{"id":283,"date":"2008-02-20T05:41:10","date_gmt":"2008-02-20T11:41:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lashistorias.com.mx\/blog\/?p=320"},"modified":"2025-09-08T20:19:18","modified_gmt":"2025-09-09T02:19:18","slug":"la-senorita-dou","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/la-senorita-dou\/","title":{"rendered":"La se\u00f1orita Dou"},"content":{"rendered":"<p>Este cuento de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Pu_Songling\">Pu Songling<\/a> (1640-1715) est\u00e1 tomado de su colecci\u00f3n m\u00e1s conocida en occidente: <em>Cuentos fant\u00e1sticos del estudio del charlat\u00e1n<\/em>, que abarca varios centenares de narraciones, cortas y largas, escritas durante d\u00e9cadas y reunidas en un solo libro impreso \u00fanicamente solamente hasta 1766. Seg\u00fan la leyenda, Pu era un escritor que dedic\u00f3 a su obra los ratos de ocio que le dejaba un trabajo miserable de preceptor; no consigui\u00f3 pasar los ex\u00e1menes de ingreso a la burocracia china (tan impenetrable que se propaga, en algunos de sus cuentos, a los cielos y las estrellas), y no lleg\u00f3 a enterarse de que se sus historias se convertir\u00edan en cl\u00e1sicas y resumir\u00edan una idea fascinante de lo maravilloso y lo m\u00e1gico para lectores de muchos siglos posteriores.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Encontr\u00e9 esta traducci\u00f3n en l\u00ednea y sin cr\u00e9dito. En ella los nombres chinos se escriben de acuerdo con un sistema ya en desuso (por ejemplo, el nombre del escritor se escribe como \u00abPu Sung-Lin\u00bb); los he dejado as\u00ed.<\/p>\n<figure id=\"attachment_17062\" aria-describedby=\"caption-attachment-17062\" style=\"width: 698px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a ref=\"magnificPopup\" href=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/02\/PuSongling.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"17062\" data-permalink=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/la-senorita-dou\/pusongling\/\" data-orig-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/02\/PuSongling.jpg\" data-orig-size=\"698,1024\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"PuSongling\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Portada de una edici\u00f3n china (1935) de &lt;em&gt;Cuentos fant\u00e1sticos del estudio del charlat\u00e1n&lt;\/em&gt; (&lt;a href=&quot;https:\/\/commons.wikimedia.org\/wiki\/File:CADAL3008400_%E8%81%8A%E9%BD%8B%E5%BF%97%E7%95%B0.djvu?page=1&quot;&gt;fuente&lt;\/a&gt;)&lt;\/p&gt;\n\" data-medium-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/02\/PuSongling-204x300.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/02\/PuSongling.jpg\" src=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/02\/PuSongling.jpg\" alt=\"\" width=\"698\" height=\"1024\" class=\"size-full wp-image-17062\" srcset=\"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/02\/PuSongling.jpg 698w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/02\/PuSongling-204x300.jpg 204w, https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/02\/PuSongling-273x400.jpg 273w\" sizes=\"auto, (max-width: 698px) 100vw, 698px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-17062\" class=\"wp-caption-text\">Portada de una edici\u00f3n china (1935) de <em>Cuentos fant\u00e1sticos del estudio del charlat\u00e1n<\/em> (<a href=\"https:\/\/commons.wikimedia.org\/wiki\/File:CADAL3008400_%E8%81%8A%E9%BD%8B%E5%BF%97%E7%95%B0.djvu?page=1\">fuente<\/a>)<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>LA SE\u00d1ORITA DOU<br \/>\nPu Songling<\/strong><\/p>\n<p>Nan Shan-Fu era uno de los hombres m\u00e1s ricos y respetables de Jin-Yang, un peque\u00f1o lugar de la provincia de Xiangxi. Aunque se trataba de una aldea tranquila, Nan Shan-Fu pose\u00eda una casa de campo a unos doce kil\u00f3metros, en la que pasaba la mayor parte del tiempo, meditando y componiendo poemas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Un d\u00eda, cuando regresaba a casa montado en un espl\u00e9ndido caballo, se vio sorprendido por una lluvia torrencial. Afortunadamente, muy cerca del lugar en el que le alcanz\u00f3 la tormenta se levantaba un caser\u00edo y decidi\u00f3 buscar refugio en \u00e9l. Sin saber por qu\u00e9, escogi\u00f3 para guarecerse la casa con las puertas m\u00e1s grandes. Dentro viv\u00eda una familia de campesinos, que se pusieron a temblar de miedo, al verle, aunque tuvieron la delicadeza de invitarle a tomar asiento.