro de las alas y los leves roces contra el suelo. El otro dormitorio estaba libre todav\u00eda. Entr\u00f3 en \u00e9l y empez\u00f3 a sacar los muebles; apilados en lo alto de la escalera proteger\u00edan la puerta del dormitorio de los ni\u00f1os. Era una precauci\u00f3n. Quiz\u00e1 resultara innecesaria. No pod\u00eda amontonar los muebles contra la puerta, porque \u00e9sta se abr\u00eda hacia dentro. Lo \u00fanico que cab\u00eda hacer era colocarlos en lo alto de la escalera.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Baja, Nat, \u00bfqu\u00e9 est\u00e1s haciendo? \u2014grit\u00f3 su mujer.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Voy en seguida \u2014respondi\u00f3 \u2014. Estoy terminando de poner en orden las cosas aqu\u00ed arriba.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No quer\u00eda que subiese; no quer\u00eda que ella oyera el ruido de las patas en el cuarto de los ni\u00f1os, el rozar de aquellas alas contra la puerta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A las cinco y media, propuso que desayunaran, tocino y pan frito, aunque s\u00f3lo fuera por atajar el incipiente p\u00e1nico que comenzaba a reflejarse en los ojos de su mujer y calmar a los asustados ni\u00f1os. Ella no sab\u00eda que los p\u00e1jaros hab\u00edan penetrado ya en el piso de arriba. Afortunadamente, el dormitorio no ca\u00eda encima de la cocina. De haber sido as\u00ed, ella no podr\u00eda por menos de haber o\u00eddo el ruido que hac\u00edan all\u00e1 arriba, pegando contra las tablas. Y el est\u00fapido e insensato golpetear de los p\u00e1jaros suicidas que volaban dentro de la habitaci\u00f3n, aplast\u00e1ndose la cabeza contra las paredes. Conoc\u00eda bien a las gaviotas blancas. No ten\u00edan cerebro. Las negras eran dife\u00acrentes, sab\u00edan muy bien lo que se hac\u00edan. Y tambi\u00e9n los busardos, los halcones&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se encontr\u00f3 a s\u00ed mismo observando el reloj, mirando a las manecillas, que con tanta lentitud giraban alrededor, de la esfera. Se daba cuenta de que, si su teor\u00eda no era correcta, si el ataque no cesaba con el cambio de la marea, terminar\u00edan siendo derrotados. No podr\u00edan continuar durante todo el largo d\u00eda sin aire, sin descanso, sin m\u00e1s combustible, sin&#8230; Su pensamiento volaba. Sab\u00eda que necesitaban muchas cosas para resistir un asedio. No estaban bien preparados. No estaban prevenidos. Quiz\u00e1, despu\u00e9s de todo, estuviesen m\u00e1s seguros en las ciudades. Su primo viv\u00eda a poca distancia de all\u00ed en tren. Si lograba telefonearle desde la granja, podr\u00edan alquilar un coche. Eso ser\u00eda m\u00e1s r\u00e1pido: alquilar un coche entre dos pleamares.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La voz de su mujer, llam\u00e1ndole una y otra vez por su nombre, le ahuyent\u00f3 el s\u00fabito y desesperado deseo de dormir.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQu\u00e9 hay? \u00bfQu\u00e9 pasa? \u2014exclam\u00f3 desabridamente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014La radio \u2014dijo su mujer. Hab\u00eda estado mirando el reloj\u2014. Son casi las siete.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 No gires el mando \u2014exclam\u00f3, impaciente por primera vez\u2014; est\u00e1 puesta en la B.B.C. Hablar\u00e1n desde ah\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Esperaron. El reloj de la cocina dio las siete. No lleg\u00f3 ning\u00fan sonido. Ninguna campanada, nada de m\u00fasica. Esperaron hasta las siete y cuarto y cambiaron de emisora. El resultado fue el mismo. No hab\u00eda ning\u00fan bolet\u00edn de noticias.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Hemos entendido mal \u2014dijo \u00e9l\u2014. No emitir\u00e1n hasta las ocho.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dejaron conectado el aparato, y Nat pens\u00f3 en la bater\u00eda, pregun\u00act\u00e1ndose cu\u00e1nta carga le quedar\u00eda. Generalmente, la recargaban cuando su mujer iba de compras a la ciudad. Si fallaba la bater\u00eda, no podr\u00edan escuchar las instrucciones.