{"id":297,"date":"2008-05-10T10:26:26","date_gmt":"2008-05-10T15:26:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/?p=195"},"modified":"2016-10-26T10:24:04","modified_gmt":"2016-10-26T15:24:04","slug":"dos-misterios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/dos-misterios\/","title":{"rendered":"Dos misterios"},"content":{"rendered":"<div><img decoding=\"async\" style=\"float:none;\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/wp-content\/2008\/04\/libroscirculo.jpg\" alt=\"El circulo de los escritores asesinos\" \/><\/p>\n<p><em><a href=\"http:\/\/www.diegotrellespaz.com\">Diego Trelles Paz<\/a>, <\/em>El c\u00edrculo de los escritores asesinos<em>.<br \/>\nBarcelona, Candaya, 2005.<\/em><\/p>\n<p><em>[fusion_builder_container hundred_percent=\u00bbyes\u00bb overflow=\u00bbvisible\u00bb][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=\u00bb1_1&#8243; background_position=\u00bbleft top\u00bb background_color=\u00bb\u00bb border_size=\u00bb\u00bb border_color=\u00bb\u00bb border_style=\u00bbsolid\u00bb spacing=\u00bbyes\u00bb background_image=\u00bb\u00bb background_repeat=\u00bbno-repeat\u00bb padding=\u00bb\u00bb margin_top=\u00bb0px\u00bb margin_bottom=\u00bb0px\u00bb class=\u00bb\u00bb id=\u00bb\u00bb animation_type=\u00bb\u00bb animation_speed=\u00bb0.3&#8243; animation_direction=\u00bbleft\u00bb hide_on_mobile=\u00bbno\u00bb center_content=\u00bbno\u00bb min_height=\u00bbnone\u00bb][ Este texto apareci\u00f3 primero en la revista <\/em>Replicante<em>, en febrero de este a\u00f1o. ]<\/em><\/div>\n<p>Aunque su novela tiene de escenario el Per\u00fa de comienzos de este siglo, Diego Trelles Paz consigue que el texto aluda al mundo entero de las artes en occidente de este momento: lo que describe es un territorio hostil poblado de mediocres con poder, mediocres inermes y santones inalcanzables, cuyas largas noches est\u00e1n repletas de amores contrariados, alcohol y sexo, cine y poes\u00eda pero tambi\u00e9n de sue\u00f1os: esperanzas de amor, de belleza sublime, de la eternidad o la fortuna que el Canon promete pero en realidad no otorga a nadie.<br \/>\n<!--more--> Por esto, no faltar\u00e1 entre nosotros quien quiera leer esta novela como un relato de la vida bohemia de los artistas, repleta de excesos, transgresiones y experiencias tremendas \u201cvedadas al resto de los mortales\u201d: esa fantas\u00eda que algunas personas creen verdad y algunas otras ponen en escena desde poco m\u00e1s de un siglo, que tan poco tiene que ver con el arte o la verdadera transgresi\u00f3n y que aqu\u00ed, como en otros lugares, se practica s\u00f3lo por la fama vol\u00e1til que da el esc\u00e1ndalo.<br \/>\nPero quienes juegan este juego merecen el desprecio de Ganivet, poeta inestable y narrador de la mayor parte del libro: \u201cartistas mediocres\u201d, dice, \u201cqueriendo hacer pasar por arte cualquier cosa por la sola condici\u00f3n de su marginalidad\u201d. Sospecho que Trelles Paz, en su car\u00e1cter de creador de Ganivet y del resto del C\u00edrculo \u2013cinco aspirantes a artistas, enemigos de la cultura oficial de Lima y de todas partes, amantes d\u00edscolos y apasionados, lectores informad\u00edsimos, conspiradores tremebundos, p\u00e9simos sicarios\u2013, le atribuye a su personaje esas palabras para apartarse de una compa\u00f1\u00eda que no desea: \u00e9sta no es una historia m\u00e1s de autores \u201cmalditos\u201d, de <em>femmes fatales<\/em> y v\u00e9rtigos por encargo sino algo distinto, m\u00e1s extra\u00f1o y m\u00e1s inquietante.<br \/>\nLa trama est\u00e1 dividida en cuatro partes desiguales: los presuntos testimonios de otros tantos involucrados en el homicidio del cr\u00edtico trepador Garc\u00eda Ord\u00f3\u00f1ez, reunidos por el quinto miembro del grupo, el equ\u00edvoco Alejandro Sawa. \u00c9ste agrega largas notas a los relatos del crimen y de sus consecuencias, discute los hechos, contradice los testimonios cuando no le convienen; sus compa\u00f1eros, como los real visceralistas de Roberto Bola\u00f1o, se han dispersado y escriben sus historias desde un aislamiento casi igual a la nada: Ganivet, preso por el crimen, describe la vida nocturna de los \u201cllamados\u201d a la fama mientras su conciencia se desintegra; el Chato, refugiado en Texas, intenta contar su versi\u00f3n de la historia y de su propia vida a un aburrido profesor de literatura; Larrita, el m\u00e1s loco de todos, hace en compa\u00f1\u00eda de un asesino mexicano su propio camino de Santiago, pero hacia Harar, tras la pista de Rimbaud; Casandra, la proverbial muchacha bell\u00edsima nacida del tedio y la opulencia, pone todo en perspectiva en una larga carta al cineasta Eric Rohmer (!)