{"id":61,"date":"2006-04-20T03:45:31","date_gmt":"2006-04-20T09:45:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/?p=73"},"modified":"2025-09-07T19:40:21","modified_gmt":"2025-09-08T01:40:21","slug":"los-consejeros-del-rey-hidropsio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/los-consejeros-del-rey-hidropsio\/","title":{"rendered":"Los Consejeros del Rey Hidropsio"},"content":{"rendered":"<p>Un cuento del gran autor polaco <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Stanis%C5%82aw_Lem\">Stanislaw Lem<\/a> (1921-2006), proveniente del libro <em><a href=\"http:\/\/www.mlm.ru\/users\/lib\/es_fabulas_de_robots_de_stansilaw_l.htm\">F\u00e1bulas de robots<\/a><\/em>. El ambiente de la historia puede parecer extra\u00f1o: aunque sus personajes son robots, la trama y el tono del texto pertenecen m\u00e1s bien al terreno de los relatos populares y los cuentos de hadas, pero es que Lem emplea al robot como personaje ic\u00f3nico, parte de ya de la historia de la literatura y no tanto aviso de un futuro todav\u00eda por venir. Adem\u00e1s, \u00abLos consejeros del rey Hidropsio\u00bb da una vuelta m\u00e1s a sus personajes coloc\u00e1ndolos no s\u00f3lo en un ambiente m\u00edtico, sino subacu\u00e1tico. La traducci\u00f3n es, si no me equivoco, de Jadwiga Maurizio, y est\u00e1 tomada de la edici\u00f3n del libro publicada por la extinta editorial Bruguera.<\/p>\n<p><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2006\/04\/lem.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"13259\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/los-consejeros-del-rey-hidropsio\/lem\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2006\/04\/lem.jpg\" data-orig-size=\"1200,920\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Stanislaw Lem\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2006\/04\/lem-1024x785.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2006\/04\/lem-1024x785.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"785\" class=\"aligncenter size-large wp-image-13259\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2006\/04\/lem-1024x785.jpg 1024w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2006\/04\/lem-300x230.jpg 300w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2006\/04\/lem.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>LOS CONSEJEROS DEL REY HIDROPSIO<br \/>\nStanislaw Lem<\/strong><\/p>\n<p>La de los argonautas fue de las primeras entre las tribus estelares que alcanzaron el conocimiento en el fondo de los oc\u00e9anos planetarios.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Uno de los integrantes de su reino era Acuacia, que reluce en el cielo del norte como un gran zafiro en un collar de topacios. En aquel planeta submarino reinaba desde hac\u00eda much\u00edsimos a\u00f1os el rey Hidropsio de Todos los Peces. Una ma\u00f1ana llam\u00f3 a la sala del trono a cuatro ministros de la Corona; se presentaron ante \u00e9l, se inclinaron ante el monarca todos vestidos de esmeralda, y mientras Hidropsio se oreaba con su gran abanico dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-\u00a1Incorruptibles dignatarios! Hace ya quince siglos que reino sobre Acuacia, sus ciudades submarinas y sus azules praderas sumergidas; durante todo ese tiempo he extendido las fronteras del Estado sumergiendo numerosas tierras, y siempre honr\u00e9 los estandartes impermeables que me leg\u00f3 mi padre, el gran Icti\u00f3crates, logrando grandes victorias, cuya gloria no me toca a m\u00ed se\u00f1alar, en las batallas contra los temibles microcitas. Sin embargo, el poder est\u00e1 result\u00e1ndome una carga insoportable y por eso he decidido tener un hijo que ocupe el trono de los in\u00f3xidos y gobierne con justicia. Por eso me dirijo a vosotros, mis fieles dignatarios: a ti, mi leal Hidrociberio Amasidio; a ti, mi gran Programador Di\u00f3ptrico, y a vosotros tambi\u00e9n, mis buenos consejeros Filonauta y Minogario, para que me invent\u00e9is el hijo que necesito. Y ojal\u00e1 sea inteligente, pero sin demasiada afici\u00f3n a los libros, porque el exceso de saber debilita la voluntad de acci\u00f3n. Que sea bueno, pero sin exageraci\u00f3n. Deseo que mi hijo sea valiente, pero sin ser temerario; sensible, pero sin caer en la ternura. Que se me parezca y que bajo su piel esconda esa misma escama de tantalio y que los cristales de su mente sean tan transparentes como el agua que nos rodea y sustenta. Y ahora, \u00a1manos a la obra!, \u00a1en nombre de la Gran Matriz!