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Est\u00e1 aclarando \u2014susurr\u00f3 su mujer\u2014. No lo veo, pero lo noto. Y los p\u00e1jaros no golpean ya con tanta fuerza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ten\u00eda raz\u00f3n. Los golpes y los roces se iban debilitando por momentos. Y tambi\u00e9n los empellones, el forcejeo para abrirse paso que se o\u00eda junto a la puerta, sobre los alf\u00e9izares. Hab\u00eda empezado a bajar la marea. A las ocho, no se o\u00eda ya ning\u00fan ruido. S\u00f3lo el viento. Los ni\u00f1os, amodorrados por el silencio, se durmieron. A las ocho y media, Nat desconect\u00f3 la radio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfQu\u00e9 haces? Nos perderemos las noticias \u2014dijo su mujer.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No va a haber noticias \u2014respondi\u00f3 Nat\u2014. Tendremos que depender de nosotros mismos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se dirigi\u00f3 a la puerta y apart\u00f3 lentamente los obst\u00e1culos que hab\u00eda colocado. Levant\u00f3 los cerrojos y, pisando los cad\u00e1veres que yac\u00edan en el escal\u00f3n de la entrada, aspir\u00f3 el aire fr\u00edo. Ten\u00eda seis horas por delante, y sab\u00eda que deb\u00eda reservar sus fuerzas para las cosas necesarias, en manera alguna deb\u00eda derrocharlas. V\u00edveres, luz, combustible: \u00e9sas eran cosas \u2014necesarias. Si lograba obtenerlas en cantidad suficiente, podr\u00edan resistir otra noche m\u00e1s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dio un paso hacia delante, y entonces vio a los p\u00e1jaros vivos. Las gaviotas se hab\u00edan ido, como antes, al mar; all\u00ed buscaban su alimento y el empuje de la marea antes de volver al ataque. Los p\u00e1jaros terrestres, no. Esperaban y vigilaban. Nat los ve\u00eda sobre los setos, en el suelo, api\u00f1ados en los \u00e1rboles, l\u00ednea tras l\u00ednea de p\u00e1jaros, quietos, inm\u00f3viles.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Anduvo hasta el extremo de su peque\u00f1o huerto. Los p\u00e1jaros no se movieron. Segu\u00edan vigil\u00e1ndole.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abTengo que conseguir v\u00edveres \u2014se dijo Nat \u2014. Tengo que ir a la granja a buscar v\u00edveres.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Regres\u00f3 a la casa. Examin\u00f3 las puertas y las ventanas. Subi\u00f3 la escalera y entr\u00f3 en el cuarto de los ni\u00f1os. Estaba vac\u00edo, fuera de los p\u00e1jaros muertos que yac\u00edan en el suelo. Los vivos estaban all\u00e1 fuera, en el huerto, en los campos. Baj\u00f3 a la cocina.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Me voy a la granja \u2014dijo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su mujer le cogi\u00f3 del brazo. Hab\u00eda visto a los p\u00e1jaros a trav\u00e9s de la puerta abierta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ll\u00e9vanos \u2014suplic\u00f3\u2014; no podemos quedarnos aqu\u00ed solos. Pre\u00acfiero morir antes que quedarme sola.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat consider\u00f3 la cuesti\u00f3n. Movi\u00f3 la cabeza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Vamos, pues \u2014dijo \u2014, trae cestas y el cochecito de Johnny. Podemos cargar de cosas el cochecito.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se vistieron adecuadamente para hacer frente al cortante viento y se pusieron guantes y bufandas. Nat cogi\u00f3 a Jill de la mano, y su mujer puso a Johnny en el cochecito.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Los p\u00e1jaros \u2014gimi\u00f3 Jill\u2014 est\u00e1n todos ah\u00ed fuera, en los campos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No nos har\u00e1n da\u00f1o \u2014dijo \u00e9l\u2014; de d\u00eda, no.