{"id":437,"date":"2010-05-31T15:11:02","date_gmt":"2010-05-31T20:11:02","guid":{"rendered":"http:\/\/albertochimal.wordpress.com\/?p=295"},"modified":"2025-03-17T23:00:54","modified_gmt":"2025-03-18T05:00:54","slug":"la-grieta-en-el-aire-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/la-grieta-en-el-aire-2\/","title":{"rendered":"La grieta en el aire"},"content":{"rendered":"<p><em>(Por alguna raz\u00f3n, este texto, publicado hace ya tiempo, se perdi\u00f3 en la base de datos del sitio. Lo vuelvo a publicar. El libro al que se refiere merece leerse.)<\/em><\/p>\n<p>El esp\u00edritu de esta \u00e9poca parece justo lo contrario del esp\u00edritu rom\u00e1ntico:<!--more--> damos la espalda a cualquier pensamiento m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de la percepci\u00f3n y la rutina, la elevaci\u00f3n de las pasiones ha sido reemplazada por un tedio sin v\u00edsceras y la libertad absoluta que defend\u00edan los exaltados de aquel siglo es, hoy, una abstracci\u00f3n para uso exclusivo de la publicidad y la propaganda, desprovista de cualquier otro sentido. No nos dejemos enga\u00f1ar: los literatos de moda que anuncian con bombo sus \u00absaltos al abismo\u00bb s\u00f3lo est\u00e1n bajando la banqueta: buscar a todas horas el siguiente truco para impresionarnos no les deja tiempo para la literatura ni parecidas experiencias interiores.<br \/>\nLo mejor de cuanto se escribe en nuestra \u00e9poca crepuscular est\u00e1 efectivamente <em>en otra parte: <\/em>en los textos que todav\u00eda intentan, como hace doscientos a\u00f1os, una ruptura con lo ordinario del mundo y del lenguaje, y que no han sucumbido al conformismo del esclavo ni a la estupidez mezquina del poder.<br \/>\nMario Gonz\u00e1lez Su\u00e1rez es, me parece, creador de una de esas obras visionarias. <em>Dulce la sal<\/em> contiene las \u00faltimas entregas de un proyecto que no ha dejado de transformarse pero siempre ha procurado acercarse a esas fronteras del lenguaje \u2013es decir, de la representaci\u00f3n y del pensamiento\u2013 que por lo general ni siquiera reconocemos.<br \/>\nLa forma del libro es inusual: series de narraciones preceden y siguen a series de fotograf\u00edas, y sin ilustrarse mutuamente \u2013sin que el texto se subordine a la imagen ni viceversa, como suceder\u00eda en un libro convencional de textos o de im\u00e1genes\u2013 todas insin\u00faan el encuentro con lo inefable: la percepci\u00f3n de lo que no puede aprehenderse. Las fuerzas de la naturaleza abren puertas hacia \u00f3rdenes m\u00e1s elevados o muestran patrones cuya sola presencia escapa de la l\u00f3gica; la vida humana sugiere en sus momentos menos espirituales \u2013m\u00e1s desprovistos de intimaciones de lo trascendente\u2013 la existencia de regiones del pensar o el ser que no tienen contacto con el cuerpo ni las vidas \u201creales\u201d; algunos personajes pueden ver <em>un poco m\u00e1s all\u00e1<\/em>, como los dementes iluminados de otro tiempo, y descubrir verdades casi indecibles, o bien una sola verdad de muchas facetas\u2026<br \/>\nEl mundo generalmente aceptado se afantasma: como el adepto a punto de iniciarse en una disciplina secreta, el lector puede quedarse con la impresi\u00f3n de que se le ha invitado a la celebraci\u00f3n de un ritual que desconoce, a participar en un responsorio sin la ayuda del libro sagrado. Pero si Mario Gonz\u00e1lez Su\u00e1rez se parece a los primeros cultivadores de lo fant\u00e1stico \u2013Eichendorff, Tieck, Hoffman\u2013 en su voluntad de quebrar nuestra idea de lo real y denunciar su peque\u00f1ez y su vileza, tambi\u00e9n se parece a