{"id":453,"date":"2008-06-18T08:00:22","date_gmt":"2008-06-18T13:00:22","guid":{"rendered":"http:\/\/albertochimal.wordpress.com\/?p=15"},"modified":"2016-10-26T10:24:01","modified_gmt":"2016-10-26T15:24:01","slug":"la-palabra-morbida-sobre-ramon-lopez-velarde","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/la-palabra-morbida-sobre-ramon-lopez-velarde\/","title":{"rendered":"La palabra m\u00f3rbida: sobre Ram\u00f3n L\u00f3pez Velarde"},"content":{"rendered":"<p><em>Este proyecto de bit\u00e1cora(s) est\u00e1 pensado para la narrativa y no para la poes\u00eda, pero he aqu\u00ed un texto que falta por una vez a la regla: lo le\u00ed el s\u00e1bado pasado en el Museo de la Ciudad de M\u00e9xico, en un homenaje a Ram\u00f3n L\u00f3pez Velarde en el aniversario 120 de su nacimiento.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-16 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/ramonlopezvelarde.jpg?w=220\" alt=\"Ram\u00f3n L\u00f3pez Velarde\" width=\"220\" height=\"300\" \/><\/p>\n<p><!--more--><br \/>\nLos grandes del pasado se alejan de prisa: se vuelven peque\u00f1os en la distancia, cuando ha pasado el tiempo de su glorificaci\u00f3n. Y esto ocurre a\u00fan m\u00e1s r\u00e1pidamente, con m\u00e1s intensidad, a veces con m\u00e1s injusticia o m\u00e1s inquina, si los ungidos lo fueron sin merecerlo o por razones ajenas a sus verdaderos m\u00e9ritos. Con Ram\u00f3n L\u00f3pez Velarde pasa lo segundo: en estos tiempos que cualquier d\u00eda volver\u00e1n a ser del viejo PRI, aunque sus sucesores renieguen de \u00e9l y digan no ser como \u00e9l, est\u00e1 de moda despreciar el nacionalismo al que el r\u00e9gimen de la Revoluci\u00f3n at\u00f3 la figura del escritor, y por lo tanto muchas personas que jam\u00e1s han le\u00eddo a L\u00f3pez Velarde cometen, sin pensarlo siquiera, la misma injusticia que Alfonso Reyes, quien lo llam\u00f3 poeta de un solo poema.<\/p>\n<p>Peor todav\u00eda, a ese poema \u2013<em>La suave patria<\/em>, por supuesto\u2013 lo conocen s\u00f3lo por <em>un <\/em>verso, citado bien o mal en algunas notas y art\u00edculos recientes sobre el petr\u00f3leo mexicano, ese cuyos veneros son herencia del diablo. Nuestra memoria es cada vez m\u00e1s mezquina y de m\u00e1s corto alcance. Ya est\u00e1 muy lejos el a\u00f1o de 1921, en el que L\u00f3pez Velarde fue elevado, apenas despu\u00e9s de su muerte, a la estatura de poeta nacional, de descubridor del verdadero M\u00e9xico; ya tampoco se recuerda que, adem\u00e1s de esa exaltaci\u00f3n, hubo otra, menos vertiginosa y con m\u00e1s dificultades y desacuerdos, pero tambi\u00e9n mucho m\u00e1s importante: a partir de <em>Zozobra <\/em>(1919), su libro central, Ram\u00f3n L\u00f3pez Velarde se encamin\u00f3 a consagrarse, simplemente, como un gran poeta del idioma, capaz de romper con el modernismo que nos heredaron los \u00faltimos a\u00f1os del siglo XIX y creador de un mundo a la vez oscuro y brillant\u00edsimo, de angustia y apasionamiento recatados pero no menos terribles.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, Ram\u00f3n L\u00f3pez Velarde <em>es <\/em>todav\u00eda ese gran poeta; su dicci\u00f3n y su estilo no son los m\u00e1s cercanos a nosotros &#8211;es decir, los de poetas m\u00e1s recientes&#8211; pero aun sus poemas m\u00e1s complejos y personales nos permiten, todav\u00eda, encontrarnos en su tristeza fija, sus obsesiones ambivalentes e indecisas, su veneraci\u00f3n atormentada de un ideal que era dos: alma y cuerpo, moral y deseo, una sola abstracci\u00f3n y varias mujeres concretas.