{"id":4848,"date":"2010-01-29T10:11:11","date_gmt":"2010-01-29T16:11:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=4848"},"modified":"2019-01-03T18:26:00","modified_gmt":"2019-01-04T00:26:00","slug":"j-d-salinger","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/j-d-salinger\/","title":{"rendered":"J. D. Salinger"},"content":{"rendered":"<p>Por todas partes han aparecido ya notas sobre la muerte de J. D. Salinger a los 91 a\u00f1os, m\u00e1s de 50 despu\u00e9s de que se se recluyera en una casa de Cornish, New Hampshire, y a 45 de la aparici\u00f3n de su \u00faltima obra, el cuento \u00abHapworth 16, 1924\u00bb, remate de la serie extra\u00f1a (tal vez no es una serie, en absoluto) sobre los sensibles, los extra\u00f1os hermanos Glass.<br \/>\nNinguna nota deja de mencionar el hecho de que Salinger huy\u00f3 de la fama para convertirse en el ermita\u00f1o m\u00e1s famoso de la literatura del siglo XX. Ninguna deja de lado sus excentricidades ni los detalles inc\u00f3modos revelados por su hija Margaret en una autobiograf\u00eda de 2000. Como en esos lugares tambi\u00e9n se pueden encontrar f\u00e1cilmente todos los otros datos \u00abduros\u00bb del caso, no digo m\u00e1s aqu\u00ed y s\u00f3lo enlazo <a href=\"http:\/\/notasmoleskine.blogspot.com\/2010\/01\/murio-jdsalinger.html\">este obituario<\/a>, escrito por el peruano Iv\u00e1n Thays.<\/p>\n<p>Lo que vale la pena decir aqu\u00ed es esto: no s\u00e9 qu\u00e9 va a pasar ahora con la obra de Salinger, sumamente escasa y que para muchos se reduce a su novela <em>El guardi\u00e1n entre el centeno<\/em> (1951).<\/p>\n<div align=\"center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"4850\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/j-d-salinger\/salingercatcher\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/salingercatcher.JPG\" data-orig-size=\"300,498\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Portada de The Catcher in the Rye\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/salingercatcher-180x300.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/salingercatcher.JPG\" class=\"alignnone size-full wp-image-4850\" title=\"Portada de The Catcher in the Rye\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/salingercatcher.JPG\" alt=\"Portada de The Catcher in the Rye\" width=\"300\" height=\"498\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/salingercatcher.JPG 300w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/salingercatcher-180x300.jpg 180w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/div>\n<p>La historia de Holden Caulfield, el adolescente inadaptado que se busca a s\u00ed mismo en una sociedad a la que rechaza, tuvo un \u00e9xito enorme en su momento y durante las d\u00e9cadas inmediatamente posteriores en los Estados Unidos y el resto del mundo; despu\u00e9s se convirti\u00f3 en un texto \u00abcl\u00e1sico\u00bb, recomendado con frecuencia pero le\u00eddo con menos pasi\u00f3n (desde muy pronto se vio a su autor como un especialista en un campo muy estrecho: \u00absu truco\u00bb, dice <a href=\"http:\/\/www.nybooks.com\/articles\/13773\">una rese\u00f1a adversa<\/a> de los a\u00f1os sesenta, \u00abes volver glamorosa la autocompasi\u00f3n\u00bb)&#8230;, y ahora puede haber quedado sumamente lejos de los intereses y el modo de pensar de los adolescentes actuales de su propio pa\u00eds y de los otros. <a href=\"http:\/\/www.nytimes.com\/2009\/06\/21\/weekinreview\/21schuessler.html?_r=1\">Esta nota<\/a> del <em>New York Times<\/em> puede ser representativa de las nuevas opiniones sobre el tema: seg\u00fan su autora, Jennifer Schuessler, los adolescentes de ahora no encuentran mucho de inter\u00e9s en Salinger porque desean integrarse m\u00e1s que distinguirse de su sociedad, competir y ganar m\u00e1s que embarcarse en b\u00fasquedas interiores. Adem\u00e1s, al contrario de lo que suced\u00eda a mediados del siglo XX, buena parte de la econom\u00eda global (sobre todo en los pa\u00edses desarrollados) gira alrededor de los adolescentes y les vende espacios, moda, signos de identidad que Holden, para bien o mal, nunca habr\u00eda podido tener.<br \/>\nSchuessler cita a un quincea\u00f1ero de Long Island quej\u00e1ndose: \u00abTodos odiamos a Holden en mi clase. Todos quer\u00edamos decirle &#8216;C\u00e1llate y toma tu Prozac'\u00bb. A lo mejor es cierto: a lo mejor la serie de Harry Potter y programas como <em>Glee<\/em> muestran con mayor exactitud las aspiraciones y las neurosis (la vida real no, seguro que no: no todo el mundo tiene poderes m\u00e1gicos, no todo el mundo canta tan bien) de los adolescentes. No habr\u00eda que espantarse: todos los libros envejecen, se secan, se olvidan, aunque unos pocos lo hagan m\u00e1s despacio que el resto; la \u00abpertinencia\u00bb de un texto, su \u00abrepresentatividad\u00bb, es una ilusi\u00f3n que s\u00f3lo puede mantenerse durante cierto tiempo, si es que se da.<br \/>\nPor otra parte, el alboroto acerca de la vida extra\u00f1a de Salinger y sus diversas man\u00edas y locuras apenas ha dejado ver a nadie lo realmente importante: Salinger no dej\u00f3 de escribir durante sus a\u00f1os de reclusi\u00f3n. \u00abHay una paz maravillosa en no publicar. Es pac\u00edfico. Tranquilo. Publicar es una terrible invasi\u00f3n de mi vida privada. Me gusta escribir. Amo escribir. Pero escribo s\u00f3lo para m\u00ed mismo y para mi propio placer\u00bb, dijo el escritor en una entrevista de 1974, y yo sospecho que una vez que haya quedado atr\u00e1s la noticia de la muerte, y se haya hecho el reparto de dineros y herencias, llegaremos a leer siquiera una parte de esos escritos.<br \/>\nLo m\u00e1s probable es que sean borradores decepcionantes; pero no habr\u00eda que espantarse, tampoco, si fueran textos todav\u00eda m\u00e1s extra\u00f1os de lo que resultan ahora los que Salinger s\u00ed public\u00f3, testimonios de una experiencia humana alocada, introvertida y (sobre todo) totalmente <em>contraria<\/em> a los impulsos actuales: a lo que se supone que debe ser la vida en la \u00e9poca de Facebook. Una b\u00fasqueda espiritual cuando no queremos ninguna: una bofetada, o un escupitajo, en la cara que creemos tener.<br \/>\nUn pu\u00f1ado de autores secretos, encerrados, que escriben mientras viven en dificultades con el mundo y que no quieren publicar &#8211;Franz Kafka ser\u00eda el ejemplo obvio; hay otros&#8211;, puede hablar con m\u00e1s fuerza que las legiones de los integrados, los sensatos, los oportunos y constantes. Si tiene suerte, tal vez J. D. Salinger termine por ser entendido no como un autor can\u00f3nico, de programa escolar, sino como un aut\u00e9ntico \u00abraro\u00bb; habr\u00e1 que esperar a que esos textos salgan a la luz&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por todas partes han aparecido ya notas sobre la muerte de J. D. 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