{"id":6173,"date":"2010-03-18T12:40:41","date_gmt":"2010-03-18T18:40:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=6173"},"modified":"2021-09-22T12:00:23","modified_gmt":"2021-09-22T17:00:23","slug":"despues-de-veinte-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/despues-de-veinte-anos\/","title":{"rendered":"Despu\u00e9s de veinte a\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p>Al escritor estadounidense William Sydney Porter (1862-1910) se le recuerda por el seud\u00f3nimo con el que firmaba sus cuentos: O. Henry. Durante las \u00faltimas dos d\u00e9cadas de su vida, y por algunas m\u00e1s despu\u00e9s de \u00e9sta, se le consider\u00f3 uno de los grandes maestros de la literatura de su pa\u00eds, a la vez en la l\u00ednea de Edgar Allan Poe y de Mark Twain pues, si bien sus escenarios eran casi siempre los de la vida cotidiana en entornos rurales y urbanos, su tratamiento de personajes y ambientes se acercaba a lo g\u00f3tico. Tambi\u00e9n se admiraba mucho la construcci\u00f3n de las llamadas <em>trick-stories<\/em>, en las que Porter se especializ\u00f3: cuentos con un final sorpresivo, muy contundente, en los \u00faltimos renglones.<br \/>\nPosteriormente la reputaci\u00f3n de O. Henry ha disminuido, al ponerse en boga otros estilos de contar y al se\u00f1alarse el car\u00e1cter mec\u00e1nico, manipulador, de muchos de sus textos. Pero otros son aut\u00e9nticas obras maestras y por ellos a\u00fan se le tiene en alta estima; por ejemplo, todav\u00eda hoy se entrega el <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Premio_O._Henry\">O. Henry Memorial Award<\/a>, un premio instituido en 1919 que se da anualmente a los mejores cuentos que se publican en los Estados Unidos.<\/p>\n<p>\u00abAfter Twenty Years\u00bb fue publicado en el libro <em>Los cuatro millones<\/em> (1906). Por si a alguien le interesa, <a href=\"http:\/\/www.ivoox.com\/o-henry-after-twenty-years-audios-mp3_rf_96232_1.html\">este enlace<\/a> lleva a una grabaci\u00f3n de la versi\u00f3n original en ingl\u00e9s del cuento, le\u00eddo por Dave Ranson.<\/em><\/p>\n<div align=\"center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"6177\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/despues-de-veinte-anos\/porter\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Porter.jpg\" data-orig-size=\"250,316\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"O. Henry\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Porter-237x300.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Porter.jpg\" class=\"alignnone size-full wp-image-6177\" title=\"O. Henry\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Porter.jpg\" alt=\"O. Henry\" width=\"250\" height=\"316\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Porter.jpg 250w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Porter-237x300.jpg 237w\" sizes=\"auto, (max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/><\/div>\n<p><strong>DESPU\u00c9S DE VEINTE A\u00d1OS<br \/>\nO. Henry<\/strong><\/p>\n<p>El polic\u00eda ten\u00eda un aspecto imponente mientras efectuaba su ronda por la avenida. Esa imponencia era lo habitual en \u00e9l, y no para presumir, pues los espectadores escaseaban. Aunque apenas eran las 10 de la noche, las heladas r\u00e1fagas de viento, con regusto a lluvia, hab\u00edan despoblado las calles, o poco menos.<br \/>\nEl agente probaba puertas al pasar, haciendo girar su porra con movimientos art\u00edsticos e intrincados; de vez en vez se volv\u00eda para recorrer el distrito con una mirada alerta. Con su silueta robusta y su leve contoneo, representaba dignamente a los guardianes de la paz. El vecindario era de los que se ponen en movimiento a hora temprana. Aqu\u00ed y all\u00e1 se ve\u00edan las luces de alguna tabaquer\u00eda o de un bar abierto durante toda la noche, pero la mayor\u00eda de las puertas correspond\u00edan a locales comerciales que llevaban unas cuantas horas cerrados.