\u2026<br \/>\nLa ra\u00edz del trabajo de Trelles no est\u00e1 en la tradici\u00f3n de los falsos bohemios que ya mencion\u00e9, provocadores que en el fondo se limitan a reafirmar el papel central de cuanto dicen criticar; su clave no est\u00e1 en los delitos ni en el crimen que tal vez comete alguno los cinco, y que si bien se nos ofrece en varias versiones, desde puntos de vista diferentes y con distintos intereses, siempre da la impresi\u00f3n de ser menos una tragedia que un episodio bufo, una peque\u00f1o apocalipsis dirigido por Wes Anderson o Terry Gilliam. Ya he mencionado a Bola\u00f1o: <em>El c\u00edrculo de los escritores asesinos<\/em> est\u00e1 dedicado a su memoria, y es en parte un homenaje afectuoso a su trabajo, pero es sobre todo el campo de cultivo de un tema curioso, elusivo, del escritor chileno: la indagaci\u00f3n en el misterio del mundo.<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n mat\u00f3 a Garc\u00eda Ord\u00f3\u00f1ez, un pobre diablo afianzado en el poder diminuto del cr\u00edtico golpeador? Hay una respuesta, o algo parecido a una respuesta, y acompa\u00f1ada de las traiciones y las revelaciones que se exigen en un relato policial; pero el secreto, una vez descubierto, es tal que nos coloca \u2013en una de esas vueltas de tuerca que ya parece imposible lograr\u2013 de nuevo comienzo de la acci\u00f3n y en un nuevo enigma: es el de la naturaleza verdadera de los hechos contados, y su verdadera profundidad, y es un enigma insoluble. Entre nombres falsos, razones que no terminan de enunciarse, fugas por el mundo y hacia la locura y un narrador o dos en los que no se puede confiar, la importancia del crimen y de su entorno \u2013que Trelles fija con detalles numerosos de costumbres, literaturas y pol\u00edtica\u2013 disminuye, y da paso a una impresi\u00f3n semejante a la que provoca en <em>2666 <\/em>(para volver una vez m\u00e1s a Bola\u00f1o) el abismo insondable que aparece muy al comienzo y luego se multiplica, a lo largo de muchas tramas, hasta rodear cada acto de los personajes y simbolizar la imposibilidad de comprender el universo, el vac\u00edo en el que se mueven los actos humanos. Aqu\u00ed, los miembros del C\u00edrculo, encerrados literal o metaf\u00f3ricamente, son representantes no s\u00f3lo de una sociedad o de un momento sino de la conciencia humana cuando se enfrenta a la realidad de su verdadera estatura y sus verdaderos alcances. Todos se demoran en la vida a pesar de que la vida los sobrepasa; todos escriben signos en las paredes de su prisi\u00f3n y no se descifran en ellos.<br \/>\nUn matiz: este libro mira la desolaci\u00f3n de la existencia, y de las vidas aventadas a ella, con la misma perplejidad activa, juguetona, hiperinformada que Vladimir Nabokov, quien debe ser su segundo gran precursor. El comentarista Sawa, por supuesto, desciende de Charles Kinbote, el erudito delirante que se entromete en las p\u00e1ginas de <em>P\u00e1lido fuego<\/em> y termina por poner en duda no s\u00f3lo la sustancia de su propia historia sino la totalidad de su mundo inventado. Pero los libros que valen la pena no son los que ofrecen grandes respuestas, sino los que plantean las mejores preguntas. Y varias de las que lanza <em>El c\u00edrculo de los escritores asesinos<\/em> se quedar\u00e1n con quien las lea.<\/p>\n<p>(Publicada hace tres a\u00f1os, <em>El c\u00edrculo de los escritores asesinos<\/em> comienza ahora a distribuirse en M\u00e9xico. Si se considera que el libro no fue publicado por una de las grandes casas editoras espa\u00f1olas, y debe sobreponerse a nuestra ignorancia general de cuanto se escribe en el resto de Am\u00e9rica Latina, el retraso no es grande.)[\/fusion_builder_column][\/fusion_builder_row][\/fusion_builder_container]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diego Trelles Paz, El c\u00edrculo de los escritores asesinos. Barcelona, Candaya, 2005. 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