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nan Shan-Fu se sorprendi\u00f3 de que le trataran con tanta cortes\u00eda, sobre todo teniendo en cuenta que la habitaci\u00f3n a la que le condujeron no pod\u00eda estar m\u00e1s desordenada: El polvo se amontonaba sobre los escasos muebles y el suelo aparec\u00eda cubierto de una tupida capa de desperdicios y restos de comida. El due\u00f1o de la casa los limpi\u00f3 lo mejor que pudo y orden\u00f3 a su mujer que sacara algo de comer.<br \/>\nNo pas\u00f3 mucho tiempo antes de que Nan Shan-Fu saboreara una espl\u00e9ndida sopa de miel. Era tan deliciosa que, agradecido, pidi\u00f3 a su anfitri\u00f3n que se sentara a su lado. Cuando lo hubo hecho, le pregunt\u00f3 por su nombre y el campesino respondi\u00f3:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Me llamo Dou Yen-Zhang, se\u00f1or \u2013y se retir\u00f3 al interior de la casa a preparar un pollo y un poco de vino. Se notaba que, a pesar de su humilde condici\u00f3n, conoc\u00eda los principios de la hospitalidad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando todo estuvo dispuesto, se encarg\u00f3 de servir la comida una muchacha de unos quince o diecis\u00e9is a\u00f1os. Era bell\u00edsima, aunque vest\u00eda unas prendas tan extra\u00f1as que s\u00f3lo le dejaban visible la mitad de la cara. Eso bast\u00f3 para que Nan Shan-Fu quedara al instante prendado de ella.<br \/>\nSu porte le impresion\u00f3 de tal manera que no pudo quit\u00e1rsela de la cabeza en todo el d\u00eda. La comodidad de su mansi\u00f3n fue insuficiente para hacerle olvidar semejante belleza. Se hab\u00eda convertido para \u00e9l en una obsesi\u00f3n. Tanto que al d\u00eda siguiente, en cuanto hubo amanecido, orden\u00f3 a sus criados que prepararan una buena cantidad de arroz y parti\u00f3 al galope hacia la humilde caba\u00f1a de los Dou. Aunque aquello no era m\u00e1s que una simple expresi\u00f3n de agradecimiento, lo que en realidad pretend\u00eda era ver de nuevo a la muchacha.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su visi\u00f3n fue en esta ocasi\u00f3n tan fugaz que decidi\u00f3 repetir la visita al d\u00eda siguiente, hasta que, finalmente, se termin\u00f3 convirtiendo en una costumbre. De esa forma, la muchacha se familiariz\u00f3 con su presencia, aunque nunca se atrev\u00eda a mirarle de frente. Se limitaba a sonre\u00edr y a bajar, t\u00edmida, la cabeza. Era claro que no exist\u00eda para ella ning\u00fan af\u00e1n de reclamo. Eso anim\u00f3 de tal manera a Nan Shan-Fu que, por muy ocupado que estuviera, raro era el d\u00eda que no pasaba a visitarla.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Una tarde el caballero comprob\u00f3, esperanzado, que no hab\u00eda nadie en la casa y alarg\u00f3 su visita hasta la hora del crep\u00fasculo. La se\u00f1orita Dou le sirvi\u00f3 con el recato que la caracterizaba, pero \u00e9l, presa de la pasi\u00f3n, la agarr\u00f3 de la mano y trat\u00f3 de aprovecharse de su buena fe. La muchacha se defendi\u00f3 con inesperada firmeza y dijo, en cuanto se sinti\u00f3 libre de sus brazos:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013No pens\u00e9is que, porque se\u00e1is un hombre rico, pod\u00e9is poseerme como a una cualquiera. Deber\u00edais saber que no existe ninguna relaci\u00f3n entre las monedas de oro y la virtud.<br \/>\nNan Shan-Fu acababa de enviudar y se disculp\u00f3, diciendo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Lamento que hay\u00e1is malinterpretado mi gesto. Si he tratado de tomaros en mis brazos, ha sido, porque estoy decidido a casarme con vos. No existe para m\u00ed mujer m\u00e1s exquisita y estoy dispuesto a compartir con vuestra persona cuanto poseo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Si es eso cierto \u2013replic\u00f3 la muchacha\u2013, \u00bfpor qu\u00e9 no lo jur\u00e1is?