<br \/>\nHacia la mitad de una cuadra, el polic\u00eda aminor\u00f3 s\u00fabitamente el paso. En el portal de una ferreter\u00eda oscura hab\u00eda un hombre, apoyado contra la pared y con un cigarro sin encender en la boca. Al acercarse \u00e9l, el hombre se apresur\u00f3 a decirle, tranquilizador:<br \/>\n\u2014No hay problema, agente. Estoy esperando a un amigo, nada m\u00e1s. Se trata de una cita convenida hace 20 a\u00f1os. A usted le parecer\u00e1 extra\u00f1o, \u00bfno? Bueno, se lo voy a explicar, para hacerle ver que no hay nada malo en esto. Hace m\u00e1s o menos ese tiempo, en este lugar hab\u00eda un restaurante, el Big Joe Brady.<br \/>\n\u2014S\u00ed, lo derribaron hace cinco a\u00f1os \u2014dijo el polic\u00eda.<br \/>\nEl hombre del portal encendi\u00f3 un f\u00f3sforo y lo acerc\u00f3 a su cigarro. La llama revel\u00f3 un rostro p\u00e1lido, de mand\u00edbula cuadrada y ojos perspicaces, con una peque\u00f1a cicatriz blanca junto a la ceja derecha. El alfiler de corbata era un gran diamante, engarzado de un modo extra\u00f1o.<br \/>\n\u2014Esta noche se cumplen 20 a\u00f1os del d\u00eda en que cen\u00e9 aqu\u00ed, en el Big Joe Brady, con Jimmy Wells, mi mejor amigo, la persona m\u00e1s buena del mundo. \u00c9l y yo nos criamos aqu\u00ed, en Nueva York, como si fu\u00e9ramos hermanos. El ten\u00eda 20 a\u00f1os y yo, 18. A la ma\u00f1ana siguiente me iba al Oeste para hacer fortuna. A Jimmy no se le pod\u00eda arrancar de Nueva York; para \u00e9l no hab\u00eda otro lugar en la tierra. Bueno, esa noche acordamos encontrarnos nuevamente aqu\u00ed, a 20 a\u00f1os exactos de esa fecha y esa hora, cualquiera fuese nuestra condici\u00f3n y la distancia a recorrer para llegar. Supon\u00edamos que, despu\u00e9s de 20 a\u00f1os, cada uno tendr\u00eda ya la vida hecha y la fortuna conseguida.<br \/>\n\u2014Parece muy interesante \u2014dijo el agente\u2014. Pero se me ocurre que es mucho tiempo entre una cita y otra. \u00bfNo ha sabido nada de su amigo desde que se fue?<br \/>\n\u2014Bueno, s\u00ed. Nos escribimos por un tiempo \u2014respondi\u00f3 el otro\u2014. Pero al cabo de un a\u00f1o o dos nos perdimos la pista. Usted sabe, el Oeste es muy grande y yo viv\u00eda mud\u00e1ndome de un lado a otro. Pero estoy seguro de que Jimmy, si est\u00e1 con vida, vendr\u00e1 a la cita; siempre fue el tipo m\u00e1s recto y digno de confianza del mundo, y no se va a olvidar. Ya viaj\u00e9 mil quinientos kil\u00f3metros para venir a este sitio, pero habr\u00e1 valido la pena si \u00e9l aparece.<br \/>\nEl hombre sac\u00f3 un hermoso reloj, con peque\u00f1os diamantes incrustados en las tapas.<br \/>\n\u2014Faltan tres minutos \u2014anunci\u00f3\u2014. Cuando nos separamos, a la puerta del restaurante, eran las 10 en punto.<br \/>\n\u2014A usted le fue bastante bien en el Oeste, \u00bfno? \u2014pregunt\u00f3 el polic\u00eda.<br \/>\n\u2014\u00a1A no dudarlo! Espero que Jimmy haya tenido la mitad de mi suerte. Bueno, muy inteligente no era; trabajador s\u00ed, y muy buen tipo. Yo he tenido que v\u00e9rmelas con gente muy avispada para llenarme el bolsillo. Aqu\u00ed, en Nueva York, la gente se estanca. Hay que ir al Oeste para ponerse en forma.<br \/>\nEl polic\u00eda balance\u00f3 la porra y dio un paso o dos.<br \/>\n\u2014Tengo que seguir la ronda \u2014dijo\u2014. Espero que su amigo no le falle. \u00bfNo piensa darle unos minutos de tolerancia?<br \/>\n\u2014\u00a1Por supuesto! \u2014afirm\u00f3 el otro\u2014. Le dar\u00e9 cuanto menos media hora. Por entonces Jimmy tendr\u00e1 que estar aqu\u00ed, si est\u00e1 con vida. Hasta luego, agente.<br \/>\n\u2014Buenas noches, se\u00f1or \u2014salud\u00f3 el polic\u00eda.<br \/>\nY prosigui\u00f3 su ronda, probando los picaportes al pasar.<br \/>\nHab\u00eda empezado a caer una llovizna helada; las r\u00e1fagas inciertas se transformaron en un viento constante. Los pocos peatones se apresuraban, inc\u00f3modos y silenciosos, con los cuellos vueltos hacia arriba y las manos en los bolsillos. Y en la puerta de la ferreter\u00eda, el hombre que hab\u00eda viajado mil quinientos kil\u00f3metros para cumplir con una cita, insegura hasta lo absurdo, con su amigo de la juventud, fumaba su cigarro y segu\u00eda esperando.<br \/>\nEsper\u00f3 unos 20 minutos. Al cabo, un hombre alto, de sobretodo largo y cuello subido hasta las orejas, cruz\u00f3 apresuradamente desde la vereda opuesta para acercarse al hombre que esperaba.