{"id":4754,"date":"2010-02-03T10:28:39","date_gmt":"2010-02-03T16:28:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=4754"},"modified":"2016-10-26T10:22:31","modified_gmt":"2016-10-26T15:22:31","slug":"ignatius-en-ecatepec","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/ignatius-en-ecatepec\/","title":{"rendered":"Ignatius en Ecatepec"},"content":{"rendered":"<p>El protagonista de <em>La ira del fil\u00f3sofo<\/em>, primera novela de Eduardo Parra Ram\u00edrez, es un mis\u00e1ntropo. Como es de esperar, el libro se dedica largamente a mostrar los juicios sumarios que ese personaje formula y con los que se come enteras a la historia, las sociedades y la misma naturaleza humana. Pero el personaje, miserable \u00e9l mismo, infinitamente pat\u00e9tico y desagradable, est\u00e1 metido no s\u00f3lo en una trama inesperada &#8211;de aventuras, nada menos&#8211; sino en un entorno muy distinto de los habituales.<\/p>\n<div align=center><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"4897\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/ignatius-en-ecatepec\/lairadelfilosofo\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/LaIraDelFilosofo.jpg\" data-orig-size=\"500,697\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;HP ScanJet 4070&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"La ira del fil\u00f3sofo\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/LaIraDelFilosofo.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/LaIraDelFilosofo.jpg\" alt=\"La ira del fil\u00f3sofo\" title=\"La ira del fil\u00f3sofo\" width=\"500\" height=\"697\" class=\"alignnone size-full wp-image-4897\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/LaIraDelFilosofo.jpg 500w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/LaIraDelFilosofo-215x300.jpg 215w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/div>\n<p>El profesor Te\u00f3filo Mondrag\u00f3n \u2013Teo para \u00e9l mismo y su pobre gato\u2013 parece el sobrino mexicano de aquel gran Ignatius Reilly, el gordo sarc\u00e1stico y fastidioso que protagoniza <em>La conjura de los necios<\/em> de John Kennedy Toole. Como Ignatius, adem\u00e1s de gordo y fastidioso, Teo es un ejemplo de la decadencia humana que \u00e9l mismo desprecia y es apropiadamente ciego a sus propias deficiencias mientras se lanza, por las razones m\u00e1s mezquinas, a una empresa absurda: trabajar sin t\u00edtulo ni estudios formales como maestro en una <em><a href=\"http:\/\/www.eluniversal.com.mx\/primera\/26149.html\">escuela patito<\/a><\/em>, similar a tantos otros dep\u00f3sitos de analfabetos y rechazados sin futuro que pasan por \u00abinstituciones educativas privadas\u00bb en nuestro pobre pa\u00eds.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Teo habr\u00eda descrito su lugar de trabajo (lo hace, en realidad) exactamente como se dice arriba: ya de \u00abprofesor\u00bb encuentra y muestra sin fallar el lado flaco de quien se le pone delante con la ayuda de sus muchas lecturas, su aspecto estrafalario y su desprecio por todo. No se le escapan los bur\u00f3cratas, los corruptos ni los entusiastas con moral pero sin cerebro: todos terminan expuestos en su miseria y su peque\u00f1ez. Para que no haya ninguna duda de lo que esto implica, en relaci\u00f3n con el mundo y con la vida, todo transcurre en medio de un olor espantoso: un hedor a mierda y podredumbre que se pega a las cosas y los cuerpos, que sigue ah\u00ed cuando todo desaparece y que es, se dir\u00eda, el fondo secreto de las cosas: algo que est\u00e1 ah\u00ed no para proponernos un misterio o una revelaci\u00f3n sino, simplemente, para darnos asco. El hedor, de hecho, est\u00e1 all\u00ed durante toda la novela, desde la primera p\u00e1gina hasta la \u00faltima, m\u00e1s fuerte que la trama y que todo lo dem\u00e1s.