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tomando por testigo al Cielo y a la Tierra, Nan Shan-Fu jur\u00f3 desposarse con ella y no volver a amar a ninguna otra mujer. Eso bast\u00f3 para que la se\u00f1orita Dou se le entregara all\u00ed mismo. Nan Shan-Fu cre\u00eda estar so\u00f1ando, pero su carne pronto le convenci\u00f3 de que no se trataba de ninguna ilusi\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cada vez que ten\u00eda noticia de que Don Yen-Zhang se halla fuera de casa, corr\u00eda junto a su hija y yac\u00eda con ella. Aunque la muchacha jam\u00e1s le rechazaba, hab\u00eda perdido la alegr\u00eda de los primeros momentos y reprend\u00eda a su amante, diciendo:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfPor qu\u00e9 no pides, de una vez, mi mano? Eres un caballero y mi padre se sentir\u00e1 orgulloso de entregarme a una persona de tu posici\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 lo demoras tanto? \u00bfEs que ya no me amas?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nan Shan-Fu juraba y perjuraba que todo se deb\u00eda a los negocios que entonces se tra\u00eda entre manos, pero, en cuanto regresaba a su mansi\u00f3n, se dec\u00eda:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfPara qu\u00e9 atarme para siempre a una pueblerina? A pesar de su belleza, sus modales son toscos en extremo y desdicen claramente de la finura de mi educaci\u00f3n. Si accedo a casarme con ella, todo el mundo se burlar\u00e1 de m\u00ed.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No pas\u00f3 mucho tiempo antes de que se presentara en su casa una casamentera. La enviaba la familia m\u00e1s rica de toda la comarca y Nan Shan-Fu no se atrevi\u00f3 a rechazarla. Hab\u00eda o\u00eddo, adem\u00e1s, comentar que se trataba de una doncella bell\u00edsima y dotada de todas las cualidades que un hombre puede anhelar en una mujer. Eso le hizo olvidarse de la promesa dada a la hija de los Dou y termin\u00f3 aceptando la proposici\u00f3n de la anciana.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El compromiso matrimonial se celebr\u00f3 con el fasto que era de esperar de familias tan renombradas. Toda la comarca se uni\u00f3, alborozada, a los festejos, menos la se\u00f1orita Dou, que para entonces estaba ya encinta. Cuando Nan Shan-Fu tuvo noticia de su estado, se neg\u00f3 a seguir vi\u00e9ndola, renunciando incluso a pasar por delante de su casa.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Una vez cumplido el tiempo, la muchacha dio a luz a un var\u00f3n, pero sus padres no se alegraron de su alumbramiento. Al contrario, la hicieron azotar, tild\u00e1ndola de mala mujer. Acto seguido, el padre le exigi\u00f3 el nombre de la persona que la hab\u00eda deshonrado. De esa forma, se enter\u00f3 que hab\u00eda sido el mism\u00edsimo caballero Nan Shan-Fu. Loco de ira, envi\u00f3 unos criados a su mansi\u00f3n, pero \u00e9l neg\u00f3 de plano que tuviera algo que ver con el reci\u00e9n nacido. Comprendiendo que no hab\u00eda nada que hacer, Dou Yen-Zhang tom\u00f3 al ni\u00f1o y lo abandon\u00f3 en un campo, repudiando a continuaci\u00f3n a su hija.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La muchacha suplic\u00f3 a una vecina que fuera a contar a Nan Shan-Fu cuanto hab\u00eda ocurrido, pero \u00e9l se neg\u00f3, una vez m\u00e1s, a abrirle las puertas de su casa. Lejos de desanimarse, la se\u00f1orita Dou busc\u00f3 al ni\u00f1o por todos los p\u00e1ramos. Lo encontr\u00f3, aterido de fr\u00edo, poco antes de que se hubiera puesto el sol. Con indescriptible solicitud lo tom\u00f3 en sus brazos y lo llev\u00f3 a la mansi\u00f3n de Nan Shan-Fu. El hombre que custodiaba la puerta le ech\u00f3 el alto de un modo grosero y ella respondi\u00f3:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Si quieres salvarme la vida, vete a anunciar mi llegada a tu se\u00f1or; de lo contrario, mi muerte pesar\u00e1 para siempre sobre tu conciencia. No pienses que soy una cobarde. Si me he arrastrado ante ti, no ha sido por m\u00ed, sino por el ni\u00f1o.