{"id":436,"date":"2008-10-01T08:07:47","date_gmt":"2008-10-01T13:07:47","guid":{"rendered":"http:\/\/albertochimal.wordpress.com\/?p=281"},"modified":"2016-10-26T10:23:43","modified_gmt":"2016-10-26T15:23:43","slug":"taller-literario-la-grabadora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/taller-literario-la-grabadora\/","title":{"rendered":"Especial de taller: la grabadora"},"content":{"rendered":"<p>Revis\u00e9 los archivos de <em>Las historias<\/em> para la reinauguraci\u00f3n del sitio. Elimin\u00e9 una que otra nota irrelevante, agregu\u00e9 \u00abetiquetas\u00bb para los motores de b\u00fasqueda, cosas as\u00ed. (Ciertos detalles todav\u00eda est\u00e1n sin arreglar, por lo que me disculpo. Ah\u00ed vamos, como se dice a veces.)<\/p>\n<p>Ahora, justo mientras en <a href=\"http:\/\/cazadeletras.unam.mx\">Caza de Letras<\/a> est\u00e1n por comenzar las actividades del concurso de novela, rescato y reformo una nota del a\u00f1o pasado: la publiqu\u00e9 al terminar la primera edici\u00f3n del <em>virtuality<\/em> y en parte se refiere a uno de los ejercicios realizados durante \u00e9ste. El tema era c\u00f3mo escribir los pensamientos de una conciencia alterada (trastornada, delirante, enloquecida, etc\u00e9tera) de modo claro y convincente.<\/p>\n<p>Por si puede servir a alguien, lo que sigue es una versi\u00f3n expandida y revisada del texto original: algunas consideraciones sobre el pensamiento puesto por escrito, ahora como parte del taller literario. (Y, en todo caso, los invito: no dejen de visitar el nuevo concurso.)<\/p>\n<div align=center><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/phrenologicalchart.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-283\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/phrenologicalchart.jpg?w=286\" alt=\"\" width=\"286\" height=\"300\" \/><\/a><\/div>\n<p><strong>En relaci\u00f3n con el problema (\u00abc\u00f3mo meter la grabadora en los pensamientos\u00bb)<\/strong><\/p>\n<p>Hay que pensar en tres casos que se pueden dar cuando se quiere mostrar por escrito un proceso mental. Los dos primeros se conocieron antes y hay ejemplos antiguos de ambos: son <em>a)<\/em> la conciencia del personaje se manifiesta directamente en el mundo que \u00e9ste habita por medio del habla (el personaje <em>dice <\/em>lo que piensa en un parlamento) o bien <em>b)<\/em> la conciencia se manifiesta directamente mediante la escritura (el personaje <em>anota <\/em>lo que piensa en un diario u otro documento que exista objetivamente en el mundo de su historia). En ambos casos el pensamiento se articula y se expresa mediante palabras y oraciones comunes.<\/p>\n<p>El tercer caso es el m\u00e1s reciente y el m\u00e1s complicado: escribir el \u201cpensamiento puro\u201d, que no se manifiesta de ning\u00fan modo en el mundo: meternos en la cabeza del personaje y observar sus procesos mentales, que no tienen como fin comunicar nada y no se manifiestan\u2026, lo que en sentido estricto ser\u00eda imposible en la vida real: como no tenemos el poder de la telepat\u00eda, para que un pensamiento se sepa debe manifestarse de forma oral o escrita.<\/p>\n<p>En la ficci\u00f3n es posible \u00abresolver\u00bb el problema, comunicar en efecto lo que los personajes <em>piensan, <\/em>pero, como en los dos primeros casos, no hay m\u00e1s remedio que usar la escritura, una forma de representaci\u00f3n sujeta a ciertas convenciones sobre las que estamos de acuerdo pero que no son sino eso: normas arbitrarias que seguimos para poder comunicarnos. El truco est\u00e1 en c\u00f3mo se acatan o se desobedecen esas reglas.<\/p>\n<p>Puede \u201ctranscribirse\u201d un \u201cpensamiento puro\u201d redact\u00e1ndolo de forma convencional, pero nadie piensa con puntuaci\u00f3n ni atendiendo a la sintaxis: cuando una novela cualquiera llega a algo como \u201cOh, no, el mujik se enterar\u00e1 de la conjura\u2026, pero no puedo flaquear: pase lo que pase, debo entregar esta carta a la zarina Alejandra\u201d, podemos suponer que el personaje no se tom\u00f3 realmente el minuto que a m\u00ed me cost\u00f3 redactar la frase y que su descubrimiento, su temor y su posterior resoluci\u00f3n llegaron de otro modo: no con las palabras y los signos que se nos muestran tan laboriosamente. Todas las formas de mon\u00f3logo interno son estratagemas para hacer creer al lector que se encuentra m\u00e1s cerca del pensamiento, lejos de las reglas que \u201cmanchar\u00edan\u201d su \u201cpureza\u201d y de