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Di\u00f3ptrico, Minogario, Filonauta y Amasidio se inclinaron respetuosamente ante el rey y se marcharon en silencio, meditando en las palabras de su se\u00f1or, pero no como lo hubiese deseado el poderoso Hidropsio. Pues Minogario deseaba usurpar el trono de Acuacia, mientras que Filonauta favorec\u00eda secretamente al enemigo de los argonautas, Microdit\u00f3n. En cuanto a Amasidio y Di\u00f3ptrico eran enemigos mortales y cada cual deseaba sobre todas las cosas la ca\u00edda del otro y de los dem\u00e1s dignatarios de la Corona.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Amasidio iba pensando: \u201cEl rey quiere que realicemos un hijo para \u00e9l; nada ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil que grabar en la micromatriz del pr\u00edncipe la m\u00e1s profunda aversi\u00f3n hacia Di\u00f3ptrico, ese palurdo gordinfl\u00f3n inflado como un globo, y en cuanto nuestro pr\u00edncipe acceda al trono, mandar\u00e1 que lo ahoguen, sac\u00e1ndole la cabeza al aire. Eso ser\u00eda estupendo.<br \/>\nPero -sigui\u00f3 pensando el eminente Hidrociberio Amasidio- no cabe duda que el propio Di\u00f3ptrico tendr\u00e1 el mismo plan que yo y, como programador que es, tiene muchas m\u00e1s posibilidades para inculcarle al futuro pr\u00edncipe el odio hacia m\u00ed. \u00a1Mal asunto! \u00a1Habr\u00e9 de tener los ojos bien abiertos cuando los cuatro juntos metamos la matriz en el horno de hacer ni\u00f1os!\u201d<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u201cNo ser\u00eda dif\u00edcil -iba pensando el dignatario Filonauta en ese mismo instante- inculcarle al pr\u00edncipe una gran simpat\u00eda hacia los microcitas. Pero de eso se percatar\u00edan en seguida y el rey mandar\u00eda decapitarme. As\u00ed que le inculcar\u00e9 al pr\u00edncipe solamente el amor por las cosas diminutas, lo cual ser\u00e1 mucho m\u00e1s seguro, y si me preguntan dir\u00e9 que solamente pensaba en los seres diminutos que pululan debajo del agua y que me olvid\u00e9 de ajustar el programa advirti\u00e9ndole que no hay que amar lo que no est\u00e1 sumergido. En el peor de los casos, el rey me quitar\u00e1 mi Orden del Gran Borboteo, pero no me cortar\u00e1n la cabeza, que es lo que m\u00e1s me importa, y que ni el mismo rey de los microcitas, Nanoxerio, ser\u00eda capaz de devolverme.\u201d<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1n tan callados, se\u00f1ores dignatarios? -pregunt\u00f3 Minogario-. Pienso que hemos de empezar sin p\u00e9rdida de tiempo, pues no, hay para nosotros nada m\u00e1s sagrado que las \u00f3rdenes del rey.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-Callo precisamente porque estoy reflexionando sobre ellas -replic\u00f3 Filonauta, mientras Di\u00f3ptrico y Amasidio agregaban a un tiempo-: \u00a1Estamos listos!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;As\u00ed que los cuatro dignatarios, de acuerdo con las viejas tradiciones, se recluyeron en una sala cuyos muros eran de escamas de esmeralda y cuyas puertas sellaron desde fuera con siete capas de resina submarina, y el mismo Macistos, se\u00f1or de las inundaciones planetarias, puso en los sellos su blas\u00f3n del Agua Silenciosa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A partir de ese momento, nadie podr\u00eda interrumpir la tarea de los dignatarios hasta que estuviera terminada, y, emitiendo la se\u00f1al convenida, se rompieran los precintos y tuviera lugar, la gran ceremonia de presentaci\u00f3n del pr\u00edncipe.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los dignatarios se dedicaron a su tarea, pero \u00e9sta result\u00f3 bastante larga, pues no era su intenci\u00f3n concebir el pr\u00edncipe deseado por el rey Hidropsio, sino enga\u00f1arle, y cada dignatario pretend\u00eda asimismo enga\u00f1ar a sus tres compa\u00f1eros y salirse con la suya.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El rey estaba impaciente, pues ya hab\u00edan pasado ocho d\u00edas y ocho noches y los dignatarios segu\u00edan encerrados en su sala de esmeralda sin dar se\u00f1ales de vida. Pues tambi\u00e9n trataron de postergar el inicio de la tarea, contando con que los dem\u00e1s se cansar\u00edan, para entonces meter r\u00e1pidamente la matriz en el horno y que les saliera un pr\u00edncipe capaz de satisfacer sus deseos personales.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A Minogario le consum\u00eda el ansia del poder y a Filonauta la sed del dinero que los microcitas le hab\u00edan prometido, mientras que Amasidio y Di\u00f3ptrico se odiaban a muerte.