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Impresionado, el portero corri\u00f3 a dar cuenta de sus palabras a su amo, pero Nan Shan-Fu se neg\u00f3 a escucharlas, orden\u00e1ndole, indignado:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Cierra inmediatamente la puerta y no dejes entrar a nadie.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La hija de los Dou se acurruc\u00f3 junto a las jambas y empez\u00f3 a llorar, desconsolada. Su llanto se prolong\u00f3 durante toda la noche. Al amanecer, el portero se extra\u00f1\u00f3 de que hubiera remitido totalmente y descorri\u00f3 los cerrojos, picado por la curiosidad. La muchacha estaba tan r\u00edgida como una rama seca de bamb\u00fa. Aunque todav\u00eda segu\u00eda sosteniendo al ni\u00f1o en sus brazos, su cuerpo se hallaba tan fr\u00edo como la superficie de un lago en invierno.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al enterarse de lo ocurrido, Dou Yen-Zhang mont\u00f3 en c\u00f3lera y corri\u00f3 al palacio del gobernador a presentar una demanda. Todos los jueces se asombraron de la crueldad con la que hab\u00eda actuado Nan Shan-Fu, pero desestimaron el caso, porque hac\u00eda dos horas que les hab\u00eda hecho llegar unos regalos realmente espl\u00e9ndidos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Toda la ciudad celebr\u00f3, alborozada, su declaraci\u00f3n de inocencia, particularmente la familia de la mujer con la que hab\u00eda de casarse dentro de muy poco tiempo. Su futuro suegro tuvo, incluso, la delicadeza de invitarle a cenar. Pero en cuanto se hubieron acallado los ta\u00f1idos del kujeng, el anciano se qued\u00f3 dormido y so\u00f1\u00f3 con la hija de los Dou. Tra\u00eda en brazos a un ni\u00f1o reci\u00e9n nacido y le advirti\u00f3 en tono amenazador:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Si consientes en que tu hija se despose con Nan Shan-Fu, vendr\u00e9 a pedirte cuentas y me llevar\u00e9 su esp\u00edritu a los infiernos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El anciano se despert\u00f3, sobresaltado, pero decidi\u00f3 seguir adelante con lo acordado, porque Nan Shan-Fu era un partido excelente y necesitaba su apoyo. \u00bfPara qu\u00e9 prestar, adem\u00e1s, o\u00eddos a los sue\u00f1os?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La ceremonia nupcial se celebr\u00f3, pues, en el d\u00eda y hora convenidos. Los regalos fueron espl\u00e9ndidos y el ajuar maravill\u00f3 por igual a propios y extra\u00f1os. Lo que m\u00e1s llam\u00f3 la atenci\u00f3n, sin embargo, fue la belleza de la novia. Su rostro recordaba al de una inmortal y sus vestidos y sus joyas superaban en lujo a los de las damas de la corte. Pese a todo, los invitados creyeron adivinar en su rostro una nota de profunda tristeza. Al preguntarle por el motivo, se ech\u00f3 a llorar, neg\u00e1ndose obstinadamente a revelar la causa de tan extra\u00f1a conducta.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al cabo de varios d\u00edas su padre se present\u00f3 de improviso en la mansi\u00f3n de Nan Shan-Fu. Parec\u00eda tan excitado que no se sab\u00eda si estaba riendo o llorando. Como una exhalaci\u00f3n, se lleg\u00f3 hasta el dormitorio de su hija y lanz\u00f3 un grito terrible. Se\u00f1al\u00e1ndola con mano temblorosa, pregunt\u00f3, muerto de espanto:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfQui\u00e9n es esa mujer? \u00a1No puede ser la muchacha que un d\u00eda trajo al mundo mi esposa, porque acabo de verla colgada de uno de los melocotoneros de tu jard\u00edn! \u00bfC\u00f3mo es posible que siga viva, cuando acabo de verla muerta?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al o\u00edrlo, la mujer cambi\u00f3 de color y se desplom\u00f3 en el suelo. Nan ShanFu corri\u00f3 a auxiliarla, pero lleg\u00f3 demasiado tarde. Su esposa acababa de morir. Lo m\u00e1s desconcertante, no obstante, fue que, al darle la vuelta, sus rasgos se transformaron en los de la hija de los Dou. Presa del p\u00e1nico, Nan Shan-Fu la dej\u00f3 caer y corri\u00f3 al jard\u00edn que hab\u00eda en la parte posterior de su mansi\u00f3n. La que hab\u00eda sido su esposa colgaba, en efecto, como fruto ya maduro, del mayor de sus melocotoneros.