<br \/>\n\u2014\u00bfEres t\u00fa, Bob? \u2014pregunt\u00f3, vacilando.<br \/>\n\u2014\u00bfJimmy Wells? \u2014grit\u00f3 el hombre de la puerta.<br \/>\n\u2014\u00a1Bendito sea Dios! \u2014exclam\u00f3 el reci\u00e9n llegado, aferrando al otro por los dos brazos\u2014. \u00a1Claro que eres Bob, qu\u00e9 duda cabe! Estaba seguro de encontrarte aqu\u00ed, si viv\u00edas. Bueno, bueno, bueno&#8230; Veinte a\u00f1os es mucho tiempo. El viejo restaurante ya no existe, Bob; ojal\u00e1 no lo hubieran derribado, as\u00ed habr\u00edamos podido cenar otra vez aqu\u00ed. Y dime, viejo, \u00bfc\u00f3mo te ha tratado el Oeste?<br \/>\n\u2014Fant\u00e1sticamente. Me dio todo lo que le ped\u00ed. Pero has cambiado much\u00edsimo, Jimmy. Te hac\u00eda cinco o seis cent\u00edmetros m\u00e1s bajo.<br \/>\n\u2014Bueno, crec\u00ed un poco despu\u00e9s de los 20 a\u00f1os.<br \/>\n\u2014\u00bfTe va bien en Nueva York, Jimmy?<br \/>\n\u2014M\u00e1s o menos. Tengo un puesto en uno de los departamentos de la Municipalidad. Vamos, Bob; iremos a un sitio que conozco para charlar largo y tendido sobre los viejos tiempos.<br \/>\nLos dos echaron a andar por la calle, del brazo. El hombre del Oeste, aumentado su egotismo por el \u00e9xito, empez\u00f3 a esbozar un relato de su carrera. El otro, inmerso en su sobretodo, escuchaba con inter\u00e9s.<br \/>\nCuando llegaron a la esquina, donde las luces el\u00e9ctricas de una farmacia iluminaban la calle, cada uno de ellos se volvi\u00f3 para mirar la cara de su compa\u00f1ero.<br \/>\nEl hombre del Oeste se detuvo bruscamente, apartando el brazo.<br \/>\n\u2014Usted no es Jimmy Wells \u2014dijo de pronto\u2014. Veinte a\u00f1os son mucho tiempo, pero no tanto como para que a uno le cambie la nariz de recta a respingada.<br \/>\n\u2014A veces es bastante para transformar a un hombre bueno en malo \u2014dijo el desconocido\u2014. Est\u00e1s arrestado desde hace diez minutos, Bob, alias \u201cel Sedoso\u201d. A los de Chicago se les ocurri\u00f3 que pod\u00edas andar por aqu\u00ed y enviaron un cable diciendo que quer\u00edan charlar contigo. No te vas a resistir, \u00bfverdad? As\u00ed me gusta. Ahora bien, antes de llevarte a la comisar\u00eda te dar\u00e9 esta nota que me entregaron para ti. La puedes leer aqu\u00ed, a la luz de la ventana. Es del agente Wells.<br \/>\nEl hombre del Oeste despleg\u00f3 el pedacito de papel que acababa de recibir. Cuando empez\u00f3 a leer su mano estaba serena, pero al terminar le temblaba un poquito. La nota era bastante breve.<\/p>\n<blockquote><p>Bob: Llegu\u00e9 a nuestra cita a la hora justa. Cuando encendiste el f\u00f3sforo te reconoc\u00ed como el hombre que buscaban en Chicago. Como no pude hacerlo personalmente, fui en busca de un agente de civil para que se hiciera cargo.<\/p>\n<div align=\"right\">JIMMY<\/div>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento de los muchos centenares que escribi\u00f3 O. Henry, maestro de la <em>trick-story<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13369,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[22,3185,1858,1028,194,1856,2855,1855,1857],"class_list":["post-6173","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-cuento-policiaco","tag-despues-de-veinte-anos","tag-escritores-en-lengua-inglesa","tag-escritores-estadounidenses","tag-final-sorpresivo","tag-literatura","tag-o-henry","tag-trick-story"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/best-o-henry-stories-u1-1.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-1Bz","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6173","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6173"}],"version-history":[{"count":15,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6173\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15787,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6173\/revisions\/15787"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13369"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6173"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6173"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6173"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}