{"id":6278,"date":"2010-04-20T12:35:26","date_gmt":"2010-04-20T17:35:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=6278"},"modified":"2016-12-10T15:08:44","modified_gmt":"2016-12-10T21:08:44","slug":"la-oracion-de-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/la-oracion-de-guerra\/","title":{"rendered":"La oraci\u00f3n de guerra"},"content":{"rendered":"<p><em>Ma\u00f1ana, 21 de abril, se cumple un siglo de la muerte de Mark Twain (1835-1910), el escritor estadounidense que invent\u00f3 a Tom Sawyer y Huckleberry Finn. El aniversario no parece estar llamando mucho la atenci\u00f3n. No importa:<br \/>\n\u00abThe War Prayer\u00bb fue publicado en el n\u00famero de noviembre de 1916 de la revista <em>Harper&#8217;s Monthly<\/em>. Twain dict\u00f3 este breve cuento en alg\u00fan momento entre 1904 y 1905, como una reacci\u00f3n ante la guerra entre Estados Unidos y Filipinas (1899-1902), e intent\u00f3 publicarlo pero fue rechazado por su editor habitual. Twain decidi\u00f3 entonces &#8211;se cuenta&#8211; que se mantuviera in\u00e9dita hasta despu\u00e9s de su muerte. Su visi\u00f3n desoladora de la humanidad es lo que la hace pertinente ahora. Pilar Hortelano es la autora de la presente traducci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<div align=\"center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"6281\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/la-oracion-de-guerra\/marktwain\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/markTwain.jpg\" data-orig-size=\"302,400\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Mark Twain\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/markTwain.jpg\" class=\"alignnone size-full wp-image-6281\" title=\"Mark Twain\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/markTwain.jpg\" alt=\"\" width=\"302\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/markTwain.jpg 302w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/markTwain-226x300.jpg 226w\" sizes=\"auto, (max-width: 302px) 100vw, 302px\" \/><\/div>\n<p><strong>LA ORACI\u00d3N DE GUERRA<br \/>\nMark Twain<\/strong><\/p>\n<p>Fue una \u00e9poca de gran exaltaci\u00f3n y emoci\u00f3n. El pa\u00eds se hab\u00eda levantado en armas, hab\u00eda empezado la guerra y en cada pecho ard\u00eda el fuego sagrado del patriotismo; se o\u00eda el redoble de los tambores y tocaban las bandas de m\u00fasica; tiraban cohetes y un mont\u00f3n de fuegos artificiales zumbaban y chisporroteaban. All\u00ed abajo, a lo lejos, de las manos, tejados y balcones, ondeaba al sol una espesura de banderas brillantes. De d\u00eda, por la ancha avenida, los j\u00f3venes voluntarios desfilaban alegres y hermosos con sus uniformes; a su paso los orgullosos padres, madres, hermanas y enamoradas los vitoreaban con voces ahogadas por la emoci\u00f3n. De noche, en las concurridas reuniones se escuchaba con admiraci\u00f3n la oratoria patri\u00f3tica que agitaba lo m\u00e1s hondo de sus corazones, y que sol\u00eda interrumpirse con una tempestad de aplausos, al tiempo que las l\u00e1grimas corr\u00edan por sus mejillas. En las iglesias los pastores predicaban devoci\u00f3n a la bandera y al pa\u00eds, y en favor de nuestra noble causa imploraban ayuda al dios de las batallas con una elocuencia tan efusiva y fervorosa que conmov\u00eda a todos los oyentes.<br \/>\nDe hecho, era una \u00e9poca pr\u00f3spera y alegre, y los pocos esp\u00edritus temerarios que se aventuraban a desaprobar la guerra y a albergar alguna duda sobre su rectitud, enseguida recib\u00edan un castigo tan duro y severo que, para su propia seguridad, inmediatamente retroced\u00edan espantados y no volv\u00edan a ofender en ese sentido.