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sin dar cr\u00e9dito a lo que ve\u00edan sus ojos, hizo llamar a Dou Yen-Zhang y le cont\u00f3 cuanto acababa de suceder. El campesino pens\u00f3 que se trataba de una broma de mal gusto e hizo abrir la tumba de su hija. El cad\u00e1ver hab\u00eda desaparecido. El lugar en el que lo hab\u00eda enterrado se hallaba tan vac\u00edo como el tesoro de un palacio reci\u00e9n arrasado. Sin poder contener la ira, Dou Yen-Zhang agarr\u00f3 al caballero y lo llev\u00f3 ante los tribunales. El juez se asombr\u00f3 de tan extra\u00f1o suceso y orden\u00f3 llevar a cabo una investigaci\u00f3n exhaustiva. Nan Shan-Fu se opuso de plano y le hizo entrega de una fuerte suma de dinero. De esa forma, todo qued\u00f3 en una simple an\u00e9cdota, que no trascendi\u00f3 las paredes del juzgado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sin embargo, cada vez que Nan Shan-Fu pon\u00eda los ojos en una joven, terminaba muriendo en extra\u00f1as circunstancias. Pronto adquiri\u00f3 fama de brujo y ninguna muchacha se atrev\u00eda a acercarse a \u00e9l. Todas hu\u00edan como hojas de arce arrastradas por los vientos invemales. Nan Shan-Fu supo, de esa forma, que estaba condenado a vivir soltero el resto de sus d\u00edas. Pero no se desanim\u00f3. Recorri\u00f3 cientos de kil\u00f3metros, hasta que lleg\u00f3 a una ciudad en la que nadie le conoc\u00eda. All\u00ed se prometi\u00f3 en matrimonio con la hija de un tal Dhzao, literato de cierto renombre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A\u00fan no se hab\u00eda fijado la fecha de la ceremonia, cuando corri\u00f3 por toda la regi\u00f3n la nueva de que un grupo de emisarios imperiales andaba reclutando doncellas para los harenes de la corte. Eso aceler\u00f3 de tal forma la celebraci\u00f3n de matrimonios que por doquier se ve\u00edan muchachas camino de las casas de sus futuros esposos.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nan Shan-Fu no se extra\u00f1\u00f3 lo m\u00e1s m\u00ednimo, cuando un d\u00eda se present\u00f3 en su casa una anciana que dec\u00eda venir de parte de los Dhzao. La acompa\u00f1aban cuatro criados con una litera cubierta de vistosos encajes. Tras anunciarse como una casamentera, la mujer dijo a Nan Shan-Fu:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Como sab\u00e9is, el emperador anda buscando doncellas para sus harenes y hemos decidido traer a vuestra prometida antes de la fecha convenida. \u00bfQu\u00e9 importa que los adivinos no hayan fijado esta hora? Cuando ruge el tigre, nadie se detiene a pensar si es de d\u00eda o de noche.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfC\u00f3mo es que no vienen con vos los portadores del ajuar? \u2013pregunt\u00f3 Nan Shan-Fu.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfQui\u00e9n te ha dicho semejante cosa? \u2013se defendi\u00f3 la anciana\u2013. Vienen ah\u00ed detr\u00e1s. Deber\u00edais damos las gracias por habemos adelantado \u2013y, despidi\u00e9ndose de \u00e9l, abandon\u00f3 la mansi\u00f3n a una velocidad impropia de una persona de su edad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nan Shan-Fu clav\u00f3 los ojos en su prometida y comprob\u00f3 que se trataba de una mujer realmente bell\u00edsima. El rubor arrebol\u00f3 sus mejillas y baj\u00f3 la vista al suelo con indescriptible coqueter\u00eda. Nan Shan-Fu dio un paso atr\u00e1s, sobresaltado. \u00a1Aquel era un gesto que repet\u00eda con harta frecuencia la hija de los Dou!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su estado de turbaci\u00f3n era tan profundo que ni siquiera se dio cuenta del momento en el que la muchacha se hab\u00eda metido en la cama. Vio sus ropas a los pies del lecho y en seguida supo que le esperaba una larga noche de amor. Se extra\u00f1\u00f3, no obstante, de que tuviera la cara totalmente tapada con la s\u00e1bana, pero lo achac\u00f3 a la timidez propia de una reci\u00e9n desposada.