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al acab\u00e1rsele la paciencia m\u00e1s que las fuerzas, el malvado Filonauta dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-No entiendo, se\u00f1ores dignatarios, por qu\u00e9 raz\u00f3n nuestra tarea se prolonga de esta manera. El rey nos dio indicaciones muy precisas; hubi\u00e9ramos debido atenernos a ellas; si as\u00ed lo hubi\u00e9semos hecho, ya tendr\u00edamos al pr\u00edncipe. Empiezo a sospechar que vuestra lentitud se debe a motivos que nada tienen que ver con los deseos de, nuestro se\u00f1or. Y de seguir as\u00ed las cosas, con gran dolor de mi coraz\u00f3n no tendr\u00e9 m\u00e1s remedio que plantear el <em>votum separtum<\/em>, o sea elaborar un informe&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 diciendo? -espet\u00f3 Amasidio, moviendo sus relucientes agallas con tal furia que temblaron los flotadores de sus condecoraciones-. Vaya, yo tambi\u00e9n tengo ganas de informar al rey de que, no sabemos por qu\u00e9 raz\u00f3n inconfesable, usted ha roto ya dieciocho matrices de perla que logramos elaborar, cuando con la f\u00f3rmula sobre el amor a lo peque\u00f1o no dej\u00f3 ni el m\u00e1s m\u00ednimo espacio para prohibir el afecto a todo lo que no sea submarino. Nos quer\u00eda convencer, digno Filonauta, que s\u00f3lo se trataba de una omisi\u00f3n; pero repetirla dieciocho veces es motivo m\u00e1s que suficiente para que lo encierren con los traidores o los locos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al verse desenmascarado, Filonauta intent\u00f3 defenderse, pero Minogario se le adelant\u00f3 diciendo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-Cualquiera dir\u00eda, noble Amasidio, que asiste a nuestra reuni\u00f3n como una medusa sin m\u00e1cula, cristalina. Pues, de un modo inconcebible, tambi\u00e9n por once veces consecutivas manipul\u00f3 en la matriz todo cuanto ha de odiar el pr\u00edncipe, a\u00f1adiendo una vez un rabo tr\u00edfido, dos veces unos ojos saltones y en otra ocasi\u00f3n un doble vientre blindado y tres manchas rojas, como si no supiera que todas esas caracter\u00edsticas pueden relacionarse con Di\u00f3ptrico, aqu\u00ed presente y pariente del rey, y con ello inculcar en la mente del pr\u00edncipe el odio a nuestro colega.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-\u00bfY por qu\u00e9 en la \u00faltima matriz Di\u00f3ptrico sigui\u00f3 grabando el desprecio a todos los seres cuyo nombre termina en \u201c\u00a1dio\u201d? -pregunt\u00f3 Amasidio-. Y puesto que a eso nos referimos, \u00bfpor qu\u00e9 usted mismo, se\u00f1or Minogario, ignorando las cosas que el pr\u00edncipe no ha de afrontar, se obstin\u00f3 en insertar un asiento pentagonal apoyado en unas aletas brillantes? \u00bfAcaso ignora que en realidad el trono se parece a un cubilete metido en otro cubilete?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De pronto, en la sala de esmeralda rein\u00f3 un tenso silencio, roto al fin por el d\u00e9bil borboteo de los dignatarios, que disputaron largamente, defendiendo sus contrapuestos intereses, hasta que por fin Filonauta y Minogario se pusieron de acuerdo en que la matriz del pr\u00edncipe se dispusiera de forma que \u00e9ste sintiera simpat\u00eda hacia todo lo peque\u00f1o y dejara lugar a dichas formas. Filonauta pensaba con ello en los microcitas, mientras Minogario pensaba sobre todo en su propia persona, puesto que era el m\u00e1s peque\u00f1o de los all\u00ed presentes. Di\u00f3ptrico tambi\u00e9n acept\u00f3 esta posibilidad, pues Amasidio era el m\u00e1s alto de los cuatro. Pero \u00e9ste se resisti\u00f3 furiosamente, aunque de pronto dej\u00f3 de hacerlo; acababa de ocurr\u00edrsele que no solamente pod\u00eda volverse m\u00e1s peque\u00f1o, sino tambi\u00e9n sobornar al zapatero de la corte para que herrase las suelas de las botas de Di\u00f3ptrico con unas plaquitas de tantalio, con lo que su enemigo ser\u00eda m\u00e1s alto y se ganar\u00eda la antipat\u00eda del pr\u00edncipe.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los dignatarios terminaron r\u00e1pidamente su tarea, metieron la matriz en el horno y, tras echar los residuos por la trampilla de la sala de esmeralda, comenz\u00f3 la gran ceremonia de presentaci\u00f3n del nuevo heredero al trono.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En cuanto la matriz con el proyectado pr\u00edncipe entr\u00f3 en el horno, la guardia real form\u00f3 ante la puerta de donde hab\u00eda de salir el futuro rey de los argonautas, mientras Amasidio pon\u00eda en marcha su plan. El zapatero de la corte, por \u00e9l sobornado, empez\u00f3 a herrar las suelas de las botas de Di\u00f3ptrico con una cantidad cada vez mayor de plaquitas de tantalio. El pr\u00edncipe ya estaba bajo la vigilancia de los j\u00f3venes metal\u00fargicos, cuando Di\u00f3ptrico, al verse en el gran espejo del palacio, se dio cuenta con espanto que ya era m\u00e1s alto que su enemigo, \u00a1cuando al pr\u00edncipe le hab\u00edan programado cari\u00f1o solamente para los seres peque\u00f1os!