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Echaron a andar hacia el portillo, cruzando el campo, y los p\u00e1jaros no se movieron. Esperaban, vueltas hacia el viento sus cabezas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al llegar al recodo que daba a la granja, Nat se detuvo y dijo a su mujer que le esperara con los ni\u00f1os al abrigo de la cerca.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Pues yo quiero ver a la se\u00f1ora Trigg \u2014protest\u00f3 ella \u2014. Hay montones de cosas que le podemos pedir prestadas, si fueron ayer al mercado; adem\u00e1s de pan&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Espera aqu\u00ed \u2014interrumpi\u00f3 Nat\u2014. Vuelvo en seguida.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Las vacas estaban mugiendo, movi\u00e9ndose inquietas por el corral, y Nat pudo ver el boquete de la valla por donde hab\u00edan abierto camino las ovejas que ahora vagaban libres por el huerto, situado delante de la casa. No sal\u00eda humo de las chimeneas. No sent\u00eda ning\u00fan deseo de que su mujer, o sus hijos, entraran en la granja.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 No vengas \u2014exclam\u00f3 \u00e1speramente, Nat \u2014. Haz lo que te digo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su mujer retrocedi\u00f3 con el cochecito junto a la cerca, protegi\u00e9n\u00acdose, y protegiendo a los ni\u00f1os del viento.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat penetr\u00f3 solo en la granja. Se abri\u00f3 paso por entre la grey de mugientes vacas, que, molestas por sus repletas ubres, vagaban dando vueltas de un lado a otro. Observ\u00f3 que el coche estaba junto a la puerta, fuera del garaje. Las ventanas de la casa estaban destrozadas. Hab\u00eda muchas gaviotas muertas, tendidas en el patio y esparcidas alrededor de la casa. Los p\u00e1jaros vivos se hallaban posados sobre los \u00e1rboles del peque\u00f1o bosquecillo que se extend\u00eda detr\u00e1s de la granja y en el tejado de la casa. Permanec\u00edan completa\u00acmente inm\u00f3viles. Le vigilaban.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El cuerpo de Jim&#8230;, lo que quedaba de \u00e9l, yac\u00eda tendido en el patio. Las vacas le hab\u00edan pisoteado, despu\u00e9s de haber terminado los p\u00e1jaros. Junto a \u00e9l se hallaba su escopeta. La puerta de la casa estaba cerrada y atrancada, pero, como las ventanas estaban rotas, era f\u00e1cil levantarlas y entrar por ellas. El cuerpo de Trigg estaba junto al tel\u00e9fono. Deb\u00eda de haber estado intentando comunicar con la central cuando los p\u00e1jaros se lanzaron contra \u00e9l. El receptor pend\u00eda suelto, y la caja hab\u00eda sido arrancada de la pared. Ni rastro de la se\u00f1ora Trigg. Estar\u00eda en el piso de arriba. \u00bfPara qu\u00e9 subir? Nat sab\u00eda lo que iba a encontrar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abGracias a Dios, no hab\u00eda ni\u00f1os\u00bb, se dijo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hizo un esfuerzo para subir la escalera, pero, a mitad de camino, dio media vuelta y descendi\u00f3 de nuevo. Pod\u00eda ver sus piernas, sobresaliendo por la abierta puerta del dormitorio. Detr\u00e1s de ella, yac\u00edan los cad\u00e1veres de las gaviotas negras y un paraguas roto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abEs in\u00fatil hacer nada \u2014pens\u00f3 Nat\u2014. No dispongo m\u00e1s que de cinco horas, incluso menos. Los Trigg comprender\u00edan. Tengo que cargar con todo lo que encuentre.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Regres\u00f3 al lado de su mujer y los ni\u00f1os.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Voy a llenar el coche de cosas \u2014dijo\u2014. Meter\u00e9 carb\u00f3n, y parafina para el infiernillo. Lo llevaremos a casa y volveremos para una nueva carga.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfQu\u00e9 hay de los Trigg? \u2014pregunt\u00f3 su mujer.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Deben de haberse ido a casa de algunos amigos \u2014respondi\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfTe ayudo?