{"id":480,"date":"2008-07-10T09:00:40","date_gmt":"2008-07-10T14:00:40","guid":{"rendered":"http:\/\/albertochimal.wordpress.com\/?p=47"},"modified":"2016-10-26T10:23:54","modified_gmt":"2016-10-26T15:23:54","slug":"oskar-y-compania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/oskar-y-compania\/","title":{"rendered":"Oskar y compa\u00f1\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-48\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/indigo.jpg\" border=\"1\" alt=\"\" width=\"261\" height=\"400\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><strong>Mayra Inzunza, <em>\u00cdndigo<\/em>. M\u00e9xico, Praxis, 2008. 138 pp<\/strong><\/p>\n<p>El tema aparente de <em>\u00cdndigo, <\/em>la primera novela de Mayra Inzunza, es muy antiguo y aparece en mitos de muchas culturas: la memoria no natural, la posesi\u00f3n de conocimientos que es imposible haber aprendido. La idea casi siempre se invoca en las historias sobre la reencarnaci\u00f3n: las almas humanas, se dice, van al limbo con todos los recuerdos de sus vidas previas, los saberes y las amarguras de sus vidas previas, y lo \u00fanico que les impide renacer con esa carga encima es la misericordia de los dioses, que ocultan los recuerdos. <a href=\"http:\/\/ebooks.noctis.com.ar\/archivos\/Joseph%20Rudyard%20Kipling%20-%20El%20Cuento%20mas%20Hermoso%20del%20Mundo.htm\">Kipling<\/a> escribi\u00f3 que lo hac\u00edan para que la Tierra no quedase despoblada en una generaci\u00f3n, cuando nadie pudiese encontrar un amor capaz de medirse con los de su pasado, pero tambi\u00e9n est\u00e1 la mera inquietud o el mero horror de contemplar a los ni\u00f1os sabios, que dicen palabras de adulto con medias lenguas y desmienten el aspecto desvalido de sus cuerpos con sagacidad o malicia que otros adquieren s\u00f3lo despu\u00e9s de muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n, por supuesto, est\u00e1 la imagen contraria: la contemplaci\u00f3n de los horrores o las incertidumbres del mundo desde el desvalimiento: el ni\u00f1o sabio como met\u00e1fora de cualquiera de los habitantes del presente, capaz de mirar pero convencido de la imposibilidad de la acci\u00f3n en un universo hostil y enorme.<\/p>\n<p><!--more-->En el \u00faltimo siglo, el m\u00e1s famoso de estos infantes prisioneros debe ser Oskar Matzerath, el protagonista de <em>El tambor de hojalata<\/em>, que se llama a s\u00ed mismo clarividente, del todo formado antes del nacimiento, y se niega a pasar de los tres a\u00f1os al conocer la estupidez y la hipocres\u00eda de los adultos. El protagonista de <em>\u00cdndigo<\/em> es como Oskar, pero tambi\u00e9n como los ni\u00f1os sin nombre del \u201cInforme de Liberia\u201d, un brev\u00edsimo cuento de Juan Jos\u00e9 Arreola: en vez de rebelarse ya en el mundo, se niega de plano a nacer, convencido de que no tiene sentido llegar a una realidad que carece de futuro visible y tentado por la posibilidad de ahorcarse con su propio cord\u00f3n umbilical. Mientras duda, tambi\u00e9n observa, escucha, piensa en largos parlamentos que vuelven una y otra vez a esas preocupaciones de la especie que acostumbramos acallar con la televisi\u00f3n y la idiotez cotidiana.<\/p>\n<p>El truco de la novela es que estas reflexiones son su verdadero centro: en lugar de profundizar en las posibilidades de su planteamiento, como har\u00eda una historia fant\u00e1stica, el texto se concentra en la voz del ni\u00f1o no nacido; en lugar de desarrollarla como el discurso de un personaje veros\u00edmil \u2013si es que un personaje as\u00ed puede ser veros\u00edmil\u2013, la construye poco a poco, mediante vueltas lentas alrededor de un grupo peque\u00f1o y constante de temas, en una serie de peque\u00f1os ensayos en prosa barroca.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed est\u00e1n el aut\u00e9ntico hallazgo y el aut\u00e9ntico riesgo del proyecto de Mayra Inzunza. La madre del narrador, Nina, empieza su historia como \u201cchica gafosa\u201d y atra\u00edda por los \u201ctipos de ideolog\u00eda cuadrada\u201d que forman el grueso de nuestra tibia clase ilustrada, pero su hijo no habla como ellos: no se sonr\u00ede con su esnobismo, no los imita c\u00ednicamente, no repite ninguna de las estratagemas habituales que los escritores mexicanos emplean (empleamos; es verdad aunque est\u00e9 de moda la hipocres\u00eda del golpe de pecho) para hablar de sus propias circunstancias y sus propios estratos. M\u00e1s a\u00fan, el texto tampoco se detiene \u2013aunque la intenci\u00f3n par\u00f3dica es evidente\u2013 a burlarse del mito de los \u201cni\u00f1os \u00edndigo\u201d, tan popular en el mundo del entretenimiento <em>new age<\/em>. Quien habla no es un intelectual de medio pelo pero tampoco un falso predicador, lleno de buena voluntad envuelta para regalo: adem\u00e1s de esc\u00e9ptico y desesperanzado, es gongorino, partidario de los periodos largos, complejos, llenos de referencias oscuras y eruditas. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s da que toda su existencia sea imposible y al final se vea atado al destino m\u00e1s simple y anodino de todos los que podr\u00eda haber alcanzado? Encerrado en su madre, el beb\u00e9 se vuelca en el exterior por medio de las palabras \u2013apenas interrumpidas a la mitad del libro por un discurso de su padre, el momento menos logrado de la novela\u2013, y el fluir de su conciencia pasa revista a los malestares de la cultura, el agotamiento de nuestra \u00e9poca de transici\u00f3n o de declive, la soledad en la multitud y, aqu\u00ed tambi\u00e9n, su reverso: la delicadeza del contacto humano. Las aspiraciones de <em>\u00cdndigo <\/em>son las de James Joyce, o por lo menos las de Severo Sarduy o Salvador Elizondo: sobre todo le importa el lenguaje mismo, y por medio de \u00e9l su autora avanza por ese camino tan poco frecuentado entre nosotros, y que exige el atenerse a la propia voz, y al trato directo con el lenguaje, a despecho de cualquier otra consideraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un \u00faltimo detalle: aunque hay otros libros recientes que buscan crear discursos igualmente personales y estrictos, la mirada de \u00cdndigo es \u00fanica porque siempre desemboca en el personaje de Nina, a la que conocemos literalmente desde adentro: \u00e9sta es, desde luego, una perspectiva femenina de lo m\u00e1s inquietante y extra\u00f1o.<\/p>\n<p><em>[fusion_builder_container hundred_percent=\u00bbyes\u00bb overflow=\u00bbvisible\u00bb][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=\u00bb1_1&#8243; background_position=\u00bbleft top\u00bb background_color=\u00bb\u00bb border_size=\u00bb\u00bb border_color=\u00bb\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb spacing=\u00bbyes\u00bb background_image=\u00bb\u00bb background_repeat=\u00bbno-repeat\u00bb padding=\u00bb\u00bb margin_top=\u00bb0px\u00bb margin_bottom=\u00bb0px\u00bb class=\u00bb\u00bb id=\u00bb\u00bb animation_type=\u00bb\u00bb animation_speed=\u00bb0.3&#8243; animation_direction=\u00bbleft\u00bb hide_on_mobile=\u00bbno\u00bb center_content=\u00bbno\u00bb min_height=\u00bbnone\u00bb][Este texto apareci\u00f3 hace algunas semanas en el suplemento <\/em>Laberinto<em>.]<\/em>[\/fusion_builder_column][\/fusion_builder_row][\/fusion_builder_container]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mayra Inzunza, \u00cdndigo. M\u00e9xico, Praxis, 2008. 138 pp El tema aparente de \u00cdndigo, la primera novela de Mayra Inzunza, es muy antiguo y aparece en mitos de muchas culturas: la memoria no natural, la posesi\u00f3n de conocimientos que es imposible haber aprendido. La idea casi siempre se invoca en las historias sobre la reencarnaci\u00f3n: las&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1520],"tags":[5,654,25,600,690,325,1821,2855,387,10,738,741,748,567,767,489,776],"class_list":["post-480","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuaderno","tag-el-libro-del-mes","tag-el-tambor-de-hojalata","tag-escritores","tag-indigo","tag-james-joyce","tag-juan-jose-arreola","tag-libros","tag-literatura","tag-mayra-inzunza","tag-novela","tag-novela-experimental","tag-oskar-matzerath","tag-praxis","tag-resenas","tag-rudyard-kipling","tag-salvador-elizondo","tag-severo-sarduy"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-7K","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/480","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=480"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/480\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12894,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/480\/revisions\/12894"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=480"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=480"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=480"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}