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al regresar a su casa, Di\u00f3ptrico cogi\u00f3 un martillo de plata y comenz\u00f3 a golpearse todo el cuerpo con \u00e9l, hasta que por fin descubri\u00f3 las plaquitas en sus suelas y en el acto imagin\u00f3 qui\u00e9n era el culpable.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-\u00a1Traidor! -exclam\u00f3 pensando en Amasidio-. Y ahora \u00bfqu\u00e9 hago?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tras meditar un rato, Di\u00f3ptrico decidi\u00f3 empeque\u00f1ecerse. Llam\u00f3 a su lacayo y le orden\u00f3 buscar un buen cerrajero. Pero el lacayo, que no hab\u00eda entendido muy bien la orden de su se\u00f1or, sali\u00f3 a la calle y regres\u00f3 con un pobre obrero que se encontr\u00f3. Este se llamaba Frot\u00f3n y se pasaba los d\u00edas gritando por las calles: \u201c\u00a1Pego las cabezas, arreglo los vientres, sueldo las colas, pulo las extremidades!\u201d Ten\u00eda Frot\u00f3n una mujer muy violenta que siempre le esperaba a su regreso con una barra de hierro en la mano, y le mol\u00eda a golpes, armando un gran alboroto; le quitaba todo el dinero que tra\u00eda y de propina le golpeaba despiadadamente con su barra.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El pobre Frot\u00f3n, todo tembloroso, se present\u00f3 ante el gran programador, que le pregunt\u00f3:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-\u00bfSer\u00edas capaz de empeque\u00f1ecerme? \u00bfNo te parece que soy demasiado alto? Me has de hacer m\u00e1s peque\u00f1o, pero sin desfigurarme. Si lo haces bien, tendr\u00e1s una buena recompensa, pero tendr\u00e1s que guardar el secreto, si te vas de la lengua, mandar\u00e9 que te atornillen.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Frot\u00f3n se qued\u00f3 muy asombrado, pero disimul\u00f3, pues a las personas importantes suelen ocurr\u00edrseles las ideas m\u00e1s raras y caprichosas. De manera que se qued\u00f3 mirando con gran atenci\u00f3n a Di\u00f3ptrico, lo palp\u00f3 cuidadosamente y dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-Podr\u00eda desatornillarle a su se\u00f1or\u00eda la parte central de la cola&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-\u00a1 Ni hablar! -replic\u00f3 vivamente Di\u00f3ptrico-. \u00a1Mi preciosa cola!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-Entonces \u00bfpodr\u00eda quitarle las piernas? Son totalmente in\u00fatiles.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y realmente los argonautas no utilizaban sus piernas, puesto que s\u00f3lo eran un vestigio de los antiqu\u00edsimos tiempos en que sus antepasados a\u00fan viv\u00edan en seco. Pero Di\u00f3ptrico se enfad\u00f3:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00a1Asno met\u00e1lico! \u00bfNo sabes que s\u00f3lo nosotros, los de alta cuna, podemos tener piernas? \u00bfC\u00f3mo te atreves a insinuar que renuncie a mis s\u00edmbolos de nobleza?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-Ruego a su se\u00f1or\u00eda que me perdone, pero \u00bfqu\u00e9 puedo quitarle entonces?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;D\u00e1ndose cuenta de que as\u00ed no pod\u00eda seguir y que algo tendr\u00eda que dejarse quitar, Di\u00f3ptrico exclam\u00f3:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-\u00a1Haz lo que te parezca con tal de volverme m\u00e1s peque\u00f1o!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Frot\u00f3n se puso a medir al dignatario, palp\u00f3 y golpete\u00f3 su cuerpo y dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-Si su se\u00f1or\u00eda me lo permite, puedo desatornillarle la cabeza<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfTe has vuelto loco? \u00bfC\u00f3mo puedo ir por ah\u00ed sin cabeza? \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda pensar sin ella?