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No; hay un barullo enorme ah\u00ed dentro. Las vacas y las ovejas andan sueltas por todas partes. Espera, sacar\u00e9 el coche. Pod\u00e9is sentaros en \u00e9l.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Torpemente, hizo dar !a vuelta al coche y lo situ\u00f3 en el camino. Su mujer y los ni\u00f1os no pod\u00edan ver desde all\u00ed el cuerpo de Jim.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Qu\u00e9date aqu\u00ed \u2014dijo\u2014, no te preocupes del coche del ni\u00f1o. Luego vendremos a por \u00e9l. Ahora voy a cargar el auto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los ojos de ella no se apartaban de los de Nat. \u00c9ste supuso que su mujer comprend\u00eda; de otro modo, no se habr\u00eda ofrecido a ayudarle a encontrar el pan y los dem\u00e1s comestibles.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hicieron en total tres viajes, entre su casa y la granja, antes de convencerse de que ten\u00edan todo lo que necesitaban. Era sorprenden\u00acte, cuando se empezaba a pensar en ello, cu\u00e1ntas cosas eran necesarias. Casi lo m\u00e1s importante de todo era la tablaz\u00f3n para las ventanas. Nat tuvo que andar de un lado para otro buscando madera. Quer\u00eda reponer las tablas de todas las ventanas de la casa. Velas, parafina, clavos, hojalata; la lista era interminable. Adem\u00e1s, orde\u00f1\u00f3 a tres de las vacas. Las dem\u00e1s tendr\u00edan que seguir mugiendo, las pobres.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En el \u00faltimo viaje, condujo el coche hasta la parada del autob\u00fas, sali\u00f3 y se dirigi\u00f3 a la cabina telef\u00f3nica. Esper\u00f3 unos minutos haciendo sonar el aparato. Sin resultado. La l\u00ednea estaba muerta. Se subi\u00f3 a una loma y mir\u00f3 en derredor, pero no se ve\u00eda signo alguno de vida. A todo lo largo de los campos, nada; nada, salvo los p\u00e1jaros, expectantes, en acecho. Algunos dorm\u00edan; pod\u00eda ver los picos arropados entre las plumas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abLo l\u00f3gico ser\u00eda que se estuviesen alimentando \u2014pens\u00f3 \u2014, no ah\u00ed quietos, de esa manera.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces record\u00f3. Estaban atiborrados de alimento. Hab\u00edan comido hasta hartarse durante la noche. Por eso no se mov\u00edan esta ma\u00f1ana&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No sal\u00eda nada de humo de las chimeneas de las dem\u00e1s casas. Pen\u00acs\u00f3 en las ni\u00f1as que hab\u00edan corrido por los campos la noche an\u00acterior.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abDeb\u00ed darme cuenta \u2014pens\u00f3 \u2014. Ten\u00eda que haberlas llevado conmigo.\u00bb<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Levant\u00f3 la vista hacia el cielo. Estaba descolorido y gris. Los desnudos \u00e1rboles del paisaje parec\u00edan doblarse y ennegrecerse ante el viento del Este. El fr\u00edo no afectaba a los p\u00e1jaros, que segu\u00edan esperando all\u00e1 en los campos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Ahora es cuando deb\u00edan ir por ellos \u2014dijo Nat\u2014; su objetivo est\u00e1 claro. Deben de estar haciendo esto por todo el pa\u00eds. \u00bfPor qu\u00e9 no despega ahora nuestra aviaci\u00f3n y los roc\u00eda con gases venenosos?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfQu\u00e9 hacen nuestros muchachos? Tienen que saber, tienen que verlo por s\u00ed mismos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Volvi\u00f3 al coche y se sent\u00f3 ante el volante.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Cruza de prisa la segunda puerta \u2014cuchiche\u00f3 su mujer\u2014. El cartero est\u00e1 tendido all\u00ed. No quiero que Jill le vea.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Aceler\u00f3. El peque\u00f1o \u00abMorris\u00bb saltaba y rechinaba a lo largo del camino. Los ni\u00f1os gritaban contentos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A la una menos cuarto llegaron a la casa. Faltaba solamente una hora.