<br \/>\nLleg\u00f3 el domingo por la ma\u00f1ana. Al d\u00eda siguiente los batallones partir\u00edan hacia el frente; la iglesia estaba a rebosar. Y all\u00ed estaban los voluntarios, con sus rostros iluminados por visiones y sue\u00f1os milicianos. \u00a1El austero avance de tropas, el \u00edmpetu incontenible, el ataque desenfrenado, los sables relucientes, la huida del enemigo, el tumulto, el humo envolvente, la b\u00fasqueda feroz y la rendici\u00f3n! \u00a1Y luego, de regreso al hogar, los h\u00e9roes condecorados, bienvenidos, venerados, inmersos en un mar de oro de gloria! Al lado de los voluntarios se sentaban sus seres queridos, orgullosos, contentos y envidiados por los vecinos y amigos que no ten\u00edan hijos o hermanos a quienes enviar al campo de honor, para vencer por la bandera o, caso contrario, sucumbir a la m\u00e1s noble de las muertes nobles. El servicio religioso continu\u00f3. Se ley\u00f3 un cap\u00edtulo del Antiguo Testamento sobre la guerra y se rez\u00f3 la primera plegaria, seguida de un estallido del \u00f3rgano que sacudi\u00f3 el edificio. Y de un impulso la congregaci\u00f3n se levant\u00f3 con brillo en los ojos y latidos en el coraz\u00f3n: \u00ab\u00a1Dios Todopoderoso! \u00a1T\u00fa que ordenas, el trueno es tu trompeta y el rayo tu espada!\u00bb.<br \/>\nDespu\u00e9s vino la oraci\u00f3n larga. Nadie recordaba algo semejante por lo apasionado de la s\u00faplica y lo conmovedor y bello de su lenguaje. En esencia, la oraci\u00f3n ped\u00eda al Padre de todos nosotros, benigno y siempre misericordioso, que velara por nuestros nobles y j\u00f3venes soldados y les proporcionara auxilio, consuelo y \u00e1nimo en el af\u00e1n de su patri\u00f3tica tarea; que los bendijera y protegiera con Su poderosa mano en la batalla; que los fortaleciera y les diera confianza para que fueran invencibles en el ataque sangriento; que les ayudara a aplastar al enemigo y les concediera, tanto a ellos como a su patria y su bandera, la gloria y el honor imperecederos.<br \/>\nUn anciano extra\u00f1o entr\u00f3 y con paso lento y callado avanz\u00f3 por el pasillo, con los ojos clavados en el cl\u00e9rigo. Ten\u00eda un cuerpo alto e iba vestido con una t\u00fanica que le llegaba a los pies, llevaba la cabeza descubierta, una vaporosa cascada de cabello cano le ca\u00eda sobre los hombros y ten\u00eda la cara arrugada y exageradamente p\u00e1lida, casi fantasmal. Llenos de asombro, todos le segu\u00edan con la mirada mientras se encaminaba al altar en silencio y sin pausa, hasta que se detuvo a la par del cl\u00e9rigo y se qued\u00f3 all\u00ed esperando de pie.<br \/>\nEl cl\u00e9rigo, con los ojos cerrados, no se hab\u00eda percatado de la presencia del extra\u00f1o y prosigui\u00f3 con su oraci\u00f3n conmovedora hasta terminar con las siguientes palabras, pronunciadas con gran fervor: \u00ab\u00a1Bendice nuestras almas, conc\u00e9denos la victoria, Oh Se\u00f1or Nuestro, Dios, Padre y Protector de nuestra tierra y nuestra bandera!\u00bb.<br \/>\nEl extra\u00f1o le toc\u00f3 el brazo y le hizo se\u00f1as para que se apartara -a lo que accedi\u00f3 el desconcertado cl\u00e9rigo- y ocup\u00f3 su lugar. Durante unos momentos, con ojos solemnes que emanaban una luz extraordinaria, contempl\u00f3 detenidamente a la audiencia embelesada. Entonces con una voz profunda dijo: \u00abVengo del Trono. Soy portador de un mensaje de Dios Todopoderoso\u00bb. Las palabras golpearon a la congregaci\u00f3n como en un sismo; si el extra\u00f1o lo percibi\u00f3 no hizo ning\u00fan caso. \u00abEl ha escuchado la oraci\u00f3n de Su siervo, vuestro pastor, y se conceder\u00e1n sus peticiones si \u00e9se es vuestro deseo despu\u00e9s que yo, Su mensajero, os haya explicado su significado, es decir, todo su significado. Pues sucede lo que en la mayor\u00eda de las oraciones de los hombres; el que las pronuncia pide mucho m\u00e1s de lo que es consciente, salvo que se detenga y se ponga a meditar\u00bb.<br \/>\n\u00abVuestro Siervo de Dios ha rezado su plegaria. \u00bfHa reflexionado sobre lo que ha dicho? \u00bfEs acaso una sola oraci\u00f3n? No; son dos -una pronunciada y la otra no-. Ambas han llegado a los o\u00eddos de Aquel que escucha todas las s\u00faplicas, tanto las anunciadas como las guardadas en silencio. Ponderad esto y guardadlo en la memoria. Si rezas una plegaria en tu beneficio \u00a1ten cuidado! no sea que sin querer invoques al mismo tiempo una maldici\u00f3n sobre el vecino. Si rezas una oraci\u00f3n para que llueva sobre tu cosecha, mediante ese acto quiz\u00e1 est\u00e9s implorando que caiga una maldici\u00f3n sobre la cosecha de alguno de tus vecinos que probablemente no necesite agua y resulte as\u00ed da\u00f1ada\u00bb.