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-\u00a1Eso no es problema, se\u00f1or! El cerebro de se\u00f1or\u00eda puede colocarse en el vientre, donde sobra sitio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Di\u00f3ptrico acept\u00f3 y Frot\u00f3n le quit\u00f3 muy h\u00e1bilmente la cabeza, luego coloc\u00f3 la semiesfera cristalina del entendimiento en el vientre, sold\u00f3 los hilos con mucho cuidado, golpete\u00f3 los elementos para comprobar si todo funcionaba adecuadamente, tom\u00f3 las cinco monedas por su trabajo y el lacayo le acompa\u00f1\u00f3 fuera del palacio. Al salir vio en una de las habitaciones a la hija del dignatorio, Aurentina, toda ella hecha de oro y de plata, con su talle esbelto y que al andar sonaba como una campanilla hermosa, y le pareci\u00f3 la criatura m\u00e1s bonita que jam\u00e1s hab\u00eda visto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al regresar a su casa, Frot\u00f3n se encontr\u00f3 con su mujer, que ya estaba esper\u00e1ndole con su barra en la mano, y pronto se arm\u00f3 un gran alboroto entre el vecindario:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-\u00a1Vaya, esa bruja de Frotona ya est\u00e1 apaleando a su marido!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mientras tanto, Di\u00f3ptrico, muy contento al verse empeque\u00f1ecido, fue al palacio real.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El rey se asombr\u00f3 bastante al ver a su ministro sin cabeza, pero \u00e9ste le dijo que se trataba de una nueva moda. Amasidio se enfureci\u00f3 al ver que su plan hab\u00eda fallado, y al volver a su casa hizo lo mismo que su enemigo: reducir su cuerpo. A partir de ese momento, ambos dignatarios rivalizaron en la miniaturizaci\u00f3n de sus personas, y fueron quit\u00e1ndose las agallas y las aletas, las espaldas met\u00e1licas y otras partes del cuerpo, hasta que al cabo de una semana los dos pod\u00edan pasar por debajo de las mesas sin agacharse.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero los dos dignatarios restantes, Minogario y Filonauta, conscientes de que el pr\u00edncipe s\u00f3lo amar\u00eda a los seres m\u00e1s diminutos, se apresuraron en seguir el ejemplo de sus rivales. Finalmente, lleg\u00f3 un momento en que nada pod\u00edan desatornillarse ni reducir. Desesperado, Di\u00f3ptrico mand\u00f3 a su lacayo que volviera a llamar al obrero.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Frot\u00f3n se present\u00f3 y se qued\u00f3 estupefacto al ver lo poco que ya quedaba del dignatario, que se empe\u00f1aba en que lo volviera a\u00fan m\u00e1s diminuto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-Excelencia -dijo Frot\u00f3n rasc\u00e1ndose la cabeza-, me parece que s\u00f3lo hay una forma de lograrlo, y es desatornillarle el cerebro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-\u00bfEst\u00e1s loco? -exclam\u00f3 Di\u00f3ptrico.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero Frot\u00f3n le explic\u00f3:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-Esconderemos su cerebro en alg\u00fan lugar del palacio, por ejemplo, en este armario, y su se\u00f1or\u00eda solamente llevar\u00e1 dentro de su cuerpo un peque\u00f1\u00edsimo receptor con altavoz, gracias al cual siempre estar\u00e1 conectado electromagn\u00e9ticamente con su mente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-Entiendo. La idea me gusta. As\u00ed que manos a la obra -acept\u00f3 Di\u00f3ptrico.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Frot\u00f3n le sac\u00f3 el cerebro, se lo coloc\u00f3 en un caj\u00f3n del armario, cerr\u00f3 con llave y se la entreg\u00f3 al dignatario, y seguidamente le meti\u00f3 en el abdomen un aparatito con micr\u00f3fono. Di\u00f3ptrico era ya tan peque\u00f1o que casi no se le ve\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al contemplar su peque\u00f1ez, sus tres rivales se quedaron at\u00f3nitos; el rey se asombr\u00f3, pero no dijo nada. Minogario, Amasidio y Filonauta, desesperados, no tuvieron m\u00e1s remedio que seguir adelante. Se iban reduciendo d\u00eda tras d\u00eda y pronto imitaron a su rival: escondieron sus cerebros donde pudieron, en el caj\u00f3n del escritorio o debajo de la cama, y se convirtieron todos ellos en unas cajitas relucientes con rabo, con un par de condecoraciones casi tan grandes como ellos mismos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Di\u00f3ptrico orden\u00f3 a su lacayo que fuera a buscar de nuevo al experto Frot\u00f3n. Este se present\u00f3 en el acto y el dignatario le dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-\u00a1Es preciso que me reduzcas a toda costa; te va en ello la vida!