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Prefiero hacer una comida fr\u00eda \u2014dijo Nat\u2014. Calienta algo para ti y para los ni\u00f1os; un poco de sopa, por ejemplo. Yo no tengo tiempo de comer ahora. Tengo que descargar todas estas cosas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo meti\u00f3 todo dentro de la casa. Tiempo habr\u00eda de ordenarlo. Todos deb\u00edan tener algo que hacer durante las largas horas que se avecinaban. Ante todo, deb\u00eda echar un vistazo a las puertas y ven\u00actanas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dio la vuelta a la casa, comprobando met\u00f3dicamente cada puerta, cada ventana. Subi\u00f3 tambi\u00e9n al tejado y cerr\u00f3 con tablas todas las chimeneas, excepto la de la cocina. El fr\u00edo era tan intenso que apenas pod\u00eda soportarlo, pero era un trabajo que ten\u00eda que hacerse. De vez en cuando levantaba la vista hacia el cielo, esperanzado, en busca de aviones. No ven\u00eda ninguno. Mientras trabajaba, maldijo la ineficacia de las autoridades.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Siempre igual \u2014murmur\u00f3 \u2014, siempre nos abandonan. Est\u00fapi\u00acdo, est\u00fapido desde el principio. Ning\u00fan plan, ninguna organiza\u00acci\u00f3n. Y los de aqu\u00ed no tenemos importancia. Eso es lo que pasa. La gente de tierra adentro tiene prioridad. Seguro que all\u00ed ya est\u00e1n empleando gases y han lanzado a toda la aviaci\u00f3n. Nosotros tenemos que esperar y aguantar lo que venga.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hizo una pausa, terminado su trabajo en la chimenea del dormitorio y mir\u00f3 al mar. Algo se estaba moviendo all\u00e1 lejos. Algo gris y blanco entre las rompientes.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Es la Armada \u2014dijo\u2014; ellos no nos abandonan. Vienen por el canal y est\u00e1n entrando en la bah\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Aguard\u00f3 forzando la vista, llorosos los ojos a causa del viento, mirando en direcci\u00f3n al mar. Se hab\u00eda equivocado. No eran barcos. No estaba all\u00ed la Armada. Las gaviotas se estaban levantando del mar. En los campos, las nutridas bandadas de p\u00e1jaros ascend\u00edan en formaci\u00f3n desde el suelo y, ala con ala, se remontaban hacia el cielo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hab\u00eda llegado la pleamar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat baj\u00f3 por la escalera de mano que hab\u00eda utilizado y entr\u00f3 en la cocina. Su familia estaba comiendo. Eran poco m\u00e1s de las dos. Atranc\u00f3 la puerta, levantando la barricada ante ella y encendi\u00f3 la l\u00e1mpara.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 Es de noche \u2014dijo el peque\u00f1o Johnny.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su mujer hab\u00eda vuelto a conectar la radio, pero ning\u00fan sonido sal\u00eda de ella.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 He dado toda la vuelta al dial \u2014dijo \u2014, emisoras extranjeras y todo. No he podido coger nada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Quiz\u00e1 tengan ellos el mismo trastorno \u2014dijo\u2014, quiz\u00e1s est\u00e9 ocurriendo lo mismo por toda Europa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ella sirvi\u00f3 en un plato sopa de los Trigg, cort\u00f3 una rebanada grande de pan de los Trigg y la unt\u00f3 con mantequilla.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Comieron en silencio. Un poco de mantequilla se desliz\u00f3 por la mejilla de Johnny y cay\u00f3 sobre la mesa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Modales, Johnny \u2014dijo Jill\u2014, tienes que aprender a secarte los labios.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Comenz\u00f3 el repiqueteo en las ventanas, en la puerta. Los roces, los crujidos, el forcejeo para tomar posiciones en los alf\u00e9izares. El primer golpe de un p\u00e1jaro suicida contra la pared.