nosotros, m\u00e1s proclives a la desolaci\u00f3n y la duda. Los personajes <em>no pasan<\/em> a ese otro lado, y en cambio se quedan con nosotros, mirando, porque debe ser as\u00ed: hemos ido muy lejos por el camino de la raz\u00f3n ilustrada, el mito que busca acabar con todos los otros, y el impulso de buscar sus l\u00edmites no puede, al menos por el momento, ser un deseo consciente. En uno de los varios encuentros con lo prodigioso que ocurren en este libro, un personaje lo dice as\u00ed:<\/p>\n<blockquote><p>(\u2026) en el aire se abri\u00f3 una grieta por donde se fug\u00f3 la esfera\u2026 Intent\u00e9 dirigirme a ese punto, con la loca apetencia de pasar tambi\u00e9n.<\/p><\/blockquote>\n<p>La palabra clave es el adjetivo <em>loca<\/em>, por supuesto, pero debemos entenderla en su sentido m\u00e1s puro, y no s\u00f3lo como estridencia o desorden. Es muy f\u00e1cil ser \u201cloco\u201d de ese modo superficial de nuestra \u00e9poca; <em>Dulce la sal<\/em> necesita proponer una locura soterrada, constante, como la de Blake o H\u00f6lderlin: no una serie de estallidos sino un estado persistente de dislocaci\u00f3n y extra\u00f1amiento.<br \/>\nLa austeridad del blanco y negro en las fotograf\u00edas, que no llega a nunca al alto contraste ni la estilizaci\u00f3n expresionista, complementa la serenidad y la sequedad del discurso: el gran riesgo \u2013y m\u00e1s en las primeras que en el segundo\u2013 es que el lector no termine de comprender qu\u00e9 es lo que tiene ante los ojos y no vea la profundidad que cada p\u00e1gina se propone mostrarle. Pero \u00e9ste necesita, tambi\u00e9n, ser un libro problem\u00e1tico: su fin no es tenernos ocupados un rato con el desarrollo de una historia o la contemplaci\u00f3n de una serie de vistas, sino insistir, desde diversos \u00e1ngulos, en la presencia fastidiosa pero sobre todo incesante de eso otro, lo m\u00e1s all\u00e1 del entendimiento. Y recordarnos que est\u00e1 en nuestra vida tambi\u00e9n, aunque no se manifieste con grandes despliegues de violencia ni efectos especiales.<br \/>\nPhilip K. Dick escribi\u00f3: \u201cDios existe\u2026 subjetivamente, por supuesto. Pero el mundo interior es real tambi\u00e9n\u201d; Mario Gonz\u00e1lez Su\u00e1rez invita aqu\u00ed una serie de viajes, tanto de la conciencia \u2013al modo de sus libros anteriores\u2013 como de la mirada, e invita a sospechar todo lo dem\u00e1s que existe tambi\u00e9n: en nosotros, a pesar de nosotros.<\/p>\n<figure id=\"attachment_6456\" aria-describedby=\"caption-attachment-6456\" style=\"width: 100px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/dulcelasal.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"6456\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/la-grieta-en-el-aire-2\/dulcelasal\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/dulcelasal.jpg\" data-orig-size=\"100,146\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"dulcelasal\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Dulce la sal&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/dulcelasal.jpg\" class=\"size-full wp-image-6456\" title=\"dulcelasal\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/dulcelasal.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"146\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-6456\" class=\"wp-caption-text\">Mario Gonz\u00e1lez Su\u00e1rez, <em>Dulce la sal.<\/em> Valencia, Pre-Textos, 2008<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por alguna raz\u00f3n, este texto, publicado hace ya tiempo, se perdi\u00f3 en la base de datos del sitio. 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