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-\u00a1Gran se\u00f1or! -dijo Frot\u00f3n inclin\u00e1ndose sobre el dignatario, al que apenas se ve\u00eda en el fondo del sill\u00f3n-. Eso va a ser dificil\u00edsimo y no s\u00e9 si&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-\u00a1Haz lo que te ordeno! Arr\u00e9glatelas como puedas; si consigues reducirme hasta alcanzar el m\u00ednimo tama\u00f1o, de manera que nadie pueda imitarme, te dar\u00e9 todo lo que pidas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-Si su se\u00f1or\u00eda me da su palabra de honor, har\u00e9 cuanto pueda -contest\u00f3 Frot\u00f3n, que sinti\u00f3 ilumin\u00e1rsele la mente y correr por su cuerpo un r\u00edo de oro pur\u00edsimo; pues desde hac\u00eda muchos d\u00edas no dejaba de pensar en la hermosa Aurentina.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Di\u00f3ptrico jur\u00f3 que as\u00ed lo har\u00eda. Entonces, Frot\u00f3n tom\u00f3 las tres \u00faltimas condecoraciones del diminuto pecho del gran programador, hizo con ellas una cajita, en su interior puso un aparatito menor que una moneda, lo envolvi\u00f3 todo con un hilo de oro, en un extremo sold\u00f3 una l\u00e1mina de oro, la recort\u00f3 en forma de cola y dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-\u00a1Ya est\u00e1, excelencia! Con estas condecoraciones todos le reconocer\u00e1n f\u00e1cilmente; gracias a esta cola, su se\u00f1or\u00eda podr\u00e1 nadar, y el aparatito le permitir\u00e1 conectar con su mente, escondida en el armario.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Di\u00f3ptrico se puso content\u00edsimo y dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-\u00bfCu\u00e1les son tus deseos? \u00a1Pide, que todo lo tendr\u00e1s!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-Deseo casarme con su hija, la dorada Aurentina.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Di\u00f3ptrico se enfureci\u00f3 much\u00edsimo ante tal osad\u00eda, y nadando alrededor de la cara de Frot\u00f3n, haciendo resonar sus condecoraciones, le cubri\u00f3 de insultos, llam\u00e1ndole canalla, ladr\u00f3n e insensato, y mand\u00f3 echarle del palacio, mientras \u00e9l iba al palacio real a bordo de un s\u00e9xtuple submarino.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando Minogario, Amasidio y Filonauta vieron asomar a Di\u00f3ptrico bajo su nueva apariencia s\u00f3lo lo reconocieron por sus condecoraciones, que ahora eran todo su ser sin contar la cola, se pusieron furibundos. Como grandes expertos electr\u00f3nicos que eran, comprend\u00edan que les ser\u00eda muy dif\u00edcil continuar con su miniaturizaci\u00f3n personal, sobre todo si se ten\u00eda en cuenta que a la ma\u00f1ana siguiente ya iba a celebrarse la solemne ceremonia del nacimiento del pr\u00edncipe y no pod\u00edan perder ni un segundo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;As\u00ed que Amasidio y Filonauta decidieron que en cuanto Di\u00f3ptrico regresara a su palacio, lo secuestrar\u00edan, lo cual no resultar\u00eda dif\u00edcil, puesto que nadie advert\u00eda la ausencia de un ser tan min\u00fasculo. As\u00ed lo hicieron. Amasidio prepar\u00f3 una vieja lata y se escondi\u00f3 dentro de ella tras un arrecife de coral, junto al que hab\u00eda de pasar el submarino de Di\u00f3ptrico. Cuando la nave se acerc\u00f3, su lacayo, enmascarado, le sali\u00f3 al encuentro y, antes de que el guardaespaldas de Di\u00f3ptrico sacara sus agallas para defender a su amo, \u00e9ste ya estaba encerrado en la lata. Amasidio dobl\u00f3 inmediatamente la tapa de la lata para que el gran programador no pudiera escapar y corri\u00f3 con ella hacia su casa. Pero de pronto se le ocurri\u00f3 que no era prudente guardar la lata en su palacio; en ese momento oy\u00f3 una voz gritando por la calle:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-\u00a1Pego cabezas, sueldo vientres, colas y espaldas, pulo piezas!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Amasidio llam\u00f3 al hojalatero, que no era otro que Frot\u00f3n, y le mand\u00f3 soldar la lata herm\u00e9ticamente. Terminada la soldadura, Amasidio le dio una moneda y le dijo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-Esc\u00fachame bien, soldador: dentro de esta lata hay un escorpi\u00f3n met\u00e1lico que atraparon en la bodega de mi palacio. Coge esa lata y ve a tirarla a las afueras de la ciudad, al basurero, \u00bfentendido? Y para mayor seguridad, encima de la lata pones una piedra muy grande, que el escorpi\u00f3n no pueda escapar. Y, por la Gran Matriz, \u00a1que no se te ocurra abrir la lata, pues de lo contrario morir\u00edas!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-No se preocupe, se\u00f1or, sus \u00f3rdenes ser\u00e1n cumplidas al pie de la letra -dijo Frot\u00f3n, quien agarr\u00f3 la lata y su dinero y se march\u00f3.