{"id":3783,"date":"2009-08-24T11:18:33","date_gmt":"2009-08-24T16:18:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/?p=3783"},"modified":"2016-10-26T10:22:48","modified_gmt":"2016-10-26T15:22:48","slug":"varias-respuestas-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/varias-respuestas-4\/","title":{"rendered":"Varias respuestas (4)"},"content":{"rendered":"<p>Con esta nota se reanuda una serie que empec\u00e9 hace tiempo, a partir de ciertas <a href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/archivo\/un-amor-disparejo-y-otras-opiniones\/#comment-4942\">preguntas<\/a> de <a href=\"http:\/\/ajaltokov.blogspot.com\/\">Rafael Tiburcio<\/a>. Las primeras tres partes est\u00e1n <a href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/archivo\/varias-respuestas-1\/\">aqu\u00ed<\/a>, <a href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/archivo\/varias-respuestas-2\/\">aqu\u00ed<\/a> y <a href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/archivo\/varias-respuestas-3\/\">aqu\u00ed<\/a>. El tema es c\u00f3mo publicar en un pa\u00eds como \u00e9ste.<\/p>\n<p>Esta vez ser\u00e9 breve. Termin\u00e9 una nota anterior con la pregunta de para qu\u00e9 se escribe. Como no hace falta discutir las respuestas obvias (dinero, prestigio, etc\u00e9tera) s\u00f3lo agrego esto: escribir no es s\u00f3lo una actividad de escasas recompensas inmediatas, sino adem\u00e1s, y sobre todo, una actividad <em>solitaria<\/em>. Puede ser muy placentera, puede no serlo, puede tener \u00e9xito o puede fracasar, pero si al escribir se intenta hacer una creaci\u00f3n propia &#8211;no escribir los textos que firmar\u00e1 alguien m\u00e1s; no crear <em>copy<\/em> o <em>contenidos<\/em> de acuerdo con las directrices de un editor o un comit\u00e9&#8211;, resulta que esa forma de estar a solas es una de los pocos actos de libertad que todav\u00eda est\u00e1n al alcance de quien tenga los humildes conocimientos b\u00e1sicos que hacen falta. Porque escribir as\u00ed es una forma de introspecci\u00f3n, de estar a solas con uno mismo, sin m\u00e1s \u00e1rbitros ni jueces que los propios demonios; la idea es repelente para muchas personas porque aprendemos a igualar la felicidad con la inconsciencia, pero lo que se obtiene con esa reflexi\u00f3n, es decir, ese <em>reflejo<\/em>: esa lectura de nosotros mismos en lo que escribimos, es a su modo algo mejor, m\u00e1s raro y m\u00e1s precioso. Y, ni modo, quien lo ha hecho lo sabe: escribir as\u00ed es tambi\u00e9n una experiencia intransferible, jugar con el lenguaje es llegar a un l\u00edmite del lenguaje. A veces lo escrito deja ver ese l\u00edmite, a veces no; a veces quien escribe ni siquiera se da cuenta. Pero el contacto se da, invariablemente: la ventana se abre aunque s\u00f3lo sea por un segundo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Podemos, desde luego, tener el deseo de que la escritura no se quede s\u00f3lo en la introspecci\u00f3n o el trabajo solitario: de que se publique y llegue a otro. Podemos tener la idea de que ning\u00fan texto termina de existir mientras no es le\u00eddo, o bien la de que quien practica un oficio como \u00e9ste (porque la escritura es un oficio; ciertamente no es un pase autom\u00e1tico a la divinidad, como parecen creer algunos, ni al poder pol\u00edtico) merece una adecuada remuneraci\u00f3n por su trabajo, como la reciben los practicantes de otros oficios. Ambas ideas son perfectamente razonables. Pero hay que insistir otra vez: escribir no es lo mismo que publicar (en otras de las notas de esta serie hay varias consideraciones sobre d\u00f3nde, c\u00f3mo, qu\u00e9, de qu\u00e9 manera intentar la publicaci\u00f3n) y, para el caso, tampoco es lo mismo que <em>destacarse<\/em>, que obtener la gloria, que cualquiera de esas recompensas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En efecto, como tantas personas intuyen o saben o aceptan rencorosamente, \u00abescribir <em>bien<\/em>\u00bb (sin importar c\u00f3mo se defina la palabra) no es el \u00fanico camino para lograr la notoriedad y est\u00e1 lejos de ser el m\u00e1s sencillo o el m\u00e1s r\u00e1pido. En efecto, puede echarse mano de ventajas heredadas como la riqueza o la belleza f\u00edsica; en efecto puede incurrirse en los peque\u00f1os actos de corrupci\u00f3n (de venalidad, de degradaci\u00f3n, de alevos\u00eda) que son posibles no s\u00f3lo entre escritores y mexicanos, sino entre personas de cualquier disciplina