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014 \u00bfNo har\u00e1n algo los americanos? \u2014exclam\u00f3 su mujer\u2014. Siempre han sido nuestros aliados, \u00bfno? Seguramente har\u00e1n algo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nat no respondi\u00f3. Las tablas colocadas en las ventanas eran recias, y tambi\u00e9n las de las chimeneas. La casa estaba llena de provisiones, de combustible, de todo lo que necesitar\u00edan en varios d\u00edas. Cuando terminara de comer, sacar\u00eda las cosas, las ordenar\u00eda, las ir\u00eda colocando en sus sitios. Su mujer y los ni\u00f1os podr\u00edan ayudarle. Era necesario tenerlos ocupados en algo. Acabar\u00edan rendidos a las nueve menos cuarto, cuando la marea estuviese baja otra vez; entonces, les har\u00eda acostarse en sus colchones y procurar\u00eda que durmiesen profundamente hasta las tres de la madrugada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ten\u00eda una nueva idea para las ventanas, que consist\u00eda en poner alambre de espinto delante de las tablas. Se hab\u00eda tra\u00eddo un rollo grande de la granja. Lo malo era que tendr\u00eda que trabajar a oscuras, durante la tregua entre las nueve y las tres. Era una l\u00e1stima que no se le hubiese ocurrido antes. Lo principal era que hubiese tranquilidad mientras dorm\u00edan su mujer y los ni\u00f1os.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los p\u00e1jaros peque\u00f1os estaban ya enzarzados con la ventana.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Reconoci\u00f3 el ligero repiqueteo de sus picos y el suave roce de sus alas. Los halcones no hac\u00edan caso de las ventanas. Ellos concentraban su ataque en la puerta. Nat escuch\u00f3 el violento chasquido de la madera al astillarse y se pregunt\u00f3 cu\u00e1ntos millones de a\u00f1os de recuerdos estaban almacenados en aquellos peque\u00f1os cerebros, tras los hirientes picos y los taladrantes ojos, que ahora hac\u00edan nacer en ellos este instinto de destruir a la Humanidad con toda la certera y demoledora precisi\u00f3n de unas m\u00e1quinas implacables.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Me fumar\u00e9 ese \u00faltimo pitillo \u2014dijo a su mujer\u2014. Est\u00fapido de m\u00ed, es lo \u00fanico que he olvidado traer de la granja.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo cogi\u00f3 y conect\u00f3 la radio. Tir\u00f3 al fuego el paquete vac\u00edo y se qued\u00f3 mirando c\u00f3mo ard\u00eda.[\/fusion_builder_column][\/fusion_builder_row][\/fusion_builder_container]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cuento apocal\u00edptico de Daphne du Maurier en el que se basa la pel\u00edcula de Alfred Hitchcock.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13362,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[1608,2860,22,1909,185,25,1028,196,7,2855,1607,1128,521],"class_list":["post-6423","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-alfred-hitchcock","tag-cine","tag-cuento","tag-daphne-du-maurier","tag-escritoras","tag-escritores","tag-escritores-en-lengua-inglesa","tag-escritores-ingleses","tag-hallazgos","tag-literatura","tag-los-pajaros","tag-textos-adaptados","tag-textos-que-no-estaban-en-la-red"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/du_maurier_325594k.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-1FB","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6423","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6423"}],"version-history":[{"count":24,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6423\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13113,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6423\/revisions\/13113"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13362"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6423"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6423"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6423"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}