{"id":6121,"date":"2010-03-10T10:39:40","date_gmt":"2010-03-10T16:39:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=6121"},"modified":"2016-10-26T10:22:22","modified_gmt":"2016-10-26T15:22:22","slug":"de-rapidas-variaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/de-rapidas-variaciones\/","title":{"rendered":"De <em>R\u00e1pidas variaciones&#8230;<\/em>"},"content":{"rendered":"<p>Seg\u00fan creemos saber, la literatura es reflejo de la realidad. Es verdad pero eso no significa que toda la literatura hable de lo mismo real del mismo modo. Toda ficci\u00f3n, por extra\u00f1a que sea, nace en el mundo y nace del mundo. Si no podemos verlo, o si s\u00f3lo aceptamos las formas m\u00e1s literales y m\u00e1s serviles del lenguaje, peor para nosotros.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Edilberto Ald\u00e1n ofrece una prueba de esto en su libro de cuentos <em>R\u00e1pidas variaciones de naturaleza desconocida<\/em>: m\u00e1s de una persona quedar\u00e1 desconcertada por los cuentos iniciales de la colecci\u00f3n y en especial con el primero, \u201cInterp\u00f3sita persona\u201d, que juega a ser autobiogr\u00e1fico y escrito por una persona real que desea ganar un premio real en el concurso real en el que Ald\u00e1n, <em>precisamente con el libro que leemos<\/em>, obtuvo un segundo lugar y una cantidad apreciable de dinero.* Pero si usted se fascina con la idea de una frontera difusa entre lo cierto y lo inventado, o peor todav\u00eda: si sigue leyendo a la busca del chisme y de la confesi\u00f3n supuestamente sincera, se perder\u00e1 lo que en verdad importa. Porque Edilberto Ald\u00e1n ofrece una prueba en otro sentido tambi\u00e9n: su libro nos examina.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Explico:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dentro de su trama curiosa, \u00abInterp\u00f3sita persona\u00bb anuncia que describir\u00e1 la estructura del libro entero: las relaciones entre los cuentos y la estructura del conjunto. M\u00e1s a\u00fan, el texto habla de claves expl\u00edcitas para identificar al autor, de que su n\u00famero telef\u00f3nico aparece en alguna p\u00e1gina&#8230; y tambi\u00e9n afirma que el libro va a ostentar una escritura correcta y poco problem\u00e1tica, pensada para agradar a jurados profesionales.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y nada de esto sucede: los datos no est\u00e1n, el libro tiene otra forma, los cuentos no usan las estrategias ramplonas que se describen. Los textos no van entrelazados unos con otros al modo que ahora est\u00e1 de moda, y que tiene como fin hacer que una colecci\u00f3n de historias parezca una novela aunque no lo sea; tampoco se pone en juego ninguna de las estrategias ni de los temas que servir\u00edan para que los textos se cuadraran a los prejuicios en boga y parecieran \u201crelevantes\u201d, \u201crepresentativos\u201d, \u201cpertinentes\u201d&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nuestra prueba como lectores es, dado que el texto nos miente y nos desorienta, orientarnos solos: encontrar esa clave de la que he hablado, preguntarnos por qu\u00e9 los textos siguen su ruta precisa; por qu\u00e9 los que tratan la identidad y la escritura dan paso a los er\u00f3ticos, luego a las remembranzas inventadas y por fin a las vi\u00f1etas presuntamente hist\u00f3ricas. Por qu\u00e9 caminamos del escritor equ\u00edvoco al acost\u00f3n indescifrable al padre posible a Glenn Gould y las <em>Variaciones Goldberg<\/em>.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cierta idea de cu\u00e1l es esa clavedebe estar en el texto final de la colecci\u00f3n de Ald\u00e1n, cuyo t\u00edtulo es \u201cArte po\u00e9tica\u201d:<\/p>\n<blockquote><p>No deja de sonre\u00edr mientras escribe la \u00faltima palabra.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Aspira profundamente antes de colocar el punto final. Con un gesto suave deja reposar, al fin, el centenar de hojas. Exhala satisfecho.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Escribi\u00f3 la obra perfecta. Resta un \u00faltimo paso: las cenizas se elevan con el vuelo de los p\u00e1jaros al atardecer cuando prende fuego al manuscrito.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Est\u00e1 listo para comenzar de nuevo.