y de cualquier lugar. Es posible fingir, simular, mentir, asombrar a otros con desplantes y poses. Es posible enga\u00f1ar con actividades aleda\u00f1as a esa escritura de la que estoy hablando como la far\u00e1ndula, la pol\u00edtica, la <a href=\"http:\/\/conversacionpublica.blogspot.com\/2009\/08\/profesionales-de-la-opinion.html\">opinolog\u00eda<\/a>. Pero nada de eso es escribir. Los legendarios (pero no inexistentes) <em>negros<\/em> o <em>ghost writers<\/em>, que redactan los textos que luego firman otros m\u00e1s famosos o m\u00e1s encumbrados, no entran en absoluto en la experiencia que he tratado de describir: ni sus jefes ni ellos mismos pertenecen al terreno de la creaci\u00f3n, sino al del poder, que sin duda es fascinante pero tambi\u00e9n es distinto. Tampoco entran los <em>socialites<\/em> a quienes de pronto da por sacar libros, ni las celebridades \u00abque todo el mundo conoce\u00bb aunque no hayan escrito nunca una p\u00e1gina (ni mucho menos una p\u00e1gina memorable)&#8230;<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En este pobre pa\u00eds en crisis (terminal, ya sin remedio, lo llam\u00f3 hace poco un colega, <a href=\"http:\/\/semanal.milenio.com\/node\/1012\">Heriberto Y\u00e9pez<\/a>) la distinci\u00f3n que mencion\u00e9 arriba puede parecer in\u00fatil: no lo es. Puede que no le importe mucho <a href=\"http:\/\/www.jornada.unam.mx\/2009\/08\/24\/index.php?section=sociedad&#038;article=036n1soc\">a algunas personas<\/a>, pero la supervivencia de la especie, as\u00ed como de las diferentes culturas que se ha organizado, no se ha debido nunca a la docilidad ni a la ignorancia, a la incapacidad de pensar. Y el proceso de la escritura &#8211;que puede ser fr\u00edo y cerebral, o apasionado, o melanc\u00f3lico, o de todas las otras formas; que puede dejar ver todos los matices e inclinaciones, todos los motivos expl\u00edcitos y todos los insondables&#8211; es una forma de enfrentarnos con nuestro propio pensamiento: de no hacerlo a un lado, de centrarlo al menos por un momento en nuestra propia conciencia. Y esto nos urge.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, m\u00e1s sobre estos asuntos. Ahora, s\u00f3lo porque s\u00ed (y para no ilustrar esta nota con libros y plumas de ganso), <em>La isla de los muertos<\/em> (1880) de Arnold B\u00f6cklin:<\/p>\n<div align=center><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/isle1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"3798\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/varias-respuestas-4\/isle1\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/isle1.jpg\" data-orig-size=\"1440,1100\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"La isla de los muertos\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/isle1-1024x782.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/isle1-300x229.jpg\" alt=\"La isla de los muertos\" title=\"La isla de los muertos\" width=\"300\" height=\"229\" class=\"alignnone size-medium wp-image-3798\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/isle1-300x229.jpg 300w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/isle1-1024x782.jpg 1024w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/isle1.jpg 1440w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una entrega m\u00e1s en la serie de opiniones sobre publicar en M\u00e9xico. Esta vez: una diferencia entre escribir, publicar y <em>destacarse<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1520,3],"tags":[1502,652,25,205,6,704,2855,11,443],"class_list":["post-3783","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuaderno","category-lo-nuevo","tag-arribismo","tag-el-oficio-de-escribir","tag-escritores","tag-escritura-y-vida","tag-general","tag-la-disciplina-de-la-escritura","tag-literatura","tag-opiniones","tag-politica"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-Z1","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3783","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3783"}],"version-history":[{"count":23,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3783\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6011,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3783\/revisions\/6011"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3783"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3783"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3783"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}