{"id":50,"date":"2006-03-06T15:15:27","date_gmt":"2006-03-06T21:15:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/?p=62"},"modified":"2016-10-26T10:25:02","modified_gmt":"2016-10-26T15:25:02","slug":"lapidarias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/lapidarias\/","title":{"rendered":"Lapidarias"},"content":{"rendered":"<p><em>El suplemento <\/em>Arena<em>, en el que tuve por algunos a\u00f1os la columna \u00abMundo raro\u00bb, lleg\u00f3 a su \u00faltimo n\u00famero el domingo pasado; los nuevos due\u00f1os del diario <\/em>Exc\u00e9lsior<em>, que lo publicaba, simplemente \u00abavisaron\u00bb que ya no habr\u00eda m\u00e1s, con la prepotencia y la tonter\u00eda que nuestros prohombres ya ni se preocupan en esconder. La desaparici\u00f3n es otra mala se\u00f1al de estos d\u00edas (otra de muchas). Y \u00e9ste es un art\u00edculo que apareci\u00f3 en <\/em>Arena<em> y luego, el a\u00f1o pasado, en<\/em> La materia no existe. <em>Se lo dedico a Miguel Barberena, amigo y editor generoso y sol\u00edcito.<\/em><\/p>\n<div><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/wp-content\/absentia1.jpg\" alt=\"Una imagen de &quot;Can't Go Wrong Without You&quot;, video de los hermanos Quay para His Name Is Alive\" \/><\/div>\n<p>Para ilustrar que los comienzos son dif\u00edciles, como dice el clich\u00e9, pero tambi\u00e9n que nada debiera concluirse de ellos y son enga\u00f1osas las im\u00e1genes rom\u00e1nticas del esforzado que da sus primeros pasos contra toda esperanza, y triunfa de las dificultades por la mera obstinaci\u00f3n, etc\u00e9tera, presento esta an\u00e9cdota:<!--more--><br \/>\nEn una escuela por la que pas\u00e9, hace m\u00e1s de quince a\u00f1os, varios amigos nos reun\u00edamos para leer. Ninguno, por supuesto, pertenec\u00eda a los grupos de glamour y belleza y salud aer\u00f3bica que reinaban sobre la plebe de cada sal\u00f3n, pero \u00e9se es otro clich\u00e9. Cada fin de semana \u00edbamos de casa en casa, en tertulias tan largas que se prolongaban (a veces) hasta la ma\u00f1ana siguiente. Se supon\u00eda que todo era parte de un taller, llamado \u00abTextos n\u00f3madas\u00bb y patrocinado por la propia escuela, quien hab\u00eda contratado al organizador de todo aquello: Porfirio Hern\u00e1ndez, poeta y amigo querido, como una de varias actividades culturales que ofrec\u00eda el plantel.<br \/>\n\u00abTextos n\u00f3madas\u00bb fue cerrado oficialmente al poco tiempo, porque se llevaba a cabo en casas y no en instalaciones del plantel y qui\u00e9n sabe a qu\u00e9 vicios nos entreg\u00e1bamos sin vigilancia constante, supongo (en la misma escuela pas\u00f3 aquella otra historia, la del muchacho que gan\u00f3 un concursito local con un cuento tan \u00abperturbador\u00bb que el vez de darle su premio le exigieron que fuese con un psiquiatra). Pero Porfirio fue tan generoso como para continuar con las reuniones. Poco a poco, adem\u00e1s, quienes tambi\u00e9n dese\u00e1bamos escribir &#8211;y \u00e9ramos los m\u00e1s; v\u00e9ase el clich\u00e9 arriba mencionado&#8211; nos fuimos decidiendo a presentar nuestros textos, o por lo menos a trasladar parte del tiempo que pas\u00e1bamos juntos a fines distintos de leer y comentar nuestras lecturas. Parte de esos fines fue tambi\u00e9n convivir, simplemente, y fiestear como hace todo el mundo (no s\u00e9 si alguno de nosotros crey\u00f3 alguna vez en el tercer clich\u00e9 enorme de esta nota, a saber, el de las fiestas de los escritores como parte del proceso divino de la inspiraci\u00f3n y por lo tanto m\u00e1s finas o menos abiertas al rid\u00edculo y al carnaval mientras m\u00e1s desaforadas y excesivas, al contrario de las del pueblo llano); parte, con el tiempo, fue jugar \u00abLapidarias\u00bb.<br \/>\nNo s\u00e9 de d\u00f3nde viene el nombre, que Porfirio propuso. Se juega as\u00ed: en una hoja de papel, cada jugador hace una tabla con varias columnas, cada una de las cuales debe estar encabezada por un concepto m\u00e1s o menos abstracto; la serie original que emple\u00e1bamos era <em>Ego, Amor, Muerte, Historia y Tristeza<\/em>. Luego, como cuando se juega \u00abBasta\u00bb (\u00bfla gente todav\u00eda juega \u00abBasta\u00bb?), en cada turno se debe llenar la totalidad de las columnas, pero no con palabras solas sino con textos breves, y el primer jugador en llenarlas avisa que ha terminado para que los dem\u00e1s no puedan alcanzarlo. Los textos para cada columna se crean eligiendo, de alg\u00fan modo azaroso, una palabra concreta que se pueda unir a las categor\u00edas abstractas y estimular la imaginaci\u00f3n.