<\/p>\n<p>En estos d\u00edas, cuando nos fascina creernos en un tiempo crepuscular y a la vez negamos y expulsamos de nosotros toda desaz\u00f3n, para mirarla desde fuera y creer que no nos pertenece, nos sorprender\u00eda leer a L\u00f3pez Velarde como un poeta de la p\u00e9rdida, la frustraci\u00f3n, la ruina callada: somos m\u00e1s sensibles que nuestros abuelos (y nuestros hijos <em>emo<\/em> dir\u00edan ser a\u00fan m\u00e1s sensibles que nosotros) a su pena por un tiempo abandonado y ya irrecuperable en el que se colocan, para mejor sufrir, todos los deseos que ya no podr\u00e1n cumplirse. La historia de los amores frustrados de L\u00f3pez Velarde, primero con la \u201cFuensanta\u201d de sus poemas iniciales en Zacatecas, y luego con la \u201cdama de la capital\u201d que justamente conoci\u00f3 y cortej\u00f3 al llegar a la ciudad de M\u00e9xico, es la de un matrimonio cat\u00f3lico que no se celebr\u00f3 jam\u00e1s y la de un futuro que siempre fue imposible: una vida quieta en la provincia idealizada, pura y conservadora, lejana de \u201cla impensada tiniebla\u201d de la ciudad, y en la que, como se dice en este poema de 1909:<\/p>\n<blockquote><p>las alegres ropas,<br \/>\nlos antiguos espejos,<br \/>\nel cristal empa\u00f1ado de las copas<br \/>\nen que bebieron de los rancios vinos<br \/>\nlos amantes de entonces, y los viejos<br \/>\ncascabeles que hoy suenan apagados<br \/>\ny se mueren de olvido en los ba\u00fales,<br \/>\nnos hablan de las noches de verbena,<br \/>\nde horizontes azules,<br \/>\nen que cobija a los enamorados<br \/>\nel sortilegio de la luna llena.<\/p><\/blockquote>\n<p>Pero esta visi\u00f3n del ideal inalcanzable y p\u00fablico, en un entorno que reconoce el paso del tiempo pero resiste y rechaza los cambios enormes que el pa\u00eds y el mundo experimentan durante toda la vida adulta de L\u00f3pez Velarde, est\u00e1 contrapesada por la del sufrimiento invencible, siempre presente, y la huida hacia adelante: hacia el mundo de la muerte, el \u00fanico momento en el que los amantes separados podr\u00edan tal vez encontrarse de nuevo y celebrar unas bodas negras, eternas\u2026<\/p>\n<p>Los versos que cit\u00e9 arriba provienen de <em>La sangre devota <\/em>(1916), la primera colecci\u00f3n de poemas que L\u00f3pez Velarde public\u00f3, y muchos han mostrado sus debilidades, sus vacilaciones, y tambi\u00e9n el largo camino que recorri\u00f3 el escritor para llegar de ellas a <em>Zozobra<\/em>, un libro m\u00e1s acabado y m\u00e1s hondo, m\u00e1s abierto al exterior de las lecturas de su creador y mucho m\u00e1s certero en sus propias b\u00fasquedas interiores. Pero el desgarramiento est\u00e1 desde el primer momento en que la visi\u00f3n del poeta se manifiesta, como puede verse en estos otros versos tempranos:<\/p>\n<blockquote><p>Despertar\u00e1s una ma\u00f1ana gris<br \/>\ny ver\u00e1s, en la luna de tu armario,<br \/>\ndesdibujarse un pu\u00f1o<br \/>\nesquel\u00e9tico, y ante el funerario<br \/>\naviso, gritar\u00e1s las cinco letras<br \/>\nde mi nombre, con voz p\u00e1vida y floja.<br \/>\n\u00a1Y yo me hallar\u00e9 ausente<br \/>\nde tu final congoja!<\/p>\n<p>\u00bfImaginas acaso<br \/>\nmi amargura impotente?<br \/>\nMe est\u00e1s vedada t\u00fa&#8230; Soy un fracaso<br \/>\nde confesor y m\u00e9dico que siente<br \/>\nperder a la mejor de sus enfermas<br \/>\ny a su m\u00e1s efusiva penitente.<\/p><\/blockquote>\n<p>La palabra <em>m\u00f3rbida<\/em>, tan repetida por nuestros escritores \u201coscuros\u201d, significa esto: \u201cque padece enfermedad o la ocasiona\u201d. La definici\u00f3n se cumple cabalmente en estas im\u00e1genes, pues en la agonizante, para aquel que la mira, conviven la enfermedad de su propio cuerpo y la del alma del poeta: el deseo y la culpa. Puesta en un lecho al que L\u00f3pez Velarde apenas mira de reojo en unos pocos versos, y a la vez en un altar que se repite y se adorna en muchos, la imagen de la mujer \u2013o las muchas im\u00e1genes\u2013 permite el poeta describir la paradoja de la sumisi\u00f3n y del apetito en una sola conciencia:<\/p>\n<blockquote><p>Antes de que deserten mis hormigas, Amada,<br \/>\nd\u00e9jalas caminar camino de tu boca<br \/>\na que apuren los vi\u00e1ticos del sanguinario fruto<br \/>\nque desde sarracenos oasis me provoca.