<br \/>\n\u00abHan escuchado la oraci\u00f3n de vuestro siervo -la parte enunciada-.Yo he sido encargado por Dios para poner en palabras la otra parte, aqu\u00e9lla que el pastor -al igual que ustedes en sus corazones- rezaron en silencio. \u00bfCon ignorancia y sin reflexionar? \u00a1Dios asegura que as\u00ed fue! O\u00edsteis estas palabras: &#8216;Conc\u00e9denos la victoria, Oh Se\u00f1or Nuestro Dios&#8217;. Eso es suficiente. La oraci\u00f3n pronunciada est\u00e1 \u00edntimamente ligada a esas palabras fecundas. No han sido necesarias las explicaciones. Cuando hab\u00e9is rezado por la victoria, hab\u00e9is rezado por las muchas consecuencias no mencionadas que resultan de la victoria -debe ser as\u00ed y no se puede evitar-.El esp\u00edritu atento de Dios Padre acogi\u00f3 tambi\u00e9n la parte no pronunciada de la oraci\u00f3n. Me encarg\u00f3 que la expresara con palabras. \u00a1Escuchad!\u00bb.<br \/>\n\u00abOh Se\u00f1or, nuestro Padre, nuestros j\u00f3venes patriotas, \u00eddolos de nuestros corazones, salen a batallar. \u00a1Mantente cerca de ellos! Con ellos partimos tambi\u00e9n nosotros -en esp\u00edritu- dejando atr\u00e1s la dulce paz de nuestros hogares para aniquilar al enemigo. \u00a1Oh Se\u00f1or nuestro Dios, ay\u00fadanos a destrozar a sus soldados y convertirlos en despojos sangrientos con nuestros disparos; ay\u00fadanos a cubrir sus campos resplandecientes con la palidez de sus patriotas muertos; ay\u00fadanos a ahogar el trueno de sus ca\u00f1ones con los quejidos de sus heridos que se retuercen de dolor, ay\u00fadanos a destruir sus humildes viviendas con un hurac\u00e1n de fuego; ay\u00fadanos a acongojar los corazones de sus viudas inofensivas con aflicci\u00f3n inconsolable; ay\u00fadanos a echarlas de sus casas con sus ni\u00f1itos para que deambulen desvalidos por la devastaci\u00f3n de su tierra desolada, vestidos con harapos, hambrientos y sedientos, a merced de las llamas del sol de verano y los vientos helados del invierno, quebrados en esp\u00edritu, agotados por las penurias, te imploramos que tengan por refugio la tumba que se les niega -por el bien de nosotros que te adoramos, Se\u00f1or-, acaba con sus esperanzas, arruina sus vidas, prolonga su amargo peregrinaje, haz que su andar sea una carga, inunda su camino con sus l\u00e1grimas, ti\u00f1e la nieve blanca con la sangre de las heridas de sus pies! Se lo pedimos, animados por el amor, a Aquel quien es Fuente de Amor, sempiterno y seguro refugio y amigo de todos aquellos que padecen. A El, humildes y contritos, pedimos Su ayuda. Am\u00e9n\u00bb.<br \/>\n(Una pausa)<br \/>\n\u00abAs\u00ed es como lo hab\u00e9is rezado. \u00a1Si todav\u00eda lo dese\u00e1is, hablad! El mensajero del Alt\u00edsimo aguarda\u00bb.<br \/>\nM\u00e1s tarde se crey\u00f3 que el hombre era un lun\u00e1tico porque no ten\u00eda sentido nada de lo que hab\u00eda dicho.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento p\u00f3stumo (y desolador) de Mark Twain, cuyo centenario se cumple ahora.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13363,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[4],"tags":[22,1028,194,1864,2855,1035],"class_list":["post-6278","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-escritores-en-lengua-inglesa","tag-escritores-estadounidenses","tag-la-oracion-de-guerra","tag-literatura","tag-mark-twain"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/twain_mark.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-1Dg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6278","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6278"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6278\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13364,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6278\/revisions\/13364"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13363"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6278"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6278"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6278"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}