<br \/>\nPor ejemplo, \u00abespejo\u00bb, que pareada con Ego dio una vez: \u00abLleno de locura me encontr\u00e9 en el espejo. Despu\u00e9s, me am\u00e9.\u00bb<br \/>\nO \u00abbotella\u00bb, que unida con la categor\u00eda Sorpresa (porque Tristeza nos pareci\u00f3 demasiado restrictiva luego de alg\u00fan tiempo) dio esto: \u00abEl n\u00e1ufrago meti\u00f3 el mensaje en la botella, pero luego no pudo sacar la mano\u00bb.<br \/>\nO \u00abfosa\u00bb, que cruzada con Muerte dio mi primera minificci\u00f3n publicada. Por alguna raz\u00f3n estaba orgulloso de ella y la titul\u00e9<\/p>\n<blockquote><p><strong>EL PUNTO EXACTO<\/strong><br \/>\n&#8211;Ya llegamos &#8211;le dije&#8211;. \u00c9ste es el punto exacto.<br \/>\n&#8211;\u00bfExacto para qu\u00e9? S\u00f3lo veo es una fosa.<br \/>\n&#8211;Exacto &#8211;y dispar\u00e9.<\/p><\/blockquote>\n<p>Desde luego, la idea de que las ra\u00edces del trabajo de un escritor puedan verse tan claramente como su destino y la alturas de sus logros desde el primer texto es (o as\u00ed lo espero) un clich\u00e9 m\u00e1s. Ahora dir\u00eda que la palabra \u00abfosa\u00bb queda muy forzada en el cuentito y que el intercambio no suena muy convincente. Adem\u00e1s, parece menos un cuento que un chiste, lo que ocurre todav\u00eda m\u00e1s claramente en los textos previos (retengo, desde luego, los nombres de todos los autores).<br \/>\nEn aquel tiempo llegamos a pensar que las \u00abLapidarias\u00bb eran una hermosa m\u00e1quina de pensar, una especie de manantial inagotable. Recuerdo libretas en las que se guardaron numerosos textos elegidos por aclamaci\u00f3n. Hubo peque\u00f1as antolog\u00edas de los mismos textos en revistitas olvidadas. Har\u00edamos un libro colectivo, qu\u00e9 va, har\u00edamos varios libros, uno de cada qui\u00e9n. Al mismo tiempo, desde luego, luch\u00e1bamos con la escuela, con \u00abla vida\u00bb (de seguro se entiende por qu\u00e9 puse comillas) y con cualquier texto m\u00e1s extenso o menos f\u00e1cil de formular como una conjunci\u00f3n de dos palabras, y por lo tanto deber\u00eda recordar tambi\u00e9n m\u00e1s de un cuento largo que nos parec\u00eda perfecto pero se diluy\u00f3 tras meses o a\u00f1os de peque\u00f1\u00edsimas mejoras, mientras su autor no consegu\u00eda completar ning\u00fan otro; deber\u00eda recordar a la gente que se decidi\u00f3 por tener profesiones de provecho, o por formas de entretenimiento que exig\u00edan menos esfuerzo: ver dibujos animados, por ejemplo, en lugar de hacer relatos, o simplemente emborracharse, sin tertulia ni nada. Deber\u00eda pensar si hay alguna \u00ablecci\u00f3n de vida\u00bb (como si la frase tuviera sentido fuera de la televisi\u00f3n) en todo esto.<br \/>\nPor otro lado, la gente sigue segregando minor\u00edas que se re\u00fanen en tertulias reales o virtuales a escribir cuentos brev\u00edsimos. Y la mayor parte de los escritos siguen siendo terribles, y los detractores de la minificci\u00f3n como g\u00e9nero, que apenas comienza a reconocerse, siguen teniendo abundante material para sus argumentos. Omito, por ser un clich\u00e9, la parte sobre la experiencia colectiva e imposible de comunicar, el peso del pasado, la melancol\u00eda.<br \/>\nEtc\u00e9tera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El suplemento Arena, en el que tuve por algunos a\u00f1os la columna \u00abMundo raro\u00bb, lleg\u00f3 a su \u00faltimo n\u00famero el domingo pasado; los nuevos due\u00f1os del diario Exc\u00e9lsior, que lo publicaba, simplemente \u00abavisaron\u00bb que ya no habr\u00eda m\u00e1s, con la prepotencia y la tonter\u00eda que nuestros prohombres ya ni se preocupan en esconder. La desaparici\u00f3n&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[15],"tags":[17,57,153,205,213,6,26,327,347,2855,394,2856],"class_list":["post-50","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-taller-literario","tag-amistades","tag-arena","tag-el-baul","tag-escritura-y-vida","tag-excelsior","tag-general","tag-historia-y-testimonio","tag-juegos-literarios","tag-lapidarias","tag-literatura","tag-miguel-barberena","tag-publicaciones"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-O","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=50"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5452,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50\/revisions\/5452"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=50"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=50"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=50"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}