<\/p>\n<p>Antes de que tus labios mueran, para mi luto,<br \/>\nd\u00e1melos en el cr\u00edtico umbral del cementerio<br \/>\ncomo perfume y pan y t\u00f3sigo y cauterio.<\/p><\/blockquote>\n<p>Y llegar, en sus textos m\u00e1s tard\u00edos, a visiones en las que se reconoce que la paradoja es insoluble y s\u00f3lo la muerte, o la imaginaci\u00f3n m\u00e1s desesperanzada, pueden empezar a combatirla. As\u00ed ocurre en \u201cEl sue\u00f1o de los guantes negros\u201d; adem\u00e1s del encuentro que sugiere, en el que los signos del luto se confunden con los de la pasi\u00f3n er\u00f3tica, este poema fue publicado hasta 1924, de modo que los hagi\u00f3grafos de L\u00f3pez Velarde tomaron la costumbre de leerlo como si hubiera sido escrito en \u00abesa otra provincia\u00bb de la que nadie vuelve:<\/p>\n<blockquote><p>So\u00f1\u00e9 que la ciudad estaba dentro<br \/>\ndel m\u00e1s bien muerto de los mares muertos.<br \/>\nEra una madrugada del invierno<br \/>\ny lloviznaban gotas de silencio.<\/p>\n<p>No m\u00e1s se\u00f1al viviente, que los ecos<br \/>\nde una llamada a misa, en el misterio<br \/>\nde una capilla oce\u00e1nica, a lo lejos.<\/p>\n<p>De s\u00fabito me sales al encuentro,<br \/>\nresucitada y con tus guantes negros.<\/p>\n<p>Para volar a ti, le dio su vuelo<br \/>\nel Esp\u00edritu Santo a mi esqueleto.<\/p>\n<p>Al sujetarme con tus guantes negros<br \/>\nme atrajiste al oc\u00e9ano de tu seno,<br \/>\ny nuestras cuatro manos se reunieron<br \/>\nen medio de tu pecho y de mi pecho,<br \/>\ncomo si fueran los cuatro cimientos<br \/>\nde la f\u00e1brica de los universos.<\/p>\n<p>\u00bfConservabas tu carne en cada hueso?<br \/>\nEl enigma de amor se vel\u00f3 entero<br \/>\nen la prudencia de tus guantes negros.<\/p>\n<p>\u00a1Oh, prisionera del valle de M\u00e9xico!<br \/>\nMi carne [fusion_builder_container hundred_percent=\u00bbyes\u00bb overflow=\u00bbvisible\u00bb][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=\u00bb1_1&#8243; background_position=\u00bbleft top\u00bb background_color=\u00bb\u00bb border_size=\u00bb\u00bb border_color=\u00bb\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb spacing=\u00bbyes\u00bb background_image=\u00bb\u00bb background_repeat=\u00bbno-repeat\u00bb padding=\u00bb\u00bb margin_top=\u00bb0px\u00bb margin_bottom=\u00bb0px\u00bb class=\u00bb\u00bb id=\u00bb\u00bb animation_type=\u00bb\u00bb animation_speed=\u00bb0.3&#8243; animation_direction=\u00bbleft\u00bb hide_on_mobile=\u00bbno\u00bb center_content=\u00bbno\u00bb min_height=\u00bbnone\u00bb][urna] de tu ser perfecto;<br \/>\nquedar\u00e1n ya tus huesos en mis huesos;<br \/>\ny el traje, el traje aquel, con que tu cuerpo<br \/>\nfue sepultado en el valle de M\u00e9xico;<br \/>\ny el figur\u00edn aquel, de pardo g\u00e9nero<br \/>\nque compraste en un viaje de recreo.<\/p>\n<p>Pero en la madrugada de mi sue\u00f1o,<br \/>\nnuestras manos, en un circuito eterno<br \/>\nla vida apocal\u00edptica vivieron.<\/p>\n<p>Un fuerte [ventarr\u00f3n] como en un sue\u00f1o,<br \/>\nlibre como cometa, y en su vuelo,<br \/>\nla ceniza y [la hez] del cementerio<br \/>\ngust\u00e9 cual rosa [entre tus guantes negros].<\/p><\/blockquote>\n<p>Entre nosotros, los poetas \u00aboficiales\u00bb de otros tiempos, que se ten\u00edan por voceros de un r\u00e9gimen, han sido reemplazados por los \u201copinadores\u201d profesionales, quienes difunden en los medios el mismo repertorio de lugares comunes. Entre ellos, recientemente se ha puesto de moda hablar del futuro de la Patria: estamos a punto (dicen) de tener que decidir entre tener ese futuro y no tenerlo, y todo depende (sugieren) de que dejemos actuar o no al poder f\u00e1ctico al que ellos obedecen. L\u00f3pez Velarde nunca se pareci\u00f3 demasiado a estos <em>comunicadores.