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hace a\u00f1os esto habr\u00eda sido el material de una novela sin acci\u00f3n, dedicada a lamentar la inmovilidad de todo. Aqu\u00ed, el tiempo de Teo como maestro de la escuela es el pasado de la acci\u00f3n, y \u00e9sta abunda en el presente: \u00abmucho tiempo despu\u00e9s\u00bb, como se dice, de haber dejado la escuela, Teo hace una vez m\u00e1s el viaje interminable en autob\u00fas hasta el edificio, ya abandonado, en busca de un objeto que dej\u00f3 all\u00ed. El objeto (que al principio parece un mero distractor, un <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Macguffin\">MacGuffin<\/a> como los de las pel\u00edculas de Hitchcock) resulta ser la prueba de que todo es a\u00fan peor, a\u00fan m\u00e1s bestial y terrible de lo que parec\u00eda&#8230;, pero mientras el lector lo descubre est\u00e1n las aventuras: Teo debe saltar una barda, esconderse de un guarda, buscar el tesoro entre las ruinas&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo mejor de la trama de la novela es que se las arregla para crear, una tras otra, escenas de gran suspenso a partir de materiales aparentemente in\u00fatiles. \u00bfQui\u00e9n es el hombre que se acerca a Teo con esa expresi\u00f3n en la cara? \u00bfSe har\u00e1 da\u00f1o el hombre al caer de la barda? \u00bfLo descubrir\u00e1n en la escuela clausurada? \u00bfSe quedar\u00e1 prendado de la profesora panista y perder\u00e1 con eso la \u00fanica dignidad que tiene, que es la de su odio&#8230;? No es posible no re\u00edrse, o condolerse, porque as\u00ed como las peripecias tienen lugar en un sitio sin importancia, entre personajes descastados y lejanos de todo poder, Teo est\u00e1 (evidentemente) muy lejos de ser un h\u00e9roe indestructible: se lastima, calcula mal y se tropieza, jadea y suda copiosamente&#8230;, adem\u00e1s, por supuesto, de que nunca deja de ser un pedante, absolutamente insufrible: su rectitud y su sinceridad, que nunca fallan, lo vuelven todav\u00eda peor.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El car\u00e1cter de Teo se vuelve tan fuerte que la narraci\u00f3n s\u00f3lo tropieza en los momentos, bastante breves, en los que se aparta de \u00e9l y nos muestra el punto de vista de alg\u00fan otro personaje. Dicho esto, tambi\u00e9n hay que decir que, como criatura literaria, Teo tiene precedentes, pero se vuelve distinto de sus posibles modelos porque el mundo que habita, como ya dije, se ha explorado poco y es de lo m\u00e1s apropiado para poner a prueba (o para vindicar) el cinismo y el desencanto: \u00e9sta es, despu\u00e9s de todo, una novela de las <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Ciudad_dormitorio\">\u00abciudades-dormitorio\u00bb<\/a>, esas grandes zonas residenciales en las periferias &#8211;como Ecatepec o Neza, como tantos otros antiguos pueblos incorporados a la mancha urbana de la ciudad de M\u00e9xico&#8211; que s\u00f3lo existen para alojar a millones de personas que viajan cada d\u00eda a trabajar a alg\u00fan otro sitio, m\u00e1s afortunado. <em>La ira del fil\u00f3sofo<\/em> llama la atenci\u00f3n a un escenario distinto, menos glamoroso que otros, de la interminable ca\u00edda nacional.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El libro fue publicado por Conaculta en 2009 y gan\u00f3 el Premio \u00abJuan Rulfo\u00bb de Primera Novela del Instituto Nacional de Bellas Artes en 2008.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El protagonista de <em>La ira del fil\u00f3sofo<\/em>, primera novela de Eduardo Parra Ram\u00edrez, es un mis\u00e1ntropo. Como es de esperar, el libro se dedica largamente a mostrar los juicios sumarios que ese personaje formula y con los que se come enteras a la historia, las sociedades y la misma naturaleza humana. Pero el personaje, miserable \u00e9l mismo, infinitamente pat\u00e9tico y desagradable (&#8230;)<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1520],"tags":[1627,5,25,1712,1713,1629,1821,2855,1711,10,11,467,468,567],"class_list":["post-4754","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuaderno","tag-eduardo-parra-ramirez","tag-el-libro-del-mes","tag-escritores","tag-ignatius-reilly","tag-la-conjura-de-los-necios","tag-la-ira-del-filosofo","tag-libros","tag-literatura","tag-misantropia","tag-novela","tag-opiniones","tag-realismo","tag-realismo-sucio","tag-resenas"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-1eG","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4754","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4754"}],"version-history":[{"count":20,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4754\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6000,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4754\/revisions\/6000"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4754"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4754"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4754"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}