las infidelidades de la representaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con el habla pasa aproximadamente lo mismo, pero el habla, al contrario de lo que sucede con el pensamiento no articulado &#8211;surgido y agotado en la mente, sin manifestarse&#8211;, s\u00ed est\u00e1 sujeta a algunas convenciones. No hace falta que puntuemos lo que decimos en voz alta porque podemos variar la entonaci\u00f3n de nuestras palabras, hacer pausas, etc\u00e9tera, pero s\u00ed debemos decir palabras que sean sint\u00e1cticamente congruentes entre s\u00ed, para que se puedan entender. (El problema del habla \u201csin mediaci\u00f3n\u201d es, por supuesto, uno que aparece constantemente en las discusiones literarias, y habitualmente se quiere resolver metiendo muletillas, vacilaciones y otras cosas por el estilo.)<\/p>\n<p>Para escribir una distorsi\u00f3n de la conciencia podemos hacer que nuestro personaje haga uso de cualquier recurso: la palabra escrita, la hablada y la \u201cpensada\u201d; pero como cada una de \u00e9stas est\u00e1 (como dec\u00eda arriba)sujeta a diferentes condiciones a la hora de representarse, el tipo de distorsi\u00f3n que se emplee es importante. Y, si no sabemos de entrada qu\u00e9 tipo de representaci\u00f3n del pensamiento se est\u00e1 usando, las diferentes distorsiones pueden guiarnos hacia una u otra respuesta, porque dependen de las mismas convenciones que la representaci\u00f3n del pensamiento \u201cnormal\u201d.<\/p>\n<p>En el caso de la palabra escrita, si se propone como tal desde el principio, cualquier infracci\u00f3n, por peque\u00f1a que sea, puede hacernos pensar en una obstrucci\u00f3n del proceso de escritura: en cierto modo la distancia es mayor entre el cerebro y la mano que entre el cerebro y la boca. Un ejemplo trivial es el de los textos \u201cde borrachos\u201d (un lugar com\u00fan) en los que el bebedor empieza l\u00facido y termina sin poder atinarle a la tecla correcta en la m\u00e1quina de escribir.<\/p>\n<p>En el caso de la palabra hablada, como no hablamos de letra en letra, se necesita una distorsi\u00f3n en un nivel distinto: habitualmente se deforma la sintaxis, como en los textos de borrachos que hablan o de personajes con da\u00f1o neurol\u00f3gico, delirantes o bajo la influencia de una droga, que cortan las frases a la mitad o siguen caminos sinuosos, asociativos en vez de causales, en el discurso.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, en el caso del pensamiento \u201csin mediaci\u00f3n\u201d la distorsi\u00f3n es m\u00e1s cre\u00edble si no pasa por incumplir las reglas de la representaci\u00f3n, porque se supone que \u00e9stas no influyen en el pensamiento. Esto significa que se puede recurrir a cualquier otra cosa: que el texto puede ser tan complejo y laborioso y formalizado como se quiera, y que la sustancia del delirio est\u00e1 en lo que se dice y no en c\u00f3mo se dice.<\/p>\n<p>En el concurso del a\u00f1o pasado, <a href=\"http:\/\/cazadeletras.unam.mx\/blog\/09\/?p=15\">el ejercicio<\/a> que provoc\u00f3 la escritura de esta nota recurri\u00f3 a una dicci\u00f3n tropezante que me hizo sospechar que se trataba de la representaci\u00f3n de una serie de pensamientos ya mediados. No recomend\u00e9 usar de modelo el ejemplo del mujik y la zarina (\u201dOh\u201d, tendr\u00eda que haber pensado el personaje, \u201cqu\u00e9 prodigiosas visiones estoy teniendo\u201d), pero s\u00ed alg\u00fan tipo de escritura que se detuviera menos en los componentes de las oraciones y m\u00e1s en lo que la conciencia estuviese percibiendo. Hay muchos ejemplos de esto; al vuelo, mencion\u00e9 entonces la obra de Arthur Schnitzler (en especial <em>La se\u00f1orita Elsa, <\/em>una novela completa en mon\u00f3logo interno) y el pen\u00faltimo cap\u00edtulo de <em>Gracias por el fuego<\/em> de Mario Benedetti (que no padece de nada de cuanto puede achac\u00e1rsele a la parte fea de su obra). Tambi\u00e9n se asomaron un par de poemas de Baudelaire y de Rimbaud\u2026<\/p>\n<p>Espero que esto sirva a alguien. Hasta pronto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Revis\u00e9 los archivos de Las historias para la reinauguraci\u00f3n del sitio. Elimin\u00e9 una que otra nota irrelevante, agregu\u00e9 \u00abetiquetas\u00bb para los motores de b\u00fasqueda, cosas as\u00ed. (Ciertos detalles todav\u00eda est\u00e1n sin arreglar, por lo que me disculpo. Ah\u00ed vamos, como se dice a veces.) 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