<\/em> M\u00e1s todav\u00eda que el entusiasmo patri\u00f3tico o el \u00abprograma\u00bb de tal o cual pol\u00edtico, sus textos civiles dejan ver sus temores m\u00e1s personales. Y a veces se puede dudar de la opini\u00f3n m\u00e1s com\u00fan sobre su destino, seg\u00fan la cual se habr\u00eda afiliado a la derecha m\u00e1s recalcitrante de no haber muerto tan pronto. Desconfiado de la modernidad y sus agitaciones, convencido de que la religi\u00f3n cat\u00f3lica era el centro verdadero del car\u00e1cter nacional y deb\u00eda resistir los embates de cuantos quisieran minar o destruir ese car\u00e1cter, L\u00f3pez Velarde no previ\u00f3 un tiempo como el nuestro, en el que la iglesia se aliar\u00eda mucha veces con los que el poeta cre\u00eda sus adversarios, y en el que la noci\u00f3n misma de la Patria ser\u00eda ridiculizada y desterrada del pensamiento nacional.<\/p>\n<p>Ahora bien, hay un mito m\u00e1s importante todav\u00eda que la novedad &#8211;o la brevedad&#8211; de la Patria, a la que L\u00f3pez Velarde dedic\u00f3 ese otro texto \u201cfamoso\u201d y sepultado por la estupidez de la pol\u00edtica. Es el mito del poeta como depositario y creador de la belleza y lo humano en el lenguaje, o por lo menos en su propia lengua. Si nosotros dejamos de leer incluso aquel verso, aquel t\u00edtulo de L\u00f3pez Velarde, peor para nosotros: la lengua persistir\u00e1 al menos un poco m\u00e1s que nuestros pobres pasos sobre el mundo, y mientras persista habr\u00e1 quien pueda redescubrir todo lo otro que est\u00e1 diciendo este creador de s\u00ed mismo y de su mundo pulsante, dolorido, repleto de penas circulares y de las m\u00e1s tristes visiones de la felicidad.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\">+ + +<\/p>\n<p><em>(Nota sobre \u00abEl sue\u00f1o de los guantes negros\u00bb: las palabras entre corchetes son conjeturas propuestas en la edici\u00f3n de las <\/em><a href=\"http:\/\/books.google.com.mx\/books?id=8qpdAAAAMAAJ&amp;dq=ram%C3%B3n+l%C3%B3pez+velarde+obras&amp;client=firefox-a\">Obras <\/a><em><a href=\"http:\/\/books.google.com.mx\/books?id=8qpdAAAAMAAJ&amp;dq=ram%C3%B3n+l%C3%B3pez+velarde+obras&amp;client=firefox-a\">de L\u00f3pez Velarde<\/a>, realizada por Jos\u00e9 Luis Mart\u00ednez y publicada por el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. L\u00f3pez Velarde escribi\u00f3 el poema a l\u00e1piz en 1920, pero no lo public\u00f3 ni lo transcribi\u00f3 en su momento; cuando se intent\u00f3 recuperar el texto, varias palabras del mismo se hab\u00edan borrado hasta resultar ilegibles.)<\/em>[\/fusion_builder_column][\/fusion_builder_row][\/fusion_builder_container]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este proyecto de bit\u00e1cora(s) est\u00e1 pensado para la narrativa y no para la poes\u00eda, pero he aqu\u00ed un texto que falta por una vez a la regla: lo le\u00ed el s\u00e1bado pasado en el Museo de la Ciudad de M\u00e9xico, en un homenaje a Ram\u00f3n L\u00f3pez Velarde en el aniversario 120 de su nacimiento.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1520],"tags":[25,198,1843,204,205,2855,11,440,443,756,786],"class_list":["post-453","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuaderno","tag-escritores","tag-escritores-mexicanos","tag-escritura-y","tag-escritura-y-politica","tag-escritura-y-vida","tag-literatura","tag-opiniones","tag-poesia","tag-politica","tag-ramon-lopez-velarde","tag-textos-raros"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-7j","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/453","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=453"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/453\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12898,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/453\/revisions\/12898"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=453"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=453"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=453"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}