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Loco de excitaci\u00f3n, se dispuso a yacer con ella. Apenas hab\u00eda empezado a quitarse la ropa, se presentaron unos criados y le anunciaron la visita de uno de los principales de la ciudad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Era noche cerrada cuando el funcionario se levant\u00f3 de la mesa y regres\u00f3 a su mansi\u00f3n. Nan Shan-Fu se sorprendi\u00f3 de que a\u00fan no hubiera llegado el ajuar, pero no coment\u00f3 con nadie sus sospechas. Como una exhalaci\u00f3n, se lleg\u00f3 hasta el dormitorio y retir\u00f3 con mano insegura las mantas que cubr\u00edan el cuerpo de su amada. Horrorizado, lanz\u00f3 un grito que se escuch\u00f3 en toda la ciudad. \u00a1La muchacha estaba r\u00edgida y fr\u00eda como un car\u00e1mbano!<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Presa del p\u00e1nico, Nan Shan-Fu corri\u00f3 a la mansi\u00f3n de los Dhzao y les pregunt\u00f3 a qu\u00e9 hora le hab\u00edan enviado a su hija. Los padres de la novia se miraron extra\u00f1ados, porque la muchacha no se hab\u00eda movido de sus aposentos en todo el d\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A pesar de lo avanzado de la hora, la noticia corri\u00f3 por toda la ciudad con la velocidad de un viento huracanado. Uno de los literatos que en ella habitaban, un hombre apellidado Tse, acababa de enterrar a su hija y, sin saber por qu\u00e9, se vio compelido a hacer una visita a Nan Shan-Fu. Al llegar a su casa, se dirigi\u00f3 directamente al dormitorio y, sin encomendarse a nadie, ech\u00f3 para atr\u00e1s las mantas. El rostro se le demud\u00f3, porque la mujer que all\u00ed yac\u00eda era la misma a la que hab\u00eda dado sepultura aquella tarde. Lo m\u00e1s asombroso, de todas formas, fue que estaba totalmente desnuda. \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda hallarse en semejante estado, si acababa de enterrarla con sus mejores galas?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Abandon\u00e1ndose a la ira, agarr\u00f3 a Nan Shan-Fu por el cuello y le llev\u00f3 a los tribunales. El juez era un viejo conocido suyo y no tuvo m\u00e1s remedio que aceptar su pleito. Convoc\u00f3 a un grupo de alguaciles y se dirigi\u00f3 a toda prisa al lugar en el que se hallaba enterrada la hija de los Tse. Al levantar la losa, vieron, horrorizados, que la tumba estaba totalmente vac\u00eda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nan Shan-Fu fue condenado a muerte, pero nadie verti\u00f3 una l\u00e1grima por \u00e9l. \u00bfQui\u00e9n iba a llorar por un fornicador de cad\u00e1veres?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento de Pu Sung-Lin (1640-1715), legendario maestro chino del cuento.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":17062,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[4],"tags":[22,120,153,2343,25,3039,2855,2291,360,451],"class_list":["post-283","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-cuento","tag-cuento","tag-cuentos-chinos","tag-el-baul","tag-el-cuento-del-mes","tag-escritores","tag-escritores-chinos","tag-literatura","tag-literatura-de-imaginacion","tag-literatura-fantastica","tag-pu-sung-lin"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/wp-content\/uploads\/2008\/02\/PuSongling.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pjEhq-4z","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/283","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=283"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/283\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17065,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/283\/revisions\/17065"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17062"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=283"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=283"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lashistorias.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=283"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}