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero aquella historia sonaba muy rara y Frot\u00f3n recelaba; sacudi\u00f3 la lata y se dio cuenta de que algo se mov\u00eda dentro.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-Esto no puede ser un escorpi\u00f3n -se dijo-; no hay escorpiones tan peque\u00f1os&#8230; Ver\u00e9 qu\u00e9 es&#8230;, pero no ahora&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Frot\u00f3n fue a su casa, escondi\u00f3 la lata en el desv\u00e1n debajo de unas viejas chapas para que su mujer no la encontrara y se acost\u00f3. Pero su mujer se dio cuenta de que hab\u00eda escondido algo en el desv\u00e1n. A la ma\u00f1ana siguiente, cuando Frot\u00f3n se march\u00f3, gritando, como de costumbre, por las calles: \u201c\u00a1Pego cabezas, sueldo vientres, colas y espaldas!\u201d, su mujer fue al desv\u00e1n, encontr\u00f3 la cajita y, al sacudirla, oy\u00f3 un ruido met\u00e1lico. \u201c\u00a1Bandido, sinverg\u00fcenza! -pens\u00f3 Frotona-. A eso hemos llegado, a esconder el dinero!\u201d<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hizo un agujero en la tapa, al no ver nada la arranc\u00f3 y al mirar de nuevo se encontr\u00f3 con que algo reluc\u00eda dentro de la lata; acab\u00f3 por quitarle toda la tapa y entonces Di\u00f3ptrico, que hasta entonces yac\u00eda como si estuviera muerto, pues la tapa hac\u00eda de pantalla entre \u00e9l y su cerebro encerrado en el armario de su palacio, despert\u00f3 de pronto al conectar con su mente y grit\u00f3:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-\u00bfQu\u00e9 pasa? \u00bfD\u00f3nde estoy? \u00bfQui\u00e9n ha osado agredirme? \u00bfQui\u00e9n eres, odiosa criatura? \u00bfNo sabes que vas a morir atornillada si no me devuelves la libertad?<br \/>\nAl contemplar aquellas tres medallas de oro que saltaban y mov\u00edan la cola de forma amenazadora, la mujer se asust\u00f3 much\u00edsimo e intent\u00f3 escapar; corri\u00f3 hacia la puerta del desv\u00e1n, pero Di\u00f3ptrico segu\u00eda encima de ella amenaz\u00e1ndola y preguntando en qu\u00e9 mundo se encontraba; entonces Frotona tropez\u00f3 y rod\u00f3 escalera abajo, rompi\u00e9ndose el cuello; la escalera que aguantaba la trampilla se vino abajo y Di\u00f3ptrico qued\u00f3 encerrado en el desv\u00e1n, nadando de una pared a la otra y pidiendo auxilio en vano.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al volver a su casa aquella noche, Frot\u00f3n se extra\u00f1\u00f3 mucho al no ver a su mujer esper\u00e1ndole como siempre en la puerta con la barra de hierro en la mano. Al entrar en la casa se la encontr\u00f3 sin vida y, como era muy bueno, se apiad\u00f3 de ella, aunque pronto se le ocurri\u00f3 que aquel accidente le iba a resultar provechoso, pues podr\u00eda servirse del cuerpo deshecho de su mujer como piezas de recambio que le vendr\u00edan muy bien. As\u00ed que se sent\u00f3 en el suelo, cogi\u00f3 un destornillador y se dispuso a desmontar a su esposa, cuando de pronto le pareci\u00f3 o\u00edr unos ruiditos en el desv\u00e1n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-Me suena esa voz&#8230; Y de repente Frot\u00f3n record\u00f3 al gran programador del rey, que la v\u00edspera le hab\u00eda mandado echar del palacio y a\u00fan no le hab\u00eda pagado. Pero \u00bfc\u00f3mo ha podido llegar hasta all\u00ed?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Puso la escalera contra la trampilla, subi\u00f3 por ella y pregunt\u00f3:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-\u00bfAcaso anda por ah\u00ed su se\u00f1or\u00eda?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-\u00a1S\u00ed, s\u00ed, soy yo! -grit\u00f3 Di\u00f3ptrico-. Soy yo: alguien me rapt\u00f3 y me meti\u00f3 en una lata; una mujer la abri\u00f3, se asust\u00f3 y se cay\u00f3 por la trampilla; \u00e9sta se cerr\u00f3 y me qued\u00e9 prisionero. \u00a1Abreme, quienquiera que seas; lib\u00e9rtame, y te juro por la Gran Matriz que te dar\u00e9 lo que quieras!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-Ya he o\u00eddo esas promesas otra vez y, con perd\u00f3n de su excelencia, s\u00e9 muy bien lo que valen -replic\u00f3 Frot\u00f3n, que agreg\u00f3-: Soy el mismo hojalatero al que su se\u00f1or\u00eda mand\u00f3 echar de palacio.