<\/p><\/blockquote>\n<p>La prosa de Edilberto Ald\u00e1n se resiste a las normas actuales de la eficacia: no est\u00e1 fascinada con la sequedad de los escritores estadounidenses, no lo deja todo por \u201cavanzar la trama\u201d y juega con una sintaxis que me recuerda a Julio Cort\u00e1zar y a m\u00e1s de un autor latinoamericano de esos que empezamos a negar por deporte (y para bien, porque sus imitadores son todos p\u00e9simos) hace quince o veinte a\u00f1os. Pero lo importante &#8211;la clave&#8211; no est\u00e1 en el texto en s\u00ed ni siquiera en la imagen dram\u00e1tica, conocida, de la destrucci\u00f3n. Al contrario, este texto es el \u00fanico que se enlaza directamente con otros del libro: nos devuelve a las frustraciones y enga\u00f1os de los primeros cuentos, donde un pu\u00f1ado de personajes se queda perplejo ante el poder de la escritura o ante sus reflejos en el mundo, pero en lugar de exaltar la idea de la literatura como arte de trepar, como farsa y b\u00fasqueda de prestigio, hace exactamente lo contrario: su escritor destruye lo que crea. No le interesan las consecuencias ni los premios de su creaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 del acto mismo de haber creado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al hacer esto Ald\u00e1n sugiere (creo) que estas <em>R\u00e1pidas variaciones<\/em> son el trayecto de un escritor que sabe otro modo en el que la escritura, que es parte siempre de la realidad, se engrana en ella. La escritura puede ser pasatiempo, catarsis, fuente de trabajo, herramienta para buscar el poder, pero tambi\u00e9n puede ser b\u00fasqueda: indagaci\u00f3n en el interior de quien crea. Puede ser un camino, pues, en el que la meta s\u00f3lo cuente como un alto y en el que se pueda, como el narrador de \u201cArte po\u00e9tica\u201d, volver a comenzar siempre desde cero.<\/p>\n<div align=center>[fusion_builder_container hundred_percent=\u00bbyes\u00bb overflow=\u00bbvisible\u00bb][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=\u00bb1_1&#8243; background_position=\u00bbleft top\u00bb background_color=\u00bb\u00bb border_size=\u00bb\u00bb border_color=\u00bb\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb spacing=\u00bbyes\u00bb background_image=\u00bb\u00bb background_repeat=\u00bbno-repeat\u00bb padding=\u00bb\u00bb margin_top=\u00bb0px\u00bb margin_bottom=\u00bb0px\u00bb class=\u00bb\u00bb id=\u00bb\u00bb animation_type=\u00bb\u00bb animation_speed=\u00bb0.3&#8243; animation_direction=\u00bbleft\u00bb hide_on_mobile=\u00bbno\u00bb center_content=\u00bbno\u00bb min_height=\u00bbnone\u00bb]<figure id=\"attachment_4932\" aria-describedby=\"caption-attachment-4932\" style=\"width: 255px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"4932\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/feria-de-mineria-television-y-dos-libros\/rapidas\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/rapidas.jpg\" data-orig-size=\"255,400\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"R\u00e1pidas variaciones de naturaleza desconocida\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;R\u00e1pidas variaciones de naturaleza desconocida&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/rapidas.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/rapidas.jpg\" alt=\"R\u00e1pidas variaciones de naturaleza desconocida\" title=\"R\u00e1pidas variaciones de naturaleza desconocida\" width=\"255\" height=\"400\" class=\"size-full wp-image-4932\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/rapidas.jpg 255w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/rapidas-191x300.jpg 191w\" sizes=\"auto, (max-width: 255px) 100vw, 255px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-4932\" class=\"wp-caption-text\"><em>R\u00e1pidas variaciones de naturaleza desconocida<\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n<p>* <em>(Este libro fue publicado por el Gobierno del Estado de M\u00e9xico, dentro de su Biblioteca Mexiquense del Bicentenario. Gan\u00f3, en efecto, el segundo premio en la especialidad de cuento del Concurso Internacional \u00abLetras del Bicentenario\u00bb, convocado por el estado de M\u00e9xico en 2009.)<\/em>[\/fusion_builder_column][\/fusion_builder_row][\/fusion_builder_container]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seg\u00fan creemos saber, la literatura es reflejo de la realidad. Es verdad pero eso no significa que toda la literatura hable de lo mismo real del mismo modo. Toda ficci\u00f3n, por extra\u00f1a que sea, nace en el mundo y nace del mundo. 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