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces Frot\u00f3n le cont\u00f3 toda la historia: c\u00f3mo un desconocido dignatario le hab\u00eda ordenado soldar la tapa de lata y tirarla luego al basurero de la ciudad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Di\u00f3ptrico supuso que tal dignatario no pod\u00eda ser otro que uno de los ministros del rey, y con toda seguridad se trataba de Amasidio. Suplic\u00f3 a Frot\u00f3n que lo dejara salir del desv\u00e1n, pero \u00e9ste le pregunt\u00f3 c\u00f3mo pod\u00eda creer en su palabra. Despu\u00e9s de que el gran dignatario le jurase por todo lo jurable que le dar\u00eda a su hija como esposa, Frot\u00f3n abri\u00f3 la trampilla del desv\u00e1n y, agarrando al magnate entre dos dedos por sus condecoraciones, lo llev\u00f3 a su palacio. En ese preciso momento daban las doce del mediod\u00eda y comenzaba la gran ceremonia de la extracci\u00f3n del hijo del rey del horno donde hab\u00eda permanecido bajo la vigilancia de los j\u00f3venes metal\u00fargicos. Sin perder un minuto, Di\u00f3ptrico se colg\u00f3 las tres medallas que compon\u00edan la Gran Estrella de Todos los Mares con el lazo bordado de olas y se march\u00f3 a toda prisa al palacio de los in\u00f3xidos, mientras Frot\u00f3n acud\u00eda a la habitaci\u00f3n donde Aurentina se encontraba tocando su guitarra el\u00e9ctrica. Los dos se gustaron mucho.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ya sonaban las trompetas en lo alto de la torre del palacio real cuando Di\u00f3ptrico lleg\u00f3 ante la puerta principal; la gran ceremonia hab\u00eda comenzado. No quer\u00edan dejarle entrar, pero al ver sus condecoraciones, lo reconocieron y lo dejaron pasar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al abrirse la puerta del palacio, la corriente submarina fluy\u00f3 por toda la sala del trono, arrastrando a Minogario, Filonauta y Amasidio -de tan diminutos que se hab\u00edan vuelto-hasta las cocinas, donde estuvieron dando vueltas un buen rato como peonzas, pidiendo auxilio, encima del fregadero, hasta que cayeron en \u00e9l y, a trav\u00e9s de las ca\u00f1er\u00edas, fueron a parar a las afueras de la ciudad. Cuando por fin lograron salir de las cloacas y limpiarse el barro y la suciedad y regresar a palacio, la ceremonia ya hab\u00eda terminado. La misma corriente submarina que hab\u00eda arrastrado a los tres ministros tambi\u00e9n se llev\u00f3 a Di\u00f3ptrico, que estuvo dando vueltas alrededor del trono con tanta fuerza que se rompi\u00f3 el hilo de oro que le envolv\u00eda el cuerpo y salieron disparadas en todas direcciones todas sus medallas y su Gran Estrella de Todos los Mares, mientras el aparatito que llevaba dentro fue a dar en la frente del rey Hidropsio, que se asombr\u00f3 mucho al o\u00edr la vocecilla que sal\u00eda de aquella part\u00edcula:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-\u00a1Majestad, perd\u00f3neme! \u00a1Ha sido sin querer! Soy yo, Di\u00f3ptrico, su gran programador&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-\u00bfA qu\u00e9 vienen estas bromas en un momento como \u00e9ste? -exclam\u00f3 el rey, y arroj\u00f3 el aparatito al suelo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El Gran Subagallas, que abr\u00eda la ceremonia con su vara de oro, peg\u00f3 tres golpes con ella en el suelo y, sin darse cuenta, hizo pedazos al desventurado Di\u00f3ptrico.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El pr\u00edncipe sali\u00f3 del horno donde lo hab\u00edan gestado y se fij\u00f3 en un pececito el\u00e9ctrico que nadaba en una jaula de plata junto al trono: su cara se alegr\u00f3 y le gust\u00f3 mucho aquella peque\u00f1a criatura. La solemne ceremonia termin\u00f3 felizmente. El pr\u00edncipe subi\u00f3 al trono al morir su padre el rey Hidropsio y se convirti\u00f3 en el se\u00f1or de los argonautas y en un gran fil\u00f3sofo, pues se dedic\u00f3 a investigar la nada, por cuanto no hay elemento m\u00e1s peque\u00f1o que lo que no existe en absoluto. Gobern\u00f3 con toda justicia bajo el nombre de Neant\u00f3filo y los peque\u00f1os peces eran su manjar predilecto.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Frot\u00f3n se cas\u00f3 con Aurentina y, a su demanda, remont\u00f3 el cuerpo de esmeralda de Di\u00f3ptrico, guardado en el s\u00f3tano de su palacio, y le volvi\u00f3 a poner el cerebro que estaba en el armario.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No pudiendo hacer otra cosa, el gran programador y los otros tres dignatarios sirvieron fielmente al nuevo rey, y Aurentina y Frot\u00f3n, que hab\u00eda sido nombrado Gran Hojalatero Real, vivieron felices muchos a\u00f1os.<\/p>\n<div align=center><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/wp-content\/cyber04.gif\" target=\"_blank\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/wp-content\/cyber04.gif\" border=\"0\" alt=\"Ilustraci\u00f3n de Daniel Mroz, artista polaco, hecha especialmente para el libro de Lem. 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